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Los 10 principios de la impresión 3D

No cabe duda de que la impresión 3D, que debe este nombre más bien a un objetivo de mercadeo o facilitación de reconocimiento para el usuario común, continua un desarrollo acelerado, tanto en la evolución de la tecnología y sus posibilidades, así como en la accesibilidad, el bajo precio y la aceptación popular.

La Manufactura Aditiva, como en realidad debería ser conocida la impresión 3D, utiliza cada vez más una mayor variedad de materiales, desde plásticos y metales hasta elementos naturales para preparar comida y tejido orgánico para producir órganos que podrán usarse en trasplantes en animales y seres humanos.

Las promesas, experimentaciones y expectativas que manifiestan los científicos, investigadores y otros expertos en esta tecnología nos presentan un mundo en el que las posibilidades de contar con diseños y software apropiado para controlar estos impresores, usando los accesorios, extrusores y boquillas adecuados, para utilizar un computador personal en la casa, escuela, oficina y empresa, y poder “imprimir” un repuesto, un platillo para comer, un prototipo, una pieza de arte o un órgano, tejido o hueso humano, entre otros.

En un proceso similar al que recorrió la computadora, con el surgimiento de la computadora personal, los impresores 3D están pasando de ser dispositivos caros y difíciles de obtener, operar y mantener, a ser accesibles a una buena parte de las oficinas pequeñas, los hogares y modestos emprendedores de varias disciplinas, más allá de la tecnología por sí mismo.

Ideas clave en torno a la impresión 3D

De acuerdo a los autores Hod Lipson y Melba Kurman, en su libro “La revolución de la impresión 3D”, publicado en 2013, se puede hablar de diez principios de a impresión 3D, a partir de lo que se conoce en la actualidad y lo que se puede anticipar en el futuro cercano.

De acuerdo a estos autores, este decálogo refleja las ventajas y características que están logrando que muchos usen y contribuyan a desarrollar aun más esta tecnología.

Uno: La complejidad de fabricación no eleva el coste

Dado que el diseño se hace en computadora y la fabricación de este diseño solamente implica el trabajo de un dispositivo que sigue el diseño, la complejidad de un diseño, a diferencia de la manufactura tradicional, no sube el costo de producirlo.

Dos: La variedad sale gratis

Con un único impresor 3D se pueden fabricar muchos y diversos productos, incluso en algunos casos variando materiales, colores y texturas. La capacidad de los operadores para generar estas impresiones es la misma para varios productos, a diferencia de la fabricación tradicional.

Tres: No hace falta ensamblaje

Dependiendo del diseño y la factibilidad del producto a imprimir, es posible fabricar un producto completo en un solo proceso de impresión. También es posible imprimir sus partes y luego ensamblarlo, pero si se aprovecha la versatilidad de estos dispositivos para hacer todo de una vez, incluyendo parte movibles, se puede ahorrar los costos y tiempo de armado.

Cuatro: Elaboración bajo demanda

Los productos generados por impresión 3D pueden fabricarse dónde y cuándo hagan falta. No es necesario contar con un inventario para atender a los potenciales clientes. Los productos se pueden comenzar y terminar de producir cuando la orden ya esté colocada, y el tiempo de espera es de todas formas reducido.

Cinco: Espacio de diseño ilimitado

Con las herramientas de fabricación tradicionales se pueden hacer un número determinado de formas, según haya sido diseñada la herramienta. La versatilidad que ya ofrecen las computadoras y el manejo digital de la información, transferido a la fabricación digital, abre la puerta a una cantidad muy grande de posibles diseños a ser fabricados.

Seis: No hace falta experiencia

Las competencias necesarias en las personas para producir nuevos productos, operando las impresoras 3D por medio de una computadora y un software apropiado son mucho menos que las que se requieren para operar las máquinas tradicionales en el ambiente de producción y manufactura. Esto impactará en los modelos de negocio, costos y tiempos de respuesta, así como en la calidad y la competencia en la fabricación.

Siete: Fabricación compacta y portátil

Comparado con los tamaños y proporciones de lo que las máquinas tradicionales pueden fabricar respecto a su propio tamaño y costo, los impresores 3D pueden fabricar en pequeños espacios, y si es necesario, se pueden trasladar con facilidad para fabricar en un lugar de ventas, una feria o una exposición.

Ocho: Se generan menos residuos

Dado que en la fabricación tradicional se elimina el material innecesario, se generan altos niveles de desperdicio. Al fabricar un producto agregando capas de material en otro estado se utiliza la mayor parte de la materia prima, reduciendo drásticamente el material residual.

Nueve: Infinitas variedades de material

La impresión 3D multimaterial se encuentra en desarrollo. Ya hay impresores con múltiples cabezales que permiten combinar materia prima de distintos colores, y en algunos casos de distinta naturaleza. Cuando esta capacidad se haya desarrollado en su potencial completo, en una sola impresión podrán incluirse distintos materiales, distintos metales, plásticos y otros, abriendo aun más las posibilidades.

Diez: Reproducción física precisa

Así como un archivo digital de una imagen o un audio, pueden reproducirse muchas veces sin perder la fiabilidad y aun en diversos lugares y máquinas, obteniendo el mismo resultado, de la misma forma los diseños digitales se podrán imprimir en distintos lugares y momentos, reproduciendo la misma calidad, detalle y resolución del diseño original.

 

Estos diez principios resumen algunas de las ventajas previsibles para el diseño y la fabricación digitales, a medida la tecnología continúe su desarrollo. Si bien hay desventajas también, es posible lograr estas prestaciones al acompañar esta nueva forma de fabricar.

 

Los Laboratorios de Fabricación Digital se reúnen en FAB 13

La creciente comunidad de creadores, diseñadores y “hacedores” (“makers”) de todo el mundo se reunieron la primera semana de agosto en Santiago de Chile, para desarrollar sus diversas actividades, talleres, discusiones y presentaciones, como vienen haciendo desde hace 13 años.

La Fabricación Digital, y sus laboratorios, conocidos como Fab Labs, hacen reales y tangibles los conceptos de poder fabricar (casi) todo a partir de diseños en formato digital, movimiento iniciado prácticamente en la cátedra del mismo nombre, impartida hace años por el profesor Neil Gershenfeld, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

De un archivo digital, se preparan las partes o los objetos completos que serán en seguida construidos por medio de impresores 3D (o de manufactura aditiva, para usar el nombre más apropiado), cortadores láser, máquinas CNC (Control Numérico Computarizado), tornos, fresadoras, y con frecuencia, agregar también diseños e implementaciones de circuitos electrónicos, mecánicos y eléctricos.

Aunque requiere habilidades y competencias de cierta calificación, no resulta algo completamente alejado del alcance de los ciudadanos, estudiantes y profesionales de varias disciplinas.

El encuentro FAB 13

Actualmente hay alrededor de 1,200 laboratorios de fabricación digital alrededor del mundo, y el número sigue creciendo. El tema principal de este año fue el de “Sociedades que Fabrican”, y bajo este paraguas, se cubrieron temas y cuestiones como:

Ciudades: Desde el inicio de la segunda revolución industrial, nuestras ciudades han externalizado la producción de productos y bienes descontextualizando la creación y el territorio. Se estima que para 2050, el 75% de la población mundial vivirá en ciudades. ¿Pueden las ciudades volver a producir sus propios objetos y encontrar soluciones a sus propias necesidades?

Vivienda: Es necesario proporcionar una solución al problema de la vivienda que existe en América Latina. La vivienda para las familias en riesgo social es, en su mayor parte, autoconstruida y construida en tierras segregadas de la ciudad.

Innovación: Los Laboratorios de Fabricación Digital, mejor conocidos como “Fab Labs”, son plataformas de fabricación que permiten desafiar los esquemas de producción convencionales. En este sentido, los Fab Labs puede ser un complemento de la industria, que a su vez puede ser reforzada por su capacidad para producir objetos innovadores utilizando el lenguaje digital. Del mismo modo, los Fab Labs también pueden apoyar a los empresarios a medida que convierten los prototipos en productos.

Energía y medio ambiente: Hay varias ciudades en Latinoamérica y el mundo que muestran altos niveles de contaminación. Sin embargo, la región es rica en energía hidráulica, geotérmica y solar, entre otras. Entonces, ¿cómo se pueden utilizar positivamente estos recursos para resolver las necesidades directas de los habitantes?

Educación: Los Fab Labs son entornos de aprendizaje en los que cualquiera puede fabricar (casi) cualquier cosa. Lograr que las personas encuentren sus propias soluciones a los desafíos que tienen se logra gracias a métodos de aprendizaje basados en proyectos transferibles a niños, estudiantes, profesionales, empresarios, jubilados y personas sin educación formal.

Descentralización: Como se trata de un evento de gran interés público, tanto a nivel nacional como internacional, y con el objetivo de ampliar el impacto de esta reunión, se amplía su alcance a las regiones, creando el Off Lab: Miembros de la red mundial de Fab Labs viajarán a algunas de las regiones del país para desarrollar actividades, talleres, charlas y participar en festivales regionales.

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En El Salvador y la región

Si bien algunos países de Latinoamérica cuentan ya con varios de estos laboratorios, aun hay muchos más, proporcionalmente, en otras regiones del mundo. La instalación y operación de estos centros de aprendizaje, manufactura en pequeña escala y potencial negocio rentable, supone una inversión de monto variable, dependiendo de la cantidad, variedad y calidad de máquinas con que se dote.

Por esta razón, muchos laboratorios operan en universidades y centros educativos, pues sus directores consideran una buena práctica que los alumnos tengan acceso a estas herramientas y, sobre todo, a estos conceptos, que no tardarán, como lo hizo la computadora personal, en popularizarse aun más.

En El Salvador existe la Asociación Fab Lab desde hace unos pocos años, pero aun no se ha logrado desarrollar un Fab Lab en forma, si bien hay varios centros educativos interesados. Aun así, ya contamos, como país, con cuatro personas que han tomado el curso de aproximadamente 6 meses que los habilita en este campo, para seguir propagando los conceptos.

El movimiento “maker”, como se le conoce en general, seguirá creciendo, pues las tecnologías y materiales utilizados continúan bajando de precio, los conceptos se difunden cada vez más, y los visionarios y tomadores de decisión lo verán poco a poco como una ventaja para sus comunidades.

 

 

Gobierno electrónico en El Salvador: un nuevo intento

El 19 de julio se llevó a cabo la presentación de los resultados de un nuevo diagnóstico sobre el estado actual del gobierno electrónico en nuestro país, esta vez desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo, por medio de sus consultores de planta, apoyados por personas contratadas para este fin.

Si bien el diagnóstico presentado mostró la situación actual de las acciones que un poco más de 30 ministerios e instituciones del ejecutivo han realizado utilizando las tecnologías de información y comunicación (TIC) para cumplir algunos de propósitos de un gobierno electrónico, acompañado por algunas recomendaciones para el gobierno central, el ejercicio no es el primero que se ejecuta en el país.

Al menos desde 1998, en que se fundó el Comité Nacional de Informática, bajo los auspicios del recién formado CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), este organismo produjo la Política Nacional de Informática, comenzando en El Salvador la reflexión formal y documentada sobre los temas, efecto e incidencia de las TIC en la sociedad en general.

Menos de una década después, culminando en 2006, se prepararon sendos documentos, uno delineando la factibilidad de un gobierno electrónico, apoyado por el gobierno y pueblo de Japón, y otro presentando una agenda digital para todo el país. Ninguno de estos documentos, a pesar del tiempo y esfuerzo de muchas personas, nacionales y extranjeros, fue puesto en marcha.

De la misma forma, más recientemente han existido varios documentos, apoyo de cooperantes y horas de trabajo de funcionarios gubernamentales y colaboradores de la sociedad civil, con similares objetivos.

Coincidencia en la importancia del e-Gob

Si bien en los primeros esfuerzos, los responsables de turno del gobierno salvadoreño no le daban ni siquiera un espacio de mención a estos temas en sus planes de trabajo y estratégicos, más recientemente, al menos el discurso parece haber cambiado. En el gobierno recién pasado, escuchamos al actual presidente de la República, como vicepresidente, decir que “si bien el gobierno electrónico no gana votos, es un proceso que debe ser desarrollado”.

El actual intento proviene de la Secretaría Técnica y de Planificación de la Presidencia de la República, por lo que se sabe que cuenta con el apoyo político del más alto nivel. Eso es una buena señal y un posible buen augurio, aunque en su contra obra el tiempo que falta en la gestión de este gobierno, y los recursos que pueda obtener y canalizar hacia este objetivo.

Por tanto, será importante que los encargados directos de esta iniciativa tomen acciones para dejar establecida una forma de trabajo y una estrategia que se pueda ejecutar desde los próximos meses, se involucren a otros actores de la sociedad, y comience a mostrar resultados en el más corto plazo.

Si bien se podría decir que varias de las acciones dentro de un plan de Gobierno electrónico son competencia y están en el ámbito del aparato estatal, y que en cuanto a recursos humanos, materiales y financieros pueden ser recanalizados por una decisión propia del mismo gobierno, sería más conveniente diseñar una forma de trabajo que desde ya busque asegurar la continuidad de las medidas, programas y proyectos que se incluyan en este esfuerzo, con la finalidad de que sean retomadas cuando el siguiente gobierno tome posesión.

Institucionalidad, presupuesto y participación

¿Qué habría que hacer para intentar que esta nueva iniciativa, además de dar resultados reales y concretos, permanezca en el tiempo, y continúe colocando a El Salvador en esta ruta? El apoyo político decidido y consistente es un elemento clave, pero no suficiente. Seguramente los consultores actuales del BID, tal y como lo hicieron otros antes que ellos, propios y extraños, habrán advertido de los aspectos que se requieren.

Aquí podemos identificar al menos tres elementos que consideramos pueden apoyar y contribuir a que ésta no se convierta en otra propuesta más en las gavetas y anaqueles de varias personas.

Institucionalidad: Habrá que trabajar en formar las estructuras, jerarquías y canales organizativos dentro del gobierno para coordinar efectivamente estos esfuerzos. Lo peor que puede suceder es que las voluntades se sigan moviendo en forma independiente y aislada, sujetas a la visión de cada ministro o funcionario de alto nivel de cada entidad en el gobierno.

Presupuesto: Lamentablemente para todo se necesitan fondos y financiamiento continuo, y esto significa, en un país como el nuestro, que además de las cooperaciones extranjeras, que pueden o no aparecer y, sobre todo, mantenerse un tiempo, es necesario autofinanciar con recursos propios los proyectos, esfuerzos y programas. No es suficiente colocarlos en un plan estratégico y esperar que alguien los patrocine.

Participación: empezando por los funcionarios y empleados públicos, pero incluyendo a la sociedad civil, la empresa privada y la academia, todos los actores deben participar en este emprendimiento nacional. Se trata de hacer un gobierno electrónico para que todos los ciudadanos lo usemos, aunque se trate, en este caso, de incidir y transformar la infraestructura y servicios del gobierno.

Si al menos se satisfacen estas tres condiciones, las posibilidades de tener un éxito visible y sostenible en esta transformación del gobierno pueden ser incrementadas significativamente.

 

Del asfalto a lo digital: los gobiernos deben actualizar su responsabilidad

Del 3 al 7 de julio se llevó a cabo la séptima edición del evento TICAL 2017, organizado por RedCLARA en San José, Costa Rica. TICAL significa Tecnologías de Información y Comunicaciones de América Latina, y el evento, único en su especie, reúne a los directores de tecnología de información de muchas universidades de la región.

Como todos los años, se convirtió en un punto de convergencia, conferencias, experiencias compartidas y soluciones tecnológicas, aplicadas a las instituciones de educación superior de Latino América, confirmando su tremenda utilidad para los profesionales que desempeñan esta función en los centros de estudios superiores de nuestros países.

Dentro de las conferencias brindadas se incluyeron la presentación de sistemas comerciales, por parte de los patrocinadores y, quizá más relevante, sistemas, aplicaciones y metodologías desarrolladas por los mismos actores, funcionarios, docentes y estudiantes de las mismas universidades.

Se llevaron a cabo sesiones paralelas agrupadas bajo alguno de los temas genéricos, así como conferencias plenarias, de interés para la mayoría de participantes. Diferentes actores, tanto de Latinoamérica como de otros países del mundo, presentaron sus desarrollos, propuestas y avances en los temas de las Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE) y universidades.

Para la educación e investigación se necesita la participación de todos

Varios de los ponentes insistieron, de diversas formas, en que para lograr el desarrollo real de la ciencia y la tecnología en cada país, manifestado en las posibilidades y hechos reales de investigación e innovación, es necesario y fundamental la participación de todos los sectores, quizá con especial relevancia la del gobierno.

Así, un astrónomo de Estados Unidos que disertó sobre el papel tan destacado que juega en la actualidad Chile en la ciencia de la astronomía, al contar con más del 70% de observatorios astronómicos en ese país, estableció que, así como desde hace siglos y aun en la actualidad, los gobiernos son responsables de la construcción y mantenimiento de las carreteras para promover el comercio, así mismo deben ser asumir su responsabilidad en la construcción, mantenimiento y facilitación de las carreteras digitales.

Si bien hay algunos países de la región donde los gobiernos apoyan con fuerza el desarrollo de la investigación científica en varias disciplinas, tales como Chile, Brasil, México, Argentina, Ecuador, Perú, Costa Rica y otros, existen otros, como El Salvador, en los que la ciencia y la tecnología es considera marginalmente, y apenas por unos pocos funcionarios, con aun menos recursos disponibles.

Por supuesto, hay esfuerzos en algunas universidades, así como en algunas dependencias gubernamentales y desde algunas empresas privadas, pero en cantidad y calidad aun insuficiente. Los argumentos de que hay otros temas prioritarios y pocos recursos financieros seguirán existiendo, y a menos que se cambie la visión, esa actitud nos mantendrá donde estamos.

Las Redes Académicas Avanzadas siguen siendo una oportunidad

Con la presencia, jornadas conjuntas y reuniones entre pares que se dieron en el marco de TICAL 2017, se reiteró una vez más que la existencia de Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE, o NREN, por sus siglas en inglés) en más de 130 países en el mundo, una red única por cada país, es una necesidad y estrategia clave para el desarrollo de la ciencia y la investigación.

Los directores de Tecnología de Información y Comunicaciones de las universidades tienen la responsabilidad, además de mantener los sistemas legados y administrativos de la institución y proveer buenos servicios automatizados y de conectividad en los distintos campus, aulas y laboratorios, interactuar más estrechamente con los investigadores y docentes, para procurar poner esta tecnología a su servicio.

Videoconferencias; transmisión didáctica de acciones y operaciones en vivo de diversas disciplinas; generación, archivo, transmisión y análisis de grandes cantidades de datos (big data y analytics); instalación y comunicación en tiempo real de sensores de parámetros, en campo y en laboratorio; publicación e intercambio de documentos e información; etc., son apenas algunas herramientas a disposición de investigadores de todas las disciplinas por medio de redes académicas avanzadas.

Debemos seguir planteando y abogando por que los gobiernos de nuestros países comprendan que no sólo deben ver el muy corto plazo, y menos por razones solamente políticas, sino tratar de dejar abonado un camino para el mediano y largo plazo, al asumir su responsabilidad para construir y mantener las carreteras digitales para sus ciudadanos.

 

¿Hasta que suceda algo realmente serio?

Como hemos conversado en otras ocasiones, Internet ha evolucionado y revolucionado todo a su paso. Nadie podía concebir lo que sucedería unos pocos años antes del 50º aniversario de esta tecnología, como lo que se está desarrollando en la actualidad en torno o debido a esta tecnología.

Hay muchas cosas buenas alrededor de esta forma instantánea de comunicación, siendo quizá una de las más relevantes su alcance mundial. Esto se vuelve más evidente y, sobre todo útil, cuando las personas se trasladan de un lugar a otro en el planeta, y aun así, pueden realizar sus actividades laborales, familiares y personales con relativamente poca interrupción, y con admirable eficiencia, considerando los miles de kilómetros de distancia y la cantidad de horas de desfase horario.

Sin embargo, así como la naturaleza humana es dual, complementaria y contradictoria, también ocurren incidentes y actividades contra el bien particular y general de una forma más rápida, eficiente y, en muchos casos, impune. Desde robos de activos e identidades, hasta intromisiones y alteraciones de datos e información de forma no autorizada.

Las personas, organizaciones y gobiernos observan, conocen y a veces son afectados por estos eventos, y pueden, o no, tomar medidas para prevenirlos, evitarlos o perseguirlos, pero no siempre logran resultados contundentes. Las consecuencias pueden ser graves en algunos casos, ya sea sobre recursos físicos, humanos, financieros o fundamentales.

La jurisdicción internacional

Uno de los temas más acuciosos que impiden la efectividad de algunas de las medidas que se pueden tomar como prevención o reacción a los delitos y faltas cometidas a través de la red, o destinadas a los activos y recursos que son parte de la red, es la jurisdicción sobre la que aplican tales disposiciones.

Al ser Internet una red que comunica y permite intercambiar datos e información en varios formatos y de diversas maneras entre los habitantes y organizaciones de todo el mundo, el grave problema que impone es el de los territorios físicos y geográficos sobre los que tienen efecto las leyes, reglamentos y penalizaciones que se definen por las autoridades y las sociedades para buscar una convivencia armónica.

La ubicación de los equipos y servidores donde reside la información, así como la situación geográfica de las personas que programan, operan y mantienen los computadores que pueden ser usados para cometer actos contra la integridad de personas y activos, facilita o, en la mayoría de casos, obstaculiza, la ejecución y refuerzo de la ley, por muy adecuada que sea ésta.

El problema, con sus muchas aristas y condicionantes, es conocido por juristas alrededor del mundo, pero si antes, y aun ahora, ha sido difícil ponerse de acuerdo en reglas comunes que administren y permitan supervisar el comercio y las transacciones de todo tipo en el mundo real, este objetivo es aun más difícil en el virtual.

Hasta que suceda una catástrofe

Si vemos la historia del mundo, la mayor parte del tiempo de existencia de la humanidad la hemos desarrollado en forma aislada unos de otros. Si ya es difícil ponerse de acuerdo en una colonia, una ciudad o un país, ha sido más problemático conciliar las posiciones a nivel de federaciones de estados, conjuntos regionales de países, y todavía más a nivel mundial.

Ha sido necesario que ocurran sucesos trágicos que afectan a millones de seres humanos, como las grandes guerras mundiales, hecatombes de proporciones globales y fenómenos que potencialmente pueden causar la muerte o el deterioro de la vida humana, para que las naciones intenten tomar medidas paliativas.

Un ejemplo de este comportamiento es el surgimiento de la Organización de Naciones Unidas y otras regionales, como la Organización de Estados Americanos o la Unión Europea, como una forma de prevenir las guerras de alcance mundial, mejorar las condiciones de vida, y en algunos casos, tratar de promover el desarrollo económico y social.

Con temas como la ciberseguridad, la privacidad, la protección de datos personales y la defensa de derechos a la libre expresión y otros, está pasando algo similar. Aun no es suficiente lo que los estados están haciendo en forma coordinada para prevenirlos y combatirlos de la mejor forma. ¿Será necesario que ocurra un evento catastrófico de proporciones mundiales dentro de la red de redes para que tomemos entre todos las medidas adecuadas de prevención, mitigación y coordinación mundial? Ojalá que no sea así.

Oportunidades (casi) perdidas

Como seres individuales, en el transcurso de nuestra vida se nos presentan miles de situaciones que nos exigen tomar decisiones, y actuar según lo que, en ese momento, y bajo las circunstancias visibles, posibles, probables y visualizables, consideramos la mejor opción. Desde las muy triviales, como escoger entre dos postres durante una comida, hasta las más trascendentales, como seleccionar la carrera a estudiar, o si al menos estudiaremos o no.

En esta dinámica de toma de decisiones, nunca se puede saber si una vía fue mejor que la alternativa, pues no hay forma de regresar y deshacer lo andado, para probar la otra ruta. En ese sentido, no podemos asegurar que una decisión particular podría haber sido mejor. Lo más cercano que podemos hacer es ver los resultados de una decisión similar en un amigo, vecino o conocido.

Estas mismas ideas pueden aplicarse a países enteros, sectores dentro del mismo, o gobiernos nacionales. De aquí parte la lógica que usamos cuando comparamos, hacemos “benchmarking” o nos medimos dentro de indicadores mundiales sobre distintos parámetros, y revisamos lo que los países cuyo estado nos parece deseable han hecho en algunos temas.

Particularmente, desde hace años conocemos que la llamada Sociedad del conocimiento o de la información, con todo lo que esto puede suponer, ha logrado estimular y fomentar el desarrollo económico y social en los países en los que sus líderes políticos, sociales, económicos y tecnológicos han tomado ciertas decisiones estratégicas.

Hemos recibido los llamados

En los países como el nuestro, donde aun no prevalece una cultura digital, un acceso generalizado a las tecnologías de información y comunicaciones, y particularmente, a Internet, y por tanto todavía no somos parte del tinglado internacional que participa activa y sistemáticamente en el mercado mundial del desarrollo tecnológico, aun seguimos esperando a la toma de decisiones que nos permita hacer uso de esas oportunidades que otros tienen.

Lo lamentable es que la ausencia que registramos en ese concierto mundial de desarrollos y mercados tecnológicos de millones de dólares no ha sido por falta de conocimiento, o incluso, tampoco por falta de oportunidades, propias o externas, sino por la carencia de un compromiso serio, sostenible y definitivo.

Las razones por las que nuestro país no ha aprovechado las oportunidades que la dinámica de la sociedad del conocimiento y de la información les ha brindado a muchas otras naciones deben buscarse en los lugares habituales: intereses particulares, polarización, excesiva relevancia de las relaciones y actitudes políticas, falta de visión estratégica, valoraciones incorrectas, apuestas erradas, volatilidad de las autoridades, y más.

Algunas oportunidades declinadas

El Salvador, como otros países, ha recibido apoyos y llamados en el sentido de sumarse a estos esfuerzos, y no siempre los ha seguido con determinación, llegando incluso a anular valiosos esbozos de liderazgo a nivel internacional.

eLAC: Además de participar en varios de las reuniones y elaboración de documentos en esta agenda digital de Latinoamérica y el Caribe, El Salvador desempeñó incluso la presidencia de eLAC por unos años, sin sacarle mayor provecho.

Redes Avanzadas: Fundada en 2004, la Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña (RAICES) fue fundadora de RedCLARA, y recibió apoyos indirectos de la Unión Europea para fomentar la investigación científica en las universidades. En la actualidad, afortunadamente, se está retomando y relanzando este esfuerzo.

Infocentros: Uno de los proyectos más importantes y relevantes para el país, con logros clave, premiado y alabado en el extranjero, fue tirado por la borda debido a intrigas y acusaciones de origen político, y no fue suplido de ninguna forma.

Agenda digital nacional: Se ha trabajado por varios años, y en diferentes momentos de la historia, gracias al aporte de varias personas e instituciones, y aun no se asume como un proyecto nacional estratégico de largo plazo.

Gobierno electrónico: No ha faltado un buen planteamiento estratégico, desarrollado por el gobierno de turno, pero no llega a concretarse en la práctica, normalmente por falta de recursos destinados a este programa.

Innovación y emprendimientos: Existen propuestas aisladas, tanto del gobierno como del sector privado, para propiciar estas iniciativas, que son buenas y deben ser reconocidas, pero deben haber más y, sobre todo, trabajar bajo un concepto aglutinador como el ecosistema nacional de innovación.

Hemos desaprovechado muchas oportunidades de apoyos de países cooperantes, programas internacionales y otros espacios, para fortalecer a El Salvador en los temas de tecnología para el desarrollo y el posicionamiento de estas áreas como motor de la economía. Ojalá no siga ocurriendo, y podamos recuperar el tiempo y las oportunidades (casi) perdidas que hemos tenido.

 

El Índice de la Internet Inclusiva

Un reciente estudio realizado por Internet.org, la organización auspiciada por Facebook, presenta un índice compuesto por cuatro aspectos, que evalúa para el 2016, el nivel de inclusión que muestra Internet en 75 países. Nuestro país, El Salvador, se encuentra en la posición 40 de inclusión, de acuerdo a este indicador.

Una de las premisas que orientan el desarrollo de esta investigación se halla en su sitio web: “Para que las personas se beneficien de Internet, no sólo debe estar disponible y asequible. También debe ser relevante para sus vidas y deben tener las habilidades y la confianza para usarlo. Este índice evalúa hasta qué punto 75 países están logrando estos pilares de inclusión”.

Otras justificaciones y bases para el estudio son:

  • “No hay inclusión sin infraestructura. ¿Qué tan buenos son los países en cuanto a uso, calidad, infraestructura y electricidad?”
  • “Una Internet inclusiva debe ser asequible para todos. Vea cuáles son los países que ocupan los primeros puestos en el ranking de precios y el entorno competitivo”.
  • “Para que Internet aporte valor a la vida de las personas debe contener contenido relevante y en un lenguaje que puedan entender. Así es como los países se acumulan en relevancia”.
  • “La cultura y la política impactan en la Inclusión en Internet. Averigüe cómo clasifican los países en la alfabetización, igualdad de acceso para las mujeres y otras medidas de preparación”.

Los componentes del índice

El sitio web define los componentes del índice, así como los elementos que pueden ser considerados en cada uno de ellos.

Los países se clasifican en general y en cuatro categorías: Disponibilidad, Asequibilidad, Pertinencia y Preparación. Los puntos representan las puntuaciones transformadas (escala: 0-100 donde 100 = mejor).

  1. Disponibilidad: Esta categoría examina la calidad y amplitud de la infraestructura disponible necesaria para el acceso y los niveles de uso de Internet.
  2. Asequibilidad: Esta categoría examina el costo de acceso en relación con los ingresos y el nivel de competencia en el mercado de Internet.
  3. Pertinencia: Esta categoría examina la existencia y el alcance del contenido del idioma local y del contenido relevante.
  4. Preparación: Esta categoría examina la capacidad de acceso a Internet, incluyendo habilidades, aceptación cultural y políticas de apoyo.

Algunos de los hallazgos más relevantes del estudio son:

  • Hay más para la inclusión que la disponibilidad de Internet
  • Los países de ingresos medios superan a los ricos en algunas áreas de la inclusión
  • El contenido local es abundante en los países que no hablan inglés
  • Nepal, Tanzania y Senegal son los países de bajos ingresos con mejor desempeño para permitir la inclusión en Internet
  • Taiwán, España y el Reino Unido lideran el mundo para asegurar que las mujeres se puedan conectar a internet
  • Los puntos de intercambio de tráfico de Internet (IXP) pueden permitir el crecimiento del contenido local, pero no en forma aislada

El índice para El Salvador

Como en otros indicadores comparativos, mientras mayor sea el puntaje obtenido en cada categoría o componente, mejor posición se obtiene en el ranking ordenado.

Entonces, nuestro país, El Salvador, se ubica en esta versión 2016 del índice, en las siguientes posiciones:

General: Posición 40, puntaje 65.4

Disponibilidad: Posición 39, puntaje 55.5

Asequibilidad: Posición 31, puntaje 76.9

Pertinencia: Posición 35, puntaje 67.0

Preparación: Posición 56, puntaje 47.4

De un total de 75 países que fueron incluidos en esta edición, pareciera que las posiciones menores a la mitad son buenas noticias. Aunque eso no es así necesariamente, nuestro país sólo obtuvo una de esas posiciones, en Asequibilidad. Está claro que aún falta mucho por hacer.

En nuestros países se hace más evidente una de las conclusiones del mismo estudio, refiriéndose a Latinoamérica:

“Por supuesto, el desarrollo de la estrategia es sólo la mitad de la batalla. La implementación de las estrategias, aunque son bien pensadas, se retrasa demasiado en países en desarrollo, según varios expertos entrevistados para este estudio. Antonio García Zaballos, especialista principal en telecomunicaciones en el Banco Interamericano de Desarrollo, sostiene que “en América Latina, la implementación de los planes nacionales de TIC es demasiado a menudo una reflexión y acción tardías. Los gobiernos necesitan hacer más que elaborar planes nacionales de conectividad; también deben implementarlos”.

 

 

 

Las Redes Avanzadas en El Salvador toman nuevo impulso

En la mayoría de países desarrollados, que mantienen un nivel alto de investigación científica en todas las disciplinas del saber, los investigadores y docentes universitarios utilizan, por supuesto, las tecnologías de información y comunicaciones más avanzadas a su disposición.

Para lograr mejores resultados y mayor eficiencia, desde hace muchos años, la comunidad científica mundial, en colaboración cercana con los ingenieros y técnicos de la telecomunicación, diseñaron y construyeron una red paralela a Internet, que usa la misma tecnología que Internet, pero cuyo uso se reserva solamente para los investigadores, docentes y demás personas que trabajan en universidades, centros de investigación e instituciones de desarrollo científico alrededor del mundo.

 

El diseño conceptual de esta red mundial concibe que en cada país debe existir una, y solamente una, Red Nacional de Investigación y Educación (RNIE, o NREN, por sus siglas en inglés), que coordine y administre esta comunicación y los recursos tecnológicos para que se mantenga operativa.

En El Salvador la RNIE se llama RAICES (Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña), fundada en enero de 2004 por un grupo de universidades visionarias y comprometidas con el desarrollo científico del país.

Un nuevo impulso para RAICES

Gracias a esta visión, sostenida y potenciada con los años en algunos rectores y autoridades universitarias salvadoreñas, y a una estratégica alianza entre RAICES como organización privada sin fines de lucro, y dos empresas nacionales en el área del servicio de conectividad, Social Marketing y Salnet, se ha iniciado lo que podríamos denominar como un segundo aire para esta importante iniciativa.

Se planteó una muy atractiva oferta, combinando enlaces a Redes Avanzadas y la pertenencia a RAICES, a RedCLARA y, a través de ellas, a la red mundial de RNIE, y un enlace a Internet comercial de muy buena calidad, con redundancia, a las universidades asociadas en AUPRIDES, la Asociación de Universidades Privadas de El Salvador, y se ha obtenido una buena respuesta.

A la fecha, la Universidad Francisco Gavidia (UFG), la Universidad Católica de El Salvador (UNICAES), la Universidad Gerardo Barrios (UGB), la Universidad Pedagógica (UPED), y la Universidad de Oriente (UNIVO) se han incorporado a RAICES como miembros plenos, sumándose al Viceministerio de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación.

Para estas universidades, y las que decidan seguir ese ejemplo, puesto que la adhesión a RAICES está abierta para todas las instituciones de educación superior de El Salvador, esta alianza, tanto con sus pares nacionales, como con sus homólogos latinoamericanos e internacionales, les abre puertas y contactos con una mayor riqueza y profesionalismo en la investigación.

Las posibilidades para El Salvador

La investigación científica, en cualquier disciplina de la ciencia, es desde hace muchos años una actividad básicamente de colaboración y confianza. Los resultados de la mayoría de trabajos de investigación que logran publicarse en revistas y medios de difusión de prestigio, tanto en papel como en forma digital, sirven de punto de partida o de camino recorrido para otros investigadores.

¿Qué es primero, los investigadores o los recursos para investigar? En el país hay excelentes profesionales que realizan labores de investigación científica, aunque podrían obtener mejores resultados y enfrentar temas de investigación de mayor vanguardia e impacto si contaran con los recursos adecuados.

Pero también es cierto que la llamada fertilización cruzada existe, y es posible mejorar sustancialmente las capacidades de investigación y docencia de nuestros científicos si logramos crear y mantener enlaces de trabajo cooperativo con colegas y homólogos en otras partes del mundo.

Hay mucho por hacer, y las universidades miembros de RAICES han dado un importante paso, pero estas instituciones, y las que se sumen más adelante, deben estar conscientes de que las relaciones, los convenios, los planes de estudio compartidos, los intercambios de profesores e investigadores y demás formas de colaboración, deben ser desarrolladas y fomentadas internamente.

¡Adelante, universidades miembros de RAICES!

 

 

Developers.SV – Una iniciativa que vale la pena apoyar

Algunos grupos de desarrolladores de programas, sistemas y aplicaciones se han reunido y planteado el “sencillo” objetivo de ser mejores en su profesión, intercambiando experiencias, opiniones y conocimientos, lo que a la larga podría traer beneficios para ellos, sus empresas y emprendimientos y, por consecuencia, al país.

Se han auto nombrado <Developers.SV>, abreviado <DevsSV>, y cuentan entre sus miembros a desarrolladores de algún kilometraje y otros menos experimentados, pero todos con los deseos de hacer mejor las cosas. Para dar inicio a sus actividades, organizaron el evento “DevUp El Salvador”, cuya actividad principal fue contar con 4 ponencias que podrían ser de interés para los asistentes, y lograr atraer a más desarrolladores salvadoreños.

Se logró un buen nivel de acompañamiento en esta primera convocatoria, tanto por parte de patrocinadores, como de asistentes y participantes. Las charlas proveyeron, desde las experiencias de cada ponente, algunas lecciones y recomendaciones para el gremio de desarrolladores y profesionales del desarrollo de software, y el enfoque del evento era hacia esas valiosas perspectivas, sin entrar en aportes estrictamente tecnológicos.

El común denominador de los cuatro ponentes fue confirmar que es posible para los profesionales salvadoreños en el campo del desarrollo de software, colocar a nuestro país al mismo nivel que otras regiones que son referencia mundial y, por tanto, fuente de riqueza económica, en el mercado de las aplicaciones, sistemas y programación.

Lecciones escuchadas

Algunas de las lecciones expresadas por los ponentes, y que ojalá hayan calado en los jóvenes participantes de esta experiencia, incluyen:

  • Los valores son iguales o más importantes que las competencias técnicas.
  • La auto concepción debe ser la de un profesional del desarrollo de software, y no la de un programador.
  • Es muy importante saber cómo contar una historia para que los clientes la comprendan.
  • Las condiciones de ambiente para innovar son mucho mayores y mejores en la actualidad.
  • Rodearse de un buen equipo es clave para obtener resultados positivos.
  • La calidad del software que se produce es responsabilidad del profesional de desarrollo, no del usuario o del patrocinador.
Fotos cortesía de Carlos Moreno
  • Es necesario saber lo que está sucediendo en la industria que nos circunda, e ir más allá del ámbito inmediato de la empresa o incluso el país.
  • Al comunicarse con clientes, actuales y potenciales, es importante evitar hablar en lenguaje muy técnico.
  • Disciplina, honestidad, transparencia, confianza, respeto, inclusión, pasión, excelencia, son algunos de los valores y elementos de la cultura que debe desarrollarse en el ambiente de trabajo y como forma de vida.
  • El mercado para los profesionales del desarrollo de software es el mundo, pero para competir adecuadamente hay que trabajar con calidad y estándares de nivel mundial.

Las posibilidades del desarrollo de software en El Salvador

Se repite con frecuencia, como algo que es políticamente correcto, que hay mucho talento humano en el país. La afirmación puede tener un poco más de credibilidad y validez cuando lo dice una persona extranjera, que además de ser experta en el campo específico, ha trabajado en éste y en otros países.

Además de contar con varios ejemplos de compatriotas exitosos a nivel mundial en lo que hacen, tanto dentro como fuera del país, el hecho de que se exporten servicios y productos con altos componentes de tecnología de desarrollo de software, nos debería dar la idea de que en realidad esto puede ser un área que aun no explotamos suficientemente.

Foto cortesía de Roque Mocán

¿Qué necesitamos, como país, para desarrollarnos en este aun promisorio campo de la economía mundial? En realidad, solamente el propósito firme de un número suficientemente significativo de personas.

No hace falta esperar apoyo del gobierno, ni de las entidades cooperantes o de países amigos. No hace falta esperar a que las universidades desarrollen programas de estudio que respondan a esas necesidades mundiales. No hace falta esperar que las empresas consigan más y mejores mercados, o que paguen mejores salarios. No hace falta esperar que una empresa extranjera venga a instalare al país y desarrolle las capacidades.

Todo lo anterior puede ayudar al proceso, y es muy deseable que ocurra, pero no es necesario. La voluntad, la apertura para compartir conocimiento y experiencias de una forma generosa, la paciencia y tolerancia para enseñar a otros, el desarrollo de valores y cultura exitosa, y la convocatoria y convencimiento de una masa crítica de buenos profesionales puede lograr lo que se aspira: colocar a El Salvador en el mapa mundial del desarrollo de software.

 

 

La Máquina se detiene

Estamos estrenando un nuevo año, recién salido de la fuente que produce en forma continua e interminable el paso del tiempo. Obtenemos doce meses sin usar cada inicio de año, y algunos de los eventos en esos días por venir dependen total o parcialmente de lo que hagamos, y sobre todo, de con qué actitud veamos el futuro.

Tanto a nivel personal como en el conglomerado de cada país y, en última instancia, de la humanidad, el avance o retroceso que experimentamos con el paso del tiempo se debe a lo que, colectivamente, hacemos a favor o en contra de nuestra propia raza y las demás especies que nos acompañan en este planeta.

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En materia de ciencia y tecnología, sin duda la humanidad seguirá desarrollando cada vez más dispositivos, principios y métodos para hacer más fáciles nuestras tareas, o mejorar nuestro nivel de vida, o para realizar acciones de dudosa calificación o incluso dañinas para nosotros mismos, como seres humanos.

La relación de la tecnología con nosotros, los humanos, será siempre un motivo constante de análisis y reflexión, buscando encontrar siempre la justa medida entre la dependencia absoluta de los apoyos y soportes basados en la tecnología y la no utilización de la misma. Este tema es más fácil de visualizar y considerar al pensar en el uso que hacemos del teléfono móvil, las tablets, laptops y computadoras de escritorio, y el nivel de dependencia que tenemos de las mismas.

Una visión anticipada

En 1909, cuarenta años antes de que George Orwell publicara su famosa novela “1984”, de la que surgen conceptos utilizados recientemente, como el del Gran Hermano, que vigila y sabe absolutamente todo sobre nosotros mismos, Edward Morgan Forster, novelista inglés, autor de “Un pasaje a la India” y “Un cuarto con una vista”, escribió un breve cuento de ciencia ficción llamado “La Máquina se detiene” (“The Machine stops”).

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Tan temprano como a principios del siglo XX, incluso antes de la primera guerra mundial y tantos desarrollos, positivos y negativos, que nos dejó dicha centuria, Forster visualizó un futuro para la humanidad que nos advertía desde ese entonces acerca de los riesgos que conlleva una dependencia extrema de la tecnología.

El relato nos presenta una humanidad que vivía bajo la tierra, y que no necesitaba realizar ningún esfuerzo, pues la Máquina, así, escrito con mayúscula, es la entidad que se encarga de todas nuestras necesidades humanas, tanto fisiológicas como espirituales y de comunicación.

Los personajes centrales, madre e hijo, viven separados por muchos kilómetros, y normalmente no necesitan ni quieren verse, pues cuentan con las pantallas y medios de comunicación, que en el presente llamamos digitales, para mantener su relación.

Una advertencia clara

Como sería de esperar, la narración nos conduce hacia una “anormalidad”, cuando el hijo, Kuno, desobedece las reglas habituales, y salvando algunos obstáculos, se asoma a la superficie del planeta, y descubre a algunos disidentes, sembrando la duda en él, que a su vez lo comenta con su madre, una convencida de las bondades de vivir bajo la protección y cuidado de la casi divina Máquina.

El problema se da cuando la Máquina, misteriosamente, deja de realizar sus funciones de soporte y apoyo a todos los seres humanos de la tierra. La dependencia excesiva y total por parte de los avanzados habitantes del subsuelo terrícola de la tecnología que la Máquina representa y provee, se vuelve en su contra cuando ésta se detiene.

El corto libro, de fácil lectura, nos advierte, de una forma suave pero firme, que debemos mantener un poco de independencia de la tecnología que nos rodea, sin que eso nos convierta en enemigos de la misma.

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A la par de los propósitos para adelgazar, ser mejor persona, estudiar más y realizar esas actividades que tanto hemos postergado, podemos incluir en la lista de año nuevo revisar nuestra relación con la tecnología y, cuando menos, comunicarnos con nuestros seres queridos en formas personales y directas, sin la intermediación de un dispositivo móvil, así como poner a un lado cualquier dispositivo al estar frente a otra persona.

¡Mucha felicidad, desarrollo y progreso para 2017!