¡QUÉ MALOS PADRES!

Basta navegar las redes sociales para descubrir qué tipo de padres somos, las publicaciones así como el vocabulario de nuestros hijos reflejan lo que como padres hicimos o dejamos de hacer en nuestros hogares; no esperes cosechar buenos hijos siendo nosotros malos padres, nuestros hijos son el reflejo de nuestras acciones y situaciones, ellos son el espejo de nuestra realidad.

Todos los días a través de las redes cientos de miles de insultos, calumnias y comentarios se generan sin censura, es casi imposible frenar los ataques de los llamados hackers, son expertos en destruir imagen, logros, como de difundir rumores que perjudican a las personas a las que ellos desean denigrar; muchos ya pasamos por ese tipo de batallas y fue difícil el poder salir de ello.

Malos padres generan malos hijos, malos hijos generan una pésima sociedad y un oscuro futuro para las próximas generaciones, la clave está en enmendar las cosas que hasta hoy están saliendo mal por el descuido o por simple desinterés de enmienda. Iniciemos por identificar el problema y por señalar las áreas débiles de nuestra relación entre padres e hijos por igual, luego de identificado el problema trabajemos hasta lograr encaminar a aquellos que están bajo nuestra autoridad.

Nosotros los religiosos no somos la excepción, callamos tanto, escuchamos tanto que en lugar de construir buenas relaciones para con nuestra familia, optamos por comunicarnos poco, creemos que sirviendo al prójimo hacemos más que sirviendo a nuestra familia, cuando lo primero que Dios nos encargó antes de tu carrera como religioso fue a tu familia; también los hombres de negocios sufren del mismo problema, no hacemos tiempo para educar.

Jesús en su misión como cordero de Dios que quita el pecado del mundo, se tomó treinta y tres años para caminar entre nosotros en lo que la TEOLOGÍA llama la unión hipostática de Cristo, siendo el cien por ciento hombre y cien por ciento Dios. Todo lo hizo para guiarnos al arrepentimiento, para mostrarnos el camino, la verdad y la vida, y Él mismo nos dice que nadie llega al Padre si no es por medio de Él; treinta y tres años equivalen a tres generaciones, ahora pregunto: ¿Cuánto tiempo dedicamos a nuestros hijos para encaminarles? Es poco y en algunos casos es nulo.

Cada vez que veas a un pandillero, a un criminal, a un mal religioso, o a un mal político,  no le critiques sin antes decir "¡Qué malos padres!".

Una respuesta a “¡QUÉ MALOS PADRES!”

  1. Bendiciones Pastor, me costó entenderlo y pagué carísimo el no haber dedicado tiempo a mi hija cuando ella lo necesitaba, gracias por recordármelo Pastor porque tengo 47 años y un niño de 10 soy casi divorciada pero ahora entiendo que mi prioridad tiene que ser mi Dios y mis hijos, dedicarles tiempo es lo mejor que estoy viviendo y he pedido a Dios sabiduría porque mi meta es guiarlos en el camino del Señor y sí que veo los frutos con mi hijo, vale la pena hacer un esfuerzo con nuestros hijos, Dios lo bendiga siempre Pastor.

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