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Las regulaciones tradicionales deben evolucionar para la economía digital

Las leyes nacionales e internacionales, así como las políticas públicas, por definición, deben buscar como objetivo final el bienestar y el interés público, y si bien este concepto es bastante discutido y hasta un poco subjetivo, hay aspectos mínimos y comunes entre las naciones.

Por ejemplo, las leyes que favorecen la competencia entre las empresas que ofrecen servicios o productos similares buscan garantizar que se dé una competencia abierta, justa y equitativa, que en última instancia sea conveniente a los ciudadanos, los consumidores. Estas leyes no pretenden proteger a los productores pequeños o emergentes, o impedir el crecimiento de la cuota de mercado de las empresas grandes.

El desarrollo de las empresas en la economía digital, por sus características particulares del medio, las habilidades y el conocimiento de los consumidores que el registro, almacenamiento, y procesamiento de grandes cantidades de datos a costos muy reducidos, ha creado nuevos retos para los legisladores y los defensores del interés público.

El rol de las leyes de competencia

Tradicionalmente, las leyes que buscan proteger el ambiente económico para favorecer una competencia conveniente para los consumidores previenen situaciones como:

* Acuerdos entre empresas independientes y competidoras para controlar precios, nivel de oferta, temporadas, escasez provocada y otros elementos de una colusión indebida.

* Dominio preponderante del mercado por una empresa, y abuso de esa posición dominante, conocido también como monopolio.

* Compras, adquisiciones y fusiones entre empresas en un mismo sector que pueden provocar una concentración de poder de mercado en pocas manos.

Sin embargo, como parte de la dinámica que ocurre en el ambiente digital, y las grandes empresas que prevalecen en dicha economía, hay algunas características que hacen difícil la aplicación obvia de estas previsiones.

* Pueden existir acuerdos no escritos entre competidores, o por medio de terceros, que modifican en tiempo real los precios de acuerdo a la situación, las otras ofertas, utilizando inteligencia artificial, minería de datos y análisis de tendencias, volviendo difícil comprobar la comisión de un acto ilegal.

* Aunque se perciba el dominio en el mercado de uno de estos servicios masivos, no es sencillo comprobar que hay un abuso de esa posición, ya que la mayor parte de servicios ofrecidos al público son incluso gratuitos.

* Cuando una empresa gigante adquiere una empresa emergente o start up, es muy difícil anticipar si dicho emprendimiento tendrá éxito, y si realmente contribuirá al dominio del mercado por parte de la empresa adquiriente.

Como estos ejemplos, hay muchas más situaciones que hacen difícil tipificar acciones como delitos en el nuevo ambiente digital empresarial, y ya hay alguna jurisprudencia a nivel mundial, y otros esfuerzos por desarrollar otras legislaciones, por ejemplo en protección de datos, leyes sobre trabajo, o nuevos impuestos. Falta trabajo por hacer.

¿La disrupción tecnológica elimina o crea más trabajos?

Por lo general, prestamos más atención a las voces de alarma que anticipan que la introducción de tecnologías en la industria, la agricultura, el comercio y los servicios hacen que varios empleos y labores sean efectuados por máquinas conteniendo algún nivel de inteligencia artificial, y por tanto las personas en esas posiciones se queden sin remuneración laboral.

Sin embargo, también hay analistas e historiadores que demuestran que lo opuesto es también verdadero, es decir, que la introducción de nuevas tecnologías abre nuevas oportunidades para actividades y tareas nuevas, y probablemente, también para nuevos tipos de empleos.

Es más, algunos futuristas aseguran que para 2030, la inmensa mayoría de personas estará desempeñando trabajos y empleos que ni siquiera existen en este momento, y por ende, aún no podemos conocer un título o un plan de estudios para esas especialidades.

¿Cómo surgen nuevos empleos?

Cuando surge y se difunde una innovación radical o disruptiva, que por definición conlleva muchas transformaciones en lo social, económico, laboral, político, cultural y educativo, se ponen en marcha las relaciones dinámicas entre las naciones y las regiones geográficas, y dentro de cada país, y nuevos requerimientos de trabajo y empleo surgen.

Si llamamos tecnología fundamental a la innovación tecnológica que se introduce, por ejemplo, los automóviles o los teléfonos móviles inteligentes, podemos pensar en distintos grupos de trabajo que se generan:

Trabajos relacionados con la producción de la tecnología fundamental

Se requieren personas capacitadas para producir, ensamblar, revisar, probar, comercializar, vender y proveer servicio postventa. Por ejemplo, los ingenieros, técnicos, obreros y demás personas trabajando en las plantas de producción de carros o de celulares inteligentes.

Trabajos relacionados con la investigación, el avance y desarrollo de la tecnología fundamental

Una vez popularizado, el dispositivo tecnológico debe ser mejorado continuamente. Para eso, se necesitan personas que realizan investigaciones, pruebas, rectificaciones e implementaciones de las novedades.

Trabajos vinculados a la tecnología fundamental

En cuanto los dispositivos se popularizan, es necesario contar con proveedores de repuestos, de mantenimientos preventivos y correctivos, de instalación de actualizaciones o de elementos estéticos o de moda. Por ejemplo, talleres de reparación de vehículos o de celulares, productores y vendedores de repuestos, baterías, grúas, cargadores y probadores, etc.

Trabajos habilitados por la tecnología fundamental

Con frecuencia, la creatividad e innovación humana produce nuevos trabajos usando los dispositivos de varias formas. Por ejemplo, los vehículos de alquiler, los taxis, servicios Uber (que utiliza los autos y los celulares), servicios de carga de saldo, motoristas y conductores de camiones, administradores de lotes de parqueo, etc.

Por supuesto, el reto principal es poder prepararse con anterioridad, desarrollando personas que puedan adquirir con relativa facilidad las nuevas habilidades que serán demandas por las tecnologías emergentes, lo que requiere visión, voluntad política y no pocos recursos.

Los componentes de valor de los bienes en la economía digital

Desde que el comercio entre personas y países es tal, los vendedores más exitosos han sido los que con sus productos y servicios satisfacen las necesidades de los compradores de una forma más satisfactoria, tanto por el precio, accesibilidad, forma, contenido, duración, comodidad y el seguimiento que permite volver esta transacción recurrente.

En un ambiente de competencia libre, ética, abierta y equitativa, son los consumidores quienes determinan aquellas marcas, empresas o proveedores serán los prevalecientes en una región, ciudad o comunidad específica. Esto se hace por medio del valor, real o percibido, que dichos bienes tienen para complacer y llenar las necesidades, reales o creadas, de los usuarios y compradores.

Además de haber ampliado enormemente el alcance y tamaño del mercado, la economía digital ha transformado los focos de atención y las fuentes del valor que los bienes y servicios aportan a los consumidores, y por tanto, los retos tanto para las empresas existentes como para aquellas emergentes, si desean permanecer y crecer en el mercado, son más complejos.

Las capas de valor y su realización digital

En la economía digital, de acuerdo a autores de la Escuela de Economía de Londres y otros autores, podemos identificar tres etapas de valor que suceden en la oferta y demanda de bienes y servicios:

La propuesta de valor

Como en toda relación comercial, la creación o propuesta de valor toma la forma de los bienes o servicios reales ofrecidos, que buscan satisfacer las necesidades de los consumidores.

La captura de valor

El valor debe llegar al poder de los vendedores y de los compradores. En el caso de los vendedores, la captura de valor se da cuando recibe el pago, usualmente en dinero, producto de la venta realizada. Para los compradores, el valor es capturado cuando se obtiene el beneficio o la satisfacción de la necesidad específica.

La entrega o distribución de valor

Esta es la etapa que cierra el ciclo, cuando el bien o servicio es entregado al usuario o consumidor que lo ha solicitado y contratado. Puede ser una entrega física o bien una distribución digital por medio de Internet.

Estas tres etapas de valor se correlacionan con tres capas conceptuales que se vuelven más evidentes, tanto en funcionalidad como en nombre, en la economía digital:

Servicio

La propuesta de valor se concretiza en el servicio ofrecido. Si bien esta capa no existe solamente en la economía digital, con el desarrollo y difusión de Internet, la interacción entre usuarios y productores se incrementó y los servicios y bienes pueden ser mejor diseñados.

Plataforma

Este es el lugar donde ocurre el encuentro de compradores y vendedores, y de hecho, el mismo término se aplica mucho en el entrono digital. Aquí se facilita la entrega de valor a las partes involucradas. Hay muchas plataformas, tanto de uso específico como de propósito general, utilizadas en el ciberespacio.

Infraestructura

La tercera capa es la que apoya la distribución del valor, y que en esencia, dentro de la economía digital, se trata de Internet y todos los componentes, redes, formas de conexión y equipos que hacen posible la interacción y comunicación en la actualidad.

Los efectos de la innovación radical

Vivimos en una época en la que la innovación se ha convertido en un elemento necesario e imprescindible en el desarrollo y evolución de cualquier organización, comunidad, país y región del mundo. Aún sin proponérnoslo, somos testigos de evoluciones y avances importantes en varios aspectos de nuestra vida personal y laboral, y logramos concebir una idea de lo que eso significa.

En términos generales, se puede hablar de innovación incremental e innovación radical. La primera, la más común, va introduciendo y acomodando pequeños cambios en forma gradual en nuestras actividades. La segunda se da sólo en forma esporádica, de vez en cuando en alguna parte de la humanidad, pero implica grandes transformaciones.

Hay una relación intrínseca entre ambas, ya que antes de una innovación radical, suele sucederse una serie de cambios y creaciones graduales que van haciendo posible llegar al momento especial en que se dará el mayor cambio y, una vez éste ocurre, también debe haber innovación incremental para ir adaptando y aprovechando gradualmente dicha innovación.

Áreas de impacto de una innovación radical

Al observar la historia en torno a las innovaciones radicales que la humanidad ha experimentado, como el surgimiento de la escritura, la imprenta, el uso del vapor, la energía eléctrica, e Internet, para mencionar solamente algunas, se pueden apreciar áreas de impacto relativamente comunes. Se pueden identificar al menos las siguientes:

* La factibilidad técnica, social y económica de la innovación.

* El costo de implantar la innovación en los materiales y equipos, sitios de prueba y otros recursos necesarios para hacerlo.

* La existencia, oferta y demanda, tiempo y recursos para asegurar la capacitación del recurso humano.

* Los beneficios que dicha innovación trae en productividad, eficiencia, precisión, agilidad, tamaño, facilidad de uso, etc., así como los potenciales perjuicios que puede traer en pérdida de empleos, impacto social, económico, político y cultural.

* Consideraciones respecto a las regulaciones, políticas públicas, leyes transfronterizas y aceptación cultural de la innovación.

* Tiempo para la aceptación, asimilación y adecuación de la innovación en forma general por parte de sus usuarios, promotores, empresas, academia, instituciones públicas, etc.

Una parte importante de la asimilación de una innovación radical es la eficiencia y velocidad con la que los diversos sectores de la economía de un país desarrollan variantes, aplicaciones y usos concretos, prácticos y rentables de dicha innovación, convirtiendo de esta forma la orientación de la formación de mano de obra en las escuelas y academias, mejorando los ingresos y la capacidad de producción, comercialización y venta de sus productos y servicios, incorporando la innovación en sus procesos.

12 tendencias disruptivas en aspectos tecnológicos para 2021

La estrecha relación entre la cuarentena mundial, que persiste hasta nuestros días en diversos grados de aplicación, y la aceptación, adopción y desarrollo de tecnologías, es un catalizador en direcciones específicas del surgimiento y expansión de determinadas formas tecnológicas.

En muchos casos, las mismas tecnologías base son revisadas y, sobre todo, aplicadas, a diversos aspectos de la operación y ejecución de tareas de los seres humanos en todo el mundo. De cualquier forma, las formas tecnológicas seguirán ampliando su radio de acción.

De acuerdo a un recuento realizado por la revista Forbes, a raíz de la situación mundial durante 2020, hay algunos aspectos relacionados con la tecnología que se verán reforzados y demandados en mayor medida durante 2021 y más allá.

12 tecnologías disruptivas

1 Administración automatizada de riesgos (Automated risk management): Los riesgos son dinámicos, y es necesario que se desarrollen sistemas de seguimientos y vigilancia de los mismos en forma automatizada.

2 Plataformas de servicio perimetral con acceso seguro (Secure Access Service Edge Platforms): Las arquitecturas de seguridad computacional en la nube deberán mantenerse actualizadas para proteger los datos y el acceso al creciente uso de computación perimetral (edge computing).

3 Poco código / Ningún código (Low code / No code): Cada vez será menos la cantidad de código de programación desarrollado en casa, utilizando datos de las redes sociales y de otras fuentes.

4 5G: Dado que ya hay varis países probando esta tecnología, es de esperar que más dispositivos y equipos que sepan sacar provecho de 5G será producidos y comercializados.

5 Chatbots y asistentes inteligentes (Chatbots And Smart Assistants): Aunque ya eran populares antes de la pandemia, su uso seguirá ampliándose con el uso incrementado de tecnología en casa, por ejemplo.

6 Soluciones de pago por voz (Voice pay solutions): El uso de la voz para interactuar con dispositivos seguirá creciendo y diversificándose, incluyendo las formas de pago.

7 Procesamiento mejorado de lenguaje natural (Improved Natural Language Processing): La recolección de datos masivos, una práctica que va al alza, se verá nutrido por las interpretaciones de lo que se dice usando lenguaje natural.

8 Computación perimetral (Edge computing): Realizar los cálculos y el procesamiento más cerca del usuario y del lugar dónde se desarrollan los eventos es una tendencia claramente en aumento.

9 Tecnología digital para salud (Digital health tech): El cuidado de la salud, en forma remota y por mecanismos automáticos, a raíz de la imposibilidad de atender a pacientes presencialmente, seguirá su desarrollo.

10 Software apegado al estándar de HIPAA (Privacidad y Rendición de cuentas en Seguros de Salud) (HIPAA-Compliant Meeting Software): Las exigencias de privacidad y seguridad en el acceso a temas de salud en pacientes en forma remota hará que estos estándares más altos sean reforzados y exigidos.

11 Nuevos modelos de predicción de datos (New Data Prediction Models): La exigencia a las empresas de saber operar en forma más flexible, dinámica, automatizada y eficiente, provocará el desarrollo de nuevos modelos de predicción.

12 Chips SIM imbuidos (Embeded SIM): Vinculado al Internet de las cosas, las formas tecnológicas para que aparatos y objetos, aun los más pequeños, se conecten a Internet de forma eficiente y sencilla.

El deterioro de la confianza en Internet

Como ha sucedido con otros avances científicos y tecnológicos de la humanidad, independientemente de las intenciones originales de los creadores, inventores o descubridores, una tecnología determinada puede ser utilizada para hacer mucho bien a la comunidad, pero también es posible que se use para hacer daño a otras personas.

Lamentablemente, esto ha sido siempre un reflejo del estado de nuestras comunidades, las condiciones sociales, las educativas, y las motivaciones de aquéllos que buscan en cualquier lugar y época, hacer dinero fácil, vengarse de otras personas y, en esencia, no tiene escrúpulos ni reparo en estafar, engañar, hacer daño o incluso terminar la vida de otros seres humanos.

Se ha repetido mucho que las tecnologías no son buenas ni malas en sí mismas, y que todo depende de cómo sean utilizadas por sus operadores, y qué fines tienen sus usuarios. La creación de leyes y cuerpos especiales de seguimiento dentro de las autoridades nacionales son conclusiones lógicas a este proceso.

¿Confiamos en Internet?

Internet es una tecnología muy relevante, que ha cambiado nuestras vidas de muchas formas. Como se ha mencionado, también hay malos actores que hacen uso, y en muchas ocasiones con gran despliegue de capacidad y competencia, de dicha tecnología para cometer abusos, robos, suplantaciones, extorsiones, engaños, estafas, y muchas acciones negativas más.

El efecto en los buenos usuarios, sobre todo si han sido víctimas de algunos de estos abusos, o lo han conocido de cerca en alguna persona cercana, es, por un lado, quizá ser más prudente o desconfiado de lo que existe en la red, y por otro, convertirse en un portavoz de las malas noticias que, en su opinión, vienen con el uso de Internet.

No se les puede culpar por ninguna de estas reacciones. Algunos gobiernos y legisladores responden a estos llamados construyendo marcos de referencia legales más cerrados, menos libres y más restrictivos. En algunos casos, este control adicional sobre el uso de Internet funciona, pero si las leyes no son bien pensadas, pueden también acabar o reducir con la creatividad y la innovación sin permiso, que Internet ha comenzado a promover.

Como en todo, debemos buscar un balance entre ambos extremos, de forma que sea posible desanimar, perseguir y castigar a los malos actores, sin impedir el desarrollo, la creatividad y la innovación de los buenos usuarios, que buscan poder utilizar esta tecnología para hacer avanzar en el buen sentido a nuestra humanidad, mejorar su propia economía y lograr un mayor nivel de vida para sus vecinos y el resto de la humanidad.

No es sencillo, pero si estamos atentos y abiertos a nuevas propuestas, y nos conformamos con avances graduales, podemos intentar ver todos los lados de una situación determinada: cómo reducimos el efecto adverso en los usuarios con buenas intenciones, al mismo tiempo que en realidad reduce la comisión de faltas, engaños, y delitos.

El conocimiento como un bien catalizador y transferible

La construcción, registro, codificación, almacenamiento, distribución, aprovechamiento y vuelta a la construcción, del conocimiento, ha sido en la historia de la humanidad la razón y forma en que ha logrado ir mejorando sus niveles y estilos de vida y trabajo.

Históricamente, el progreso real de la humanidad no comenzó sino hasta que las formas, aunque fueran rudimentarias, de almacenamiento y transmisión del conocimiento, se crearon, al concebir los códigos de símbolos y los medios para registrarlos, de manera que otras personas pudieran decodificarlos en otro tiempo o lugar. Es decir, el surgimiento de la escritura, en sus diversas variantes

La transmisión oral no era suficiente, tanto porque usando este método el mensaje puede no ser fielmente generado ni recibido, así como porque si el emisor fallecía antes de poder transmitirlo, ese conocimiento se perdía por completo.

Almacenamiento, orden y recuperación

Igualmente importante fue concebir, descubrir o crear medios que pudieran soportar el paso del tiempo sin perder la exactitud del contenido, de forma que las piezas del conocimiento que se iban acumulando pudieran ser almacenadas adecuadamente, para que las siguientes generaciones no tuvieran que repetir las experiencias que habían servido para obtener dicho conocimiento: plantas medicinales, hierbas venenosas, animales agresivos o domesticables, etc.

El conocimiento obtenido por los ancestros y predecesores, servía en buena medida, tanto para sobrevivir y llevar una mejor vida en cada época de la humanidad, así como para construir nuevo conocimiento en base a lo que ya estaba bajo control. Las nuevas adiciones, cambios, y matices a lo que ya estaba almacenado, así como las nuevas visiones, descubrimientos, experimentos y pruebas se apoyaban en todo lo anterior que ya era accesible.

Además de guardar el conocimiento logrado hasta el momento, pronto resultó obvio que para tener éxito en la búsqueda y aprovechamiento del conocimiento anterior, era crucial contar con algún método de ordenamiento, localización y en algunos casos, alguna codificación o taxonomía que, hasta donde fuera posible, fuese generalizado y utilizado por todos.

Así fueron surgiendo paulatinamente, y por separado, los códigos de escritura, de transmisión y cifrado, así como el método científico, los investigadores y las ciencias como la bibliotecología, la teoría de la información.

Con el advenimiento de la digitalización, la computación y las comunicaciones a nivel mundial, cuyo desarrollo nos ha tocado a algunos vivir de primera mano en nuestra generación, el conocimiento y su insumo fundamental, la información, llegó a nuevas dimensiones, en capacidad de almacenamiento, velocidad de transmisión, codificación de símbolos y cifrado de lo almacenado y transmitido.

La explosión ha sido de tal magnitud, que nos encontramos aún en la fase de sobre exposición, super abundancia, abuso, confusión, confianza en los contenido y disparidad en el acceso y las habilidades personales para obtener los mejores resultados de nuestra relación con el conocimiento. Hace falta aún mucho trabajo para subsanar los nuevos obstáculos que han surgido entre los seres humanos y el conocimiento.

Acuerdo entre Dataguard y SVNet para alojar el Punto de Intercambio de Tráfico

El 17 de diciembre de 2020, unos días después del 25º aniversario de la primera conexión desde El Salvador a Internet, en 1995, se llevó a cabo la firma del acuerdo por el que el Centro de Datos nacional Dataguard alojará en sus instalaciones los equipos que conforman el Punto de Intercambio de Tráfico de Internet (IXP) de El Salvador, llamado IXSal, y administrado por SVNet, así como otros equipos importantes.

Fuente. Dataguard

Un Punto de Intercambio de Internet (IXP) es una instalación de red que permite la interconexión de más de dos sistemas autónomos independientes, principalmente con el fin de facilitar el intercambio de tráfico de Internet. Si bien es un elemento de infraestructura crítica para la operación y el rendimiento eficiente de las conexiones a Internet, no es forzoso contar con uno o varios en cada país, y depende de la voluntad de los proveedores de conectividad.

En El Salvador, SVNet y quien escribe han venido buscando lograr este objetivo desde 1999, y aún no se logra concretar. Además de los requerimientos técnicos, los operadores deben estar convencidos y dispuestos para que el tráfico de sus clientes que vaya a un destino que está dentro del territorio salvadoreño, servido por un proveedor distinto, viaje hacia su destino final sin salir del país.

Las ventajas del Punto de Intercambio de Tráfico

Una vez se logra contar con uno, o más, IXP, en una región, algunas ventajas importantes, respecto a cómo circula el tráfico de Internet, especialmente el local, se ven realizadas:

  • El tráfico local se queda local (su función no es dar tránsito Protocolo Internet –IP- internacionalmente)
  • Mejor calidad de Internet y experiencia de usuario
  • Mayor autonomía en el país
  • Mejor respuesta de conectividad a iniciativas locales, públicas y privadas
  • Aumento de la redundancia, menor dependencia del tránsito IP
  • Ahorros en la operación de la red
  • Menor latencia en las conexiones locales
  • Valor agregado de tráfico local para los servicios provistos por los operadores
  • Mayor seguridad al conectarse a una isla de confianza con la infraestructura de clave pública de recursos (RPKI, por sus siglas en inglés, también conocida como Certificación de recursos)
  • Acceso a contenido de Redes de Distribución de Contenido (CDN, por sus siglas en inglés) como Google, Netflix, Facebook, Akamai, entre otros
Fuente: SVNet y Socium

En convenio firmado permite que se instalen varios equipos, tales como servidores, enrutadores, switches y otros, para el desarrollo y operación eficiente de Internet en el país, entre ellos

  • El servidor primario de la zona SV (equipo que resuelve, para el mundo, las ubicaciones en Internet de los nombres de dominio terminados en SV)
  • Una copia del servidor Raíz L
  • Los equipos necesarios para el intercambio de tráfico de Internet para El Salvador (IXSal)
  • RIPE Anchor, que contribuye con mediciones estadísticas a este proyecto a nivel mundial.

Tanto SVNet como Dataguard están comprometidos con impulsar las mejoras de acceso a la red mundial y la facilitar la digitalización del país en un sitio seguro, que permita la continuidad de la operación de la infraestructura instalada.

Imaginar el futuro o imaginar el pasado requieren mucha capacidad y talento

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, algunas acepciones del verbo imaginar incluyen “Representar en la mente la imagen de algo o de alguien”, “Inventar o crear algo”, o “Concebir algo con la fantasía”. Imaginar es una cualidad inherente al ser humano, y es lo que ha permitido a la humanidad las altas dosis de creatividad e ingenio para visualizar nuevas formas, tecnologías y métodos.

La imaginación ha sido ensalzada por muchos visionarios, científicos y artistas, con frases como “El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación”, atribuida a Einstein; “La imaginación es el inicio de la creación. Imaginas lo que deseas”, de George Bernard Shaw; “El mundo real es mucho más pequeño que el de la imaginación”, de Friedrich Nietzsche; entre muchos.

Muchas creaciones, descubrimientos y soluciones a problemas han sido concebidos, según han relatado a posteriori sus autores, en momentos de intensa imaginación y lucidez, a veces incluso en sueños y en estados semiconscientes, gracias al poder de la imaginación.

Visualizar lo que no se ha vivido

Con cierta facilidad y frecuencia, podemos comprender que las personas que logran imaginar un poco del futuro, y son capaces de materializarlo en una fórmula, un enunciado, un objeto diseñado y construido, son los inventores, descubridores y pioneros de los avances tecnológicos, científicos y artísticos que hacen nuestra vida más fácil.

Está claro que no todas las personas que imaginan una parte del futuro tienen éxito, por muchas y variadas razones. También es verdad que varias personas en el mundo pueden imaginar más o menos al mismo tiempo una propuesta específica, y cada vez más, las imaginaciones de uno pueden influir, sugestionar o motivar las de otro.

Si aceptamos que imaginar equivale a visualizar lo que no se ha visto o vivido antes, podemos también pensar que si queremos recordar o estudiar la historia, tendremos que imaginar el pasado, y esa actividad, en muchos casos, no es una tarea sencilla.

Por ejemplo, ¿podemos imaginar nuestra vida sin teléfonos, sin automóviles o medios mecánicos de transporte, sin dispositivos que preserven nuestros alimentos, o ignorando la forma del planeta tierra, o la posición de los distintos astros?

O aún más, ¿podemos concebir las formas de convivencia cuando no se había creado el lenguaje hablado o escrito? ¿Qué hacían nuestros antepasados ante un fruto o hierba desconocida, ignorando si era tóxico o beneficioso para sanar algún dolor o enfermedad?

Imaginar la historia requiere contar con fuentes creíbles y fidedignas que nos ofrezcan la información real de cómo y en qué secuencia sucedieron los hechos. Imaginar el porvenir demanda apoyarnos en el conocimiento actual y agregar ideas y características deseables y factibles.

En ambos casos, si bien todos estamos facultados para hacerlo, cada uno de estos ejercicios demanda talento y capacidades adecuadas, que podemos desarrollar en forma consciente y sistemática.

La 3a edición del Foro de Gobernanza de Internet en El Salvador

El 16 de diciembre se realizó por 3ª ocasión, el Foro de Gobernanza de Internet de El Salvador, esta vez en línea, debido a la condición prevaleciente la mayor parte del 2020 en el país y en el mundo. El evento se transmitió en vivo por Zoom y a través de la plataforma de Facebook.

Como en años anteriores, el comité organizador estuvo compuesto por actores de los múltiples sectores, en particular, Asociación SVNet (sector técnico), Asociación Conexión y Asociación Internet El Salvador (Capítulo ISOC SV) (ambas por el sector de la sociedad civil), la Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña, RAICES (sector académico), y la Cámara Salvadoreña de Tecnologías de Información y Comunicaciones, CasaTIC (sector privado).

Así mismo, se contó con el apoyo  acompañamiento de las organizaciones internacionales amigas de este tipo de iniciativas, tales como Internet Society, ICANN, LACNIC e IGFSA. Las palabras de bienvenida y apertura estuvieron a cargo de Christian O’Flaherty, de ISOC, Rodrigo de la Parra, de ICANN, y Oscar Robles, de LACNIC.

La agenda

Buscando atender algunos de los temas que más interesan a los ciudadanos salvadoreños respecto al uso de Internet, se invitaron a distintas personas para que compartieran sus experiencias y conocimiento en cada aspecto, completando una agenda relativamente breve, pero consistente con desarrollos recientes.

Los tópicos de las cuatro presentaciones que formaron la agenda, todas brindadas y desarrolladas por mujeres, se complementaron entre sí, al coincidir en la mención a la pandemia y sus efectos, así como los avances en temas como la democracia digital, la ciberseguridad, leyes como la firma electrónica y la importancia del buen uso de las redes sociales, sobre todo por niños y jóvenes.

Elaine Ford, de Perú, compartió algunos conceptos y experiencias en su país y Latinoamérica acerca de la Democracia Digital, e hizo referencia a algunos libros que pueden servir para ampliar los temas que se trataron. Uno de ellos, de su autoría, se puede descargar de “El reto de la democracia digital”, y el otro, “Internet y pandemia en las Américas”, también se puede obtener libremente.

Por su parte, Karla Alas de Duarte, presentó la necesidad de que colegios, escuelas, universidades y centros educativos en general comiencen a pensar en las formas de proteger la información personal de sus estudiantes y comunidad educativa, así como incluir en las asignaturas a enseñar, la protección de los mismos datos.

Yesenia Granillo de Tobar nos expuso una actualización del estado de la implantación de la firma electrónica en El Salvador, dado que la ley y el reglamento tienen algunos años de haber sido aprobados, y recientemente también fue publicado el reglamento técnico, a la espera de que las empresas se interesen en ofrecer los servicios para la firma electrónica certificada.

Finalmente, Stefanía Monroy, alertó sobre los riesgos y posibilidades, tanto las positivas como las que pueden ser perjudiciales para los niños y los adolescentes en su incursión en las redes sociales. Con una población compuesta de tantos jóvenes, es un tema que se vuelve relevante para una nación que está despertando al uso de esta herramienta.

Como en años anteriores, las presentaciones estarán colocadas en igf.sv para su acceso.