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Se incluyen acá algunas publicaciones anteriores que pueden tener alguna relevancia actual.

Presencia propia de Centroamérica en Internet

Los países de la región Centroamericana, como los demás países del mundo, mantienen actividad y presencia propia en Internet, al menos desde que cada uno de ellos logró su conexión propia a la red. Las fechas en cada uno de ellos se conectó a la red de redes dependió de distintos elementos, pero se dieron casos de cooperación mutua, y como en otros aspectos, existe influencia recíproca.

A pesar de las similitudes, hay diferencias en el desarrollo de la cultura digital, en su amplia acepción, en los países de la región Centroamericana. El desarrollo en aspectos puntuales es heterogéneo, dependiendo de iniciativas estatales, académicas, empresariales y sociales.

Una forma de tener una idea de la presencia que los países tienen en Internet con una identidad propia, fuera de páginas en redes sociales, es la cantidad de nombres de dominio propios, bajo su código oficial de país, tienen las empresas, organizaciones e instituciones de cada nación.

Nombres de dominio en Centroamérica

A partir de una consulta realizada por quien escribe a cada uno de los registros de los países de la región Centroamericana (a quienes se agradece la gentil colaboración), se obtuvo el siguiente resultado, considerando el total de nombres de dominio registrados y activos bajo cada nivel superior, de acuerdo al estándar internacional ISO-3166, al cierre del año 2020.

Como se observa, la mayor cantidad de nombres de dominio, tanto en forma absoluta como considerando el dato relativo de nombres de dominio por cada 100 mil habitantes bajo un nivel superior de país en la región la presenta Belice. La principal razón para esta cantidad de dominios en ese pequeño país, es que su registro comercializa la terminación .BZ como una alternativa al dominio .BIZ, abreviatura para “Business”.

Después de esta situación específica, los países que siguen en cantidad de nombres de dominio por cada 100 mil habitantes son Costa Rica (.CR) y Panamá (.PA), respectivamente, lo que es consistente con el nivel de desarrollo digital que la mayoría de índices, estudios y parámetros que realizan organismos internacionales acerca de la región centroamericana.

El siguiente nivel lo forma El Salvador (.SV) y Guatemala (.GT) en cuanto a cantidad de nombres propios que identifican al país en Internet, y los valores relativos menores corresponden a Honduras (.HN) y Nicaragua (.NI).

Por supuesto, si bien un nombre de dominio terminado en el código del país normalmente se refiere a una entidad, empresa o persona que reside en el territorio, o que siendo extranjera y foránea, le interesa mostrar una imagen, sitio web o direcciones de correo locales, también existen los nombres de dominio que terminan en forma genérica, como el popular “.com” que también son utilizados por empresas y personas en cada uno de estos países. Estas cantidades no son consideradas en esta tabla.

Han tenido Internet toda su vida

Con más de 51 años de existencia como tecnología, casi 40 años de haber dado inicio su popularización en el mundo con la creación de los navegadores o el World Wide Web, y en países como el nuestro con más de 25 años de conectividad, las generaciones van siendo cada vez más de usuarios de Internet de toda su vida.

Tomando El Salvador como referencia, esto significa que todos los nacidos en el país después de diciembre de 1995, sin duda, han vivido toda su vida en un país conectado a Internet. Por supuesto, la experiencia personal depende de muchos factores, entre ellos el nivel de escolaridad, la capacidad de adquisición y el ambiente que rodea a cada persona.

Adicionalmente, hay un período en el que, por ser muy pequeños y con nuestra mente en desarrollo, no somos conscientes de lo que sucede en nuestro entorno, por lo que resulta indiferente si en esa corta edad, digamos hasta los 3 años, contamos o no con la conectividad en casa.

Las eras pre y post Internet

Como pasa con muchas invenciones y creaciones humanas, sobre todo las de índole tecnológica y de difusión popular, con algún impacto y trascendencia, como es el caso de Internet, es posible para algunos recordar cómo era la vida antes de contar con tales invenciones, y para otro grupo, para los que la invención ha estado presente desde su nacimiento, no hay una etapa previa.

Así, para todos los que vivimos en la actualidad, no recordamos la vida antes de que la fotografía existiera, inventada en 1824, o el automóvil, inventado en 1886. Es posible que haya algunas pocas personas viviendo que aún recuerden la era antes del televisor, inventado en 1926, y más personas podrán recordar la era previa al horno microondas, inventado en 1945.

En todos los casos, después de su invención, pasó un período en cada caso para lograr una versión que fuera posible comercializar y popularizar, luego un período en el que se logra bajar los precios de adquisición, y en que la tecnología es adoptada masivamente.

Aunque Internet fue diseñada y probada por primera vez en 1969, no comenzó su popularización sino al principio de la década de 1990, y aún no llega a todos los habitantes del planeta. Aún así, hay muchas personas que han contado con el acceso y aprovechamiento de la red de redes desde su nacimiento y uso de razón.

Para muchos de ellos, el aprovechamiento del pequeño tamaño físico del inmenso poder computacional con que se cuenta en la actualidad es algo casi natural, y es difícil pedirles que comprendan a las personas que, por cualquier razón, no utilizan, no comprenden o no aprovechan estas ventajas.

Para esta generación, es difícil comprender que hace unos cuantos años no se podía encontrar casi cualquier dato o información con unos cuantos movimientos de los dedos, o leer obras completas (o resumidas), y enterarse de inmediato sobre lo que pasa en cualquier parte del mundo, ordenar comida o artículos, pagarlos y rastrear su ruta de entrega, entre otras actividades.

Sin embargo, sigue siendo importante recordar y trabajar por que el resto de nuestros conciudadanos estén conectados y saquen el mayor provecho de esta poderosa herramienta de comunicación, colaboración, educación, comercio y trabajo.

Las dos caras del acceso abierto a Internet y las redes sociales

Muchos de nosotros hemos podido observar y pensar sobre la evolución de Internet desde sus inicios, no sólo desde el punto de vista de avances tecnológicos, sino también desde las posibilidades de comunicación multidireccional que se han abierto gracias al acceso libre en muchos países y regiones del mundo.

Una de las buenas noticias que recibimos como humanidad, sobre todo cuando la tecnología de Internet fue complementada con la creación de los navegadores, a partir de principios de los 1990, es que publicar contenido propio era tan sencillo como tener acceso a Internet y algunos programas que nos permitían generar páginas web.

Unos años después, al iniciar lo que se conoció como Web 2.0, un concepto más sociológico que técnico, fuimos comprendiendo que también la interactividad facilitada por algunas aplicaciones masivas, en sitios web propios, abría la comunicación en ambas vías.

Todos podemos publicar sin filtro

Como las libertades de las que la humanidad ha gozado históricamente, la libertad de comunicación y publicación en Internet puede ser utilizada para hacer muchas acciones buenas, pero también es posible que, dependiendo de los principios e ideas de cada persona, también sean difundidas publicaciones y comunicaciones que pueden ser perjudiciales u ofensivas para algunos de los usuarios que reciben o acceden a esas piezas comunicativas.

Las redes sociales, una forma que facilita la interacción de muchas personas usando Internet, con la inmediatez del acceso a un celular y los demás dispositivos, ha llevado esta interacción a niveles en tiempo, espacio, geografía, esfuerzo, costo y disposición que nunca antes se había conocido.

De esta forma, se habla de periodismo en red (network journalism), ya que las fuentes de noticias, aunque probablemente sin confirmación, se vuelven prácticamente todos los usuarios de Internet que estén conectados y con acceso a ciertos portales y redes sociales.

La otra cara de la moneda es que, por ejemplo en el plano de las noticias, además de publicar hechos reales y en algunos casos documentados, cualquier persona o grupo organizado, puede literalmente crear, y luego difundir, noticias y rumores, ya que no existe un equipo editor que cuestione la veracidad o la comprobación necesaria de los hechos, como se suele proceder en los medios tradicionales de comunicación.

La publicación y pronta difusión de noticias, comentarios y opiniones, algunas movidas por emociones o identificación personal con la fuente original, permite la propagación y la práctica de aceptación casi inmediata y la reducción del análisis conveniente y necesario por parte del receptor.

La posibilidad de obtener nuevas y diversas visiones y opiniones sobre un tema específico es algo beneficioso y positivo para formar la propia opinión, pero es importante que, en un mundo ideal, todas las publicaciones fueran confiables y motivadas por buenas intenciones. Como esto no es así, debemos mantener la mente abierta y crítica al recibir y acceder a estas comunicaciones.

Imaginar el futuro o imaginar el pasado requieren mucha capacidad y talento

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, algunas acepciones del verbo imaginar incluyen “Representar en la mente la imagen de algo o de alguien”, “Inventar o crear algo”, o “Concebir algo con la fantasía”. Imaginar es una cualidad inherente al ser humano, y es lo que ha permitido a la humanidad las altas dosis de creatividad e ingenio para visualizar nuevas formas, tecnologías y métodos.

La imaginación ha sido ensalzada por muchos visionarios, científicos y artistas, con frases como “El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación”, atribuida a Einstein; “La imaginación es el inicio de la creación. Imaginas lo que deseas”, de George Bernard Shaw; “El mundo real es mucho más pequeño que el de la imaginación”, de Friedrich Nietzsche; entre muchos.

Muchas creaciones, descubrimientos y soluciones a problemas han sido concebidos, según han relatado a posteriori sus autores, en momentos de intensa imaginación y lucidez, a veces incluso en sueños y en estados semiconscientes, gracias al poder de la imaginación.

Visualizar lo que no se ha vivido

Con cierta facilidad y frecuencia, podemos comprender que las personas que logran imaginar un poco del futuro, y son capaces de materializarlo en una fórmula, un enunciado, un objeto diseñado y construido, son los inventores, descubridores y pioneros de los avances tecnológicos, científicos y artísticos que hacen nuestra vida más fácil.

Está claro que no todas las personas que imaginan una parte del futuro tienen éxito, por muchas y variadas razones. También es verdad que varias personas en el mundo pueden imaginar más o menos al mismo tiempo una propuesta específica, y cada vez más, las imaginaciones de uno pueden influir, sugestionar o motivar las de otro.

Si aceptamos que imaginar equivale a visualizar lo que no se ha visto o vivido antes, podemos también pensar que si queremos recordar o estudiar la historia, tendremos que imaginar el pasado, y esa actividad, en muchos casos, no es una tarea sencilla.

Por ejemplo, ¿podemos imaginar nuestra vida sin teléfonos, sin automóviles o medios mecánicos de transporte, sin dispositivos que preserven nuestros alimentos, o ignorando la forma del planeta tierra, o la posición de los distintos astros?

O aún más, ¿podemos concebir las formas de convivencia cuando no se había creado el lenguaje hablado o escrito? ¿Qué hacían nuestros antepasados ante un fruto o hierba desconocida, ignorando si era tóxico o beneficioso para sanar algún dolor o enfermedad?

Imaginar la historia requiere contar con fuentes creíbles y fidedignas que nos ofrezcan la información real de cómo y en qué secuencia sucedieron los hechos. Imaginar el porvenir demanda apoyarnos en el conocimiento actual y agregar ideas y características deseables y factibles.

En ambos casos, si bien todos estamos facultados para hacerlo, cada uno de estos ejercicios demanda talento y capacidades adecuadas, que podemos desarrollar en forma consciente y sistemática.

Los Seiscientos

Con esta entrada, llegamos a los 600 escritos, publicados en este espacio, llamado “Conversaciones en Línea”, como parte de los blogs de la versión en línea de La Prensa Gráfica, de El Salvador.

El 11 de noviembre de 2008 publicábamos la primera entrada en este blog, trasladando la práctica de escribir de este servidor, del formato en papel y en forma tradicional, a la forma en línea que cobraba cada vez más popularidad en todo el mundo.

En esa entrada se reconocía esa transición: “El día de hoy, hace exactamente 10 años y 8 meses, el 11 de marzo de 1998, publicábamos en La Prensa Gráfica, en su versión en papel, la primera edición de la primera columna semanal que sobre los temas de tecnología, en particular, Internet, se editaba en El Salvador”.

Retos y ventajas de la forma

Mantener un espacio semanal como éste en forma sistemática y bastante regular no es sencillo. Requiere, además de la obvia disciplina para sentarse una vez por semana a escribir, contar con algunas fuentes de ideas, noticias, estudios, actividades y/o documentos que provean los insumos para los temas a desarrollar.

También se debe procurar que haya una coincidencia de intereses por parte de la potencial audiencia y el autor. Adicionalmente, el estilo del escrito debe ser comprensible, breve y, si es posible, ameno, haciendo uso de las posibilidades multimedia. Es inmodesto alegar en nuestros escritos que éste sea el caso todo el tiempo.

Un blog en línea ofrece, por su parte la ventaja de la permanencia en el tiempo. Puedo agradecer que varios de los escritos de este blog han sido utilizados como referencias en estudios, tesis de grados y otros artículos, y han sido reproducidos, citando la fuente, en otras publicaciones.

También es posible editarlos por el autor, una vez publicados, por la comisión de algún error, ausencia o actualización. Se usan hipervínculos, lo que permite incluir referencias a documentos o sitios web relacionados al tema en cuestión.

Una ventaja importante es que se facilita la búsqueda a lo largo de todas las entradas de algún tema en particular, además de que existen las etiquetas y las palabras clave, que se incluyen para facilitar dicha localización.

Dado que algunos de los temas tratados no pasan de moda del todo, o dicho de otra forma, el interés en los mismos puede llegar en distinto tiempo para cada uno, siempre es bueno contar con un archivo de esta información en el tiempo para hacer posible encontrar estas referencias y entradas.

Una característica que hemos venido desarrollando en varios años es la presentación de un resumen anual en la última entrada de cada año, con el fin de recordar y recapitular las acciones y eventos realizados en el país y fuera, vinculados al avance de la Sociedad de la Información en El Salvador.

Nuevamente, muchas gracias a La Prensa Gráfica por el espacio, y a las personas que hacen el favor de leer estas entradas, a quienes las utilizan para sus investigaciones o escritos, y a quienes nos hacen el honor de citarnos. Gracias.

No dar nada por hecho

Una de las lecciones que deberíamos haber aprendido, o mejor dicho, recordado, a partir de la situación que estamos viviendo a partir del 2020, es que no podemos ni debemos dar nada por sentado. Asumir que lo que tenemos, lo que hacemos, las formas, estilos y procesos que, como humanidad y como nación, continuará de la misma manera que hasta el momento, no es una premisa válida.

El cambio ha sido siempre algo inherente al ser humano. Ya sea por la evolución, la revolución o la involución en algunos casos, las formas y métodos para realizar algunas actividades van cambiando. En otras ocasiones, los cambios son más bien inesperados, sorpresivos y quizá abruptos. En cualquier caso, la resiliencia y capacidad de adaptación son las características de los seres vivos que nos permiten sobrellevar estas modificaciones.

Un ejercicio interesante es detenerse a pensar cada cierto tiempo en cómo hacían una actividad nuestros antepasados, o nosotros mismos, antes de realizarla de la forma en que lo hacemos. Algo relevante es que cada vez con más frecuencia hemos desarrollado nuevas formas de ejecutar ciertas acciones.

¿Cómo era el mundo antes de Internet?

Una de las herramientas que más transformaciones ha introducido es, claramente, la red de redes, Internet, que trajo la posibilidad de estar en contacto vía los canales y los símbolos digitales con prácticamente todos los habitantes del planeta.

Habiendo llegado a los 25 años de estar conectados en forma dedicada en El Salvador, es claro que hay una gran porción de nuestra población que toda su vida ha convivido, aunque no necesariamente utilizado, por diversas razones, este poderoso recurso. Hay países con más años de conexión, aunque también persiste una alta cantidad de personas sin conectividad.

Para los Internautas nativos es muy difícil imaginar la vida sin tener acceso a la comunicación mediada por los dispositivos que los enlazan, sin que ellos deban hacer algo o siquiera estén conscientes, a Internet, y a través de ella, al resto del mundo.

Para los que somos mayores, también es fácil dejar de lado en nuestra mente que hace algunas décadas no existían los vehículos automotores, el teléfono en su más primitiva versión, la energía eléctrica ni las computadoras, por mencionar sólo unos pocos ejemplos.

Esta tendencia, natural en el ser humano, a dar por sentado la existencia de una infinidad de inventos, creaciones e innovaciones, puede en algunos casos, hacer que pasemos por alto reflexionar, con gratitud, acerca de la historia de la humanidad, cercana y lejana, en tiempo y espacio, y valorar apropiadamente el trabajo de muchas personas que, incluso antes de nuestra existencia, realizaron valiosos aportes que, sumados a los otros esfuerzos, nos han facilitado llegar a donde estamos.

Al iniciar este 2021, dediquemos unos minutos a recordar y agradecer a los miles de seres humanos que dedicaron su talento, ingenio, creatividad, esfuerzo, tiempo y recursos, a darnos los inventos, ecuaciones, teorías, principios, tecnologías y avances científicos que en la actualidad hacen posible y facilitan toda nuestra existencia y convivencia con otros y con el mundo.

Balance 2020 de nuestra Sociedad de la Información

Cualquier recuento de 2020, en cualquier tema y en todo el mundo, tendrá como denominador común algún comentario acerca de lo especial y diferente que este año fue, de lo que aprendimos y de lo que parece venir a continuación.

Aun así, manteniendo nuestra tradición, revisamos brevemente algunos aspectos y hechos que incidieron en la Sociedad salvadoreña de la información y el conocimiento.

En el plano nacional

El 15 de enero de 2020, el gobierno de El Salvador realizó el lanzamiento público de la Agenda Digital. Como sabemos, sus planteamientos, planes y proyectos no han podido avanzar debido a la situación que pocas semanas después iniciaría en el mundo. Estamos en espera.

Otro hito importante fue la firma de un acuerdo de trabajo conjunto entre el gobierno de El Salvador y la Cámara Salvadoreña de Tecnologías de Información y Comunicaciones (CasaTIC), para buscar resultados favorables a nuestro país en las áreas de muto interés.

Conocimos acerca de la empresa salvadoreña Compucentro, que diseña y construye equipos de hardware especializado, por ejemplo, en cajeros inteligentes. Se convierte en un ejemplo y paradigma a seguir en nuestro país.

SVNet abrió la posibilidad de registrar nombres de dominio con vocales tildadas y la letra “ñ”, para ser utilizadas en las direcciones de sitios web, aunque todavía no para direcciones de correo electrónico.

A partir de marzo de 2020, y una vez asimilada la situación de encierro en casa debido a la pandemia, un buen número de personas tuvimos que desarrollar, experimentar y/o aprender habilidades para la interacción en línea. Estos temas fueron analizados y provocaron muchas reflexiones.

Ya que la mayoría de actividades, al menos las que continuaron realizándose en línea, la mayoría debimos recordar y/o adquirir buenos modales al interactuar en línea. También se comenzó a hablar de la “nueva normalidad”.

En el país, pero también en el mundo, surgió la preocupación de si Internet resistiría la carga incrementada que estaba, y continúa, experimentando.

Igual de importante se volvieron los aprendizajes a partir de la situación, y los propósitos que debemos mantener para que más personas puedan estar conectadas a Internet y sepan usarlo.

Dentro de todo, celebramos por 12º año consecutivo, las jornadas de Día de Internet, alrededor del 17 de mayo, como en los años anteriores, con la importante diferencia de que fue todo en línea. Por el lado positivo, esto permitió que más personas se conectaran y atendieran a las distintas actividades, desde varios países de Centroamérica y Latinoamérica. El lema de este año fue “25 años se pasan navegando”, aludiendo a los 25 años de conectividad del país.

Surgieron nuevas aplicaciones, como 5vid y otras, que buscan apoyar y ayudar a la diseminación de información y otros recursos durante la pandemia y la cuarentena. Así mismo, más eventos y actividades fueron mostrando la creatividad y el ingenio de las personas, buscando cómo mantenerse activos y productivos a pesar de las condiciones.

Desde El Salvador, se lanzó la propuesta de Intermall, por parte de Pagadito Group, la misma empresa atrás de Pagadito, la pasarela de pago, con interesantes y atractivas oportunidades de inicio, para integrarse a este centro comercial en Internet.

El sector de la educación, en todos sus niveles, fue uno de los que más rápida y profundamente debían reinventarse, y acelerar su transformación digital. En general, también tuvimos que desarrollar nuevas habilidades digitales, y eso resulto muy positivo.

Tampoco se abandonó la exitosa y necesaria actividad de realizar certámenes para que los jóvenes pongan en práctica sus competencias. Uno de estos eventos fue Smart Edu, que produjo interesantes resultados.

La academia Cisco de CCAT LAT (Centro de Capacitación en Alta Tecnología de Latinoamérica), filial El Salvador, continuó sus actividades, e impartió algunos cursos en línea.

De igual forma, nuevos paradigmas en Formación en línea, y en la educación tradicional, como el del Aula Invertida, fueron estudiados y difundidos entre los educadores del mundo.

LACNIC llevó a cabo su tradicional “LACNIC On The Move”, con especial dedicación a El Salvador, aunque en formato en línea, lo que permitió que más interesados pudieran participar a finales de agosto.

El Rally Latinoamericano de Innovación, desarrollado por 7º año consecutivo entre universidades de Latinoamérica y 6º en que participa nuestro país, contó con la participación local de 7 universidades salvadoreñas. Por supuesto, aún la participación local debió ser en línea.

TBox, en conjunto con sus aliados, llevó a cabo la 14ª edición de la Competencia Microsoft Office Specialist. Igualmente, el evento Código TBox se desarrolló el 2020 en línea, y el certamen de dibujo digital infantil organizado por TBox, tuvo una nueva edición.

Términos como “Transformación digital”, “Disrupción tecnológica”, “Conferencias virtuales”, “Ferias en realidad virtual”, “Reuniones sincrónicas”, y otros, se volvieron cada vez más comunes y aceptados.

Se lanzaron dos importantes lugares para promover la innovación en forma sistemática en nuestro país: el InnovaLab, de Termoencogibles, y SandBox, de Agrisal, Seed e Innbox.

El 14 de diciembre de 2020 El Salvador cumplió 25 años de haber realizado con éxito, después de varios meses, incluso años, de trabajo, la primera conexión dedicada a Internet desde un punto dentro del territorio nacional.

Se llevó a cabo, en un formato un poco diferente al habitual, el 3er Foro de Gobernanza de Internet de El Salvador, con la coordinación, organización y apoyo de organizaciones relevantes e interesadas en estos temas en el país y fuera del mismo.

En una nota personal, LACNIC me hizo el honor de designarme para recibir el Premio Trayectoria 2020, instituido por dicha organización, por lo que me mantengo agradecido permanentemente.

La cantidad total de nombres de dominio SV mostró un incremento en 2020, como se aprecia en las siguientes gráfica y tabla, que tienen como fuente a SVNet.

Fuente SVNet
Fuente SVNet

Más allá de las fronteras

Fue lanzado el libro “El reto de la democracia digital”, escrito por Elaine Ford, del Capítulo ISOC de Perú. Una lectura actual y muy relevante, que además fue utilizada en el 3er foro de Gobernanza de El Salvador, el 16 de diciembre de 2020.

El libro “Los 50 mitos de Internet más comunes”, publicado por el Foro de Gobernanza de Internet en Naciones unidas, también es una lectura provechosa.

Comenzando con la reunión de marzo, las tres reuniones mundiales de ICANN debieron realizarse en línea, usando el horario de Cancún, Kuala Lumpur y Hamburgo, respectivamente, sedes planificadas de dichas reuniones.

A raíz, y durante la pandemia y cuarentena mundial, varias organizaciones aportaron su experiencia y recomendaciones. Internet Society presentó algunos mitos y sus realidades, respecto a Internet en tiempos de pandemia.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, publicó el 26 de agosto su 7º informe especial, titulado “Universalizar el acceso a las tecnologías digitales para enfrentar los efectos del COVID-19

En formato en línea, como todos los eventos de este año, se desarrolló el 13º Foro de Gobernanza de Internet de Latinoamérica y el Caribe, LACIGF.

Muchos más eventos internacionales fueron desarrollados en línea, organizados por LACTLD, ISOC, ICANN, LACNIC y otras organizaciones, que se mantuvieron muy activas durante 2020.

Esta lista es parcial, por lo que si el lector conoce algún otro suceso relevante, por favor háganoslo saber.

¡Seguimos conversando en línea en 2021!

25 años de estar conectados a Internet en El Salvador

Este lunes 14 de diciembre de 2020 cumplimos 25 años de haber realizado la primera conexión dedicada, exitosa y completa a Internet desde un punto en nuestro país, El Salvador. La historia de ese día y algunos antecedentes y hechos relacionados ha sido ya contada por este servidor en algunos espacios previamente, por ejemplo, aquí, aquí y aquí.

Muchos de los actuales usuarios de Internet aún no nacían cuando logramos establecer esa primera conexión con el mundo, por medio de esta tecnología, y sin embargo, es un lugar común decir que ellos, y muchas más personas de todas las edades, no podríamos desarrollar muchas actividades, algunas tradicionales y otras más nuevas, sin el acceso a esa herramienta.

Afortunadamente, mucho ha pasado en el ámbito tecnológico, innovador, académico, científico y empresarial, que busca hacer nuestras vidas más cómodas, sencillas y eficientes, usando la tecnología, en general, como medio para lograrlo. Nuestro país no es la excepción, si bien no estamos en la situación que  muchos quisiéramos, como la pandemia ha demostrado.

Algunos hitos relevantes

En cada sector y espacio de la vida cotidiana de las personas y las organizaciones han ocurrido cambios desde aquel momento, aunque no necesariamente con ritmos, dinámicas o apoyos similares. Algunos hechos relevantes:

1996: Privatización de las Telecomunicaciones, por medio de la venta de ANTEL (Administración Nacional de Telecomunicaciones).

1998: Fundación de Infocentros, proyecto y organización con la que se llevó la conectividad a Internet al interior del país, formando a cientos de miles de salvadoreños, y se desarrolló la masa crítica necesaria para que algunos negocios prosperaran, como cibercafés, empresas de sitios web, ventas de equipos, etc. En septiembre de 2000 se abrieron los primeros locales.

2000: Se escribió por el CNI (Comité Nacional de Informática) y aprobó por el CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) la Política Nacional de Informática, primera versión de lo que pudo haber sido una agenda digital nacional.

2005: El Salvador se conectó a las Redes Avanzadas Académicas, por medio de RAICES (Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña), conformada por un grupo de universidades, en ese momento visionarias.

Desarrollo de modelos comerciales para la oferta de la conectividad a Internet por las empresas privadas que ofrecían este servicio, al establecer cuotas planas por mes, y no por consumo.

Incursión de varias empresas grandes en el comercio electrónico, y surgimiento de varias empresas de apoyo, soporte, desarrollo y servicios en el área de sitios web, transacciones y comercio electrónico.

Desarrollo incipiente de cursos en línea, y apoyo para programas semipresenciales en algunas universidades del país.

Fortalecimiento de la banca y servicios financieros, al desarrollar, conocer e implantar medidas, protocolos y estándares de ciber seguridad.

Desarrollo de medios de comunicación en línea, y fortalecimiento de la presencia en la red de los medios de comunicación tradicionales.

Surgimiento de varios servicios al ciudadano y las empresas, por parte de gobierno, si bien en forma aislada, y por iniciativas individuales de algunos titulares, sin una visión unificada.

Por supuesto, aún queda, y siempre será así, mucho por hacer, para acortar la brecha digital que hemos permitido que crezca aún más en estos 25 años, en lugar de haber intentado aproximarnos al desarrollo en otros países, con políticas públicas, proyecto y medidas congruentes, sistemáticas y apolíticas. Ojalá lo podamos hacer para los siguientes aniversarios de Internet en El Salvador.

El Modelo de Múltiples Partes Interesadas está en el ADN de Internet

La mayor parte de los temas que se discuten y resuelven por las comunidades son presentados, apoyadas, discutidas y acordadas utilizando diversos modelos y procesos para hacerlo. Tanto los temas que se discuten, como los retos que deben ser resueltos, continúan evolucionando todo el tiempo, a medida las circunstancias cambian.

Estos modelos van desde el liderazgo unipersonal, donde una sola persona tomas las decisiones, como en los casos de reinados y dictaduras, hasta las más abiertas, donde se espera que todos los miembros de una comunidad puedan participar en el proceso de definición de soluciones, pasando por todas las variantes y grados de apertura, inclusión y participación.

El Modelo de Múltiples Partes Interesadas (“Multistakeholder Model”, en inglés) es una forma abierta a todos, participativa, inclusiva y no discriminante, que busca tomar las decisiones por consenso, definiendo éste como la ausencia de oposiciones mayores, pero permitiendo la disidencia y expresión de la misma por medio de argumentos escritos.

Internet como realización del Modelo de Múltiples Partes Interesadas

Desde el principio de la concepción, diseño y construcción de lo que hoy conocemos como Internet, sus creadores, ingenieros y técnicos siguieron los principios de colaboración abierta, inclusión, discusión amplia entre pares, consenso aproximado (“rough consensus”) y código de programación efectivo (“running code”). Es probable que ni siquiera se conociera el nombre que hoy asignamos a esta forma de trabajo.

Internet fue concebida en una época en que las situaciones sociales y sus actores buscaban formas de cooperación, apoyo recíproco, diálogo, idealismo por sociedades más justas, equitativas, solidarias y generosas, como respuesta opuesta a las actividades bélicas. La convivencia social, el arte y los estilos predominantes, ejemplificados por los movimientos de amor y paz, los hippies, las protestas, música y expresiones de arte plástico, proveyeron el contexto para este desarrollo científico tecnológico.

Steve Crocker, uno de los padres de Internet, creador del nombre y conceptos detrás de los documentos conocidos como “Solicitud de Comentarios” (RFC, Request For Comments), que representan la documentación técnica de Internet, escribió en julio de 2020: “El principio es que los protocolos que gobiernan cómo se comunican los dispositivos conectados a Internet deben ser abiertos, expandibles y robustos. Y el proceso que inventa y refina esos protocolos exige colaboración y un alto grado de consenso entre todos los que quieren participar”.

RFC 1. Autor Steve Crocker

Es decir, los principios de diseño de Internet, antes y ahora, se discuten por medio de los documentos RFC, y tienen en la actualidad un proceso específico para alcanzar consenso en las reuniones de la Fuerza de Trabajo de Ingeniería de Internet (IETF, por sus siglas en inglés).

Esta forma y proceso de tomar decisiones se ha extendido a todos los ámbitos relacionados a Internet, más allá de lo meramente técnico, y muchas organizaciones y movimientos, como ICANN, LACNIC y los otros 4 Registros de direcciones en el mundo, el Foro de Gobernanza de Internet y varios más.

La razón es que, como hemos esbozado, Internet nació con este componente dentro de su ADN, es inherente a ella, por lo que todos podemos participar en los procesos de definición de sus políticas. Ojalá más procesos de toma de decisiones siguieran los principios de apertura, participación, inclusión y consenso aproximado.

Otra Agenda Digital para El Salvador

El 15 de enero de este año, la Secretaría de Innovación de la Presidencia realizó el lanzamiento público de la Agenda Digital 2020 – 2030, para nuestro país. Si bien no es la primera agenda digital que tiene El Salvador, es la primera que es comunicada por una entidad gubernamental, con el beneficio de que lo hace apenas con seis meses y medio de haber asumido.

Hasta hoy, la experiencia de construir, diseñar y promover versiones de una política o agenda pública en el área de la transformación digital del país, la sociedad del conocimiento o de la información ha sido frustrante y desgastadora. Si hubiéramos comenzado en 1998, cuando formulamos la primera de éstas, llamada Política Nacional de Informática, estaríamos en un estado diferente en indicadores internacionales y en nuestro nivel de digitalización.

Aun así, es mejor tarde que nunca, y el planteamiento de esta agenda digital luce bastante completo, y existen señales de que este gobierno está comprometido en hacerla funcionar, al menos estableciendo una ruta clara en estos 4 y medio años de gestión remanente.

Algunos retos

Con sus cuatro pilares, 1. Identidad Digital, 2. Innovación, Educación y Competitividad, 3. Modernización del Estado, y 4. Gobernanza Digital, y sus 17 programas bajo estos cuatro grandes líneas de trabajo estratégicas, la agenda digital parece abarcar bastante bien las áreas de impacto que, con el desarrollo de estrategias, programas y proyectos concretos pueden lograr el objetivo fundamental de transformar nuestro país.

Aunque ha habido, y siguen existiendo, algunas iniciativas valiosas que aportan y apuntan a las mismas metas y objetivos que esta agenda digital, aun falta bastante para trabajar, y es evidente que ninguna entidad, institución, empresa o persona, puede, por sí misma y en solitario, lograr avances relevantes en esta senda estratégica.

El texto del documento lo confirma: “El acompañamiento que recibamos por parte de todos los actores involucrados será la clave para marcar la diferencia entre el nivel de desarrollo tecnológico que tenemos y al que aspiramos llegar”. En este sentido, algunos retos que puede enfrentar esta agenda son:

  • Se debe buscar que la gestión, coordinación y administración de las acciones y proyectos sea coordinada entre los distintos sectores interesados: estado, sector privado, academia y sociedad civil. Un organismo de esta naturaleza es útil para orientar los esfuerzos en un sentido, y además permite una vinculación armoniosa, constante creación de sinergias y trabajo en equipo.
  • Elaboración y seguimiento de indicadores de gestión, y un conjunto de métricas, que permita establecer un grado de avance de los proyectos y objetivos, y ajustes de medio término.
  • Desarrollar mecanismos de revisión, actualización y ajustes de la agenda, sus prioridades, enfoque de recursos, e inclusión de nuevos retos y objetivos, acorde al desarrollo de la tecnología, economía y políticas globales.
  • Contar con una agenda como ésta nos brinda una buena carta de presentación ante la comunidad y cooperación internacional. A cualquier cooperante le interesa saber que cualquier proyecto apoyado con fondos públicos de su país o fuente de fondos, está alineado con un plan estratégico sólido, sistemático y a mediano plazo.