Los 10 principios de la impresión 3D

No cabe duda de que la impresión 3D, que debe este nombre más bien a un objetivo de mercadeo o facilitación de reconocimiento para el usuario común, continua un desarrollo acelerado, tanto en la evolución de la tecnología y sus posibilidades, así como en la accesibilidad, el bajo precio y la aceptación popular.

La Manufactura Aditiva, como en realidad debería ser conocida la impresión 3D, utiliza cada vez más una mayor variedad de materiales, desde plásticos y metales hasta elementos naturales para preparar comida y tejido orgánico para producir órganos que podrán usarse en trasplantes en animales y seres humanos.

Las promesas, experimentaciones y expectativas que manifiestan los científicos, investigadores y otros expertos en esta tecnología nos presentan un mundo en el que las posibilidades de contar con diseños y software apropiado para controlar estos impresores, usando los accesorios, extrusores y boquillas adecuados, para utilizar un computador personal en la casa, escuela, oficina y empresa, y poder “imprimir” un repuesto, un platillo para comer, un prototipo, una pieza de arte o un órgano, tejido o hueso humano, entre otros.

En un proceso similar al que recorrió la computadora, con el surgimiento de la computadora personal, los impresores 3D están pasando de ser dispositivos caros y difíciles de obtener, operar y mantener, a ser accesibles a una buena parte de las oficinas pequeñas, los hogares y modestos emprendedores de varias disciplinas, más allá de la tecnología por sí mismo.

Ideas clave en torno a la impresión 3D

De acuerdo a los autores Hod Lipson y Melba Kurman, en su libro “La revolución de la impresión 3D”, publicado en 2013, se puede hablar de diez principios de a impresión 3D, a partir de lo que se conoce en la actualidad y lo que se puede anticipar en el futuro cercano.

De acuerdo a estos autores, este decálogo refleja las ventajas y características que están logrando que muchos usen y contribuyan a desarrollar aun más esta tecnología.

Uno: La complejidad de fabricación no eleva el coste

Dado que el diseño se hace en computadora y la fabricación de este diseño solamente implica el trabajo de un dispositivo que sigue el diseño, la complejidad de un diseño, a diferencia de la manufactura tradicional, no sube el costo de producirlo.

Dos: La variedad sale gratis

Con un único impresor 3D se pueden fabricar muchos y diversos productos, incluso en algunos casos variando materiales, colores y texturas. La capacidad de los operadores para generar estas impresiones es la misma para varios productos, a diferencia de la fabricación tradicional.

Tres: No hace falta ensamblaje

Dependiendo del diseño y la factibilidad del producto a imprimir, es posible fabricar un producto completo en un solo proceso de impresión. También es posible imprimir sus partes y luego ensamblarlo, pero si se aprovecha la versatilidad de estos dispositivos para hacer todo de una vez, incluyendo parte movibles, se puede ahorrar los costos y tiempo de armado.

Cuatro: Elaboración bajo demanda

Los productos generados por impresión 3D pueden fabricarse dónde y cuándo hagan falta. No es necesario contar con un inventario para atender a los potenciales clientes. Los productos se pueden comenzar y terminar de producir cuando la orden ya esté colocada, y el tiempo de espera es de todas formas reducido.

Cinco: Espacio de diseño ilimitado

Con las herramientas de fabricación tradicionales se pueden hacer un número determinado de formas, según haya sido diseñada la herramienta. La versatilidad que ya ofrecen las computadoras y el manejo digital de la información, transferido a la fabricación digital, abre la puerta a una cantidad muy grande de posibles diseños a ser fabricados.

Seis: No hace falta experiencia

Las competencias necesarias en las personas para producir nuevos productos, operando las impresoras 3D por medio de una computadora y un software apropiado son mucho menos que las que se requieren para operar las máquinas tradicionales en el ambiente de producción y manufactura. Esto impactará en los modelos de negocio, costos y tiempos de respuesta, así como en la calidad y la competencia en la fabricación.

Siete: Fabricación compacta y portátil

Comparado con los tamaños y proporciones de lo que las máquinas tradicionales pueden fabricar respecto a su propio tamaño y costo, los impresores 3D pueden fabricar en pequeños espacios, y si es necesario, se pueden trasladar con facilidad para fabricar en un lugar de ventas, una feria o una exposición.

Ocho: Se generan menos residuos

Dado que en la fabricación tradicional se elimina el material innecesario, se generan altos niveles de desperdicio. Al fabricar un producto agregando capas de material en otro estado se utiliza la mayor parte de la materia prima, reduciendo drásticamente el material residual.

Nueve: Infinitas variedades de material

La impresión 3D multimaterial se encuentra en desarrollo. Ya hay impresores con múltiples cabezales que permiten combinar materia prima de distintos colores, y en algunos casos de distinta naturaleza. Cuando esta capacidad se haya desarrollado en su potencial completo, en una sola impresión podrán incluirse distintos materiales, distintos metales, plásticos y otros, abriendo aun más las posibilidades.

Diez: Reproducción física precisa

Así como un archivo digital de una imagen o un audio, pueden reproducirse muchas veces sin perder la fiabilidad y aun en diversos lugares y máquinas, obteniendo el mismo resultado, de la misma forma los diseños digitales se podrán imprimir en distintos lugares y momentos, reproduciendo la misma calidad, detalle y resolución del diseño original.

 

Estos diez principios resumen algunas de las ventajas previsibles para el diseño y la fabricación digitales, a medida la tecnología continúe su desarrollo. Si bien hay desventajas también, es posible lograr estas prestaciones al acompañar esta nueva forma de fabricar.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *