LEJANO ESTE | Parte VII: En el espíritu

El cicloturismo nos permite llegar a muchos lugares, aunque algunas veces tenemos que dejar la bicicleta por un momento para llegar a sitios que son inaccesibles en ella. En nuestro tour del Lejano Este decidimos conocer, durante cuatro días, dos sitios de campamento ubicados en el volcán de Conchagua. El primero, un proyecto privado, el mirador Espíritu de la Montaña, y el otro, un área natural protegida conocida como Complejo Conchagua.

Caminando, en autobús, luego en pick up y en camión, salimos desde la ciudad de Conchagua rumbo al volcán de Conchagua. A pie es un viaje de unas dos horas y en auto es de unos 45 minutos a una hora. El zangoloteo de la calle de piedra se compensa al llegar a la cima.

Antes que nada, veamos algunos datos sobre el volcán de Conchagua. Está ubicado en el municipio homónimo y en el extremo oeste del Golfo de Fonseca, en el departamento de La Unión. Tiene dos prominencias: al occidente, el cerro Ocotal, conocido por sus habitantes como Santiago, con una altitud de 1,225 msnm; es el más antiguo y está modificado por varias fallas, por esa razón no tiene la forma típica de volcán. El otro cerro es el Banderas, conocido como Cristóbal, con 1,156 msnm; es relativamente más joven y por eso está mejor conservado. Ambos volcanes poseen cráteres, pero el de Banderas es el más evidente.​

Si se deciden subir a pie, es una caminata de unas dos horas. Deben tener cuidado de utilizar calzado adecuado para evitar lesiones en los tobillos.

Este es un volcán peculiar, primero, por su forma física: es similar al de San Vicente o Chichontepec, ya que ambos poseen dos conos conocidos popularmente como “chiches”. Pero el de San Vicente sí ha tenido actividad volcánica reciente y por eso su forma de cono es más visible. Otra peculiaridad es que los pobladores de Conchagua y sus alrededores conocen a este volcán simplemente como “el Cerro”.

El volcán de Conchagua es muy particular, ya que no existen registros de ninguna erupción reciente, aunque sí posee cráteres pero no fumarolas.

Esto se debe a que, desde el punto de vista morfológico, los dos picos del volcán se elevan sobre una superficie más aplanada. En volcanes tan antiguos como este la gente no puede distinguir los rasgos característicos de un volcán. Por ejemplo, el volcán Guazapa –que es más antiguo que el complejo Conchagua– se puede llegar a pensar que se trata de un simple cerro si no se poseen conocimientos de geología o vulcanología.

El volcán posee dos conos: el Ocotal (donde me encuentro sentado) y el Banderas (a la izquierda de la fotografía).

Otro dato peculiar es que el volcán de Conchagua es uno de los pocos volcanes en el país del cual no existen registros de actividad eruptiva ni tampoco se observan fumarolas, aunque en los últimos años ha tenido actividad sísmica relevante, lo que ha hecho que muchas de las comunidades que viven en sus faldas reciban periódicamente capacitaciones para evacuación en caso de un evento sísmico de mayores proporciones.

En cuanto a fauna, lo más representativo es la presencia de población de cotuzas y venados cola blanca. Se registran más de 22 especies de mamíferos y 62 de aves, aproximadamente. Se considera una zona estratégica para todo el Golfo de Fonseca, con buen potencial de recuperación, siendo además un sitio vital como recurso hídrico y de una belleza escénica impresionante.

¿Bicicleta o no bicicleta?

El acceso hasta la cima del volcán se puede realizar a través de calles de tercería y empedradas. El ascenso puede ser a pie o en vehículos 4×4. ¿Se podría hacer en bicicleta? Bueno, por experiencia, sí se podría, aunque con el peso de las alforjas gran parte del camino sería ir empujando la bicicleta. Es un ascenso complicado. Recomiendo mejor hacerlo a pie o esperar un alma caritativa que les dé aventón hasta la cima.

No, no subí en bicicleta, pero en el Espíritu de la Montaña tenían una y era inconcebible no subirme a ella y explorar el lugar.

El camino de subida se puede hacer ya sea desde la ciudad de La Unión o desde la ciudad de Conchagua. Luego deben llegar hasta el cantón El Faro, en donde hay un portón de acceso que conduce a la cima del volcán. En este lugar se encuentra un empleado de CODECA (Asociación Coordinadora de Comunidades para el Desarrollo de Cacahuatique), entidad encargada de proteger la zona. Para evitar contratiempos es mejor comunicarse con esta asociación antes de realizar alguna visita o también pueden hablar con los encargados del mirador Espíritu de la Montaña, de esta forma no tendrán problemas para ingresar. Ambos sitios de acampada mantienen en la cima guardaparques y personal que colabora con la preservación de la zona y están vigilantes con el fin de prevenir incendios forestales.

Las comunidades que residen en el volcán cuidan mucho el recurso natural y su limpieza. Ellos saben que la protección de los recursos naturales es muy importante.

Recomiendo llevar mucha agua potable y comida para los días que ustedes esperan acampar, ya que desde que se ingresa por el portón de acceso hasta la cima no hay lugares donde se puedan adquirir alimentos ni agua. Si el ascenso lo hacen a pie, es recomendable llevar botas o zapatos cómodos , sobre todo que tengan protección para tobillos, ya que el ascenso y el descenso por la calle empedrada es difícil.

El Espíritu de la Montaña

El primer sitio de acampada que visitaremos será el mirador Espíritu de la Montaña, que se encuentra en el cerro Ocotal. Este es un proyecto privado, el cual trata de generar turismo en la zona pero manteniendo el delicado balance entre el hombre y la naturaleza. Desde la ciudad de Conchagua está ubicado a unos 9.5 km de distancia, por lo que tuvimos que iniciar nuestra caminata de ascenso muy temprano tratando de buscar la vía más rápida para llegar. Para acercarnos lo más posible al punto de ingreso tomamos un autobús hasta el pueblo de Amapalita; el trayecto iba amenizado por un dúo de cantantes callejeros que le pusieron alegría al tedio del bus.

El Espíritu de la Montaña es un complejo de 10 manzanas con diversos sitios para observar el paisaje, zonas de campamento y de picnic.

Luego caminamos algunos kilómetros hasta que pudimos obtener un aventón en un pick up que nos llevaría hasta el sitio de acampada. El trayecto en automóvil es bastante pesado, ya que las calles son de piedra y todo es cuesta arriba. En algunos puntos pensamos que quizás hubiera sido mejor caminar, porque realmente el zangoloteo era fuerte y en la cama del camión sentíamos que salíamos volando por lo aires. Un dato muy importante es que a medida que se va ascendiendo se puede sentir un cambio radical del clima, desde el calor de costa hasta el clima templado de montaña.

Luis Díaz, además de dar la bienvenida a los turistas, también les hace conciencia del cuidado del lugar, les solicita respeto a la madre naturaleza de una forma muy peculiar.

La nalgueada de casi 45 minutos valió la pena, ya que al no más entrar al complejo el Espíritu de la Montaña se puede sentir la paz y tranquilidad del lugar. Ahí nos recibe su propietario Luis Díaz, conocido como “el Chino”, quien amablemente nos da la bienvenida y nos explica: “Este proyecto tiene 10 manzanas y está siendo construido en tres etapas; esta, la primera etapa, que lleva ya tres años de construcción, estará finalizada a mediados del 2018”.

Este rótulo no necesita mayores explicaciones.

Antes de ingresar, Luis nos da algunas indicaciones especiales y las contrasta en que desde el inicio del proyecto se enfrentó con algunas dificultades paranormales que él explica así: “Yo pensaba que era el volcán, pero no, era la montaña, ya que no le había pedido permiso. Entonces hicimos gestiones para poderle pedir permiso, y esto nos ha permitido estar acá. Esto se debía a que hemos invadido un lugar de la naturaleza. O sea que también si sus cámaras se descargan o algo les falla, no es algo para darles miedo, sino que esto es parte de la naturaleza”. “Esto tiene que ver con las vibras de cada uno. Depende de cómo ustedes vienen, ya que si algo de esto sucede, pídanle permiso a la montaña para poder compartir con ella lo que nos regala, y ella les va a dar permiso”, comenta.

Un amanecer desde el mirador este del Espíritu de la Montaña es espectacular.

El Espíritu de la Montaña está abierto de lunes a domingo y se puede visitar ya sea en viaje del día o acampando. Si ustedes no tienen vehículo todoterreno o no quieren caminar, pueden comunicarse con Luis y ellos proporcionan transporte hasta el lugar. El teléfono es 7824-7766. También los pueden encontrar en Facebook como Espíritu de la montaña.

La laguna de Olomega, el volcán Chaparrastique, en San Miguel; al fondo, el cerro El Tigre, en Usulután.

Lo mejor del complejo son las diversas vistas. Al lado este del complejo se puede ver el Golfo de Fonseca, las islas del golfo, Honduras, Nicaragua y el espectacular amanecer. Al lado sur se pueden ver la laguna de Olomega, Playas Negras, El Tamarindo, El Espino, el Cuco y el misterioso atardecer. Todas son imágenes difíciles de olvidar. La noche estrellada en este lugar es espectacular, uno se puede quedar despierto toda la noche contemplando los millones de estrellas, ver las estrellas fugaces y observar la inmensidad de Dios en el firmamento estrellado.

El atardecer en el lado sur del volcán es algo indescriptible; la paz y tranquilidad del lugar dan paso a la noche.

El lugar posee dos zonas de acampar, la más bonita es la que se encuentra ubicada en la plataforma de observación del Golfo de Fonseca, al lado este. Un dato importante es que si ustedes, al igual que yo, son de los que buscan paz, tranquilidad y alejarse de la civilización, lo mejor es que vengan durante los días de semana, ya que los fines de semana suben turistas, la gran mayoría en automóvil, por lo tanto, traen mucha energía como para quitarle el anhelado silencio al lugar. Por lo demás, este es un sitio hermoso. 

Muchos turistas utilizan el fin de semana para acampar en la zona del volcán de Conchagua. Utilizan pick ups para alcanzar la cima fácilmente.

Entre los proyectos que tienen a mediano plazo son un restaurante y un salón de usos múltiples que le permitirán a muchos salvadoreños conocer este hermoso lugar.  El mirador Espíritu de la Montaña no cuenta con agua potable ni luz eléctrica, por lo que es necesario traer suficiente agua y comida para su estadía. Existe una minitienda, pero no todo el tiempo se encuentra abierta.

La leyenda de la Juana Pancha

En la ladera este del Ocotal se encuentra una cueva que se desconoce si es de origen natural o hecha por el hombre, esto le confiere un mayor misterio. Incluso los pobladores aseguran es parte de una leyenda. Cuentan que la cueva era habitaba por una mujer hermosa que se dedicaba a robar dinero y joyas con un fin que se desconoce. Según la leyenda, su nombre era Juana Francisca Callejas, pero le decían “Juana Pancha”. Era una hechicera que tenía el poder de volar de un lugar a otro y, con la rapidez del viento, podía desaparecer.

La cueva ubicada en el cerro Ocotal del volcán de Conchagua está llena de leyenda y misterio.

Con frecuencia hacía sus hechizos que la llevaban al Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala, en donde cometía sus fechorías. Se dice que para perpetrar sus crímenes en muchas ocasiones se convertía en animal casero, lo que le permitía poder entrar en cualquier lugar y sustraer el botín sin ser detectada.

Para llegar a la cueva de la bruja de Conchagua hay que caminar por el bosque hasta ubicarla.

Dicen que una noche, en uno de sus viajes desde La Unión hacia Guatemala, unos hechiceros la atraparon y acordaron que debían quemarla. Ella, en venganza, dejó un hechizo en la cueva por el cual toda persona que llegara ahí nunca más volvería a salir, y entre más lo intentara, más se perdería en los laberintos que conducen a su misterioso escondite, que es donde se presume guardaba todo lo que se había robado.

La leyenda asegura que el hechizo de la bruja se rompe “si alguien se atreve a entrar a la cueva y dormir esa noche, solo, sin temor a lo que pueda escuchar”.

Sin embargo, aseguran que para tal maleficio existe un antídoto que dice: “El embrujo cesará a las 3 de la tarde de un Viernes Santo si alguien se atreve a entrar a la cueva y dormir esa noche, solo, sin temor a lo que pueda escuchar”. ¿Alguien se atreve?

Las zonas de campamento en el Espíritu de la Montaña son diversas. La mejor es la ubicada al lado este, con vista al Golfo de Fonseca.
Una tortilla de papas con huevo para un día con frío es lo mejor.
Almorzar junto a buena compañía, el perro Alaska, con una buena vista y a un clima templado es algo que no tiene precio.
Por la noche la temperatura puede llegar hasta los 5 ºC o menos. El viento hace que el factor de frío sea mayor. Debido a su ubicación, cuando el viento caliente del Golfo de Fonseca golpea el aire frío de la montaña se producen unos vientos muy fuertes, así que hay que sujetar bien la tienda de campaña.

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