Relaciones interculturales: riqueza y desafío

Una parte importante de la supresión de fronteras, espacios y diferencias horarias en las actividades comerciales, profesionales, productivas, gubernamentales, académicas, y culturales, conocida como la globalización, es la posibilidad de establecer relaciones de trabajo y personales con individuos que provienen de diferentes antecedentes y legados culturales.

Nadie duda que la transferencia de conocimientos y experiencias, así como el intercambio de productos y servicios provenientes en una región del mundo, para satisfacer las necesidades de personas y pueblos en otras partes del planeta ha sido, desde que fue posible, una parte importante en el avance de las naciones.

Esta inclinación natural del ser humano para conocer otros lugares, aprender de sus experiencias, contar con los productos, naturales y fabricados, originados en un país o región distinta a la propia, ha sido fortalecida e incrementada gracias al advenimiento de Internet.

Las reuniones, tanto presenciales como utilizando las muchas herramientas para conectarse en línea, se han vuelto una actividad rutinaria para la mayoría de sectores de la economía en prácticamente todas las naciones del mundo. Las brechas persisten, y esto no se aplica con la misma intensidad por todas las empresas y personas, pero definitivamente es un elemento clave de productividad.

Características diferenciadoras

Los estudiosos de las relaciones interculturales han identificado algunas áreas específicas donde las distintas culturas muestran diferencias claves en la forma de abordarlas. Por supuesto, las personalidades individuales se superponen a cualquier análisis estadístico o producto de un estudio de encuestas y muestras. Lo que es relevante son los aspectos concretos de diferenciación.

Aspectos relativos al poder (jerárquico vrs democrático)

La dicotomía acá es una estructura de poder muy jerárquica contra una estructura más horizontal e igualitaria. La visión que se tiene de los jefes, ya sea como autoridad o como facilitadores y parte de los grupos de trabajo, establece la forma en que el resto de la organización se adecua a las personas a cargo.

Aspectos relativos a las tareas (orientación a tareas vrs orientación a relaciones)

Algunas culturas tienden a mostrar una orientación hacia las tareas, mientras otras atienden a las relaciones entre las personales. La orientación a tareas significa, entre otras cosas, enfocarse pronto a las asignaciones y niveles de cumplimiento, evitando el uso de tiempo en conversaciones improductivas.

Aspectos relativos al tiempo (lineal, flexible o cíclico)

Hay culturas que, por ejemplo, son muy puntuales en sus reuniones y entregas de documentos y otros resultados, mientras que otras son más flexibles y liberales. Fijar fechas y horas de entrega, y cumplirlas exactamente, ocurre más frecuentemente en ciertas culturas que en otras, y eso puede ser causa de molestias y malos entendidos. En esta área, el uso de referencias particulares para referirse a las horas y fechas, como 13 CST (en lugar del equivalente en UTC), o de usar el “invierno” (“fall”) u otra estación, en vez de nombrar los meses del año, denota una alusión exclusiva a una región del mundo.

Aspectos relativos a las relaciones y trabajo en grupo (individual vrs colectivo)

Una tendencia es a fortalecer el trabajo en forma individual, asumiendo la responsabilidad y tomando decisiones y acciones principalmente por individuos, y su contraparte es hacerlo en forma más colectiva, promoviendo y tomando en cuenta la participación de muchas personas.

Aspectos relativos a las reglas (respetar vrs interpretar)

Existen culturas y personas que siguen las reglas establecidas de forma más lineal y estricta, pues consideran que ellas son la base de una buena convivencia, y hay otras personas que asumen las reglas como guías, pero que permiten cierta elasticidad cuando hay que cumplirlas.

Aspectos relativos al contexto social y la comunicación (alto vrs bajo)

Asumiendo un idioma común para establecer las comunicaciones, tal como el inglés, aun así se presentan las diferencias en el acento, velocidad, expresiones y modismos, así como las dificultades y diferencias en los conceptos

Más que el balance, la tolerancia y comprensión

Para lograr resultados reales, eficientes y eficaces en los ambientes multiculturales, la clave es, por supuesto, conocer la mayor cantidad de características y formas de trabajo y relacionamiento de las personas con las que nos toca convivir y/o trabajar en conjunto, que provienen de ambientes, experiencias y países distintos.

Si no se cuidan y aprecian estos elementos, es muy fácil cometer errores, ofender sin intención o esperar resultados diferentes bajo iguales circunstancias. No se trata solamente de diferentes formas de saludar, comer o reaccionar ante una acción, sino incluso de sensaciones, emociones y sentimientos por debajo de lo que vemos de cada ser humano.

Una vez comprendidos estos aspectos, es importante que todos seamos capaces de tolerar y comprender los estilos de trabajo y comportamiento, para aceptar esas diferencias, que por un lado enriquecen cualquier proyecto o trabajo conjunto, pero también representan desafíos considerables, tanto para los líderes como para los colaboradores de cualquier nivel.

 

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