TOUR TRIFINIO | Parte I: el origen del chucho

Existen diversas motivaciones para iniciar un viaje el más común es conocer o visitar un lugar. En KmCero503 queremos siempre darle un significado a nuestros tours y solidarizarnos con causas o situaciones en nuestra vida. La idea es otorgarle un valor a nuestros tours más que el mero motivo de viajar, así la experiencia tiene trascendencia y motivación cuando nos encontremos solos y cansados.

Este el tour que iniciamos lo hacemos en memoria de nuestra compañera y amiga Tuzita, nuestra mascota, quien nos acompañó en nuestros tours y en por 12 años en el viaje de nuestra vida. También para solidarizarnos con las personas que padecen cáncer, esta es una enfermedad que no solo afecta al que lo padece sino a su familia, quienes se sienten vulnerables al no saber qué hacer para ayudarlos. Es importante ayudar a instituciones que ayudan a las personas con cáncer o al menos visitar o acompañar a alguien que sufra esta enfermedad.

A partir de este día recorreremos tres países El Salvador, Honduras y Guatemala recorriendo parte de la zona este de ambos países y la zona norte de El Salvador. Visitaremos diversos lugares y experimentaremos los bellos parajes y la belleza de su gente y ese lazo cultural que nos une.

En el primer día el recorrido fue de 64 km partiendo desde San Salvador hasta el Coyolito, Chalatenango. Esta es una ruta no muy pesada ya que tomaremos la Troncal del Norte pasando por Apopa, Guazapa, Aguilares, El Paisnal y Colima. En el recorrido visitamos el parque arqueologico Cihuatan en donde descubrieron una figura muy peculiar ¨el perrito con ruedas¨ una figurilla de un perrito alegre, bueno al menos así lo veo, el cual no era un juguete si no un objeto ceremonial.

La Troncal

Conocida como la ¨Troncal de la muerte¨ esta carretera aparenta no tener límite de velocidad para los conductores. Vulnerables en una bicicleta un vehículo que pasa a 120 km/h en una carretera con velocidad máxima de 90 km/h y en zonas pobladas a 50 km/h, realmente es estresante debido al alto índice de atropellamientos y accidentes. Al ser una carretera recta los automovilistas simplemente aceleran sin tener conciencia de que en algún punto tendrán que detenerse o que algo cruzara frente a ellos. A más de 90 km/h es dificil detenerse o esquivar algo. Esa es la constante en toda esta carretera que tiene de extensión 95 km de extensión. Inicia en la intersección del bulevar del Ejército Nacional, frente al Reloj de Flores, hasta la Frontera El Poy, entre El Salvador y Hondura. Por suerte, para nosotros los ciclistas los hombros en la mayor parte de la carretera estan en buen estado y permiten recorrer con cierta seguridad estos .

Sobre esta carretera pasamos Guazapa y Aguilares, dos poblaciones con bastante actividad comercial, sobre todo de ganado y de implementos agrícolas.  Más adelante se llega al Paisnal la cual es una de las dos poblaciones que junto a San Bartolome Perulapia, Cuscatlán, son la únicas en el país que tienen ordenanzas municipales para el uso y fomento de la bicicleta como medio de transporte y, en efecto, en la carretera pudimos ver a muchos ciclistas que se transportan en sus bicicletas.
En el Paisnal más del 65% de la población hace uso de este mecanismo para transportarse de un lugar a otro. Al ser una zona casi plana permite desplazarse sin ningún problema en bicicleta, es mucho más fácil. La ordenanza municipal tiene como visión principal hacer de la bicicleta un medio de transporte en dicha localidad, que contribuya a erradicar los niveles de contaminación y al sano esparcimiento de quienes la utilizan.

Cihuatán

A 36 kilómetros al norte de San Salvador llegamos al parque arqueológico Cihuatán un complejo que tiene un total de 71.8 hectáreas (102.7 manzanas). Desde la década de los 50 este sitio arqueológico ha ido recibiendo mejoras y a través de un convenio entre FUNDAR con CONCULTURA se inició en el año 200o el Proyecto Cihuatán que pretende mantener el sitio el sitio en buenas condiciones, evitar el saqueo y el vandalismo.  Fue hasta noviembre de 2007 que este fue inaugurado como parque arqueológico. 
El esfuerzo ha dado resultados ya que desde la entrada al sitio arqueológico se puede observar en una calle de tierra balaustrada de fácil acceso, incluso en bicicleta. Ya en el complejo se encuentra un museo interpretativo y dentro del lugar las estructuras están bien cuidadas y en buenas condiciones lo que le da una buena experiencia a los turistas.  Cihuatán fue reconocido en un tiempo como el mayor sitio arqueológico identificado en El Salvador, aunque en la actualidad, es superado por el vecino sitio de Las Marías. La antigua ciudad de Cihuatán surgió después del misterioso “Colapso Maya” para convertirse en una capital regional entre los años 900 y 1200 d.C.
El nombre de Cihuatán significa “lugar de la mujer” o “junto a la mujer”, nombre dado por creerse ver la silueta de una mujer (“cihua” en la lengua Pipil) acostada a lo largo de la loma del volcán de Guazapa a corta distancia al sur de la ciudad. Dicho nombre que hace alusión a la silueta de una mujer en reposo que se define en el cerro de Guazapa, contiguo al sitio arqueológico de esta población.
En esta acrópolis maya vivieron alrededor de 250,000 personas quienes vivieron sólo por un corto tiempo, entre 900 d.C y 1200 d.C., y abandonado durante la fase denominada Guazapa. Las fuertes semejanzas toltecas de la cultura material de Cihuatán, así como la ausencia de antecedentes locales para los nuevos rasgos, indican un origen ya sea mexicano y/o de la costa del Golfo México.

El sitio cubre una loma que domina estratégicamente el amplio valle formado por los ríos Acelhuate y Lempa. Al oriente de Cihuatán, se alza el soberbio volcán de Guazapa. Comprende un estimado de 300 hectáreas de construcciones continuas, incluyendo un núcleo de grandes estructuras cívico-religiosas, rodeadas por un compacto complejo de arquitectura doméstica. Alrededor de esta área central se pueden distinguir otros templos, plataformas y estructuras residenciales esparcidas por el terreno.

Cihuatán se construyó en una loma baja en la parte central del valle del río Acelhuate. Aparentemente se seleccionó el lugar por su posición clave en el control del tráfico entre el Mar Caribe, Honduras, y los valles florecientes y la llanura costera de El Salvador. Probablemente también se seleccionó el sitio para la defensa: el Centro Ceremonial Poniente se cercó por un muro.

En el centro de la ciudad se encuentran los centros ceremoniales con sus pirámides, juegos de pelota, palacios, y otros edificios tanto cívicos como religiosos. Al lado oeste del muro se encuentra una terraza la cual es un área en la cual probablemente se encontró el mercado central de la ciudad. Al este, a través de una barranca, se encuentra el Centro Ceremonial Oriental que contiene los restos de algunos edificios.

La Caída de Cihuatán

Cihuatán era una ciudad poderosa y próspera. Pero un día en el siglo 10 D.C., no más que un siglo después de su fundación, se destruyó la ciudad totalmente. Es evidente que la tragedia ocurrió durante los meses secos, probablemente en enero o febrero, cuando las milpas y los cerros se encuentran cubiertas con vegetación seca y cuando son comunes los vientos fuertes. Se quemó la ciudad con tal rapidez que la gente dejó todas sus posesiones en los pisos de sus casas y patios.

En el Centro Ceremonial Poniente todos los incensarios se encontraron quebrados en las gradas, una tentativa de profanar los templos o, tal vez, un señal flagrante del desacato de los invasores contra los dioses y el gobierno de Cihuatán. No se saben quienes eran los invasores, solamente que ellos tuvieron gran éxito; al lograr que los pobladores abandonaran la ciudad. La ciudad de Cihuatán terminó con fuego.

Así indican las investigaciones en sus templos y casas, donde se han encontrado escombros quemados que cayeron sobre el contenido de las estructuras. Se han descubierto puntas de flecha y lanza entre los escombros. Fechas de radiocarbono apuntan que esto ocurrió por el año de 1200 D.C. Unos 300 años antes de la llegada de los españoles a América.

El chucho de Cihuatán

En las excavaciones realizadas en Cihuatán a mediados de los años 50 se encontró un objeto muy significativo un perrito con ruedas  conocido como el “chucho con ruedas” o ¨el chucho de Cihuatán¨.  El cual pertenece al periodo Posclásico (aprox. 950- 1200 de nuestra era) Lo que me fascina de este objeto, primero, es que se parece mucho a nuestra mascota Tuzita, con la cual usualmente bromeaba comparándola con la figurilla y le decía que era su ancestro canino. Segundo, sus ruedas, algo significativo por el hecho del conocimiento de la rueda por los mayas. Tercero, es que aunque parezca un juguete no lo es. Ya que es un artefacto ceremonial y es igualmente una ocarina (instrumento musical de viento), tiene un orificio en la parte trasera y al ser soplada emite tres tonos musicales distintos.
El arqueólogo Stanley Bogg, quien descubiró esta peculiar figurilla,  la encontró en la tumba de una joven adolescente, la cual, presentaba un golpe en el cráneo, en la parte parietal derecha. El arqueólogo concluyó que aparentemente ella fue sacrificada, colocada sentada y en cuclillas, en dirección a la caída del Sol y a su lado fue colada la figurilla del perrito como una ofrenda fúnebre. Aunque Bogg no descarta que haya sido un juguete, al encontrarla como parte de un carácter ritual fúnebre, es posible la pieza haya estado vinculada al dios Xólotl quien acompañaba a los difuntos por el viaje al inframundo. De hecho esta pieza es muy similar a otras encontradas en Mesoamérica, especialmente en México, que recuerdan a dicha deidad.
Aunque la pieza física está resguardada y expuesta en el Museo Nacional de Antropología (MUNA), en San Salvador, El Salvador. El hecho de venir a este sitio y conocer su origen es muy significativo para este viaje, ya que la ruta que llevaremos es posible que haya sido la que recorrieron nuestros ancestros en las rutas comerciales hacia Honduras.


Antes de caer la tarde dejamos Cihuatán rumbo hacía el Coyolito el lugar donde buscaríamos donde dormir. Este primer día no acamparemos ya que no encontramos un sitio donde hacerlo. Hubiera sido muy bonito poder acampar cerca de la ruinas y tener una experiencia más cercana con nuestra historia.

El Lempa, el Acelhuate y la habitación blanca

En nuestro camino tuvimos que cruzar el puente Colima el cual es de dos secciones, una que cruza sobre el río Acelhuate, y la otra el río Lempa. Algo muy interesante es que hace años se cruzaba el puente sobre la carretera y debido al tráfico era una situación muy peligrosa. Desde hace dos años se hizo un paso peatonal que permite cruzar ambos puentes sin problemas.

Una escena típica de esta zona son los sembrados que los campesino hacen a la orilla del río Acelhuate, ya que este es uno de los afluentes más contaminados de nuestro país y, por obvias razones, no es el mejor lugar para sembrar nada. Según Rigoberto XXX, poblador del lugar, quien asegura que ¨no la riegan con el agua del río. Si no con la humedad de la tierra¨. En fin no es una verdura que quisiéramos probar.


Desde aquí al Coyolito son pocos kilómetros y algunos lugareños nos dijeron que encontraríamos un hotel donde pasar la noche. Antes que nada comimos unos elotes asados que son uno de los platillos típicos que sirven en esta zona. En efecto al llegar al coyolito encontramos el hotel Brisas del Norte, bueno, era lo que había y en donde se podía dormir. Nuestro día lo finalizamos cenando con unos espaguetis con salsa y queso. Este hotel es muy peculiar ya que las habitaciones tienen nombres: la roja, la selvática, la azul, la verde y la blanca. Nos asignaron la ¨habitación blanca¨.

Era un cuarto como salido de una novela rosa, pero es donde podemos dormir. Al avanzar la noche cerramos los ojos siempre recordando a los que ya no están con nosotros, pero tranquilos de que están en un lugar mejor esperándonos para volvernos a ver.

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