De fútbol, política y computación, ¿todos sabemos un montón?

El fútbol y la política son dos temas que nunca faltan, tanto en los medios de comunicación como en las tertulias y reuniones informales entre amigos, familiares y conocidos.

En ambos temas, la mayoría de personas tiene opiniones, propuestas, capacidades y, aparentemente, competencias, para formular críticas y sugerencias a los directores técnicos y a los deportistas, así como a los funcionarios públicos y a los candidatos de todos los equipos y todos los partidos.

No es extraño ser testigos, y a veces, partícipes, de debates y discusiones, en ocasiones en tonos más altos de lo que recomienda la prudencia, entre dos o más personas a propósito de un partido de fútbol entre dos equipos rivales favoritos, o bien en torno a un decreto, una declaración o una acción de un miembro de la clase política nacional.

La mayoría de estas discusiones, desarrolladas en ambientes amistosos y coloquiales, no tienen trascendencia real, y sirven solamente para que los participantes expresen y desahoguen sus inquietudes, molestias o incluso frustraciones, ante hechos específicos en el campo deportivo o en la palestra política.

Computación al alcance de todos

Desde hace algunos años, comenzando en la década de 1980 al aparecer comercialmente la Computadora Personal (PC), las posibilidades de que cada vez más personas, sin tener estudios especializados en computación pudiera hacer uso de estos dispositivos tecnológicos, ha ido acercando la tecnología de información y comunicaciones (TIC) a la generalidad de la población, tanto en accesibilidad financiera como de uso, incrementando las formas en que se pueden realizar eficientemente las actividades diarias.

El acercamiento y popularización del uso de las computadoras y otros dispositivos informáticos, aunque es más evidente en las generaciones más jóvenes, afortunadamente se propaga cada vez más entre adultos mayores, independientemente de su formación o experiencia previa.

Los diseñadores de los componentes físicos y de los programas de computadora que existen en los celulares, dispositivos móviles, tabletas, impresores, laptops, notebooks y computadores personales han hecho un excelente trabajo poniéndose de acuerdo entre marcas y modelos diversos para usar normas y convenciones comunes, lo que permite que el aprendizaje operativo alcanzado en un equipo sea reutilizable en otros dispositivos: distribución del teclado, ubicación de teclas importantes, símbolos universales, etc.

Sin duda, esta facilidad de uso y operación, así como la erradicación del temor a equivocarse al presionar una tecla indebida, sobre todo por parte de los jóvenes, ha logrado que la curva de aprendizaje de la mayoría de personas ante un nuevo paquete de software o un nuevo dispositivo tecnológico (“gadget”) sea bastante menor que hace unos pocos años.

Macro-decisiones basadas en micro-experiencias

Sin embargo, de tener experiencia, poca o mucha, en el uso de aparatos tecnológicos, a contar con la capacidad de decidir o recomendar las soluciones tecnológicas para desarrollar en una empresa, aun existe un largo trecho.

En el fútbol son los directores técnicos, los preparadores físicos y los entrenadores los que deben conocer a sus jugadores, estudiar a los rivales, comprender las reglas de juego y las leyes de la física, planificar y desarrollar las medidas tácticas y estratégicas para presentarse a un juego. Esto ocurre en forma independiente a los que los aficionados pueden plantear.

En la política, de igual modo, hay personas que se dedican a estudiar, reflexionar y analizar las decisiones y las acciones que llevan a cabo los presidentes, ministros, diputados y funcionarios, y a partir de la comprensión del entorno social, económico y político, pueden realizar un estudio más completo que el cualquier persona puede desarrollar en una tertulia.

En computación o informática, dado que es una disciplina bastante joven, se encuentra cada vez más diseminada y con muchos usuarios, además de que avanza y cambia diariamente, no es fácil mantenerse al tanto de todo lo que ocurre en todas las áreas.

Existe un riesgo de trivializar el esfuerzo y las competencias que se requieren para analizar las opciones tecnológicas, planificar proyectos informáticos e implantar soluciones computacionales.

“Mi amigo, que no sabe mucho de computación, lleva el control de su tienda en una hoja de cálculo electrónica; ¿cómo es posible que en las empresas grandes no puedan hacer algo similar con todos los expertos técnicos y profesionales de computación que tienen?”. Aunque se tiene una idea buena, aquí se pierde la diferencia de escala, proporción y complejidad tecnológica.

“Mi hijo de 15 años sabe configurar su teléfono celular, mi laptop y sus cuentas de correo y de redes sociales; no puede ser que nuestro departamento de TI no sean capaces de proveernos de una buena velocidad de conexión a Internet”. Administrar las opciones libres de uso de varios equipos y personas dentro de una empresa no es lo mismo que configurar los equipos caseros para usos personales.

Zapatero, te confío mis zapatos

Esta característica de la evolución y la apropiación de la tecnología es comprensible. Sin mayor reparo, opinamos libremente acerca de la alineación y estrategia que nuestra selecta (sea la de liga o la de playa) debe plantear ante el rival. También argumentamos porqué éste o el otro partido político tiene posibilidades de ganar las elecciones si designa a tal o cual persona como candidato. Gane un equipo u otro, gane un candidato u otro, le hayamos atinado o no, a la larga no tiene mayor relevancia nuestra apreciación.

Cuando se trata de definir la estrategia tecnológica de una empresa no deberíamos tomar la misma actitud. Hay mucho más en juego si tomamos macro-decisiones en base a micro-experiencias aisladas. Se puede opinar, pero lo más razonable es confiar en las personas que hemos contratado para este fin y se dedican a esta disciplina como su forma de vida profesional.

El grado de especialización que el área de las tecnologías de información y comunicaciones demanda en la actualidad hace difícil que incluso estas decisiones trascendentales para la empresa en su desarrollo tecnológico sean tomadas por personas profesionales en forma individual. El trabajo y discusión en equipo, con argumentos y planteamientos tecnológicos, deben ser otro de los componentes importantes de estas decisiones.

Un pensamiento en “De fútbol, política y computación, ¿todos sabemos un montón?”

  1. Muy de acuerdo con el artículo, hay que ser mas prudente, soy ingeniero de sistemas y las expresiones escritas anteriormente me suenan familiar, aunque debo reconocer que debo aplicarlas a mi mismo cuando juzgo otras profesiones, vale la pena reflexionar un poco antes de opinar.

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