Coincidencia de propósitos y voluntades

La renovación y alternancia en el poder político en El Salvador, lejos de las tradicionales fuerzas partidarias que han ejercido ese rol en el pasado reciente, junto con las circunstancias que rodean al nuevo gobierno, entre ellas la juventud de sus líderes y la singular utilización de las herramientas de comunicación social tecnológicas contemporáneas, ha creado un especial ambiente de una creciente disposición a apoyar los nuevos planes.

Es muy positivo que se perciben distintas expresiones y formas de propuestas de apoyo y colaboración por el bien del país, en áreas de tecnología de varias entidades y sectores. Las motivaciones e intereses pueden ser distintos en cada caso, desde los sinceros y generosos ofrecimientos sin mayor deseo de retribución, hasta las ofertas teñidas del interés financiero y de crecimiento empresarial individual.

Estas buenas intenciones, que son normales en un período de cambio nacional, y con mayor razón cuando existe una coincidencia generalizada de la necesidad de que ocurran movimientos, acciones, políticas y proyectos que conduzcan al país por esos senderos, deberán ser canalizadas y coordinadas para encontrar puntos de contacto entre los actores y sus intenciones.

Sectores, organizaciones y personas

Poco a poco, las autoridades a cargo deberán escuchar las propuestas de cada actor relevante que quiera ofrecer apoyo, de la forma en que lo considera factible y adecuado en cada caso, para posteriormente, además de construir un plan general de trabajo, acorde con los lineamientos estratégicos de las autoridades actuales, definir roles para cada actor contribuyente.

Gremiales, empresas, grupos de personas unidos informalmente por medio de objetivos y anhelos comunes, empresarios y emprendedores, universidades, asociaciones de la sociedad civil, y otros actores que desarrollan sus actividades en diversos ámbitos, la mayoría relacionados con la tecnología, están tratando de entrar en contacto con las nuevas autoridades para ofrecer su apoyo.

Por supuesto, salvando las diferencias en todos los casos, el denominador común es que todos queremos vivir y trabajar en un mejor país, y si se nos permite, contribuir de distintas formas a lograr metas y objetivos comunes.

Algunos pensarán en el corto plazo, esperando obtener algo a cambio en poco tiempo, ya sea para sí mismos, sus organizaciones y/o su región o el país entero. Otros considerarán que su apoyo será más útil para lograr una evolución estratégica y permanente para que el país transforme su capacidad de producción, las competencias de su gente y, en definitiva, su oferta mundial.

De la manera que sea, y tomando lo bueno de esta coyuntura de ofrecimientos de colaboración de muchas partes interesadas, le corresponderá a las personas e instancias a cargo de la planificación estratégica del país en las áreas de tecnología informática, la innovación y la nueva economía, conocer al menos con lo que puede contar como apoyos y cooperaciones de parte de sus mismos ciudadanos, y algunos apoyos extranjeros.

En una siguiente etapa, con suficientes elementos para la reflexión y concreción de planes específicos, podrá volver a cada oferente y plantear un posible rol para cada uno, con la idea y el propósito de que se pueda llegar a un acuerdo, conciliando intereses y visiones, para construir un país que pueda brindar oportunidades de desarrollo a sus habitantes, especialmente a los más jóvenes.

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