Lo positivo: Aprendizaje de nuevas habilidades digitales

“La necesidad es la madre de la motivación para aprender”. Si no existe, un dicho como éste podría tener total validez para ser parte de nuestras frases coloquiales, y en los tiempos que vivimos estaría siendo cumplido a cabalidad. La necesidad de continuar trabajando, estudiando y comunicándonos efectiva y ampliamente, continúa haciendo que conozcamos y aprendamos nuevas competencias.

Trabajar, estudiar y reunirse desde casa ha impulsado que la mayoría de empresas, organizaciones y personas busquen iniciar o mejorar su acceso a Internet y a muchas herramientas digitales para suplir la falta de asistencia a las oficinas o a los salones de clase, entre otras. También ha motivado que se busquen y utilicen aplicaciones que quizá no estaban siendo tan demandadas.

A propósito: Virtual es definido por la RAE como “Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real.”, y también “Que tiene existencia aparente y no real”. En cualquier caso, lo que se hace en línea, en forma digital, suele ser completamente real, por lo que no debería ser llamado “virtual”.

Algunos nuevos conocimientos

Independientemente de la preparación específica, de la edad, del lugar de residencia o del nivel escolar, cientos de miles de personas en el mundo se han enfrentado a la necesidad de continuar, de alguna forma, y quizá con menos eficiencia y eficacia, las labores y tareas que venían realizando en su vida normal antes de la pandemia. Para ello, han debido estudiar y aprender a usar, quizá por su propia cuenta, algunos conceptos e instrumentos:

  • Plataformas para comunicarse en grupo. Para desarrollar reuniones, foros, discusiones, seminarios, conferencias, clases individuales y otros similares, hemos aprendido a usar una o varias plataformas para este fin.
  • Plataformas para educación y formación en línea, conocidos como LMS (Learning Management Systems). Tanto en universidades como en centros de educación media y básica, docentes, alumnos y padres de familia han debido utilizar estos sistemas.
  • Trabajos colaborativos. Estamos utilizando más seguido las facilidades que dan varios programas de elaboración de textos, hojas multicolumnares, diseños y gráficos, que se mantienen en la nube y pueden ser editados por varias personas.
  • Tiendas, almacenes y centros comerciales en línea. El comercio electrónico ha experimentado una nueva oleada de proponentes y usuarios del mismo, y varios neófitos han incursionado en este campo.
  • Sistemas de colocación de pedidos y entrega a domicilio. Ya sea utilizando un sistema de uso general, o una aplicación desarrollada en casa, no sólo restaurantes, sino ferreterías, farmacias, centros comerciales, y otros, los encargos a casa han aumentado.
  • Pasarelas de pago. Hemos conocido de formas seguras de pago en línea, tanto propuestas que existen desde hace años, como recién llegadas al mercado.
  • Transacciones financieras. Si no lo hacíamos, o al menos no tan frecuentemente, ahora transferimos fondos entre bancos, o hacia fuera del país, y pagamos servicios, transferimos pagos a empleados y colaboradores, etc.
  • Consultas médicas y psicológicas. Doctores, psicólogos y otros profesionales de la salud han habilitado consultorios  a distancia, para los casos en que es posible tratar temas vía la conversación.
  • Entrevistas y desarrollo de programas en medios tradicionales. Los medios han debido limitar la presencia de periodistas, entrevistadores, técnicos y entrevistados en los estudios de las radios y estaciones de televisión, y se han movido a hacerlos en línea.
  • Términos, frases y formas de hablar. Para muchos se ha vuelto usual usar términos y frases como “habilita el micrófono”, “poco ancho de banda”, “te congelaste”, “preguntas en el chat”, “te oigo pero no te veo”, etc.

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