LA SOBERBIA, LA POLÍTICA Y DIOS

La soberbia es vivir uno mismo creyéndose mejor que los demás.  Una persona orgullosa, soberbia y arrogante, es aquella que tiene un exceso de autoestima y menosprecia a los demás. Alardea incluso de características que carece.  Generalmente es la gente que tiene más, es decir, posee un alto cargo en su trabajo, goza de una economía abundante y se les olvida que la vida les ha llevado a obtener todo eso, creen que lo logran por sí solos, no reconocen que algo superior, Dios, la fuente, la energía, el universo, la vida, es quien les ha concedido todo. En cierto modo, se creen dioses.

Las características de un soberbio son tan evidentes como las siguientes:

Deseo compulsivo por solicitar alabanza de la gente.
Se la pasa hablando de sus logros y éxitos.
Se regocija por el fracaso de otros y resentirse por el éxito de los demás. 
Siempre desea tener el control. 
Le caracteriza el deseo de defenderse de la crítica. 

Política: 

La política es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. También puede definirse como una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad. La utilización del término ganó popularidad en el siglo V A.C., cuando Aristóteles desarrolló su obra titulada justamente “Política”.

Dios: 

Dios es el nombre que se le da en español a un ser supremo omnipotente y personal en religiones teístas y deístas (y otros sistemas de creencias) quien es: o bien la única deidad, en el monoteísmo, o la deidad principal, en algunas formas de politeísmo, como en el henoteísmo.

Dios también puede significar un ser supremo no personal como en el panteísmo, y en algunas concepciones es una mera idea o razonamiento sin ninguna realidad subsistente fuera de la mente, como en los sistemas materialistas.

La soberbia, la política, y Dios son tres elementos que no deben mezclarse entre sí; ya que en las manos de Dios produce Justicia, pero en las manos de los hombres produce Ignorantes, cuando digo ignorantes hablo de personas que ostenta estos cargos y no reconocen sus responsabilidades como funcionarios, nada más polémico que un político soberbio jugando a ser Dios; en nuestro medio vemos a diario este tipo de fenómeno, como si las cosas no estuvieran mal como para empeorarlas con esas actitudes negativas.

Funcionarios involucrados con narcos o criminales, criminales comprando voluntades en la Asamblea Legislativa, diputados vendiendo sus principios por un plato de lentejas, y “sacadores” recorriendo los pasillos de la asamblea como lo hacen en los juzgados de San Salvador; todo lo que promueven es desesperanza, impunidad, anarquía,.

Basta ya de tanto ignorante con impunidad, basta ya de tanta promesa vacía, basta ya de tanto show y cero resultados.

Es tiempo de poner los ojos en una nueva realidad, los tiempos han cambiado tanto que ser gobernante, es sinónimo de ser siervo; el que no vive para servir no sirve para vivir, así de simple, todo aquel que decida iniciar un camino en la política nacional tendrá que darse cuenta que su cargo es para servir y no para servirse de la gente como del cargo.

No desperdicies tu voto en los soberbios políticos que creen ser iguales a Dios, abre tus ojos analiza sus fortalezas, conoce sus debilidades y vota por el mayormente capacitado no para gobernar con promesas, sino vota por aquel que tiene ganas de servir a la sociedad, comunidad y familia como a la suya propia, busca esa pasión que revelan sus hechos pasados, busca ese ADN de servicio y no de Señor. 

Jamás olvides que la soberbia, la política y Dios en manos de los hombres produce ignorantes, pero los políticos soberbios en las manos de Dios, producen siervos; la Biblia dice que el que quiera ser grande que se ponga a servir. 

San Agustín dijo: "La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”.

Una respuesta a “LA SOBERBIA, LA POLÍTICA Y DIOS”

  1. Que Dios lo bendiga pastor por todos sus concejos y la palabra dicha con rectitud, yo no asisto a su congregación , pero si a otra, y quiero que sepa que usted es de bendicion a mi vida!

    Que Dios le prospere SIEMPRE.

    Zulman P.

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