Nuevo gobierno: renovadas esperanzas sobre el rol de la tecnología

El 1 de junio de 2019, como cada cinco años, se llevó a cabo la toma de posesión del nuevo gobierno en El Salvador. Casi en forma natural, se generan expectativas en la población sobre los funcionarios, las medidas, los cambios, los programas y proyectos y, sobre todo, los posibles cambios positivos en el nivel de vida general.

A cada uno, además de su vida, sector de trabajo y familia, nos interesa de forma especial lo que sucederá en las áreas en que nos desarrollamos, personal, académica o profesionalmente. Así, hace unos pocos meses, hacíamos un breve recuento de los principales retos que veíamos en el área de la tecnología de información y comunicación.

Mencionábamos 6 áreas de enfoque que podían ser consideradas en un inicio, y que deberían ser desarrolladas y apoyadas por todos los sectores, aunque algunas sean apuestas a mediano y largo plazo. Las referidas áreas son: 1. Propiciar el acceso universal, con creación de competencias y habilidades; 2. Fomento e inclusión de la tecnología en los procesos educativos de todo nivel; 3. Apoyo explícito y proactivo a la industria de TIC y relacionadas; 4. Acompañamiento al desarrollo de la capacidad científica y de investigación; 5. Constitución de una institucionalidad fuerte y prospectiva en este campo; 6. Promoción y mejoramiento de un gobierno electrónico.

Un modelo de múltiples partes interesadas

Cuando se habla de tecnología de información y comunicaciones, especialmente lo relacionado a Internet, es importante también vincular con el desarrollo basado en dichas tecnologías, el modelo de gobernanza y difusión que lo ha acompañado desde el origen: un esquema participativo, abierto, colaborativo, y de múltiples partes interesadas.

Esto significa, entre otros aspectos, conocer lo que se ha hecho por otros actores en cada una de las áreas mencionadas. Lo que esté bien hecho, y esté produciendo resultados, puede ser retomado, fortalecido y acompañado por nuevos actores gubernamentales, sin que esto se trate de reemplazar protagonismos.

Fuente: ICANN

Buscar canalizar el talento, entusiasmo y necesidad de los jóvenes salvadoreños interesados en alguna de las disciplinas actuales y futuras de la tecnología, con el propósito de convertir a este sector en uno de los motores de la economía y generador de un porcentaje mayor del PIB nacional, puede ser una acción y estrategia que rinda frutos importantes en muchas de las áreas que aun son débiles en nuestro país.

Además de generar riqueza, mejor reputación e imagen a nivel mundial, convertir a El Salvador en un centro de desarrollo de aplicaciones usando las nuevas tecnologías puede reducir las tendencias de migración, incremento de violencia, desempleo y otras deficiencias en nuestra sociedad. No seríamos los primeros, y seguramente no seremos los últimos que encuentren un nicho próspero en este campo.

Por parte del estado, no ha habido muchas acciones concretas en el pasado, pero algunos elementos del sector privado, académico y sociedad civil han ejercitado algunos proyectos, y cuentan con experiencias en cada uno de los rubros mencionados. Los ejemplos a nivel mundial también son de mucha utilidad.

No hace falta un nuevo diagnóstico. El gobierno entrante podría enfocarse en encontrar a los aliados correctos, experimentados, honestos y dedicados a estos temas, y con esas alianzas lograr algunos resultados iniciales en relativo breve plazo.

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