Acceso, utilización y conocimiento: midiendo la Sociedad de la Información

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, por sus siglas en inglés), en su rol como la agencia de Naciones Unidas para todos los temas de Información y Comunicación, acaba de publicar el estudio “Medición de la Sociedad de la Información 2010”.

En esta edición, que abarca 159 países, la UIT revisa el Índice de Desarrollo de las TIC (ICT Development Index, IDI) y el Índice de Precios de las TIC, analiza algunas tendencias regionales y mundiales, y examina la evolución de la brecha digital mundial entre 2002 y 2008. Por ejemplo, uno de los temas en que profundiza es el del “milagro móvil”, que simboliza el alto incremento en uso de telefonía móvil y conectividad a banda ancha móvil que se ha dado en el mundo.

Aunque no es el único estudio de esta naturaleza que se publica en forma sistemática (el Foro Económico Mundial hace lo propio), siempre es importante ampliar el horizonte de análisis, contar con la mayor cantidad de información posible, y conocer lo que otros estados y regiones están llevando a cabo en las áreas de desarrollo de la utilización productiva de las herramientas construidas en el mundo digital.

Cuando se habla de índices, indicadores, rankings y evolución, es importante no reducir los enfoques a criterios aislados. Hace años se ha reconocido la necesidad de abordar distintos frentes de trabajo, en forma simultánea y coordinada, para hacer avanzar a cualquier país en los temas relativos a la sociedad del conocimiento. Esto se halla reflejado en las propuestas de UNESCO, CEPAL, BID, BM, así como en los planes estratégicos de varios países, incluyendo el Programa ePaís de El Salvador.

Las mediciones que instituciones globales como la UIT realizan sirven como una referencia para determinar el impacto que las políticas públicas, los proyectos y las acciones de varios sectores de la sociedad tienen en la propagación de los efectos y competencias necesarias para apoyar el desarrollo nacional por esta vía.

El Índice de Desarrollo de las TIC (IDI)

El índice propuesto por la UIT consta de 3 subíndices y 11 indicadores, de naturaleza más cuantitativa que cualitativa (lo que puede ser discutible, pero que sin duda aporta igualmente información valiosa).

El reconocimiento de que las TIC pueden ser un facilitador del desarrollo si se aplican y se usan apropiadamente, es fundamental a los países que están avanzando hacia sociedades del conocimiento. El proceso de desarrollo de las TIC, y la transformación de un país para convertirse en una sociedad de la información pueden ser descritos mediante un modelo de tres etapas:

Etapa 1: preparación para las TIC (nivel de infraestructura de red y de acceso a las TIC)

Etapa 2: intensidad de las TIC (nivel de uso de de las TIC en la sociedad)

Etapa 3: impacto de las TIC (resultado de la utilización eficiente y eficaz de las TIC)

Moverse a través de estas tres fases depende de la combinación de tres componentes: la infraestructura de TIC / de acceso (etapa 1), la intensidad de las TIC / uso (etapa 2), y las habilidades en TIC. En consecuencia, las primeras dos etapas se encuentran en los primeros dos componentes del IDI. Llegar a la tercera etapa, y maximizar el impacto de las TIC, depende de manera crucial del tercer componente: las competencias.


De hecho, las competencias personales en TIC determinan el uso efectivo que se hecho de las TIC y son esenciales para maximizar el potencial de de impacto de las TIC en el desarrollo socio-económico. El crecimiento económico y el desarrollo se mantendrá por debajo de su potencial si las economías no son capaces de explotar las nuevos tecnologías y la realización de sus beneficios.

Con base en este marco conceptual, el índice se divide en los siguientes tres subíndices:


Subíndice de acceso: mide la preparación para las TIC, e incluye 5 indicadores de infraestructura y acceso (telefonía fija, telefonía móvil, ancho de banda internacional, hogares con computadoras y hogares con Internet). Tiene un peso de 40% en el IDI.


Subíndice de uso: capta la intensidad de uso de las TIC e incluye 3 indicadores (usuarios de Internet, banda ancha fija y banda ancha móvil). Tiene un peso de 40% en el IDI.

Subíndice de habilidades: reporta la capacidad o habilidades TIC como e incluye 3 indicadores (alfabetización de adultos, escolarización secundaria y terciaria en cifras brutas). Tiene un peso de 20% en el IDI.

Resultados para Centroamérica

El siguiente gráfico, elaborado a partir de los datos que presenta el estudio en mención para los países de la región centroamericana, muestra que durante 2007 y 2008 los seis países del área lograron incrementar levemente sus índices, de acuerdo a esta medición.

Esa es una buena noticia, aunque sin duda no es suficiente. La tendencia a mejorar de estos seis países es prácticamente inercial, y casi llevados por la tendencia “natural” de lo que las instituciones, empresas y personas hacen en esa calidad. Guatemala mostró el mayor incremento en el valor de su índice y Nicaragua reflejó el menor incremento absoluto de la región.

Visto en el conjunto mundial, lo que podría habernos causado una alegría, se revela como lo que es: un descuido y una diferencia con lo que están haciendo, en forma explícita otros países. La siguiente gráfica muestra la evolución en esos años de la posición en el ranking mundial, de acuerdo al mismo índice en análisis.

Puesto que es un ranking, es mejor tener un valor bajo (cercano al 1) que uno alto. En ese caso, todos los países de Centroamérica, excepto Panamá, experimentaron un deterioro en su posición relativa en el entorno mundial. Analizado así, el país con el mayor decremento en su ubicación fue El Salvador. Esto significa que, aunque sea verdad que hayamos mejorado algunos aspectos de nuestra particular sociedad de la información y el conocimiento, también es cierto que los demás países del mundo hicieron aun más, y lograron mejorar en mayor medida que nosotros.

Como en muchos casos, si no hay un propósito explícito de todos los sectores de modificar la realidad del acceso, utilización y conocimiento de las mejores formas de aprovechar los beneficios que se pueden lograr por medio de las TIC, no será posible remontar esos indicadores, los índices y las posiciones relativas y, lo que es peor aun, la inercia y el momentum “natural” tenderá a irse amortiguando, y nuestra brecha digital será aun mayor.

Estrategia nacional en una cápsula 3 x 15

En la entrada anterior hablamos del documento que la UNESCO ha preparado y publicado, recopilando los lineamientos generales que los estados podrían seguir, como una lista de verificación, para diseñar y establecer políticas nacionales en los temas relacionados con la sociedad del conocimiento, y que se puede encontrar en una Plantilla para la formulación de Políticas Nacionales de Sociedad de la Información.

Es un documento pragmático, puesto que sintetiza los grandes aspectos que una política de estado en los temas de sociedad de información debería contener, definiendo 3 grandes objetivos, y asociando a éstos una cantidad de áreas de acción, dentro de las cuales se pueden definir proyectos, iniciativas y acciones concretas, que pueden variar en cada país, y que pueden ser conducidas por diversos actores de la sociedad, de cualquiera de los sectores de la vida nacional.

Al leer las áreas de acción, todos podemos pensar en proyectos que se han realizado, o al menos iniciado, en nuestro país, que podrían ser clasificados en alguna de las áreas. La tarea más importante no es la definición de esas ideas, sino la concreción, el apoyo político y financiero y, sobre todo, la continuidad de estos esfuerzos.

A continuación el esquema del Alcance Básico de una Política Nacional de la Sociedad de la Información, de acuerdo a esta publicación.

3 objetivos y 15 áreas de acción

Objetivo 1: Democratizar el acceso

Para poner al alcance de todas las personas, los medios de acceso y uso de la información y tecnologías de información y comunicación, garantizar el disfrute de los derechos de los ciudadanos, el fomento de la educación, el desarrollo local, la erradicación de la pobreza, la equidad de género, la inclusión digital, el acceso universal público, la transparencia y eficiencia, y la gobernanza participativa.

Bajo este objetivo, UNESCO identifica 10 áreas de acción:

Áreas de acción

Descripción

Infraestructura de comunicaciones e información

Proporcionar y desarrollar el acceso físico a la infraestructura de información y comunicación a través de planes y modelos sostenibles. Considerar diversas alternativas tecnológicas (cable e inalámbrico) tales como banda ancha, “Wimax”, “bluetooth”, y otros.

Acceso a información

Garantizar un acceso amplio a la información de la administración pública y otros sectores sociales del Estado, y acerca del patrimonio cultural, histórico, científico y educativo a través de diferentes medios y formatos.

Costos accesibles

Garantizar costos bajo para acceder a las tecnologías de información y comunicación para todos los grupos sociales, especialmente los más vulnerables, a través de incentivos para la competencia, y mediante la regulación. Los gobiernos pueden ayudar a reducir los costos de acceso a las TIC mediante la inversión en infraestructura de información y comunicación. Participar activamente en la creación de capacidades de banda ancha por medio de redes troncales regionales.

Sistemas nacionales de información

Facilitar y generar sistemas para recopilar, ordenar, almacenar y difundir
información acerca de diferentes disciplinas tales como la estadística, la cartografía, la meteorología geoespacial, la ciencia y la tecnología, entre otras, y diferentes sectores, como agricultura, pesca, educación, salud bovina, etc.

Aplicaciones y software

Promover y fomentar el desarrollo de aplicaciones y software para satisfacer
las demandas nacionales con parámetros altos de calidad, eficacia, accesibilidad e interoperabilidad, especialmente en los ámbitos de educación, salud, gobernabilidad, gestión ambiental, justicia y otros.

Bibliotecas públicas y fortalecimiento de la lectura

Garantizar el desarrollo y la creación de bibliotecas, tanto digitales como
convencionales, la promoción de la lectura y el valor de los libros mediante el fomento de producción y distribución a través de planes nacionales de lectura.

Difusión de información científica y tecnológica

Reforzar los organismos públicos que trabajan en ciencia y tecnología y promover la producción y difusión de información científica y técnica.

Puntos públicos de acceso

Alentar el establecimiento de varios puntos comunitarios multi funcionales de acceso público, de forma sostenible, en lugares próximos a las bibliotecas, oficinas de correos, archivos y museos, escuelas y otros similares, para facilitar el acceso equitativo a la información, y a la tecnología de información y comunicación, de forma que puedan llegar a ser generadores de contenido, especialmente en las zonas rurales y urbano marginales.

Preservación de la información

Promover acciones para preservar y conservar registros y documentos en cualquier formato, generando fondos patrimoniales de información. Esto incluye bienes intangibles del patrimonio cultural y la identidad cultural de los pueblos, lo que refuerza su diversidad.

Acceso universal

Lograr el uso más extendido posible por parte del público de las tecnologías de la información y la comunicación. El acceso / servicio universal implica seguir un proceso de cinco etapas: a) El establecimiento de la red de telecomunicaciones b) Ampliar el alcance de la red c) Ampliación a un mercado masivo d) Expansión de la red completa e) Prestación de servicios

Objetivo 2: Desarrollar las capacidades

Para crear, apoyar y promover estrategias, herramientas y metodologías para generar capacidades y habilidades para utilizar la información y las tecnologías de la comunicación en todos los sectores y grupos sociales, en todos los niveles de la educación formal e informal, también la difusión de las posibilidades que ofrecen los diferentes modelos de gestión de la información. En particular, para crear capacidad de investigación y de innovación tecnológica, orientados hacia la generación de conocimiento de uno mismo, y para generar contenidos nacionales por parte de las instituciones públicas y contenidos locales por parte de diferentes grupos sociales.

En este caso, las acciones se pueden agrupar bajo 4 áreas:

Áreas de acción

Descripción

Contenido nacional

Generar capacidades para que las instituciones públicas puedan producir importantes contenidos para el desarrollo nacional y promover la creación de capacidad en la ciudadanía para que los ciudadanos también puedan producir para su propio desarrollo.

Alfabetismo digital

Estructurar los planes nacionales de enseñanza sobre el uso de la información y las tecnologías de información y comunicación, en todos los niveles de educación formal e informal. Incluir metodologías y herramientas específicas para los grupos con necesidades especiales. La capacitación debe estar orientada a fomentar la equidad entre géneros.

Innovación, investigación, desarrollo y transferencia de tecnología

Promover y patrocinar programas de formación en investigación, innovación y desarrollo tecnológico, especialmente en la educación superior y los
organismos de ciencia y tecnología, en áreas tales como hardware, middleware
y software.
Desarrollar la capacidad para adaptar la tecnología de acuerdo a especificidades y características nacionales. Promover la conexión con las redes regionales y mundiales de investigación.

Protección de conocimiento tradicional

Proteger el patrimonio cultural inmaterial y preservar los conocimientos tradicionales, reconociendo la riqueza cultural y el respeto de la diversidad cultural de los países.
Alentar la producción de los productos culturales que contribuyen a la promoción de la diversidad cultural.


Objetivo 3: Lograr un marco jurídico y reglamentario adecuado

Para crear las normas y reglamentos necesarios para garantizar el derecho a la información, para fomentar la utilización de la información y de las tecnologías de información y comunicación, y a través de los órganos jurídicos, la creación de un adecuado marco legal estable. Los objetivos de la Política Nacional de Información deben ser diseñados para reforzar todas las formas de acceder y utilizar la información, tanto en los formatos tradicionales como en los digitales.

Aunque hay varias actividades posibles para alcanzar este objetivo, el documento de la UNESCO establece una sola área de acción:

Áreas de acción

Descripción

Convergencia de normativas

Adaptar la legislación nacional a las nuevas condiciones de la convergencia tecnológica, a fin de promover la creación de derechos individuales. Promover la armonización de la legislación en toda la región, para crear un entorno jurídico y reglamentario seguro y confiable.
Promover y garantizar un marco jurídico y reglamentario favorable para crear
y fortalecer los medios comunitarios, y fomentar la diversidad de modelos de propiedad de los medios.
Promover leyes que hagan posible que la competencia sea leal y transparente. Desarrollar y fortalecer las normas de protección de uso.
Definir normas para el Estado para garantizar un entorno con “múltiples
proveedores, asegurando precios competitivos, variedad de canales de abastecimiento, innovación y diferenciación de productos… interoperabilidad en un ambiente de proveedores multiequipo, integración de los mercados y formación de sistemas eficientes de producción”.

Una plantilla para la Sociedad del Conocimiento

A pesar de tener una serie importante de problemas y necesidades concurrentes, un buen número de países, por medio de sus gobiernos, han considerado en uno u otro momento de su gestión, y en distintos niveles de profundidad, la creación, ejecución y seguimiento de un plan estratégico para desarrollar la llamada Sociedad del Conocimiento en sus poblaciones.

Existen además numerosas declaraciones presidenciales y multilaterales, así como encuentros, foros y acuerdos, regionales y mundiales, que comprometen recursos y voluntades políticas para buscar el desarrollo de los países por la vía de la expansión de la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Otra cosa diferente es que tales compromisos se cumplan y se honren.

En la base de esta actitud y forma de ver la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las naciones, se encuentra la comprensión de la relevancia que tiene en cualquier actividad humana el elemento clave de la información y el conocimiento. Múltiples estudios y reflexiones confirman y establecen una correlación entre buenos indicadores de desarrollo (en salud, educación, pobreza, acceso a servicios básicos, alimentación, seguridad, etc.) y un acertado, integrado y completo dominio sobre la información y el conocimiento. Asumiendo, por supuesto, que antes que todo ello hay una verdadera vocación de servicio a la comunidad.

Una guía para comparar con el propio plan

A partir de estas ideas, y reconociendo la necesidad latente de los pueblos y gobiernos, de contar con un mapa de ruta, una lista de verificación y una serie de ejemplos de concreción de las ideas, la Organización Educativa, Científica y Cultural de Naciones Unidas (UNESCO), a través de su Programa “Information for All”, publicó recientemente una Plantilla para la formulación de Políticas Nacionales de Sociedad de la Información (PNSI, o NISP, por sus siglas en inglés).

El libro consta de tres partes. El primer módulo presenta un marco teórico breve y las definiciones de los principales conceptos utilizados en el documento y se identifica la información existente sobre la políticas de la sociedad nacional de información: documentos en el ámbito de la planificación, la legislación, políticas y declaraciones, experiencias en diversos países (programas de agenda digital, políticas de la sociedad de la información a nivel nacional, regional y local, medidas legislativas, etc.), y los documentos internacionales relacionados. También describe brevemente los aspectos jurídicos en diversos contextos económicos, sociales y tecnológicos en relación con una sociedad de la información, así como políticas explícitas a nivel nacional, regional y/o locales, ya sean generales o específicos para determinados sectores (administración electrónica, e-inclusión, e-educación, e-salud, etc.)

El segundo módulo, el aporte diferenciador y concreto de este trabajo, es una metodología de orientación, un modelo para el desarrollo de las políticas de la sociedad de la información y la legislación nacional, de modo que el diversos actores sociales (gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales, u otras organizaciones) involucrados en la creación, implementación y actualización de su programa para desarrollar estas políticas pueden tener acceso a la información existente, las metodologías, los ejemplos, los procesos, mecanismos y fuentes de información. La plantilla incluye tres fases principales: el punto de partida o la formulación de una PNSI, su aplicación y el seguimiento, la adaptación y actualización de la misma. Esta metodología pretende ser dinámica, flexible y adaptable a los países con diversos los niveles de desarrollo. Por otra parte, se proponen diversas actividades para que los individuos y los grupos encargados de la formulación de la PNSI puedan comprobar si han tomado todas las medidas necesarias para completar su trabajo. El módulo también incluye una bibliografía general.

Por último, el tercer módulo es un amplio glosario de los términos y expresiones utilizados en la actualidad sobre las políticas de sociedad de la información y estrategias. Este glosario también proporciona fuentes de información y enlaces a sitios web relevantes relacionados con estas cuestiones.

Tres metas fundamentales

De acuerdo a esta publicación, los anhelos y trabajo de un país que desee encaminar a su población hacia la Sociedad del Conocimiento, debería perseguir los tres siguientes objetivos, que engloban y comprenden una serie de actividades.

Objetivo 1: Democratizar el acceso

Para poner al alcance de todas las personas, los medios de acceso y uso de la información y tecnologías de información y comunicación, garantizar el disfrute de los derechos de los ciudadanos, el fomento de la educación, el desarrollo local, la erradicación de la pobreza, la equidad de género, la inclusión digital, el acceso universal público, la transparencia y eficiencia, y la gobernanza participativa.

Objetivo 2: Desarrollar las capacidades

Para crear, apoyar y promover estrategias, herramientas y metodologías para generar capacidades y habilidades para utilizar la información y las tecnologías de la comunicación en todos los sectores y grupos sociales, en todos los niveles de la educación formal e informal, también la difusión de las posibilidades que ofrecen los diferentes modelos de gestión de la información. En particular, para crear capacidad de investigación y de innovación tecnológica, orientados hacia la generación de conocimiento de uno mismo, y para generar contenidos nacionales por parte de las instituciones públicas y contenidos locales por parte de diferentes grupos sociales;


Objetivo 3: Lograr un marco jurídico y reglamentario adecuado

Para crear las normas y reglamentos necesarios para garantizar el derecho a la información, para fomentar la utilización de la información y de las tecnologías de información y comunicación, y a través de los órganos jurídicos, la creación de un adecuado marco legal estable. Los objetivos de la Política Nacional de Información deben ser diseñados para reforzar todas las formas de acceder y utilizar la información, tanto en los formatos tradicionales como en los digitales.

ePaís: nuestra propia hoja de ruta

Como hemos sostenido en repetidas ocasiones, en éste y otros espacios, El Salvador ya cuenta con una agenda de conectividad, que puede y debe actualizarse, pero que, sobre todo, debería estar siendo ejecutada, apoyada y acompañada por todos los sectores del país.

El trabajo de la UNESCO comentado aquí proporciona una serie de ideas y experiencias en varios países que estaría bien conocer, comentar y discutir, pero conociendo e impulsando lo que localmente se ha venido realizando y que, debidamente coordinado, priorizado y enfocado, puede producir alentadores resultados.

Web 2.0 e Internet2: Ni es lo mismo ni es igual

Quizá con demasiada frecuencia, escuchamos nuevas palabras, frases y términos que buscan establecer o crear una diferencia con algún otro concepto (producto, servicio, paradigma, época) al que se pueda asociar. “Los años dorados”, “la chispa de la vida”, “el país de la sonrisa”, “telemercadeo”, y muchos otros ejemplos, son nombres pegajosos que intentan hacer ver y fijar en la mente de los consumidores, clientes, usuarios o ciudadanos normales las diferencias de lo que representan.

Esto es importante desde el punto de vista del mercadeo, pues ayuda a marcar el fenómeno o aspecto al que se refiere. Aunque es realmente una buena estrategia de posicionamiento, en algunos casos se abusa, se cometen errores o, sin advertirlo, se crea confusión por el parecido de los términos y/o el momento en que se dan a conocer.

Uno de estos casos es el de la tendencia sociotecnológica denominada “Web 2.0” y la red dedicada a la investigación, la ciencia y el avance de la tecnología, conocida en los Estados Unidos como “Internet2”.

Ambos términos se vienen utilizando desde hace unos años para identificar todo un conjunto de aspectos y, aunque mantienen en común el número “2” y el hecho de utilizar las tecnologías de telecomunicaciones por medio de Internet, las similitudes llegan hasta ahí. Se trata de dos realidades contemporáneas completamente distintas.

Web 2.0: un paso más hacia la participación

Podríamos adoptar la siguiente concepción para Web 2.0: La promesa de una visión realizada, es decir, la Red Internet convertida en un espacio social, con cabida para todos los agentes sociales, capaz de dar soporte a y formar parte de una verdadera sociedad de la información, la comunicación y/o el conocimiento.

Se dice que se trata de un paso más hacia la participación de más personas en todo el mundo, a través de la red Internet, manifestando su opinión, expresando sus sentimientos, sus aficiones artísticas, intelectuales, literarias, sus inquietudes, y literalmente cualquier cosa que se le pase por la mente en un momento dado. La posibilidad de la interacción y la participación en redes sociales llevada a una elevada expresión: conectados a toda hora y desde todo lugar, con la posibilidad de informar, comentar o simplemente colocar grandes o pequeñas piezas de expresión multimedia.

La satisfacción de la necesidad básica del ser humano de comunicarse, teniendo o no la posibilidad de réplicas por otros seres humanos dispersos en el planeta.

Algunos de los principios que se hallan en la base de la tendencia de Web 2.0 son:

> El servicio mejora automáticamente mientras más personas lo usan: Los usuarios agregan valor

> Se apoya en el poder de la Web para reunir la inteligencia colectiva

> Se trata de una web incremental, web viva, que puede actualizar su contenido a cada instante, en segundos, por medio de fuentes seleccionadas por cualquier persona

> Nuevos modelos y formas de negocio

> El activo clave no es el programa, sino el contenido

Desde el punto de vista comercial, las características que han buscado diferenciar la corriente del Web 2.0 incluyen la utilización de tipos de letras diversos, colores llamativos y una ortografía particular, transmitiendo el mensaje de libertad personal, rebelión contra lo establecido, autonomía e individualidad.

El nombre de Web 2.0 intenta reflejar una evolución importante del uso y valor de los servicios provistos en la actualidad a través de Internet. Retrospectivamente, y aunque nunca fue llamada así, ahora se puede llamar al World Wide Web que acompañó los primeros pasos de Internet, desde 1992 a 2004, como Web 1.0.

El uso de decimales (es decir, la porción que se lee “punto cero”) proviene de una práctica profesional en las ciencias de la computación que modifica el número entero de la versión de un producto de software cuándo los cambios introducidos son mayores, y reserva uno o varios decimales para establecer diferencias menores de una versión a otra.

Internet2 (o lo que es lo mismo, “Redes Avanzadas”)

Por su parte, “Internet2”, estrictamente hablando, es una asociación de instituciones de investigación y de educación superior en los Estados Unidos. Por extensión, el nombre de Internet2 se aplica a una red semipública de alcance mundial de instituciones de investigación, formada por redes particulares de investigadores en todas las disciplinas del saber, que hacen uso de las herramientas tecnológicas de comunicación, almacenamiento, procesamiento y transmisión de datos a alta velocidad y con inmensas capacidades.

En todo el mundo, Internet2 es sinónimo de “Redes Avanzadas”, y muchos países cuentan con sus redes académicas avanzadas organizadas, apoyadas, o no, por las políticas nacionales de ciencia, tecnología e innovación, y por los planes y prioridades de investigación colaborativa.

El nombre de Internet2, lógicamente proviene de la relación de evolución y avance tecnológico a partir de lo que todos conocemos como Internet, que sería, según esto, Internet1 (aunque esta nomenclatura no existe en ningún lugar).

El desarrollo de Internet2 o Redes Avanzadas ha significado la creación o evolución de nuevas tecnologías: el video y la videoconferencia ya no se envían por líneas telefónicas, sino por Internet2, con nuevos protocolos. Asimismo, las conferencias telefónicas se envían a través de Redes Avanzadas; a esto se le conoce como Voz sobre IP.

Algunas aplicaciones sobre redes avanzadas:

> Control remoto de instrumentos (telescopios, microscopios electrónicos, etc.). Las redes avanzadas dan la calidad de servicio que le permite al usuario manipular instrumentos a distancia, recibir respuesta inmediata y hacer observaciones en tiempo real.

> Grid (supercómputo distribuido). Como la velocidad de la red es muy grande, en vez de que algún investigador requiera una súper computadora, usa muchas computadoras distribuidas en todos lados, para hacer cálculos muy complejos en paralelo.

> Banco de objetos distribuidos multimedia. Cada usuario de Internet2 sube sus objetos (imágenes, textos, videos, audio, proyectos, etc.) a su propio servidor y los buscadores buscan en ellos con gran facilidad y rapidez para lograr intercambios y compartir recursos educativos.

Ni es lo mismo ni es igual

Como hemos visto, los términos “Web 2.0” e “Internet2” no son, en absoluto, sinónimos. Es comprensible que a veces se puedan confundir, dado que ambas frases usan palabras que no se conocían hace relativamente pocos años y que se asocian a los avances relacionados con la mayor red de telecomunicaciones existente. Adicionalmente, otro factor que provoca esa confusión es que intentan mostrar que es una evolución de su respectivo ancestro, y para ello utilizan en ambos casos el numeral 2.

Web 2.0 es una tendencia sociotenológica, Internet2 es una infraestructura de red de investigadores y científicos en todo el mundo.