Los Laboratorios de Fabricación Digital se reúnen en FAB 13

La creciente comunidad de creadores, diseñadores y “hacedores” (“makers”) de todo el mundo se reunieron la primera semana de agosto en Santiago de Chile, para desarrollar sus diversas actividades, talleres, discusiones y presentaciones, como vienen haciendo desde hace 13 años.

La Fabricación Digital, y sus laboratorios, conocidos como Fab Labs, hacen reales y tangibles los conceptos de poder fabricar (casi) todo a partir de diseños en formato digital, movimiento iniciado prácticamente en la cátedra del mismo nombre, impartida hace años por el profesor Neil Gershenfeld, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

De un archivo digital, se preparan las partes o los objetos completos que serán en seguida construidos por medio de impresores 3D (o de manufactura aditiva, para usar el nombre más apropiado), cortadores láser, máquinas CNC (Control Numérico Computarizado), tornos, fresadoras, y con frecuencia, agregar también diseños e implementaciones de circuitos electrónicos, mecánicos y eléctricos.

Aunque requiere habilidades y competencias de cierta calificación, no resulta algo completamente alejado del alcance de los ciudadanos, estudiantes y profesionales de varias disciplinas.

El encuentro FAB 13

Actualmente hay alrededor de 1,200 laboratorios de fabricación digital alrededor del mundo, y el número sigue creciendo. El tema principal de este año fue el de “Sociedades que Fabrican”, y bajo este paraguas, se cubrieron temas y cuestiones como:

Ciudades: Desde el inicio de la segunda revolución industrial, nuestras ciudades han externalizado la producción de productos y bienes descontextualizando la creación y el territorio. Se estima que para 2050, el 75% de la población mundial vivirá en ciudades. ¿Pueden las ciudades volver a producir sus propios objetos y encontrar soluciones a sus propias necesidades?

Vivienda: Es necesario proporcionar una solución al problema de la vivienda que existe en América Latina. La vivienda para las familias en riesgo social es, en su mayor parte, autoconstruida y construida en tierras segregadas de la ciudad.

Innovación: Los Laboratorios de Fabricación Digital, mejor conocidos como “Fab Labs”, son plataformas de fabricación que permiten desafiar los esquemas de producción convencionales. En este sentido, los Fab Labs puede ser un complemento de la industria, que a su vez puede ser reforzada por su capacidad para producir objetos innovadores utilizando el lenguaje digital. Del mismo modo, los Fab Labs también pueden apoyar a los empresarios a medida que convierten los prototipos en productos.

Energía y medio ambiente: Hay varias ciudades en Latinoamérica y el mundo que muestran altos niveles de contaminación. Sin embargo, la región es rica en energía hidráulica, geotérmica y solar, entre otras. Entonces, ¿cómo se pueden utilizar positivamente estos recursos para resolver las necesidades directas de los habitantes?

Educación: Los Fab Labs son entornos de aprendizaje en los que cualquiera puede fabricar (casi) cualquier cosa. Lograr que las personas encuentren sus propias soluciones a los desafíos que tienen se logra gracias a métodos de aprendizaje basados en proyectos transferibles a niños, estudiantes, profesionales, empresarios, jubilados y personas sin educación formal.

Descentralización: Como se trata de un evento de gran interés público, tanto a nivel nacional como internacional, y con el objetivo de ampliar el impacto de esta reunión, se amplía su alcance a las regiones, creando el Off Lab: Miembros de la red mundial de Fab Labs viajarán a algunas de las regiones del país para desarrollar actividades, talleres, charlas y participar en festivales regionales.

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En El Salvador y la región

Si bien algunos países de Latinoamérica cuentan ya con varios de estos laboratorios, aun hay muchos más, proporcionalmente, en otras regiones del mundo. La instalación y operación de estos centros de aprendizaje, manufactura en pequeña escala y potencial negocio rentable, supone una inversión de monto variable, dependiendo de la cantidad, variedad y calidad de máquinas con que se dote.

Por esta razón, muchos laboratorios operan en universidades y centros educativos, pues sus directores consideran una buena práctica que los alumnos tengan acceso a estas herramientas y, sobre todo, a estos conceptos, que no tardarán, como lo hizo la computadora personal, en popularizarse aun más.

En El Salvador existe la Asociación Fab Lab desde hace unos pocos años, pero aun no se ha logrado desarrollar un Fab Lab en forma, si bien hay varios centros educativos interesados. Aun así, ya contamos, como país, con cuatro personas que han tomado el curso de aproximadamente 6 meses que los habilita en este campo, para seguir propagando los conceptos.

El movimiento “maker”, como se le conoce en general, seguirá creciendo, pues las tecnologías y materiales utilizados continúan bajando de precio, los conceptos se difunden cada vez más, y los visionarios y tomadores de decisión lo verán poco a poco como una ventaja para sus comunidades.

 

 

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