Los adolescentes y su relación con Internet

Para muchos adolescentes actuales de familias con cierto poder adquisitivo, el uso de Internet, aunque quizá no lo identifiquen con ese nombre, ha sido un hecho tan natural como escuchar la lluvia, aprender a caminar y a hablar, y lo integran como parte de su ambiente y de la manera en que se relacionan con el mundo.

Desde que tienen uso de razón, o incluso antes, sus padres, parientes e incluso tutores y profesores, fomentan en ellos la utilización de dispositivos que muestran, con tecnología digital, juegos, vídeos, audios y otras formas de entretenimiento, aunque los infantes aun no sepan leer ni discernir completamente una historia.

Esta temprana exposición a los nuevos medios que representan la cultura digital es, cuando menos, controversial para algunos analistas. Por un lado, prepara a los pequeños seres humanos para el estilo de vida que tendrán cuando crezcan, y en ese sentido les da las herramientas mínimas necesarias para llevarse mejor en su entorno. Por otro lado, puede hacer que otras capacidades humanas, como la analítica y el descubrimiento autónomo, se vean disminuidas en alguna medida.

Actividades más frecuentes

Sin duda alguna, una vez que los niños y jóvenes tienen exposición a la posibilidad de jugar, ver vídeos y escuchar música por medio de una pantalla, no les importa si eso es producto de un efecto mágico de sus padres o tutores, y menos les interesa comprender que en ese momento son parte de una compleja red tecnológica mundial. Seguro volverán a buscarlo cada vez que tengan oportunidad

El Estudio de Consumo de Medios y Dispositivos entre Internautas Mexicanos de 2014, por ejemplo, revela que los adolescentes visitan en promedio ocho sitios o  aplicaciones más frecuentemente en la semana. Para las mujeres las redes sociales y los sitios de películas ocupan el 94% y 52% de sus preferencias, respectivamente; mientras que los hombres prefieren las descargas de juegos (53%), música (49%) y tecnología (45%). Los jóvenes internautas en promedio se encuentran registrados en seis redes sociales, lo que significa que ocupan una red más que el total de los internautas comunes.

El adolescente pasa en promedio una hora diaria viendo vídeos por Internet, siendo los tutoriales los más vistos con el 65% de las menciones; además el 52% ha compartido algún vídeo a través de redes sociales. Finalmente, ocho de cada 10 adolescentes dijeron poner atención a la publicidad online a cualquier hora del día, y aseguran que les da más información que otros medios. El 83% de los adolescentes afirma que Internet los mantiene actualizados, el 79% declara que lo utiliza más que cualquier otro medio y el 78% disfrutan utilizarlo y es parte de su vida cotidiana.

Fuente: Estudio de Consumo de Medios y Dispositivos entre Internautas Mexicanos de 2014

Algunos conceptos y fenómenos sociales se han originado en este uso incremental de las redes sociales por parte de los adolescentes. Algunas reflexiones propias en torno a esta relación:

  • Para este grupo de edad, estas aplicaciones sociales constituyen la verdadera Internet.
  • Están dispuestos a compartir información, personal y de terceros, muy fácilmente.
  • Deben “existir” en el ciberespacio ya que es la forma habitual y aceptable de interactuar en el mundo y con sus pares, para ser aceptados.
  • Pueden pensar que nadie los ve y expresar opiniones y sentimientos muy propios o, por otro lado, ofensivos, difamadores y cargados de emoción (ciberbullying, sexting, etc.)
  • Permanecer desconectados o fuera de línea por un período ejerce presión psicológica y es tensionante para muchos adolescentes.
  • Tienden a prestar excesiva credibilidad y confianza a la comunicación por estos medios.
  • Cotidianamente surgen influenciadores y modelos de comportamiento para los adolescentes entre los jóvenes que han comprendido y saben aportar contenido pertinente a la realidad de los adolescentes.

Podemos concluir que las buenas y malas conductas que podemos observar por parte de jóvenes y adolescentes en las redes sociales son todas un reflejo de nuestra propia cultura, potenciados y matizados por la inmediatez, interacción y difusión mundial facilitada por Internet.

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