El Consejo Internacional para la Ciencia abrió su sede regional en El Salvador

El 30 de agosto se realizó el simbólico acto de inauguración de la oficina para América Latina y el Caribe del Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU, por sus siglas en inglés) en San Salvador, desde donde operará durante los próximos cinco años. Anteriormente, los países que han servido como anfitriones para esta oficina han sido México y Brasil, lo que confiere un singular y alto honor y distinción a nuestro país.

De acuerdo a su sitio web, el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) es una organización no gubernamental con una membresía mundial de organismos nacionales de científicos (122 miembros, que representan a 142 países) y Uniones Científicas Internacionales (31 miembros). La misión de ICSU es fortalecer la ciencia internacional en beneficio de la sociedad. Para ello, el ICSU moviliza el conocimiento y los recursos de la comunidad científica internacional para:

  • Identificar y abordar las principales cuestiones de importancia para la ciencia y la sociedad.
  • Facilitar la interacción entre los científicos de todas las disciplinas y desde todos los países.
  • Promover la participación de todos los científicos sin importar la raza, la nacionalidad, el idioma, posición política o género en la actividad científica internacional.
  • Proporcionar asesoramiento independiente, con autoridad para estimular el diálogo constructivo entre la comunidad científica y los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado.

blog399img01La visión estratégica a largo plazo es un mundo en el que se utiliza la ciencia para el beneficio de todos, se valora la excelencia en la ciencia y el conocimiento científico está vinculado efectivamente a la formulación de políticas. Para lograr esta visión, en su plan estratégico el ICSU identifica las prioridades clave y actividades asociadas, centradas en tres áreas: Colaboración Internacional de Investigación, Ciencia para la Política y Universalidad de la ciencia.

Efecto en El Salvador

Si bien se trata de un importante hito en el desarrollo de la ciencia, la investigación y la tecnología en el país y la región, siempre se ha reconocido que nuestro país tiene mucho aun pendiente en esta área.

Nuestro CONACYT surgió en 1993, vivió veinte años como entidad autónoma, con participación de los sectores académicos, privado y sociedad civil, y posteriormente ha pasado a ser una instancia desconcentrada bajo el Viceministerio de Ciencia y Tecnología, reduciendo en la práctica la participación, y con eso el interés, de los demás sectores de la sociedad.

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Por otro lado, se ha creado un Comité Interministerial para la Innovación, Ciencia y Tecnología, conformado por algunos ministros vinculados al tema, así como su par asesor, el Consejo Consultivo para la Innovación, Ciencia y Tecnología, conformado por miembros de los sectores académico, público, privado y sociedad civil. Lamentablemente, en la práctica y realidad, ninguna de estas entidades ha iniciado la realización de sus respectivas misiones y objetivos.

Los buenos logros alcanzados en materia de políticas públicas y leyes aprobadas se han visto desmedrados por la ausencia de apoyo real y concreto, en recursos y proyectos, por parte del estado y los demás actores de la sociedad que deben participar en este desarrollo. Acciones positivas realizadas por el Viceministerio de Ciencia y Tecnología, algunas instituciones de educación superior y unas cuantas empresas, no alcanzan para promover y provocar un cambio en la tendencia nacional en la creación y propagación del conocimiento científico y tecnológico.

Acción del ICTU en El Salvador

Aun no se conoce públicamente cuáles son los planes y perspectivas concretas que la Oficina Regional del ICTU en El Salvador llevará a cabo en nuestro país y la región. Las áreas señaladas en su plan estratégico (Colaboración Internacional de Investigación, Ciencia para la Política y Universalidad de la ciencia), así como los intereses prioritarios de la Oficina Regional recién instalada (energía sustentable, desastres naturales, educación en matemática y biodiversidad) nos caerán muy bien.

La interacción del ICTU con entidades como RedCLARA, RAICES y otras redes y organizaciones, internacionales y nacionales, que se dedican a proveer herramientas de apoyo a la investigación científica y la docencia en la educación superior puede también ser de beneficio para el país y la región.

Con motivo de su visita, los miembros del ICSU pudieron reunirse con funcionarios públicos de alto nivel, incluyendo el Presidente de la República, lo que, de nuevo, es una buena señal para el futuro del apoyo real y materializado en recursos financieros y en acciones por parte del gobierno central.

Foto CaPres / Periódico Equilibrium
Foto CaPres / Periódico Equilibrium

Comienzan cinco años de esta importante presencia e influencia en nuestro país. Esperamos que la constante interacción con científicos de diversas ubicaciones en el mundo, el apoyo en la formulación de políticas públicas y proyectos que estimulen y favorezcan la participación de instituciones de educación superior y empresas del sector privado en acciones de investigación aplicada y universalización de la ciencia nos ayuden a modificar una cultura de indiferencia, por decir lo menos, hacia el trabajo científico y tecnológico.

 

 

Un pensamiento en “El Consejo Internacional para la Ciencia abrió su sede regional en El Salvador”

  1. Esto será beneficioso para el desarrollo de las investigaciones aplicadas en El Salvador, ya que se convienrte en el epicentro del quehacer de esta ONG internacional.

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