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El futuro de Internet y la brecha digital

Internet dejó de ser solamente un desarrollo tecnológico de la humanidad desde que los primeros usuarios compartieron información y documentos de variadas disciplinas y distintos niveles de conocimiento; desde que algunos innovadores dieron a conocer características de bienes y servicios, y cómo adquirirlos; desde que se pudieron transmitir en la red objetos y elementos activos que abrieron una serie de oportunidades y posibilidades a los más aventajados.

Una vez comprendido el medio y sus alcances, la imaginación y creatividad de muchas personas alrededor del mundo comenzó a poblar la red con innumerables formas de compartir, publicar, y obtener provecho personal, organizacional, empresarial y nacional, de tal suerte que la economía, el comercio, la política y todas las actividades de la humanidad fueron transformadas, o al menos matizadas por el uso de la red.

Si bien la tecnología subyacente ha manifestado algunos cambios desde su concepción original, éstos son mínimos comparados con las modificaciones que se han dado en otras áreas circundantes, más relacionadas con la forma en que se usa la tecnología, lo que se hace en la red, y el acceso legítimo a bloques de información.

Sin embargo, si bien la tecnología habilitadora se puso a disposición del mundo casi de inmediato, desde la perspectiva de los derechos de autor y la propiedad intelectual, la implementación y el ulterior desarrollo de la conexión y cobertura geográfica, así como el aprovechamiento comercial, económico, social y cultural de las aplicaciones sobre la red, ha sido muy heterogénea en el mundo.

Brechas geográficas, culturales y generacionales

Las diferencias entre hemisferios, entre países, entre regiones dentro de un mismo país, crecen cada vez más, en una carrera difícil de igualar. Existen áreas de gran extensión que aun no cuentan con cobertura y conectividad adecuadas a Internet, principalmente porque no representan una fuente de ingresos para los proveedores, lo que a su vez está vinculado a los motores de economía, niveles de ingreso, capacidad de pago y a las actividades productivas de estas regiones.

La familiaridad y facilidad con que las personas de un país o región utilizan las aplicaciones y procesos que combinan equipos y programas digitales establece otra diferencia. Desde la propagación de la cultura digital mínima, que permite a los pobladores sentirse cómodos y productivos en la interacción con dispositivos, máquinas y aplicaciones digitales y electrónicas, hasta la posibilidad de lograr productividad y calidad usando computadores, sensores, móviles, la distancia se hace cada vez mayor.

Las generaciones más jóvenes han sido más temerarias y abiertas a la aceptación de la nueva cultura, pero en general aun no superan la fase de impresión y uso lúdico y banal. Es a un ritmo lento que nuestras poblaciones se asoman al aprovechamiento de las tecnologías para generar riqueza. Las necesidades financieras de los jóvenes que usan las tecnologías contemporáneas no siempre los orientan a buscar la productividad.

Estas son algunas de las diferencias en el nivel de desarrollo, aceptación y adecuación de las personas al uso de las tecnologías. A ellas se puede sumar los niveles de capacidad y competencia para desarrollar nuevos dispositivos y aplicaciones, darles mantenimiento, configurar y proteger las redes y servidores, y proveer un servicio de calidad.

¿Se pueden cerrar las brechas?

Una posible estrategia para lograr sacar provecho a la red en nuestros países menos desarrollados es apoyar y fomentar la especialización, en todo sentido.

Los economistas deben discutir sobre la economía basada en las TIC y el conocimiento y, sobre todo, deben aportar propuestas de cómo encaminar nuestros países en ese rumbo; los sociólogos y sicólogos investigar y generar formas de comportamiento humano colectivo e individual que faciliten la interacción digital. Cada científico, desde su campo de estudio, debe analizar el impacto del uso de estas tecnologías en su área del saber, tanto como una herramienta de observación y medición, como un mecanismo de transformación de sus elementos.

La conectividad y el acceso general son una condición necesaria, pero no suficiente. Algunas políticas públicas han evolucionado, reconociendo que el compromiso va más allá de elevar la tasa de penetración en un país. Más relevante, incluso, es posibilitar el dominio productivo y provechoso de las herramientas tecnológicas.

Las brechas de todos los tipos que existen y que crecen continuamente pueden y deben ser contrarrestadas, por medio de iniciativas creativas y dedicadas, no solamente de parte de los gobiernos, sino también de la sociedad civil, el sector privado, la academia y la comunidad técnica. Como al inicio de Internet, la generosidad, solidaridad y espíritu de colaboración pueden hacer que las diferencias se vayan reduciendo. Sin embargo, el tiempo que nos tome hacerlo nos aleja de ese objetivo.

 

STEM: Otro acrónimo que abre oportunidades

Aunque son disciplinas muy antiguas dentro de la clasificación y desarrollo del conocimiento de la humanidad, más recientemente se les ha concedido una atención especial dentro del ámbito educativo, en forma colectiva: la integración de la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería y la Matemática en el sistema educativo formal, conocida como STEM por sus siglas en inglés, trae retos y oportunidades para países en desarrollo. Algunos le llaman en español CTIM.

Somos conscientes de que la mayoría de avances relevantes que han hecho posibles los bienes y servicios que nos proveen un mejor nivel de vida, como humanidad, provienen de avances en la ciencia, que apoyada por la matemática, viabilizada por la tecnología y hecha realidad por la ingeniería, nos acercan importantes descubrimientos y formulaciones a la vida diaria.

Una definición de este término formal es “STEM es la integración intencional de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas y sus prácticas asociadas para crear un ambiente de aprendizaje centrado en el estudiante en el cual los estudiantes investigan y diseñan soluciones a los problemas y construyen explicaciones basadas en evidencia de fenómenos del mundo real con un enfoque en las necesidades sociales, emocionales, físicas y académicas del estudiante a través de contribuciones compartidas de escuelas, familias y socios comunitarios”.

Las frases clave que encontramos en esta definición son “integración intencional”, “centrado en el estudiante”, “soluciones a los problemas”, “basadas en evidencia”, “enfoque en necesidades”, “contribuciones compartidas”. Son varios los requerimientos y con un nivel de exigencia que no hace sencillo un enfoque STEM.

Las habilidades necesarias

La formación de un joven por medio del proceso educativo busca generar y poder contar con una persona productiva por medio de la dotación de conocimiento y el desarrollo de habilidades, definiendo un perfil específico. Para el enfoque STEM hay características que son comunes con la mayoría de aspiraciones educativas.

Habilidades y competencias esperadas en STEM:

  • Habilidades analíticas para investigar un tema, desarrollar un proyecto y su línea de tiempo, y obtener conclusiones de resultados de investigaciones.
  • Habilidades científicas para desglosar un sistema científico complejo en partes más pequeñas, reconocer relaciones de causa y efecto, y sostener opiniones usando hechos.
  • Habilidades matemáticas para realizar cálculos y medidas.
  • Atención al detalle siguiendo direcciones técnicas, registrando datos en forma precisa, concluyendo sintéticamente.
  • Habilidades técnicas, análisis de fallas, reparación y uso de software y equipo moderno.
  • Comunicación y cooperación para escuchar necesidades de clientes o interactuar con socios de proyectos.
  • Trabajo en equipo para completar proyectos exitosamente.
  • Creatividad para resolver problemas y desarrollar nuevas ideas.
  • Liderazgo para dirigir proyectos o apoyar clientes y usuarios.
  • Habilidades organizativas para llevar registro de mucha información diversa.
  • Administración del tiempo para operar eficientemente.

Adicionalmente, son muy importantes las habilidades blandas, que ya hemos tratado en este espacio, definidas en una frase como las cualidades personales, hábitos, actitudes y conductas sociales que hacen a una persona un buen empleado:

  • Comunicación verbal y escrita
  • Liderazgo
  • Organización
  • Curiosidad e imaginación
  • Experiencia tecnológica
  • Trabajo en equipo
  • Administración del tiempo
  • Seguir direcciones
  • Deseo de aprender
  • Solución creativa de problemas

El desafío de nuestro sistema educativo

Si realmente queremos, como país, comprometernos con desarrollar un enfoque STEM en el proceso educativo desde educación básica, media y superior, tendremos que buscar las formas de estimular en los niños y jóvenes, muchachos y muchachas, el gusto y la motivación para comprender los fenómenos naturales, las posibilidades y alcance de la ciencia y la matemática, y la utilidad de la tecnología y la ingeniería.

Para ello, algunos aspectos pedagógicos y didácticos que deberán ser desarrollados por los docentes, directores de centros y formadores de formadores, son:

  • Aprendizaje por problemas y proyectos.
  • Banco de problemas / Árbol de problemas.
  • Fomento de asombro-interrogantes-solución-comunicación.
  • Comprensión de la ruta crítica: Dato-información-conocimiento.
  • Enfoques interdisciplinares y multidisciplinares.
  • Diseño de soluciones a problemas reales fuera del aula.
  • Intervención de tutores profesionales (coaching).

Obviamente, la necesidad de recursos educativos que permitan fomentar el enfoque STEM estará presente, pero lo principal es la comprensión y compromiso con el mismo, por parte de las autoridades educativas, públicas y privadas, de todo nivel. La correlación observada en los países con mejores niveles de vida y productividad, mejores ingresos per cápita y el desarrollo de los componentes de STEM debería ser suficiente argumento.

 

Industria 4.0: otro vagón del tren que podemos abordar o dejar pasar

Para documentar algún fenómeno social, tecnológico, económico, científico o político, y poder referirnos al mismo de una forma abreviada, los humanos tenemos la tendencia de crear y acuñar nombres y acrónimos para los sucesos que nos parecen relevantes para la humanidad. Existen muchos ejemplos de estos términos, aplicados a épocas, regiones, sucesos y movimientos de diversa naturaleza.

Dentro del ámbito tecnológico social, se habla de las revoluciones agrícola, industrial, e informática, y se identifican algunas fechas en la historia, no necesariamente concordantes según los distintos autores, para establecer su inicio y final. En cualquier caso, es más definitorio la tecnología predominante y el nivel de difusión y popularización de la misma en todo el mundo.

Si bien es cierto que la denominación de estas tendencias y taxonomías puede ser calificada de arbitraria, y podemos optar por no seguir ni utilizar dichos nombres, la realidad es que los fenómenos, eventos y tendencias que se identifican con esos nombres, suelen ser reales y, más importante aún, revelan las posibilidades y reales que están ocurriendo sobre todo en países desarrollados, y que usualmente impactan la economía nacional e internacional.

Dada la gran proximidad de las relaciones de cada país con sus pares en cada parte del mundo que las comunicaciones actuales ha propiciado, el que una tendencia impacte en la economía de otros países y en el concierto mundial de las relaciones comerciales nos debiera motivar al menos a conocerla y, si es posible y adecuado, tratar de apropiarla localmente.

Revolución industrial 4.0

De acuerdo a Wikipedia en inglés, la Industria 4.0 es un nombre para la tendencia actual de la automatización y el intercambio de datos en las tecnologías de fabricación. Incluye sistemas ciberfísicos, Internet de las cosas, computación en la nube y computación cognitiva.

La Industria 4.0 crea lo que se ha llamado una “fábrica inteligente”. Dentro de las fábricas inteligentes estructuradas modularmente, los sistemas ciberfísicos monitorean procesos físicos, crean una copia virtual del mundo físico y toman decisiones descentralizadas. A través de Internet de las cosas, los sistemas ciberfísicos se comunican y cooperan entre sí y con los seres humanos en tiempo real a través de la Internet de Servicios, en la que tanto los servicios internos como los organizativos son ofrecidos y utilizados por los participantes de la cadena de valor.

Se dice, adicionalmente, que es la integración de diversas tecnologías que ya se encuentran disponibles y que son cada vez más accesibles a nivel popular, para ser utilizadas en las fábricas y en los sistemas de producción y manufactura.

Internet de las cosas, impresión 3D, big data, minería de datos, analítica, robótica, hardware y software abiertos, corte en laser, diseño y construcción por computadora, prototipado, RFID, NFC, redes inalámbricas, etc., son algunas de las tecnologías que, aunque se conozcan por separado, deben poder ser combinadas y puestas en producción.

El recurso humano debe dirigirse ahí

Las acciones requieren que las personas tomen decisiones, acopien recursos y ejecuten planes adecuados y diseñados para conseguir propósitos específicos. En casos como el tratado, no sólo se necesita que se tomen decisiones críticas, sino también un país como el nuestro demanda que la fuerza laboral nacional también esté calificada en estas tecnologías especializadas y, con una comprensión adicional de cómo aplicarlas.

El Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP) desarrolló esta semana su IV Congreso de Formación Profesional, denominado “El Salvador y la Industria 4.0: desafíos y oportunidades para la formación profesional”, contando con la presencia de dos ponentes internacionales, y finalizando con un panel de cuatro profesionales salvadoreños de ámbitos diferentes, reflexionando sobre la aplicación a la realidad nacional lo discutido.

La capacitación del recurso humano para apoyar a la industria nacional es un tema estratégico de nación, considerando que dependiendo de la calidad de dicha formación, el país puede, o no, acompañar la posible decisión de los empresarios e industriales de enfocar los esfuerzos y recursos en orientar su cadena de producción para seguir las tendencias contemporáneas.

Es un tema también relacionado a la competencia mundial y al lugar que queremos, como país, tener en el mercado mundial. Si la producción y manufactura eficiente en el mundo se logra siguiendo las definiciones e intuiciones que la Industria 4.0 propone, es importante que para mantener la competitividad individual y colectiva, tomemos acciones concretas en ese sentido. Podemos decidir abordar o dejar pasar, una vez más, el tren de la tendencia tecnológica mundial, y eso definirá el futuro de nuestras generaciones por venir.

 

 

Innovación que viene desde la base: una manera accesible de lograrla

El término y definición de Innovación está siendo utilizado mucho desde hace algunos años en varios ámbitos y de muchas formas. Incluso hay instituciones públicas y empresas privadas que, si bien dedican recursos para entenderla y promoverla, aun consideran que es algo lejano y que se obtiene solamente invirtiendo muchos recursos y contando con algunas personas excepcionalmente brillantes en su planilla.

Esta semana, el Dr. Alan Robinson dictó una serie de charlas y conferencias en nuestro país, invitado por la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera, sobre el tema de la innovación en las empresas y organizaciones, enfocándose en la forma más general, accesible y barata de innovación: la que proviene de las mismas personas que trabajan en la primera línea.

Si bien existen, y todos quisiéramos poder contar con una o dos grandes ideas sumamente innovadoras y disruptivas que nos permitieran generar ingresos y riqueza en el mercado mundial actual, tan competitivo, lo cierto es que resulta mucho más realista y alcanzable pensar en pequeñas modificaciones en los procesos habituales de nuestro quehacer para lograr mejoras incrementales que, a su vez, generen ahorros y eficiencias en los procesos.

La tesis fundamental del Dr. Robinson es que el 80% de las ideas que provocan cambios en las empresas para mejorar sus procesos, impactando en la reducción de costos e/o incremento en las ganancias de las organizaciones, provienen de la gente que está al frente en el trabajo diario, en la línea de producción, atendiendo a los clientes, o en el campo directamente en contacto con los productos, servicios, empleados, clientes y proveedores.

Parte de la definición del cargo

Todos tenemos ideas respecto a lo que hacemos como parte de nuestro trabajo diariamente, y algunas de ellas pueden ser realmente buenas y aplicables. En general, las buenas ideas en el ambiente laboral pueden dar lugar a mejoras o a innovaciones, dependiendo del alcance, implicaciones, costos y potenciales impactos de tales ideas.

De acuerdo al conferencista, al dedicarse formal y sistemáticamente a estudiar el fenómeno de la producción, procesamiento e implantación de ideas en el trabajo, se pueden llegar a contar con métricas como la siguiente: en la empresa Brasilata, de Brasil, se han contabilizado la cantidad de 185 ideas por persona al año, con un 92% de estas ideas llevadas a la implementación por la empresa.

También se ha encontrado que las ideas que salen de abajo hacia arriba son más efectivas que las que provienen de la alta dirección o mandos medios, en un porcentaje variable, según la empresa, pero que puede ir del 70% al 85%. La conclusión inmediata es que deberíamos facilitar que el personal de primera línea produzca, comunique y concrete ideas de mejora.

Una de las recomendaciones que se derivan de este análisis es que deberíamos hacer parte de la definición de todos los puestos de trabajo la generación continua de ideas, así como incluimos en las especificaciones de un cargo los temas de eficiencia, seguridad, amabilidad con los clientes y otras.

Evitar recompensas específicas

Es interesante que, al pensar que un empleado o funcionario de primer nivel, que está en contacto directo con el cliente o la línea de producción o la concreción del servicio provisto, pueda brindar una idea a la organización que la hará más eficiente, más productiva o con mejor imagen, normalmente pensaremos en que es necesario concebir un sistema interno de recompensas, usualmente vinculadas a lo financiero.

El Dr. Robinson plantea que no se debe recompensar la producción de estas ideas dentro de los empleados de primera línea. Si se concibe esta actividad como parte del puesto de trabajo, sería más bien al contrario: los funcionarios que no aporten ideas que puedan mejorar los procesos podrían sufrir alguna penalización, como la sufren quienes no cumplen con el horario de trabajo, por ejemplo.

Es más, se dice que diferenciar a un empleado con una recompensa específica contribuye a generar hostilidad de parte del resto de colegas y compañeros hacia el beneficiado. Esto se debe, en parte a la envidia humana natural, pero también a que con frecuencia las buenas ideas en el trabajo surgen de conversaciones y discusiones entre los mismos protagonistas, y se pueden concebir como ideas colectivas.

Adicionalmente, la supervivencia, estabilidad y mejora de cualquier empresa impacta directamente en la seguridad laboral y mejora de condiciones de todos los participantes.

En cualquier caso, vale la pena no sólo prestar atención a las ideas de los empleados de primera línea, sino buscar contar con un sistema que haga de la actividad de generación de buenas ideas, aunque sean pequeñas, un procedimiento rutinario que forme parte de la cultura organizacional de cualquier empresa o institución.

 

Los 10 principios de la impresión 3D

No cabe duda de que la impresión 3D, que debe este nombre más bien a un objetivo de mercadeo o facilitación de reconocimiento para el usuario común, continua un desarrollo acelerado, tanto en la evolución de la tecnología y sus posibilidades, así como en la accesibilidad, el bajo precio y la aceptación popular.

La Manufactura Aditiva, como en realidad debería ser conocida la impresión 3D, utiliza cada vez más una mayor variedad de materiales, desde plásticos y metales hasta elementos naturales para preparar comida y tejido orgánico para producir órganos que podrán usarse en trasplantes en animales y seres humanos.

Las promesas, experimentaciones y expectativas que manifiestan los científicos, investigadores y otros expertos en esta tecnología nos presentan un mundo en el que las posibilidades de contar con diseños y software apropiado para controlar estos impresores, usando los accesorios, extrusores y boquillas adecuados, para utilizar un computador personal en la casa, escuela, oficina y empresa, y poder “imprimir” un repuesto, un platillo para comer, un prototipo, una pieza de arte o un órgano, tejido o hueso humano, entre otros.

En un proceso similar al que recorrió la computadora, con el surgimiento de la computadora personal, los impresores 3D están pasando de ser dispositivos caros y difíciles de obtener, operar y mantener, a ser accesibles a una buena parte de las oficinas pequeñas, los hogares y modestos emprendedores de varias disciplinas, más allá de la tecnología por sí mismo.

Ideas clave en torno a la impresión 3D

De acuerdo a los autores Hod Lipson y Melba Kurman, en su libro “La revolución de la impresión 3D”, publicado en 2013, se puede hablar de diez principios de a impresión 3D, a partir de lo que se conoce en la actualidad y lo que se puede anticipar en el futuro cercano.

De acuerdo a estos autores, este decálogo refleja las ventajas y características que están logrando que muchos usen y contribuyan a desarrollar aun más esta tecnología.

Uno: La complejidad de fabricación no eleva el coste

Dado que el diseño se hace en computadora y la fabricación de este diseño solamente implica el trabajo de un dispositivo que sigue el diseño, la complejidad de un diseño, a diferencia de la manufactura tradicional, no sube el costo de producirlo.

Dos: La variedad sale gratis

Con un único impresor 3D se pueden fabricar muchos y diversos productos, incluso en algunos casos variando materiales, colores y texturas. La capacidad de los operadores para generar estas impresiones es la misma para varios productos, a diferencia de la fabricación tradicional.

Tres: No hace falta ensamblaje

Dependiendo del diseño y la factibilidad del producto a imprimir, es posible fabricar un producto completo en un solo proceso de impresión. También es posible imprimir sus partes y luego ensamblarlo, pero si se aprovecha la versatilidad de estos dispositivos para hacer todo de una vez, incluyendo parte movibles, se puede ahorrar los costos y tiempo de armado.

Cuatro: Elaboración bajo demanda

Los productos generados por impresión 3D pueden fabricarse dónde y cuándo hagan falta. No es necesario contar con un inventario para atender a los potenciales clientes. Los productos se pueden comenzar y terminar de producir cuando la orden ya esté colocada, y el tiempo de espera es de todas formas reducido.

Cinco: Espacio de diseño ilimitado

Con las herramientas de fabricación tradicionales se pueden hacer un número determinado de formas, según haya sido diseñada la herramienta. La versatilidad que ya ofrecen las computadoras y el manejo digital de la información, transferido a la fabricación digital, abre la puerta a una cantidad muy grande de posibles diseños a ser fabricados.

Seis: No hace falta experiencia

Las competencias necesarias en las personas para producir nuevos productos, operando las impresoras 3D por medio de una computadora y un software apropiado son mucho menos que las que se requieren para operar las máquinas tradicionales en el ambiente de producción y manufactura. Esto impactará en los modelos de negocio, costos y tiempos de respuesta, así como en la calidad y la competencia en la fabricación.

Siete: Fabricación compacta y portátil

Comparado con los tamaños y proporciones de lo que las máquinas tradicionales pueden fabricar respecto a su propio tamaño y costo, los impresores 3D pueden fabricar en pequeños espacios, y si es necesario, se pueden trasladar con facilidad para fabricar en un lugar de ventas, una feria o una exposición.

Ocho: Se generan menos residuos

Dado que en la fabricación tradicional se elimina el material innecesario, se generan altos niveles de desperdicio. Al fabricar un producto agregando capas de material en otro estado se utiliza la mayor parte de la materia prima, reduciendo drásticamente el material residual.

Nueve: Infinitas variedades de material

La impresión 3D multimaterial se encuentra en desarrollo. Ya hay impresores con múltiples cabezales que permiten combinar materia prima de distintos colores, y en algunos casos de distinta naturaleza. Cuando esta capacidad se haya desarrollado en su potencial completo, en una sola impresión podrán incluirse distintos materiales, distintos metales, plásticos y otros, abriendo aun más las posibilidades.

Diez: Reproducción física precisa

Así como un archivo digital de una imagen o un audio, pueden reproducirse muchas veces sin perder la fiabilidad y aun en diversos lugares y máquinas, obteniendo el mismo resultado, de la misma forma los diseños digitales se podrán imprimir en distintos lugares y momentos, reproduciendo la misma calidad, detalle y resolución del diseño original.

 

Estos diez principios resumen algunas de las ventajas previsibles para el diseño y la fabricación digitales, a medida la tecnología continúe su desarrollo. Si bien hay desventajas también, es posible lograr estas prestaciones al acompañar esta nueva forma de fabricar.

 

Los Laboratorios de Fabricación Digital se reúnen en FAB 13

La creciente comunidad de creadores, diseñadores y “hacedores” (“makers”) de todo el mundo se reunieron la primera semana de agosto en Santiago de Chile, para desarrollar sus diversas actividades, talleres, discusiones y presentaciones, como vienen haciendo desde hace 13 años.

La Fabricación Digital, y sus laboratorios, conocidos como Fab Labs, hacen reales y tangibles los conceptos de poder fabricar (casi) todo a partir de diseños en formato digital, movimiento iniciado prácticamente en la cátedra del mismo nombre, impartida hace años por el profesor Neil Gershenfeld, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

De un archivo digital, se preparan las partes o los objetos completos que serán en seguida construidos por medio de impresores 3D (o de manufactura aditiva, para usar el nombre más apropiado), cortadores láser, máquinas CNC (Control Numérico Computarizado), tornos, fresadoras, y con frecuencia, agregar también diseños e implementaciones de circuitos electrónicos, mecánicos y eléctricos.

Aunque requiere habilidades y competencias de cierta calificación, no resulta algo completamente alejado del alcance de los ciudadanos, estudiantes y profesionales de varias disciplinas.

El encuentro FAB 13

Actualmente hay alrededor de 1,200 laboratorios de fabricación digital alrededor del mundo, y el número sigue creciendo. El tema principal de este año fue el de “Sociedades que Fabrican”, y bajo este paraguas, se cubrieron temas y cuestiones como:

Ciudades: Desde el inicio de la segunda revolución industrial, nuestras ciudades han externalizado la producción de productos y bienes descontextualizando la creación y el territorio. Se estima que para 2050, el 75% de la población mundial vivirá en ciudades. ¿Pueden las ciudades volver a producir sus propios objetos y encontrar soluciones a sus propias necesidades?

Vivienda: Es necesario proporcionar una solución al problema de la vivienda que existe en América Latina. La vivienda para las familias en riesgo social es, en su mayor parte, autoconstruida y construida en tierras segregadas de la ciudad.

Innovación: Los Laboratorios de Fabricación Digital, mejor conocidos como “Fab Labs”, son plataformas de fabricación que permiten desafiar los esquemas de producción convencionales. En este sentido, los Fab Labs puede ser un complemento de la industria, que a su vez puede ser reforzada por su capacidad para producir objetos innovadores utilizando el lenguaje digital. Del mismo modo, los Fab Labs también pueden apoyar a los empresarios a medida que convierten los prototipos en productos.

Energía y medio ambiente: Hay varias ciudades en Latinoamérica y el mundo que muestran altos niveles de contaminación. Sin embargo, la región es rica en energía hidráulica, geotérmica y solar, entre otras. Entonces, ¿cómo se pueden utilizar positivamente estos recursos para resolver las necesidades directas de los habitantes?

Educación: Los Fab Labs son entornos de aprendizaje en los que cualquiera puede fabricar (casi) cualquier cosa. Lograr que las personas encuentren sus propias soluciones a los desafíos que tienen se logra gracias a métodos de aprendizaje basados en proyectos transferibles a niños, estudiantes, profesionales, empresarios, jubilados y personas sin educación formal.

Descentralización: Como se trata de un evento de gran interés público, tanto a nivel nacional como internacional, y con el objetivo de ampliar el impacto de esta reunión, se amplía su alcance a las regiones, creando el Off Lab: Miembros de la red mundial de Fab Labs viajarán a algunas de las regiones del país para desarrollar actividades, talleres, charlas y participar en festivales regionales.

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En El Salvador y la región

Si bien algunos países de Latinoamérica cuentan ya con varios de estos laboratorios, aun hay muchos más, proporcionalmente, en otras regiones del mundo. La instalación y operación de estos centros de aprendizaje, manufactura en pequeña escala y potencial negocio rentable, supone una inversión de monto variable, dependiendo de la cantidad, variedad y calidad de máquinas con que se dote.

Por esta razón, muchos laboratorios operan en universidades y centros educativos, pues sus directores consideran una buena práctica que los alumnos tengan acceso a estas herramientas y, sobre todo, a estos conceptos, que no tardarán, como lo hizo la computadora personal, en popularizarse aun más.

En El Salvador existe la Asociación Fab Lab desde hace unos pocos años, pero aun no se ha logrado desarrollar un Fab Lab en forma, si bien hay varios centros educativos interesados. Aun así, ya contamos, como país, con cuatro personas que han tomado el curso de aproximadamente 6 meses que los habilita en este campo, para seguir propagando los conceptos.

El movimiento “maker”, como se le conoce en general, seguirá creciendo, pues las tecnologías y materiales utilizados continúan bajando de precio, los conceptos se difunden cada vez más, y los visionarios y tomadores de decisión lo verán poco a poco como una ventaja para sus comunidades.

 

 

Gobierno electrónico en El Salvador: un nuevo intento

El 19 de julio se llevó a cabo la presentación de los resultados de un nuevo diagnóstico sobre el estado actual del gobierno electrónico en nuestro país, esta vez desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo, por medio de sus consultores de planta, apoyados por personas contratadas para este fin.

Si bien el diagnóstico presentado mostró la situación actual de las acciones que un poco más de 30 ministerios e instituciones del ejecutivo han realizado utilizando las tecnologías de información y comunicación (TIC) para cumplir algunos de propósitos de un gobierno electrónico, acompañado por algunas recomendaciones para el gobierno central, el ejercicio no es el primero que se ejecuta en el país.

Al menos desde 1998, en que se fundó el Comité Nacional de Informática, bajo los auspicios del recién formado CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), este organismo produjo la Política Nacional de Informática, comenzando en El Salvador la reflexión formal y documentada sobre los temas, efecto e incidencia de las TIC en la sociedad en general.

Menos de una década después, culminando en 2006, se prepararon sendos documentos, uno delineando la factibilidad de un gobierno electrónico, apoyado por el gobierno y pueblo de Japón, y otro presentando una agenda digital para todo el país. Ninguno de estos documentos, a pesar del tiempo y esfuerzo de muchas personas, nacionales y extranjeros, fue puesto en marcha.

De la misma forma, más recientemente han existido varios documentos, apoyo de cooperantes y horas de trabajo de funcionarios gubernamentales y colaboradores de la sociedad civil, con similares objetivos.

Coincidencia en la importancia del e-Gob

Si bien en los primeros esfuerzos, los responsables de turno del gobierno salvadoreño no le daban ni siquiera un espacio de mención a estos temas en sus planes de trabajo y estratégicos, más recientemente, al menos el discurso parece haber cambiado. En el gobierno recién pasado, escuchamos al actual presidente de la República, como vicepresidente, decir que “si bien el gobierno electrónico no gana votos, es un proceso que debe ser desarrollado”.

El actual intento proviene de la Secretaría Técnica y de Planificación de la Presidencia de la República, por lo que se sabe que cuenta con el apoyo político del más alto nivel. Eso es una buena señal y un posible buen augurio, aunque en su contra obra el tiempo que falta en la gestión de este gobierno, y los recursos que pueda obtener y canalizar hacia este objetivo.

Por tanto, será importante que los encargados directos de esta iniciativa tomen acciones para dejar establecida una forma de trabajo y una estrategia que se pueda ejecutar desde los próximos meses, se involucren a otros actores de la sociedad, y comience a mostrar resultados en el más corto plazo.

Si bien se podría decir que varias de las acciones dentro de un plan de Gobierno electrónico son competencia y están en el ámbito del aparato estatal, y que en cuanto a recursos humanos, materiales y financieros pueden ser recanalizados por una decisión propia del mismo gobierno, sería más conveniente diseñar una forma de trabajo que desde ya busque asegurar la continuidad de las medidas, programas y proyectos que se incluyan en este esfuerzo, con la finalidad de que sean retomadas cuando el siguiente gobierno tome posesión.

Institucionalidad, presupuesto y participación

¿Qué habría que hacer para intentar que esta nueva iniciativa, además de dar resultados reales y concretos, permanezca en el tiempo, y continúe colocando a El Salvador en esta ruta? El apoyo político decidido y consistente es un elemento clave, pero no suficiente. Seguramente los consultores actuales del BID, tal y como lo hicieron otros antes que ellos, propios y extraños, habrán advertido de los aspectos que se requieren.

Aquí podemos identificar al menos tres elementos que consideramos pueden apoyar y contribuir a que ésta no se convierta en otra propuesta más en las gavetas y anaqueles de varias personas.

Institucionalidad: Habrá que trabajar en formar las estructuras, jerarquías y canales organizativos dentro del gobierno para coordinar efectivamente estos esfuerzos. Lo peor que puede suceder es que las voluntades se sigan moviendo en forma independiente y aislada, sujetas a la visión de cada ministro o funcionario de alto nivel de cada entidad en el gobierno.

Presupuesto: Lamentablemente para todo se necesitan fondos y financiamiento continuo, y esto significa, en un país como el nuestro, que además de las cooperaciones extranjeras, que pueden o no aparecer y, sobre todo, mantenerse un tiempo, es necesario autofinanciar con recursos propios los proyectos, esfuerzos y programas. No es suficiente colocarlos en un plan estratégico y esperar que alguien los patrocine.

Participación: empezando por los funcionarios y empleados públicos, pero incluyendo a la sociedad civil, la empresa privada y la academia, todos los actores deben participar en este emprendimiento nacional. Se trata de hacer un gobierno electrónico para que todos los ciudadanos lo usemos, aunque se trate, en este caso, de incidir y transformar la infraestructura y servicios del gobierno.

Si al menos se satisfacen estas tres condiciones, las posibilidades de tener un éxito visible y sostenible en esta transformación del gobierno pueden ser incrementadas significativamente.

 

Del asfalto a lo digital: los gobiernos deben actualizar su responsabilidad

Del 3 al 7 de julio se llevó a cabo la séptima edición del evento TICAL 2017, organizado por RedCLARA en San José, Costa Rica. TICAL significa Tecnologías de Información y Comunicaciones de América Latina, y el evento, único en su especie, reúne a los directores de tecnología de información de muchas universidades de la región.

Como todos los años, se convirtió en un punto de convergencia, conferencias, experiencias compartidas y soluciones tecnológicas, aplicadas a las instituciones de educación superior de Latino América, confirmando su tremenda utilidad para los profesionales que desempeñan esta función en los centros de estudios superiores de nuestros países.

Dentro de las conferencias brindadas se incluyeron la presentación de sistemas comerciales, por parte de los patrocinadores y, quizá más relevante, sistemas, aplicaciones y metodologías desarrolladas por los mismos actores, funcionarios, docentes y estudiantes de las mismas universidades.

Se llevaron a cabo sesiones paralelas agrupadas bajo alguno de los temas genéricos, así como conferencias plenarias, de interés para la mayoría de participantes. Diferentes actores, tanto de Latinoamérica como de otros países del mundo, presentaron sus desarrollos, propuestas y avances en los temas de las Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE) y universidades.

Para la educación e investigación se necesita la participación de todos

Varios de los ponentes insistieron, de diversas formas, en que para lograr el desarrollo real de la ciencia y la tecnología en cada país, manifestado en las posibilidades y hechos reales de investigación e innovación, es necesario y fundamental la participación de todos los sectores, quizá con especial relevancia la del gobierno.

Así, un astrónomo de Estados Unidos que disertó sobre el papel tan destacado que juega en la actualidad Chile en la ciencia de la astronomía, al contar con más del 70% de observatorios astronómicos en ese país, estableció que, así como desde hace siglos y aun en la actualidad, los gobiernos son responsables de la construcción y mantenimiento de las carreteras para promover el comercio, así mismo deben ser asumir su responsabilidad en la construcción, mantenimiento y facilitación de las carreteras digitales.

Si bien hay algunos países de la región donde los gobiernos apoyan con fuerza el desarrollo de la investigación científica en varias disciplinas, tales como Chile, Brasil, México, Argentina, Ecuador, Perú, Costa Rica y otros, existen otros, como El Salvador, en los que la ciencia y la tecnología es considera marginalmente, y apenas por unos pocos funcionarios, con aun menos recursos disponibles.

Por supuesto, hay esfuerzos en algunas universidades, así como en algunas dependencias gubernamentales y desde algunas empresas privadas, pero en cantidad y calidad aun insuficiente. Los argumentos de que hay otros temas prioritarios y pocos recursos financieros seguirán existiendo, y a menos que se cambie la visión, esa actitud nos mantendrá donde estamos.

Las Redes Académicas Avanzadas siguen siendo una oportunidad

Con la presencia, jornadas conjuntas y reuniones entre pares que se dieron en el marco de TICAL 2017, se reiteró una vez más que la existencia de Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE, o NREN, por sus siglas en inglés) en más de 130 países en el mundo, una red única por cada país, es una necesidad y estrategia clave para el desarrollo de la ciencia y la investigación.

Los directores de Tecnología de Información y Comunicaciones de las universidades tienen la responsabilidad, además de mantener los sistemas legados y administrativos de la institución y proveer buenos servicios automatizados y de conectividad en los distintos campus, aulas y laboratorios, interactuar más estrechamente con los investigadores y docentes, para procurar poner esta tecnología a su servicio.

Videoconferencias; transmisión didáctica de acciones y operaciones en vivo de diversas disciplinas; generación, archivo, transmisión y análisis de grandes cantidades de datos (big data y analytics); instalación y comunicación en tiempo real de sensores de parámetros, en campo y en laboratorio; publicación e intercambio de documentos e información; etc., son apenas algunas herramientas a disposición de investigadores de todas las disciplinas por medio de redes académicas avanzadas.

Debemos seguir planteando y abogando por que los gobiernos de nuestros países comprendan que no sólo deben ver el muy corto plazo, y menos por razones solamente políticas, sino tratar de dejar abonado un camino para el mediano y largo plazo, al asumir su responsabilidad para construir y mantener las carreteras digitales para sus ciudadanos.

 

¿Hasta que suceda algo realmente serio?

Como hemos conversado en otras ocasiones, Internet ha evolucionado y revolucionado todo a su paso. Nadie podía concebir lo que sucedería unos pocos años antes del 50º aniversario de esta tecnología, como lo que se está desarrollando en la actualidad en torno o debido a esta tecnología.

Hay muchas cosas buenas alrededor de esta forma instantánea de comunicación, siendo quizá una de las más relevantes su alcance mundial. Esto se vuelve más evidente y, sobre todo útil, cuando las personas se trasladan de un lugar a otro en el planeta, y aun así, pueden realizar sus actividades laborales, familiares y personales con relativamente poca interrupción, y con admirable eficiencia, considerando los miles de kilómetros de distancia y la cantidad de horas de desfase horario.

Sin embargo, así como la naturaleza humana es dual, complementaria y contradictoria, también ocurren incidentes y actividades contra el bien particular y general de una forma más rápida, eficiente y, en muchos casos, impune. Desde robos de activos e identidades, hasta intromisiones y alteraciones de datos e información de forma no autorizada.

Las personas, organizaciones y gobiernos observan, conocen y a veces son afectados por estos eventos, y pueden, o no, tomar medidas para prevenirlos, evitarlos o perseguirlos, pero no siempre logran resultados contundentes. Las consecuencias pueden ser graves en algunos casos, ya sea sobre recursos físicos, humanos, financieros o fundamentales.

La jurisdicción internacional

Uno de los temas más acuciosos que impiden la efectividad de algunas de las medidas que se pueden tomar como prevención o reacción a los delitos y faltas cometidas a través de la red, o destinadas a los activos y recursos que son parte de la red, es la jurisdicción sobre la que aplican tales disposiciones.

Al ser Internet una red que comunica y permite intercambiar datos e información en varios formatos y de diversas maneras entre los habitantes y organizaciones de todo el mundo, el grave problema que impone es el de los territorios físicos y geográficos sobre los que tienen efecto las leyes, reglamentos y penalizaciones que se definen por las autoridades y las sociedades para buscar una convivencia armónica.

La ubicación de los equipos y servidores donde reside la información, así como la situación geográfica de las personas que programan, operan y mantienen los computadores que pueden ser usados para cometer actos contra la integridad de personas y activos, facilita o, en la mayoría de casos, obstaculiza, la ejecución y refuerzo de la ley, por muy adecuada que sea ésta.

El problema, con sus muchas aristas y condicionantes, es conocido por juristas alrededor del mundo, pero si antes, y aun ahora, ha sido difícil ponerse de acuerdo en reglas comunes que administren y permitan supervisar el comercio y las transacciones de todo tipo en el mundo real, este objetivo es aun más difícil en el virtual.

Hasta que suceda una catástrofe

Si vemos la historia del mundo, la mayor parte del tiempo de existencia de la humanidad la hemos desarrollado en forma aislada unos de otros. Si ya es difícil ponerse de acuerdo en una colonia, una ciudad o un país, ha sido más problemático conciliar las posiciones a nivel de federaciones de estados, conjuntos regionales de países, y todavía más a nivel mundial.

Ha sido necesario que ocurran sucesos trágicos que afectan a millones de seres humanos, como las grandes guerras mundiales, hecatombes de proporciones globales y fenómenos que potencialmente pueden causar la muerte o el deterioro de la vida humana, para que las naciones intenten tomar medidas paliativas.

Un ejemplo de este comportamiento es el surgimiento de la Organización de Naciones Unidas y otras regionales, como la Organización de Estados Americanos o la Unión Europea, como una forma de prevenir las guerras de alcance mundial, mejorar las condiciones de vida, y en algunos casos, tratar de promover el desarrollo económico y social.

Con temas como la ciberseguridad, la privacidad, la protección de datos personales y la defensa de derechos a la libre expresión y otros, está pasando algo similar. Aun no es suficiente lo que los estados están haciendo en forma coordinada para prevenirlos y combatirlos de la mejor forma. ¿Será necesario que ocurra un evento catastrófico de proporciones mundiales dentro de la red de redes para que tomemos entre todos las medidas adecuadas de prevención, mitigación y coordinación mundial? Ojalá que no sea así.

Oportunidades (casi) perdidas

Como seres individuales, en el transcurso de nuestra vida se nos presentan miles de situaciones que nos exigen tomar decisiones, y actuar según lo que, en ese momento, y bajo las circunstancias visibles, posibles, probables y visualizables, consideramos la mejor opción. Desde las muy triviales, como escoger entre dos postres durante una comida, hasta las más trascendentales, como seleccionar la carrera a estudiar, o si al menos estudiaremos o no.

En esta dinámica de toma de decisiones, nunca se puede saber si una vía fue mejor que la alternativa, pues no hay forma de regresar y deshacer lo andado, para probar la otra ruta. En ese sentido, no podemos asegurar que una decisión particular podría haber sido mejor. Lo más cercano que podemos hacer es ver los resultados de una decisión similar en un amigo, vecino o conocido.

Estas mismas ideas pueden aplicarse a países enteros, sectores dentro del mismo, o gobiernos nacionales. De aquí parte la lógica que usamos cuando comparamos, hacemos “benchmarking” o nos medimos dentro de indicadores mundiales sobre distintos parámetros, y revisamos lo que los países cuyo estado nos parece deseable han hecho en algunos temas.

Particularmente, desde hace años conocemos que la llamada Sociedad del conocimiento o de la información, con todo lo que esto puede suponer, ha logrado estimular y fomentar el desarrollo económico y social en los países en los que sus líderes políticos, sociales, económicos y tecnológicos han tomado ciertas decisiones estratégicas.

Hemos recibido los llamados

En los países como el nuestro, donde aun no prevalece una cultura digital, un acceso generalizado a las tecnologías de información y comunicaciones, y particularmente, a Internet, y por tanto todavía no somos parte del tinglado internacional que participa activa y sistemáticamente en el mercado mundial del desarrollo tecnológico, aun seguimos esperando a la toma de decisiones que nos permita hacer uso de esas oportunidades que otros tienen.

Lo lamentable es que la ausencia que registramos en ese concierto mundial de desarrollos y mercados tecnológicos de millones de dólares no ha sido por falta de conocimiento, o incluso, tampoco por falta de oportunidades, propias o externas, sino por la carencia de un compromiso serio, sostenible y definitivo.

Las razones por las que nuestro país no ha aprovechado las oportunidades que la dinámica de la sociedad del conocimiento y de la información les ha brindado a muchas otras naciones deben buscarse en los lugares habituales: intereses particulares, polarización, excesiva relevancia de las relaciones y actitudes políticas, falta de visión estratégica, valoraciones incorrectas, apuestas erradas, volatilidad de las autoridades, y más.

Algunas oportunidades declinadas

El Salvador, como otros países, ha recibido apoyos y llamados en el sentido de sumarse a estos esfuerzos, y no siempre los ha seguido con determinación, llegando incluso a anular valiosos esbozos de liderazgo a nivel internacional.

eLAC: Además de participar en varios de las reuniones y elaboración de documentos en esta agenda digital de Latinoamérica y el Caribe, El Salvador desempeñó incluso la presidencia de eLAC por unos años, sin sacarle mayor provecho.

Redes Avanzadas: Fundada en 2004, la Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña (RAICES) fue fundadora de RedCLARA, y recibió apoyos indirectos de la Unión Europea para fomentar la investigación científica en las universidades. En la actualidad, afortunadamente, se está retomando y relanzando este esfuerzo.

Infocentros: Uno de los proyectos más importantes y relevantes para el país, con logros clave, premiado y alabado en el extranjero, fue tirado por la borda debido a intrigas y acusaciones de origen político, y no fue suplido de ninguna forma.

Agenda digital nacional: Se ha trabajado por varios años, y en diferentes momentos de la historia, gracias al aporte de varias personas e instituciones, y aun no se asume como un proyecto nacional estratégico de largo plazo.

Gobierno electrónico: No ha faltado un buen planteamiento estratégico, desarrollado por el gobierno de turno, pero no llega a concretarse en la práctica, normalmente por falta de recursos destinados a este programa.

Innovación y emprendimientos: Existen propuestas aisladas, tanto del gobierno como del sector privado, para propiciar estas iniciativas, que son buenas y deben ser reconocidas, pero deben haber más y, sobre todo, trabajar bajo un concepto aglutinador como el ecosistema nacional de innovación.

Hemos desaprovechado muchas oportunidades de apoyos de países cooperantes, programas internacionales y otros espacios, para fortalecer a El Salvador en los temas de tecnología para el desarrollo y el posicionamiento de estas áreas como motor de la economía. Ojalá no siga ocurriendo, y podamos recuperar el tiempo y las oportunidades (casi) perdidas que hemos tenido.