LEJANO ESTE | Parte VI: Manjar

Amanecimos en Conchagua, un pequeño pueblo de La Unión el cual tiene mucha actividad turística, y es uno de los muchos fascinantes lugares que tiene el Lejano Este salvadoreño, este en particular está lleno de mucha historia. La ciudad de Conchagua es uno de los 18 municipios que pertenecen al oriental departamento de La Unión, se encuentra a 4 km al Suroeste de la ciudad de La Unión, que es la cabecera departamental, y  limita al Sur y al Este por el Océano Pacífico, y al Oeste por los municipios de San Alejo y El Carmen.

Mapa en donde se observa la zona del Golfo de Fonseca y la ubicación estratégica de Conchagua.

Este territorio cuenta con más de 33 mil habitantes, de los cuales 16 mil son hombres y 17 mil son mujeres. Casi la mitad de la población reside en la zona rural en viviendas de construcción mixta. Entre las actividades comerciales y laborales se encuentran: la agricultura, la ganadería, la pesca, la industria manufacturera, el comercio y , en los últimos años, el turismo.

Imagen del parque central de Conchagua. Al fondo la iglesia colonial la cual tiene 325 años de antigüedad. Al frente la fuente que fue un regalo del ejército de Honduras, luego que El Salvador le apoyó en la lucha contra la invasión de piratas ingleses a Nicaragua.

El 12 de junio de 1824, Conchagua fue anexado al departamento de San Miguel y el 22 de junio de 1865 pasó a formar parte del departamento de La Unión. No fue hasta el 11 de enero de 2001 que obtuvo el título de ciudad. El establecimiento del pueblo en su ubicación actual fue debido a un serie de eventos históricos que nos llevan hasta el tiempo de la colonia. Es por ello que desde hace décadas, Conchagua ha captado la mirada de turistas y de investigadores para determinar la importancia que tuvo esta zona en la época prehispánica y colonial.

Lugar de historía

En 1522 fue el piloto Mayor Andrés Niño, segundo jefe de la expedición comandada por el Capitán Gil González Dávila, quien descubrió una entrada protegida en el Océano Pacífico conformada por un archipiélago, localizado al Oeste de Centroamérica, limitada al Noroeste con El Salvador, al Noreste y Este con Honduras y al Sur con Nicaragua. Dicha Bahía recibió el nombre de Golfo de Fonseca, en homenaje a Fray Juan Rodríguez de Fonseca, Obispo de Burgos y Presidente del Real y Supremo Consejo de Indias.  Los españoles era parte de una expedición que venía del Sur, en busca de una ruta marítima para transportar mercadería y tesoros hacía el Norte.

Conchagua es una población muy religiosa en donde predomina la iglesia católica, pero además hay iglesias protestantes. Su fiesta patronal, del 22 al 25 de Julio en honor a Santiago Apóstol.

Conchagua etimológicamente, según algunos historiadores, significa “el tigre que vuela” ya que según ellos se deriva de la deformación del nombre de una heroína local llamada Comizahual. Pero existen otros que opinan que significa “Valle Estrecho” porque se origina de la forma que tiene el lugar en la isla Conchagüita donde estuvo asentado el primitivo pueblo de los Comixaguas o Conxaguas. En los primeros relatos realizados en 1586 por sacerdotes católicos donde se menciona a este pueblo utilizaron la “x” y a veces la “j” para escribir su nombre escribiendo Conxagua cuando debió colocar como Conshagua, de ahí derivó la forma que ha prevalecido hasta la actualidad: Conchagua. De tal manera que el significado del nombre de la población no está ligada al lugar que ocupa actualmente, sino que, a su asentamiento primitivo lo cual respalda la tesis de su etimología “Valle Estrecho”.

Conchagua es una ciudad que posee mucha oferta turística. Desde el mismo pueblo, diversas playas y sitios de campamento en el volcán.

Desde su descubrimiento los españoles se pudieron dar cuenta del valor estratégico y de la riqueza en recursos naturales del Golfo de Fonseca el cual cuenta con unas 11 islas y en donde desembocan siete ríos. Entre las principales islas que encontraron fueron:  Meangola (hoy Meanguera del Golfo) y otras que fueron bautizadas bajo el nombre de: Petronila y Conchagüita. Fue esta última isla en la que descubrieron a una extensa población de indígenas, los Comixaguas quienes compartían territorio con ¨Los Tecas¨ estas tribus de indígenas eran pacíficos y trabajadores y se dedicaban a la pesca y la agricultura.  De hecho para aquel tiempo, la región también era conocida como las islas de la Teca, nombre de origen lenca, el grupo étnico mesoamericano que ocupó parte de los territorios de Honduras y El Salvador. Para el año 1543 los nativos de dicha isla formaban una población que ascendía al millar de personas. En tierra firme también se encontraba otro pueblo conocido como “Los Amapalas”, cuyo asentamiento estuvo en el lugar que actualmente se conoce como Pueblo Viejo, a pocos kilómetros al oriente de la ciudad de La Unión.

En la iglesia se encuentran diversas imágenes religiosas muy antiguas. Las cuales fueron traídas al país incluso antes de la construcción de la iglesia hace 325 años entre ellas las del Señor de Los Milagros y La Virgen de las Nieves.

Para el año de 1572 los españoles se habían establecido en la zona por la factibilidad de tener un puerto seguro en donde podían llegar los barcos y reabastecerse de agua dulce y víveres. La zona pronto era navegada por barcos cargados de tesoros y mercaderías y esto atrajo a los piratas que también habían descubierto que esta era una zona en la que se podían robar fácilmente las embarcaciones. Uno de los más célebres corsarios fue el inglés Francis Drake, quien entre los años de 1570 y 1572 realizó varias expediciones de piraterías contra las colonias españolas de América. Fue en 1582 que Drake dirigió una violenta invasión en contra de los asentamientos indígenas en las islas de Conchagüita y Meanguera saqueando y asesinando a algunos moradores.

Conchagua es una ciudad tranquila y pequeña. Sus calles pueden ser recorridas en bicicleta o a pie sin ningún problema.

Dicha invasión originó el éxodo masivo de los habitantes de las islas hacia tierra firme, de tal manera que los Conchaguas se ubicaron en las inmediaciones del puerto de Amapala; pero las diferencias entre los Amapalas y los Conchaguas surgieron casi de inmediato acentuándose cada vez más. Los Amapalas prohibieron a los conchaguas que utilizaran su embarcadero, lo cual obligó a estos a establecer un nuevo puerto siempre en la bahía de La Unión, conocido como: “Los embarcaderos de los Conchaguas”. Un grupo de esta población se mudó a un territorio más arriba en busca de mejores tierras para cultivo asentándose en lo que es hoy la ciudad de Conchagua.

La iglesia colonial de Conchagua, dedicada a Santiago Apóstol, que es conocida como la más antigua de El Salvador.

Muchos atractivos

Hoy en día esta ciudad es muy visitada por turistas nacionales e internacionales quienes vienen hasta acá por sus vistas del Golfo de Fonseca, por su pupusodromo, la comida típica y por uno de sus principales atractivos turísticos, su iglesia colonial, dedicada a Santiago Apóstol, que es conocida como la estructura más antigua de El Salvador. Se terminó de construir en 1693 por Wenceslao Ramírez y para su elaboración se utilizó un material llamado calicanto, que es una mezcla de arena, cal, piedra y claras de huevo. Consta de dos torres y la nave principal. En el altar mayor está la imagen de la Virgen del tránsito y una réplica del Cristo negro de Esquipulas. El altar pequeño lo comparten el Señor de los milagros y la Virgen dolorosa. Esta iglesia es uno de los edificios religiosos más visitados por turistas; ya que su arquitectura refleja  la influencia del arte de los escultores del viejo mundo y en especial de los reinados de España.

La iglesia colonial se termino de construir en 1693 por Wenceslao Ramírez. Para su elaboración se utilizó un material llamado calicanto, que es una mezcla de arena, cal, piedra y claras de huevo. Consta de dos torres (campanarios) y la nave principal.

Se dice por parte de los historiadores y pobladores que la Virgen de las Nieves que descansa en la parroquia local, era parte del cargamento en el que viajaba la Reina de La Paz, patrona de El Salvador, y que tras el atraco de piratas al barco que las llevaba, quedaron a la deriva en el Golfo de Fonseca y fueron rescatadas por indios Lencas, asentados en la isla de Conchagua. Otro de sus bienes históricos es una campana que forma parte de su municipio desde hace varios siglos y en tiempos en donde no habían otras formas de comunicación la usaban para llamar a ciudadanos a reunirse en la plaza central. Por su sonoridad el repicar de campana es escuchado muy lejos y las campanadas se daban dependiendo de la causa. Servía para dar a conocer al pueblo alguna festividad, hecho luctuoso o peligro al que se exponía Conchagua.

No se conoce con exactitud cuándo inició la construcción, ni cuánto duró. Se cree que pudo ser edificada en un lapso de 5 a 10 años. Sus paredes de casi un metro de grosor han hecho que resista el paso del tiempo y que puedas apreciar al día de hoy la misma fachada que fue terminada hace 325 años.

La campana fue traída desde Nueva York y está fabricada de varias aleaciones de acero.  Además de la campana, la iglesia y las imágenes que el municipio posee en la plaza central hay una fuente que tiene más de 100 años de existencia. Esta fue un regalo del ejército de Honduras, luego que El Salvador le apoyó en la lucha contra piratas durante la invasión de estos, a Nicaragua.

El Municipio celebra dos grandes fiestas: la primera del 16 al 18 de Enero en honor a San Sebastián Mártir  y la segunda, su fiesta patronal, del 22 al 25 de Julio en honor a Santiago Apóstol.

Una tarde en Conchagua es singular. Sus calles adoquinadas, en las cuales todavía se pueden encontrar algunas empedradas, tienen poco tráfico y al ser un pueblo pequeño se puede caminar por ellas. Pero la distribución geográfica de Conchagua lo hace aún más especial ya que no solo es el pueblo sino que cuentan en su jurisdicción con ocho playas entre las que están El Tamarindo, Maculis, El Jagüey, Torola, Playa Blanca, Playa Brava, La Metaza y Las Tunas. También posee al Este de la ciudad el volcán de Conchagua, uno de los pocos en El Salvador que nunca ha hecho erupción. Con tantos destinos que conocer nos decidimos por visitar el volcán de Conchagua el cual será parte de nuestro próximo destino en los siguientes capítulos ya que posee dos lugares que son ideales para acampar y hacer senderismo.

Tipicos Doña Ana es una venta de atoles y comidas típicas que se ubica por las tardes de viernes a domingo en el parque central. Uno de sus mejores platillos es el manjar.

Otra riqueza de Conchagua es su gastronomía, especialmente las pupusas y los chicharrones. Todos los domingos se realiza un festival gastronómico en el cual se ofrecen una diversidad de platillos típicos. Pero hay uno en particular que me llamó la atención por su sabor y por su nombre tan peculiar, el manjar. El manjar, o también conocido en el resto del país como poleada. Se sirve caliente como una merienda en las tardes apacibles de fin de semana.
Existen dos tipos de manjar, el blanco, hecho de leche, maicena, canela y azúcar y hervida hasta que obtiene una consistencia cremosa. Y el manjar negro, que en realidad es de un color dorado, que es un tipo de miel elaborada con yuca, canela y dulce de panela. Ambos se pueden comer por separado pero es tradición combinarlos para obtener un platillo tan delicioso que realmente evoca en el paladar un delicioso manjar. Yo me comí dos, como no lo iba a hacer. Este platillo es parte de una tradición muy interesante, la cual ha ido sucumbiendo al pasar del tiempo, y es que era muy común que en la bodas que se realizaban en la zona se sirviera a los invitados manjar en vez de pastel, como tradicionalmente se hace en este tipo de celebración.

Existen dos tipos de manjar: El blanco, hecho de leche, maicena, canela y azúcar y hervida hasta que obtiene una consistencia cremosa. Y el manjar negro, que en realidad es de un color dorado, que es un tipo de miel elaborada con yuca, canela y dulce de panela.

Uno de los lugares más populares de Conchagua el cual atrae a muchos visitantes es el pupusodromo que alberga unos 14 negocios que venden comida típica y  pupusas. Al estar a unos 4 km de La Unión y por ostentar un clima fresco es el lugar ideal para los paseos de fin de semana atrayendo a muchas personas de los alrededores que vienen a comer estos exquisitos platillos. De igual forma el auge de turistas ha desarrollado muchos negocios de comida; uno de ellos ubicado en el barrio el Centro es la pupuseria Alessandra, la cual recibió muy buenas recomendaciones de los lugareños por el sabor de sus platillos. La verdad es que no nos dieron referencias equivocadas ya que las pupusas son deliciosas, tostaditas, la salsa fresca y calientita y el curtido muy sabroso. De los precios ni hablar, muy cómodos y accesibles. En esta ciudad otro platillo tradicional es el chicharrón de cerdo el cual lo sirven con tortilla con quesillo o mejor conocidas como tortillas de enredo. Conchagua tiene de todo: tiendas bien surtidas, cafeterías que ofrecen bebidas aromáticas elaboradas con granos cosechados localmente, comidas típicas, panaderías y heladerías.
El Municipio celebra dos grandes fiestas: la primera del 16 al 18 de Enero en honor a San Sebastián Mártir  y la segunda, su fiesta patronal, del 22 al 25 de Julio en honor a Santiago Apóstol. En éstas fiestas se realizan distintas actividades tales como danzas folclóricas, desfiles, festivales gastronómicos entre otros. A Conchagua se puede llegar en automóvil, autobús y, por supuesto, en bicicleta. No hay excusa para no visitar este hermosa ciudad del Lejano Este.

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