NO REPITAS LA MISMA HISTORIA

Cada día que pasa me asemejo más a mis padres y abuelos, mis actitudes reflejan lo que jamás quise imitar de mis padres, su manera de ser, su manera de ver las cosas, su manera de proceder, su manera de disciplinar, su manera de castigar o corregir, pero es casi inevitable no puedo cambiar esos genes que llevo dentro acompañados de las conductas aprendidas.

Recuerdo cómo me molestaba escuchar después de unas ducha a mamá, soplar su nariz con mucha fuerza, también recuerdo a papa almorzando en casa con su camisa blanca y con el control remoto de la televisión en mano ya que nadie podía cambiar el canal pues era la hora que el tenía para ver noticias, todas esas cosas las tengo tan presentes que ahora las hago yo.

La manera sistemática como ellos administraban su tiempo, la manera como las cuentas de la casa se llevaban en un preciso orden, como de manera sistemática nos preparábamos para la Iglesia, como celebrábamos los cumpleaños en casa, todas esas cosas de las cuales prometí no volver a vivir ahora son parte de mi vida y conducta diaria.

Pero ciertas cosas pueden ser cambiadas, entre ellas el tipo de familia que gozamos o tenemos, vengo de un hogar destruido, mis padres se divorciaron después de veintitrés años de matrimonio, ellos alegan que el amor entre ellos se secó, pero en realidad la culpa siempre ha sido de mi padre quien no pudo frenar sus compulsiones o moderar sus inquietudes personales.

Si ellos lo hicieron yo no quiero hacerlo, ese es mi reto de hoy, suena cursi pero no pretendo castigar a mis hijos como mis padres nos castigaron a nosotros, con esto digo que el divorcio es un castigo para toda la familia, el hecho que no podamos entendernos con nuestro cónyuge no nos da autorización para desarmar la vida de nuestros hijos.

Este es el precio a pagar por haber escogido o procedido mal en la relación en la que nos encontramos, buscar la salida fácil será lo más conveniente, pero honrar a Dios con nuestras promesas es lo correcto, muchas veces en la vida tendrás que sacrificarte por otros, Jesús lo hizo y con ello nos reconcilio para con el Padre ¿y tú que esperas para pagar el precio de la felicidad de tus hijos?

No repitamos la misma historia, no caigamos en la trampa de creer que la nueva pareja o persona solucionará el conflicto interno de nuestro corazón, estos conflictos solo los puede resolver Dios por medio del nuevo nacimiento, no hay otra alternativa para un mejor entendimiento, y no encontrarás más verde la grama del otro lado de tu vallado, esto es sólo un tremenda ilusión.

4 respuesta a “NO REPITAS LA MISMA HISTORIA”

  1. Yo estoy atravesando este problema en mi matrimonio y pido mucho a Dios que se derrame en nuestra casa y que mi esposo le quite esa tremenda ilusión y vuelva hacer el de siempre………..

  2. Me encanta su sinceridad, su transparencia y su inteligencia espiritual, muchos ven el matrimonio como error “cuando ya no hay amor”, pero cuando tratamos de cumplir con la palabra de Dios no pasamos de ser un matrimonio con altos y bajos pero que al final se fortalecen, fuera de los caminos de Dios pasamos a ser 1 más en la estadistica de los cobardes. Lo felicito por predicar con el ejemplo. ¡Bendiciones!

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