Un Fab Lab en El Salvador abre sus puertas

Nuestro país, El Salvador, no siempre está entre los primeros que realizan y concretan algún desarrollo tecnológico relevante. Seguramente no es la única nación que, por las razones que sean, no alcanza a asignar una alta prioridad a estos temas. A veces, con suerte, nos convertimos en seguidores, y eso, aunque no es la solución a nuestros problemas, definitivamente puede ayudar.

Para lograr que cualquier nueva tecnología florezca y eventualmente se desarrolle con su propia idiosincrasia salvadoreña, es importante y necesario que haya una o unas pocas personas que sean persistentes, pacientes, optimistas y entusiastas, y con sueños focalizados y bien definidos, para buscar apoyos voluntarios en varios sectores.

Aunque los recursos sean escasos, difíciles de obtener y diluidos, si las ideas y propuestas son buenas, pero además cuentan con promotores decididos, que consideran una misión personal dar a conocer, fomentar y propiciar el conocimiento, instalación y difusión de las nuevas tecnologías, filosofías y movimientos basados en tecnología, seguramente los resultados pueden obtenerse.

Laboratorios de Fabricación Digital

La instalación de laboratorios de Fabricación Digital son un ejemplo reciente de este tipo de tecnologías y movimientos que es importante desarrollar y acompañar en países como el nuestro, pues suponen la apertura de una serie de oportunidades y posibilidades para jóvenes de todas las edades para involucrarse y conocer tecnologías que en corto plazo seguirán siendo relevantes en el mundo.

La fabricación digital ha venido creciendo en importancia y desarrollo tecnológico en los años recientes, con el surgimiento de los llamados impresores 3D, la gran variedad de materiales, tamaños y campos dónde la manufactura aditiva ha probado ser un gran apoyo, además de los miles de practicantes en el mundo, desde la academia hasta la industria, llegando a los usuarios finales.

Foto cortesía de Kako Valladares

Desde hace unos pocos años, y propiciado por el entusiasmo de un pequeño, pero creciente, número de personas, inicialmente motivados por Carlos Kako Valladares, en El Salvador se ha venido conociendo cada vez más detalles y ejecuciones concretas de estas ideas y propuestas. Así, pronto surgió la Asociación Fab Lab de El Salvador, una organización sin fines de lucro para impulsar este movimiento, y pronto también han ido apareciendo empresas e iniciativas como Spe3Dy Industries y otras.

El Fab Lab de la Escuela Americana

Con el apoyo, trabajo y la visión de muchas personas, ha entrado en operación recientemente el Fab Lab de la Escuela Americana de El Salvador, y se halla impartiendo cursos y talleres a sus alumnos y a personas externas, combinando las habilidades, destrezas y conocimientos de varios instructores y empresas acompañantes.

Del mismo modo que otros laboratorios de fabricación digital que, sin duda, pronto integrarán la comunidad “maker” salvadoreña, y otros lugares que también ya cuentan con algunos de los equipos y facilidades para prestar estos servicios, estas instalaciones, los talleres y cursos que se imparten en estos lugares, contribuyen en forma relevante a la formación de personas que pueden, a su vez, sumarse al trabajo de producción e incorporación de tecnologías.

Foto cortesía de Kako Valladares

Estos eventos y concreciones van sumando, y gracias a visionarios y personas que saben escuchar y valorar buenas ideas, aunque no sean propias, poco a poco se desarrolla un ecosistema de innovación, aprovechamiento de tecnologías y maduración de personalidades institucionales propias que aportan su creatividad, ingenio y experiencia, para que más jóvenes encuentren vocaciones que se alejan de lo tradicional, pero se ubican mejor en el mercado competitivo mundial.

Felicitaciones a todos los involucrados en concebir, aceptar, patrocinar, promover y mantener operativo y funcional el laboratorio de fabricación digital de la Escuela Americana en El Salvador.