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Acceso a la información pública a través de Internet

En un mundo ideal, pero sobre todo, en una democracia ideal, un elemento clave es que muchos ciudadanos y organizaciones puedan revisar, analizar, preguntar y comentar libremente acerca de cualquier hecho, dato, o información originados en las acciones de los funcionarios y empleados de las instituciones cuyo funcionamiento es financiado por los mismos ciudadanos, a través de sus impuestos.

La Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP) de El Salvador define el sujeto de la misma: “Información pública: es aquella en poder de los entes obligados contenida en documentos, archivos, datos, bases de datos, comunicaciones y todo tipo de registros que documenten el ejercicio de sus facultades o actividades, que consten en cualquier medio, ya sea impreso, óptico o electrónico, independientemente de su fuente, fecha de elaboración, y que no sea confidencial. Dicha información podrá haber sido generada, obtenida, transformada o conservada por éstos a cualquier título”.

Esta ley ha entrado en vigencia en El Salvador en mayo de 2012, y se ha calificado como una de las mejores leyes de esta naturaleza, a nivel mundial. Entre otras cosas, incluye la forma electrónica o digital de administrar, archivar, solicitar y presentar la información pública, respondiendo a la creciente difusión y utilización que ya tienen los medios digitales, y sobre todo Internet, en la población.

El reglamento de esta ley menciona expresamente Internet en varias ocasiones: a) Art 9: los entes obligados deben proveer equipos con acceso a Internet para que el público que acuda a ese lugar pueda acceder a la información y utilizar la interfaz electrónica; b) Art. 25: los entes obligados deben hacer accesible su información a través de sus sitios web; c) Art. 47: los entes deben publicar en el sitio web sus criterios y procedimientos de cuidado y organización de los archivos de la información; d) Art. 50: los formularios para solicitar información deben estar disponibles en el sitio web para los ciudadanos.

Temas pendientes

La ley y su reglamento son, ciertamente, un importante avance en nuestro país. Los oficiales de información ya están en sus cargos, algunos desde varios meses atrás, y otros han llegado a sus puestos de trabajo más recientemente. Algunos de estos oficiales trabajan completamente solos y otros tienen equipos de trabajo con funciones bastante bien definidas. Algunos han recibido un buen número de solicitudes mientras otros tienen una jornada menos exigente.

Sin embargo, se pueden considerar algunos aspectos que deberán ser enfocados y tratados en los próximos meses y años, para lograr obtener los beneficios plenos de esta ley.

Acceso

El nivel de penetración de Internet es aun muy bajo en nuestro país. Es verdad que la cantidad de cibercafés, telecentros y lugares de acceso público han aumentado, así como los celulares que permiten el acceso a Internet, pero aun es bastante limitado. Debe existir un esfuerzo coordinado en esta línea, muy en sintonía con lo que logró Infocentros.

Cultura de acceso a información

En general, aun debemos educar a los ciudadanos sobre las posibilidades, los usos y las implicaciones de contar con el acceso a la información pública. ¿Qué solicitar? ¿Cuándo hacerlo? ¿De qué forma y en qué formato?

Autonomía e independencia de criterio

Por ahora, los oficiales de información de cada institución están en esa institución y se reportan a un funcionario de alto nivel de esa institución. No sabemos aun qué pasará en la práctica si una respuesta dada o una información brindada por estos oficiales a la ciudadanía no es del agrado del titular.

Uso de la información

El destino de los datos o la aplicación de las posibilidades de esta ley no deberían ser utilizados para fines personales, morbosos o alejados de un análisis crítico de la actuación de funcionarios. Por ejemplo, conocer los salarios de algunos empleados puede ser utilizado con propósitos, en algunos casos, hasta criminales.

Privacidad

Como lo establece la ley, además de los datos que deben considerarse confidenciales por razones de estado, también debe respetarse la privacidad de la información personal de los funcionarios y empleados, así como de otros ciudadanos involucrados en estos ejercicios.

Cruce de referencias

Algunos de los análisis más interesantes que podrán generarse de esta ley, para bien de todos, podrán provenir de cruces de variables, parámetros, criterios y fuentes de referencia de los datos, buscando además la comprobación y verificación de la información. Esta será una habilidad que las instituciones analíticas deberán enriquecer y desarrollar cada vez más.

Análisis de la información

En muchas ocasiones, los datos en bruto proveen algunos indicios y oportunidades de mejora, pero la verdadera riqueza de este acceso está en la amplitud de los análisis que se hagan de la misma información. De esta forma, además de los empleados y funcionarios que ya tenían acceso a los datos, más ciudadanos y organizaciones pueden contribuir a ver tendencias, alertas y otras extrapolaciones a partir de la información accesible.

Fuente de la gráfica: Kike Diario El Mundo

La puerta está abierta, casi literalmente, para que los salvadoreños nos esforcemos por hacer un buen uso de esta nueva herramienta que ya está funcionando en nuestra incipiente democracia. Hay que conocer la ley, nuestros derechos y las obligaciones que ya tienen los órganos e instituciones del Estado para compartir información pública que, hasta hoy, no era tan pública como debía.

Los buenos ejemplos de uso y análisis de esta información deben darse a conocer y servir como modelos para seguir mejorando. Todos debemos estar también atentos a las desviaciones de las intenciones originales que puedan ocurrir, y proponer enmiendas para solventarlas.

Esta ley no debe convertirse en letra muerta, mero simbolismo u objeto de reconocimiento internacional, pero tampoco debe ser una caja de pandora, abierta para seguir alimentando diferencias y altercados de otra naturaleza.

 

Buscando motores de desarrollo en la tecnología

Aunque es una actividad que una buena cantidad de países están desarrollando como una política de estado, para El Salvador es aun una tarea pendiente: la búsqueda de motores de desarrollo en las áreas de la ciencia y la tecnología.

Con relativa frecuencia, en los círculos profesionales se recuerdan varias de las iniciativas que existieron en el pasado, a las que, lamentablemente, no se les da continuidad y, a veces, tampoco acompañamiento de los distintos sectores. Como suele suceder, no logramos llegar a un acuerdo como país, y no queda otro remedio que promover iniciativas aisladas para intentar incidir en la transformación de nuestro país.

Por supuesto, cada una de estas ideas y proyectos que se desarrollan para estimular la industria local son bienvenidas, agradecidas y aplaudidas. Sin embargo, seguramente habrían tenido un mayor impacto y, sobre todo, habrían logrado un avance mayor en el país si se hubiesen realizado todas con un horizonte común, plasmado en una política de Estado de largo plazo, inmune a los cambios de gestión gubernamental.

¿Cuántas conoce y a cuáles ha pertenecido?

Como un ejercicio rápido para hacer énfasis en la cantidad de iniciativas, proyectos, inversiones y acciones que se han realizado en El Salvador en los años recientes, revise la siguiente lista y marque mentalmente cuántas de ellas conoció y/o posiblemente participó, en cualquier papel. No guardan ningún orden, ni cronológico ni por relevancia o naturaleza, ni por principal entidad que hubiera liderado el proceso.

  • Proyecto de Desarrollo de Software El Salvador (becarios a la India)
  • Proyecto Conectándonos al Futuro
  • Proyecto Infocentros
  • Cluster de Tecnologías de Información y Comunicaciones (versión 1)
  • Cluster de Tecnologías de Información y Comunicaciones (versión 2)
  • Programa e-País
  • Estudio de Factibilidad de Gobierno electrónico
  • Plan Maestro de Tecnologías de Información
  • Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
  • Anteproyecto de ley de Comercio electrónico
  • Anteproyecto de Firma digital
  • Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
  • Comité Nacional de Informática
  • Comisión Nacional para la Sociedad de la Información
  • Asociación Salvadoreña de Profesionales en Computación ASPROC
  • Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña RAICES
  • ExSource Group (pronto Asociación Salvadoreña de Empresas de Tecnología de Información)
  • Club TIC (Transferencia e Intercambio de Conocimientos)
  • Cámara Salvadoreña de Tecnologías de Información y Comunicaciones CasaTIC
  • Certificación Grado Digital
  • Operación Red
  • Fondo de Investigación de Educación Superior FIES
  • Día de Internet (Organizadores, Comité de Impulso y Patrocinadores)
  • Feria TIC (Organizadores y Patrocinadores)
  • Cerrando la Brecha
  • Docentes Innovadores Alianza por la Educación Microsoft
  • Docentes Innovadores TBox
  • Arroba de Oro
  • Technology Day
  • First Tuesday
  • Incubadoras Germina, FEPADE, UDB, etc.
  • Becas FANTEL, FEPADE, SVNet, etc.
  • Certámenes como Pixels, Tigo Mobile Challenge, Innovación del CNR, etc.

Si usted ha logrado identificar y recordar más de diez nombres en la lista anterior, o si puede agregar alguno más, siéntase parte del creciente grupo de salvadoreños que, con una fuerte dosis de optimismo, ha hecho algo por este país en el área de la ciencia y la tecnología, particularmente en las tecnologías de información y comunicación, y que consideramos que la deuda con los conciudadanos debería transformarse a corto plazo en esfuerzos concertados que recojan todas estas experiencias y provoquen un cambio sostenido a partir de las mismas.

Sólo pensemos por un momento en la cantidad de recursos que se ha invertido en las iniciativas mencionadas y, más en positivo, cuánta experiencia acumulada tenemos en todas las personas que han sido parte de estos esfuerzos y que no logramos poner a trabajar en conjunto.

Un aplauso para los que siguen

La buena noticia es que hay personas e instituciones que persisten y responden una y otra vez a los llamados que se hacen para apoyar y participar en cada una de las reiteraciones y nuevas creaciones de eventos, movimientos e inversiones de tiempo y recursos, para el bien de nuestro país, buscando los motores del desarrollo en las tecnologías de información y comunicaciones.

Por ejemplo, el próximo 5 de junio, FirstTuesday El Salvador invita al lanzamiento del certamen Mobiles Contest 2012, que es un concurso de aplicaciones para teléfonos celulares con el potencial de hacer negocios, que combina la competencia con talleres de las plataformas para las distintas tecnologías usadas en los móviles: el 17 de julio para Windows, el 18 de julio para Blackberry y el 20 de julio para Android.

El mercado mundial de las aplicaciones para dispositivos móviles aun puede recibir a más empresarios y desarrolladores, y seguramente los salvadoreños pueden tener un espacio entre ellos. Así como el área de desarrollo para celulares está abierta, las tecnologías de información y comunicaciones ofrecen otros nichos que pueden ser explorados y, si nos ponemos todos de acuerdo, podríamos impulsar nuevas empresas que generen riqueza para los innovadores y para el país.

 

El Salón de la Fama de Internet y mi contacto personal con los pioneros

Este año, la Internet Society ha introducido el concepto del Salón de la Fama de Internet (Internet Hall of Fame) para honrar, en el mismo estilo que otros salones de la fama en música, deportes, arte en general, a los líderes, innovadores, pioneros, conectadores globales que han hecho aportes importantes a la evolución de estas tecnologías, que en la actualidad nos permiten conectarnos con muchos millones de seres humanos en todo el planeta.

En su edición 2012, fueron seleccionados y honrados 33 personas, de 9 países, en las tres categorías que se utilizaron: 14 Pioneros, 9 Conectadores globales y 10 Innovadores.

La información completa de estos primeros miembros aceptados al Salón de la Fama está en el sitio web del concepto (www.internethalloffame.org), y además de sus datos biográficos, incluye, lógicamente, una breve descripción de su aporte al desarrollo de Internet en forma global.

Logros grandes y pequeños

Como suele suceder en estos emprendimientos de la humanidad, se dan acciones más conocidas y otras menos notadas, pero que igualmente contribuyen a la culminación de la obra común.

Desde los ingenieros que crearon el protocolo TCP/IP, que se halla en la base de todo lo que hacemos en Internet, hasta los diseñadores y promotores de los primeros navegadores web, pasando por muchos “evangelistas” de Internet en el mundo, así como técnicos e ingenieros que han apoyado el desarrollo de tecnologías de seguridad, transmisión y comunicación por correo electrónico, estas personas han dejado su huella en el mundo.

Los Pioneros

  1. Paul Baran
  2. Vinton Cerf
  3. Danny Cohen
  4. Steve Crocker
  5. Donald W. Davies
  6. Elizabeth “Jake” Feinler
  7. Charles Herzfeld
  8. Robert E. Kahn
  9. Peter Kirstein
  10. Leonard Kleinrock
  11. John Klensin
  12. Jon Postel
  13. Louis Pouzin
  14. Lawrence Roberts

Los Innovadores

  1. Mitchell Baker
  2. Tim Berners-Lee
  3. Robert Caillau
  4. Van Jacobson
  5. Lawrence H. Landweber
  6. Paul Mockapetris
  7. Craig Newmark
  8. Ray Tomlinson
  9. Linus Torvalds
  10. Phil Zimmermann

Los Conectadores Globales

  1. Randy Bush
  2. Kilnam Chon
  3. Al Gore
  4. Nancy Hafkin
  5. Geoff Huston
  6. Brewster Kahle
  7. Daniel Karrenberg
  8. Toru Takahashi
  9. Tan Tin Wee

Contacto personal

Como parte de nuestro trabajo en estos temas, hemos tenidos la fortuna de tener contacto en persona con algunos de estos destacados seres humanos. En alguno de estos casos, hasta nos expresaron un mensaje de su propio puño y letra, en 1997:

Vinton Cerf: Considerado uno de los padres de la Internet, Cerf co-escribió el protocolo TCP / IP que une las redes de computadoras del mundo en la Internet. También es co-fundador de la ISOC (Internet Society), se desempeñó como presidente de la junta directiva de la ICANN, y ahora es vicepresidente de Google.

El mensaje dice:

“Lito, espero que también te quedes despierto hasta tarde, construyendo tu parte de la Internet. Vint Cerf, 22 de junio de 1997”

Lawrence H. Landweber: Trabajando en nombre de un consorcio de universidades, Landweber propuso la creación de una red de fondos federales, llamada CSNET, que uniría a los programas universitarios de ciencias de la computación que no podían conectarse a ARPAnet. CSNET, fundada en 1981, conectó a más de 180 universidades a nivel internacional, difundió el evangelio de la Internet y fue el predecesor de NSFnet, que se convirtió en una de las redes principales de Internet.

El mensaje dice:

“La Internet nos reúne. Es maravilloso tener a El Salvador conectado. Larry Landweber”

Jon Postel: Reconocido principalmente por haber administrado y operado, por sí solo, el sistema de nombres de dominio de la red hasta su muerte en 1998, Postel fue el editor de los RFC a partir de 1969, sirvió en el Consejo de Arquitectura de Internet (IAB), y escribió algunos de los protocolos más fundamentales de la Red. Postel también escribió el «Principio de robustez», instruyendo a la red para ser «ser conservador en lo que haces, liberal en lo que aceptas.»

El mensaje dice:

“Lito, te deseo la mejor experiencia en Internet. Jon B. Postel”

Jon Postel falleció en 1998, pero su deseo hacia este servidor se mantiene vigente, y se ha cumplido con creces. Gracias.

Steve Crocker: Más recientemente, también el pionero de Internet, Steve Crocker, creador de los documentos RFC (Request For Comment), que forman la biblioteca de documentos técnicos de definición de Internet, también me dedicó una frase:

El mensaje dice:

“Para Lito, un auténtico pionero de Internet. Steve Crocker. Noviembre 2016”

Leonard Kleinrock: Matemático que diseño la teoría matemática detrás del protocolo TCP/IP.

Traducción del mensaje:

“Para Lito, un placer conversar contigo. Leonard Kleinrock. 1/Feb/2017”

Los catalizadores: otra forma de ejercer el liderazgo

Las grandes obras, las travesías, las empresas y organizaciones, e incluso la realización de las visiones, requieren de muchas personas trabajando con similares objetivos, apuntando en la misma dirección y desempeñando tareas que forman parte de un todo mayor. En todos los casos se necesita que uno o varios líderes animen, orienten y coordinen las labores de los voluntarios, empleados o colaboradores que se encuentren participando.

Todos hemos conocido y, probablemente seguido, a diferentes líderes. Seguro que en algunos casos no hemos decidido por nuestra cuenta sobre la persona que nos guiará en nuestras actividades, por ejemplo en la mayoría de empleos; en otras situaciones está en nuestras manos y criterio seleccionar al líder que seguiremos, por ejemplo en los clubes de servicio o en los cultos religiosos.

También es probable que en más de una ocasión nos corresponda jugar ese otro papel, el del líder, para un grupo de personas. Sobre todo para estos casos, nos interesa hacer un buen trabajo, de forma que las metas propuestas para el grupo que estamos dirigiendo se logren de la forma más eficiente posible. Por ello, para tratar de ser buenos guías, siempre es útil conocer acerca de lo que autores y analistas del tema de liderazgo encuentran.

En el libro “La estrella de mar y la araña”, los autores Brafman y Beckstrom hacen una distinción entre los estilos de liderazgo que ellos llaman el catalizador y el tradicional director o gerente. Sin duda, la difusión y amplio uso de las tecnologías de Internet en el mundo y en las organizaciones hacen posible el desarrollo de estilos de liderazgo como el del catalizador.

Las herramientas del catalizador

Al revisar distintos casos de éxito, los autores de este libro han logrado identificar ciertas habilidades, naturales o adquiridas, que tipifican a los líderes del estilo catalizador. Estas personas logran obtener resultados de las personas que los siguen, pero lo hacen de una forma completamente distinta a la que la mayoría de nosotros concibe como tradicional. Éstas son las principales herramientas que utilizan constantemente.

Interés genuino en los demás

Los catalizadores escuchan realmente a sus seguidores. Ponen atención a los comentarios, quejas y sugerencias de sus clientes, asociados y colaboradores, aunque parezcan pequeñeces, pues saben que es posible obtener una importante retroalimentación o innovación a partir de esas conversaciones.

Conexiones informales

La interacción del catalizador no se da solamente con los amigos cercanos. El catalizador conversa y escucha a cualquier persona que está relacionada con su misión o sus objetivos, y no requiere de presentaciones formales o de protocolos oficiales de comunicación.

Mapeo

En la mente del catalizador, a medida conversa o conoce a una persona, establece los vínculos y relaciones que pueden resultar de mutuo beneficio para otro de sus contactos, conocidos o pares. De esta forma, es posible crear sinergias entre dos o más personas, distintas y aparte del catalizador, gracias a este vínculo que el catalizador se asegurará de establecer.

Deseo de ayudar

Una buena razón para seguir a un líder es la percepción de que el seguidor también obtendrá provecho, ya sea espiritual, emocional o material. Esto se logra cuando el catalizador da muestras continuas de un verdadero deseo de ayudar a los demás, contrapuesto a “ayudarse”, por medio de los otros.

Reunirse con la gente donde ellos están

El catalizador no espera ni necesita que las personas lleguen donde él está. En el plano físico, esto significa movilizarse y visitar a las personas en su lugar de trabajo, así éste no sea el más cómodo. En el plano emocional, significa ayudar a las personas a dar por sí mismas con los caminos de solución de sus problemas, en vez de expresar la posible solución en forma explícita.

Inteligencia emocional

El liderazgo a través de las emociones es más fácil de aceptar para la mayoría de personas. Lógicamente, esto no puede ser basado exclusivamente en emociones, sino debe lograr ese balance ideal de la inteligencia emocional, de la que mucho se ha escrito y dicho.

Confianza

Esta es una importante fuerza de vinculación entre los integrantes de los equipos de trabajo, y el catalizador estimula el desarrollo de la confianza entre los miembros y entre ellos y su líder.

Inspiración

El liderazgo por ejemplo, pero sobre todo por inspiración, basado en lo que el catalizador es visto hacer, y la forma en que sus acciones, reflexiones y palabras motivan a los demás a dar lo mejor de sí mismos, es una forma en que este tipo de líderes logran resultados.

Tolerancia para la ambigüedad

Ésta es una de las habilidades más contrapuestas a las tradicionales formas de dirigir las empresas. Admitir respuestas como “no lo sé” por parte de un colaborador, colega o empleado no parece ser un método muy utilizado por los jefes convencionales. No obstante, un nivel bajo de caos es admisible para los catalizadores, puesto que es parte de la naturaleza creativa del ser humano.

Enfoque no intrusivo

El catalizador no está todo el tiempo sobre todas las acciones y tareas pendientes o en marcha. Ni siquiera está muy cerca de cuál debe ser el siguiente paso dentro de un curso de acción. La forma de desarrollar otros liderazgos, y potenciar las habilidades y competencias de los demás es dejarlos solos en las decisiones a tomar en ciertas situaciones.

Retiro oportuno

Después de construir los mapas de relaciones, inspirar y desarrollar las habilidades innatas de cada quien, el catalizador se retira del proyecto o la organización, dejando que crezca por sí misma, gracias al impulso que ha sembrado durante su estadía.

¿Debemos ser todos catalizadores?

En temas de conducta humana no hay demasiadas aseveraciones absolutas. El estilo con el que se ejerce el liderazgo no puede ser único para todas las organizaciones, empresas o situaciones. Sería largo de enumerar las oportunidades en que unas formas funcionan mejor que otras, y la discriminación y selección de estas distintas formas es, también, parte de las habilidades que deben desarrollarse en el liderazgo de cualquier emprendimiento.

El estilo clásico de liderazgo, el ejercido por los directores, gerentes, dueños y jefes, que establece los lineamientos, coordina y ejerce el poder y el control sobre todos los recursos, es también muy importante y efectivo.

Como en muchos aspectos, lo mejor será buscar un balance y combinación adecuada a cada situación, proyecto, emprendimiento u organización. Incluso quizá sea válido cambiar a lo largo del tiempo de uno a otro estilo, según sea más efectivo.

En cualquier caso, no está de más reflexionar sobre nuestros propios estilos de liderazgo, naturales y adquiridos, y tratar de seguir los más adecuados en cada circunstancia.

 

“Cuanto más inteligente sea la computadora, más tonto será el usuario”

Por decir lo menos, la frase en el título es polémica y hasta un poco insólita. Es apenas una muestra del tipo de reflexiones contenidas en el libro “Superficiales ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?”, de Nicholas Carr. Éste es el mismo autor que generó tantos debates cuando en 2004 publicó su libro “IT doesn’t matter” (traducido como “Las Tecnologías de la Información ¿Son realmente una ventaja competitiva?”), sosteniendo la tesis de que las TIC ya no deben considerarse un elemento diferenciador en las empresas, puesto que son tan esenciales como la energía eléctrica y el agua para operar cualquier negocio.

En esta nueva publicación, editada en español en 2011, Carr explora, documenta y reflexiona sobre los cambios que nuestra continua interacción con Internet está provocando en nuestros cerebros, incluso fisiológicamente.

Los indicios que aparecen documentados en esta publicación pueden darnos pauta para reflexionar y, si encontramos la forma, anticiparnos a los retos que se plantean respecto a la conversión de nuestros cerebros y habilidades para reflexionar, analizar, meditar y sentir. La vasta documentación incluida debe, al menos, hacernos revisar algunas de las aseveraciones que hasta hoy hemos dado por sentadas.

La relación con nuestras herramientas

Cuando tomamos un martillo, éste se convierte en parte de nuestra mano, en una extensión que nos permite dar golpes con mayor fuerza que con nuestro puño. Por otro lado, mientras lo tengamos sostenido, nuestra mano solamente puede martillar. Esta relación simbiótica y en doble sentido es lo que nos sucede con cada herramienta, dispositivo e invención que hemos creado a lo largo de la historia.

Nadie niega los beneficios del uso de estas herramientas, entre las que las computadoras y los programas que ejecutamos en ellas ocupan un lugar especial por su versatilidad y gran flexibilidad. Lo que debemos cuidar es el efecto de la herramienta en nosotros.

Algunos elaborados experimentos, como los conducidos por el holandés Christof van Nimwegen, parecen demostrar que mientras más útil y servicial es un programa de computadora respecto a las tareas que el humano debe realizar, orientándole continuamente en sus posibles respuestas y acciones, menos capaces se vuelven los usuarios de resolver problemas por propia cuenta. Es como si nos acostumbramos a que alguien (o algo, en este caso) haga las tareas de pensar por nosotros.

La conclusión Van Nimwegen es que “a medida externalizamos la resolución de problemas y otras tareas a nuestras computadoras, vamos reduciendo la capacidad de nuestro cerebro para construir estructuras estables de conocimientos que luego puedan aplicarse a nuevas situaciones”.

La reducción de nuestra autonomía

Adicionalmente, aunque Internet nos abre un amplio mundo de posibilidades, de información y de nuevas formas de aprender, también es verdad que nos impone un guión, una forma de hacer las cosas y una estructura mental que no hemos decidido nosotros. Seguir un vínculo proporcionado por Google, hacer click en “Me gusta”, limitarnos a 140 caracteres para expresar una idea, son conceptos y acciones que seguimos, aunque no hayamos participado en su concepción y ni siquiera conozcamos su razón de ser.

El mismo McLuhan, teórico de las comunicaciones, advirtió hace tiempo que nuestras herramientas acaban por adormecer cualquiera de las partes que amplifican. Gracias al telar, los tejedores producen más tela que a mano, pero pierden la sensación de contacto con el hilo. Los agricultores pueden arar más extensiones de tierra gracias a los tractores, pero dejan de tener el contacto con la tierra. Nuestros cerebros encuentran información y datos más fácilmente en Internet, pero aletargan su capacidad de búsqueda y análisis.

Incluso la empatía, la solidaridad y la compasión pueden verse erosionados en la humanidad que utiliza intensivamente las tecnologías y la conectividad a Internet, ya que, de acuerdo a investigaciones recientes de Antonio Damasio y Mary Helen Immordino-Yang, es necesario permitir un tiempo a nuestras mentes para que analicen y experimenten las emociones más profundas de la empatía, entendiendo y sintiendo las “dimensiones psicológicas y morales de una situación”.

¿Entonces, qué hacemos?

No se trata de deshacernos de estas poderosas herramientas, pues el servicio que nos prestan es incuestionablemente útil y eficiente, en prácticamente todas las tareas en que las hacemos participar.

En primer lugar, es importante que, independientemente de si aceptamos o no lo que los experimentos y reflexiones de neurocirujanos y otros pensadores como Carr nos dicen, al menos conozcamos esas posiciones y esa documentación.

En segundo lugar, siempre es bueno un poco de autocrítica y análisis respecto a lo que hacemos con estas tecnologías: ¿Será que necesitamos estar conectados absolutamente todo el tiempo? ¿Podemos establecer una rutina de conexión y desconexión? ¿Tenemos tiempo para reflexionar y analizar lo que sea: desde la situación política hasta nuestras creencias religiosas o filosóficas? ¿Podemos concentrarnos en un tema por más de una hora? ¿Leemos un libro largo con placer?

Y sobre todo, ¿qué tipo de nueva generación estamos formando? ¿Serán capaces nuestros hijos de reflexionar, analizar, abstraerse, darse tiempo para sentir empatía y solidaridad?

¿Quién está a cargo: nosotros o nuestros dispositivos de conectividad?

 

El cambiante mercado mundial de los nombres de dominio y la profecía maya

Al diseñar inicialmente la tecnología que hace posible hoy en día las comunicaciones y el intercambio de datos de la forma tan veloz y eficiente en que lo hace Internet, nadie pensó que una necesidad de conversión de información para que las computadoras pudieran comprender y responder mejor a las peticiones de los seres humanos se convertiría en una sofisticada, compleja, multimillonaria y cambiante industria en la economía de la sociedad de la información.

En los orígenes de la red, para saber a cuál computador debería llegar un paquete de información, bastaba con que todos los equipos de enrutamiento en el camino conocieran dos cosas: la ubicación de ese computador (identificado por una dirección) y las posibles rutas de encaminamiento para poder seleccionar la más eficiente.

A medida la cantidad de computadores conectados creció, y los seres humanos debían conocer y recordar la dirección del equipo al que se querían comunicar, fue necesario crear un sistema que tradujera las palabras que representan nombres (más familiares a los seres humanos) a los números (más familiares a las máquina) que representaban las direcciones. Este sistema fue llamado el Sistema de Nombres de Dominios, o DNS, por sus siglas en inglés.

Distribuido por todo el mundo, y dotado de una alta eficiencia, el DNS traduce en muy pequeñas fracciones de segundo las millones de preguntas que los cibernautas, sin saberlo, hacen desde sus computadoras y navegadores, para encontrar la dirección numérica correspondiente a una dirección expresada en palabras.

De lo técnico a lo administrativo, a lo legal y a lo comercial

Según iban conectándose más y más servidores a la Red, y la cantidad de identificadores únicos verbalizados (no sólo ni principalmente en forma de números) también aumentaba, el DNS se segregó en el mundo, con 13 servidores principales, llamados raíz (“root servers”), cientos de copias de éstos y cientos de miles de servidores DNS coordinados en todo el planeta, que actúan gracias a un cuidadoso esquema de delegaciones y estrictas normas y protocolos de entendimiento mutuo, común y sincronizado.

Bajo esta administración distribuida, y a pesar de seguir un ordenamiento lógico desde la perspectiva de la ingeniería, no tardaron en darse casos que, aunque lícitos, se volvieron conflictivos, cuando algunas personas registraron bajo su administración nombres de dominio que representaban marcas y palabras genéricas que evocaban valores, conceptos o acciones reconocidas en una o varias comunidades, y cuya legitimidad como delegados de tales nombres podía ser cuestionada. Entraron los abogados y jueces de propiedad intelectual en el escenario, y fue necesario normar las políticas de resolución de disputas.

En paralelo, el mundo ha ido despertando y asignando valor comercial a los nombres de dominio, con casos emblemáticos como los nombres de dominio bajo .tv, .tm, .co, .bz, que aunque originalmente representan territorios (Tuvalú, Turkmenistán, Colombia y Belice, respectivamente) por ser códigos de país de acuerdo a la norma ISO 3166, pueden tener la acepción mnemónica de televisión, marca registrada, comercio y negocio (bussiness), respectivamente, para citar solamente algunos ejemplos.

Las terminaciones genéricas

Además de los nombres de dominio de origen geográfico o territorial, como todos los códigos de 2 letras con los que terminan los identificadores en Internet, existen desde el principio los sufijos de naturaleza genérica de tamaño variado, de los cuáles el más representativo ha sido el .com, con varios millones de nombres registrados.

Con los 21 nombres de dominio genéricos y los más de 250 sufijos de dominio de códigos geográficos ya existe en el mundo una amplia y millonaria industria de venta, reventa, mercado secundario, especulaciones, registros y registradores, políticas, delegación y redelegación, juicios, jurisprudencia, protección de marcas, etc.

Pero aun este sector de la economía, globalizado desde su nacimiento, y aun no comprendido por amplios grupos de usuarios, empresas e instituciones que sí utilizan Internet, está a punto de cambiar.

El 12 de abril de 2012 se cierra el período de recepción de solicitudes para los nuevos sufijos genéricos. El 29 de marzo de 2012 termina el registro de personas que pueden presentar solicitudes. Además de llegar a pagar $185 mil (o más) para presentar la solicitud, deben cumplirse una larga lista de requerimientos legales, técnicos, comerciales y financieros para someter a aprobación estos nuevos dominios.

Hace unos días se habían registrado más de 250 personas, y cada una de ellas puede presentar hasta 50 solicitudes (cada solicitud debe cumplir los requisitos listados antes). La cantidad de solicitudes aun no es de conocimiento público, ni en cantidad ni en calidad. Esto ocurrirá el 1 de mayo de 2012, y entonces podrán presentarse impugnaciones y descalificaciones a las solicitudes, y varios paneles de expertos evaluarán la procedencia de cada solicitud y cada impugnación.

El mercado mundial de nombres de dominio cambiará una vez estas solicitudes pasen todo el proceso según está establecido, y podamos todos conocer cuáles serán las nuevas terminaciones genéricas en Internet, quién y cómo administrará cada una de ellas y cuál será el interés comercial que cada una suscitará y, por tanto, cómo se cotizará cada una de estas nuevas ofertas de nombres de dominio.

Los mayas tenían razón: al final del año 2012 habrá un cambio importante en la vida de la humanidad que utiliza Internet, cuando los nuevos dominios genéricos entren en operación. Podrá ser una mala noticia para algunos, pero no es el fin del mundo.

Consulta pública de política Innovación, Ciencia y Tecnología

Con la esperanza de recibir sustanciosos aportes, esta semana se abrió la consulta pública a la primera versión de la Política Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (ICT), en su edición 2012.

Al lanzamiento fueron convocados muchos de los actores clave en la promoción, la difusión y, sobre todo, la ejecución de una política nacional de esta naturaleza: universidades, centros de investigación, gremiales industriales y empresariales, cooperantes internacionales, tanques de pensamiento, incubadoras, instituciones públicas y autónomas, fundaciones y asociaciones, entidades de apoyo a las PYME, miembros del actual CONACYT, etc. La presencia de estos importantes actores, además de acompañar el suceso, buscaba recoger de propia voz y en un primer ejercicio, algunos comentarios a la política.

Es conocido, sin embargo, que éste no es el primer intento en el país por lograr encontrar consenso en los temas relacionados al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, tanto académica como productiva. De acuerdo al ingeniero Federico Huguet, rector de la Universidad Don Bosco, uno de los comentaristas invitados, los esfuerzos por concretar estos temas provienen al menos desde 1972, cuarenta años atrás.

Estos esfuerzos incluyen la creación del CONACYT en 1992; el planteamiento de la Mesa 4 del Plan de Nación; la formulación y revisión en al menos dos ocasiones de la Política Nacional de Ciencia y Tecnología, la más reciente en 2006, cuando se le agregó el concepto de Innovación; y otros documentos relacionados, tales como la Política Industrial, el Programa ePaís, y muchos más.

Lamentablemente, todos estos esfuerzos y horas de trabajo de cientos de personas no han rendido frutos reales y concretos, pues no se han traducido en continuidad, sostenibilidad, apoyo financiero, unificación de metas y coordinación de acciones.

Novedades en esta propuesta

Una de las principales novedades en esta propuesta es el grupo de entidades del sector público que la están promoviendo: la Secretaría Técnica de la Presidencia, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Educación, este último por medio del Viceministerio de Ciencia y Tecnología. Este apoyo nominal debería ser una garantía para que esta nueva versión de una política pública en estas áreas se concrete en acciones sustantivas y, sobre todo, continuas.

Otro aporte igualmente importante aparece en el apartado IX, sobre el financiamiento a la ICT, donde se reconoce el aporte clave proveniente de la cooperación externa, pero también se plantea un financiamiento con recursos propios que “podrían venir de la asignación directa medida en un porcentaje del PIB de por lo menos un 1% anual”, según cita textual de la Política ICT. De concretarse, este aporte sería una verdadera revolución en los temas de ICT en El Salvador, y una señal de que el país realmente quiere apostarle a estos sectores como promotores y artífices del desarrollo económico y social.

El documento también incluye una visión de país que establece que queremos “ser una nación en donde existan oportunidades para el desarrollo de las capacidades de sus habitantes, donde el conocimiento científico y tecnológico aplicado, sea un motor de la innovación social y productiva”, una serie de 7 principios y 5 directrices.

Objetivos y estrategias

La política tiene como objetivo general “fomentar y coordinar la investigación científica y tecnológica, con el fin de contribuir al desarrollo sostenible y al bienestar social, mediante la generación y difusión del conocimiento y la innovación, orientadas a mejorar la competitividad, lograr una transformación productiva nacional y alcanzar niveles sostenidos de crecimiento”

Sus objetivos específicos son cinco, cada uno de los cuales tiene un número importante de estrategias para lograrlo.

  1. Generar bienes públicos y fortalecer el entorno habilitante para la I+D+i.
  2. Fortalecer la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación precompetitiva (I+D+i).
  3. Apoyar la innovación empresarial para el incremento de su productividad y competitividad.
  4. Estimular el emprendimiento innovador.
  5. Difundir y promover la adopción tecnológica y la absorción de I+D+i en la sociedad salvadoreña.

¿Quiénes son los responsables?

Como entidades responsables de llevar a cabo esta política se señalan a un Comité Interministerial para la ICT (CICT), que incluye a los ministerios de Economía, Educación, Agricultura, Salud, Medio Ambiente, Obras Públicas y Hacienda, convocados por la Secretaría Técnica de la Presidencia. Adicionalmente, se creará un Consejo Consultivo, autónomo y de carácter consultivo estratégico para asesorar al CICT.

También existirá la Unidad Coordinadora Interministerial de ICT y las Unidades Ministeriales de ICT, lo que también constituye una novedad en el nivel de compromiso y amplitud de las personas, instituciones y cargos que tendrán algo que ver en su ejecución.

Algunas opiniones

Como parte de esta consulta, que está recibiendo los aportes en el sitio del Ministerio de Economía, se han señalado ya algunos aspectos:

  • Esta política debe ser acompañada, desde el inicio, con un Plan de Acción, con recursos, responsables, instituciones involucradas, fondos, fechas y parámetros de medición.
  • La asesoría del Consejo Consultivo debería ser vinculante, no opcional, hacia el CICT, ya que se necesita la participación permanente, con voz y voto, de los demás sectores de la sociedad. De lo contrario, si las decisiones finales quedan exclusivamente en las instituciones gubernamentales, el discurso de la amplia participación cae en el vacío.
  • Como áreas de trabajo, deben considerarse las mencionadas en la agenda nacional de investigación (salud, seguridad alimentaria, medio ambiente y energía), pero ampliadas a otras como las señaladas en la Política Industrial y algunas transversales, como las TIC.
  • No deberíamos descartar ningún trabajo anterior solamente porque ésta es la creación hecha bajo esta administración gubernamental. Estamos haciendo lo que decimos que no debe suceder: cambiar las políticas públicas cada vez que cambia el gobierno.

Más aportes son bienvenidos, al menos durante todo el mes de marzo de 2012, en la dirección apuntada arriba.

 

¡Se inaugura la conexión de Internet en El Salvador!

Este es un titular noticioso que no llegó a aparecer en nuestros medios de comunicación locales, pero que, visto en perspectiva, podríamos considerar una de las noticias más relevantes de nuestra historia y nuestro pasado cercano.

Hace casi 16 años, el 29 de julio de 1996, en el hotel Presidente, dentro de una relativamente sencilla ceremonia se buscaba resaltar el hecho de que El Salvador se encontraba conectado a esa gran red de redes a partir de diciembre de 1995.

Hoy parece que todo el tiempo hemos contado con esta poderosa herramienta que nos conecta y comunica entre nosotros y con el resto del mundo. Resulta difícil imaginar un mundo sin la posibilidad de enviar un mensaje de correo electrónico en el momento que lo necesitamos y dirigido a un lugar muy alejado del planeta; o sin la oportunidad de buscar y encontrar una pieza de información, documento o archivo multimedia de una forma sencilla y rápida.

Pero no siempre fue así. Hay que imaginar, adicionalmente, una situación en la que ni siquiera conocíamos el significado ni el alcance de la tecnología Internet, no contábamos con técnicos y profesionales que supieran administrar y configurar los recursos necesarios y, peor aún, ni funcionarios públicos ni empresarios ni académicos, mucho menos el público en general, se animaba a apoyar proyectos e inversiones en esta tecnología.

La ceremonia de inauguración

En los primeros meses de 1996, después de que contábamos con una conexión estable desde ANTEL (Administración Nacional de Telecomunicaciones) hacia Internet, se trabajó mucho para llevar esa conexión a otras instituciones. Las universidades Centroamericana José Simeón Cañas y Don Bosco fueron las primeras en contar con ese enlace, en febrero de 1996, siguiéndoles un par de meses después la Universidad de El Salvador y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), y un poco después la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES).

Disponiendo de algunos fondos facilitados por el CONACYT y ANTEL, se logró organizar una ceremonia simbólica de inauguración que se desarrolló en el hotel Presidente con la asistencia de muchas personas, tanto de las entidades que ya estaban conectadas a Internet, como de los que estaban interesados en conocer un poco más y/o gestionar la posibilidad de conectarse o de ofrecer servicios de conectividad.

Recordemos que el mismo año 1996 fue vendida la empresa telefónica estatal, y fue liberado el mercado de las telecomunicaciones en El Salvador, lo que hizo posible que existieran proveedores privados de Internet antes incluso de que existiera competencia en la telefonía fija, y antes de que surgiera la telefonía móvil en el país.

Utilizando un cañón proyector y una terminal de la época, como puede apreciarse en la fotografía, el niño de 11 años Rafael Gustavo Ibarra Isassi realizó el simbólico “click” con el que se inauguraba oficialmente la conectividad a Internet en El Salvador, un poco más de 6 meses después de haberla logrado físicamente y con unas pocas instituciones conectadas.

El compromiso continua

A partir de ese acto simbólico, la evolución y el crecimiento de las conexiones a Internet en el país y en el mundo no han cesado. La proliferación de sitios web con contenido salvadoreño y nombre de dominio propio, así como la calidad y cantidad de posibilidades para realizar transacciones de diversa naturaleza han aumentado a medida las empresas, instituciones y personas en el país van comprendiendo su utilidad y alcance.

Si aun no lo hacen, las empresas privadas pueden proveer bienes y servicios por medio de Internet, las instituciones de gobierno pueden facilitar y realizar gestiones en forma digital, las academias pueden ampliar su oferta educativa en línea y las personas en general podemos aplicar productivamente las facilidades tecnológicas que están a nuestra disposición. Las familias, amistades, socios y colegas también se benefician por las facilidades para comunicarse y mantener los vínculos a través de la distancia.

Entre esas grandes y numerosas posibilidades se encuentran la tecnología de la digitalización, la facilidad en el almacenamiento y la comodidad de la difusión pública. Precisamente estas tecnologías nos permiten compartir en esta entrada del blog un pequeño, emotivo y simbólico momento de nuestra historia nacional y personal que, sin claridad en ese momento, ha contribuido a la transformación de nuestro país, y continua teniendo un enorme potencial para seguirlo haciendo.

 

SOS: Soporte para Open Source como emprendimiento

 

Una porción importante de las aplicaciones que se ejecutan en los miles de servidores, computadores personales y dispositivos móviles en el mundo provienen del concepto y del ecosistema del Código Abierto, o el “Open Source”, según su denominación original.

Lo que el concepto significa es que las líneas de comandos e instrucciones escritas en el lenguaje o entorno de programación usado para desarrollar una aplicación se encuentran a disposición pública; los programas fuente son conocidos. De ahí que el código del programa es totalmente accesible y puede ser revisado, analizado, copiado, modificado, adaptado y mejorado por personas diferentes y sin relación ni necesidad de permiso de los creadores originales.

Estrictamente hablando, no todo el software de código abierto debe ser también gratuito. Eso depende de sus autores, que pueden mantener abierto el código fuente, pero solicitar un pago por dicho acceso. No obstante, es muy frecuente que los programas de código abierto también mantengan una distribución libre de costo.

Cuando una persona, empresa u organización se enfrenta al problema común de seleccionar un producto de software para una necesidad específica, puede buscar si cuenta como opción una aplicación de código abierto, con la esperanza de que el costo de adquirirla e instalarla en forma legal sea mínimo, incluso cero.

De la instalación a la operación estable

Sin embargo, la adquisición e instalación de un programa para un servidor o computadora en una empresa es solamente una parte de las actividades que deben realizarse para operar con éxito un sistema computarizado.

Desde la comprobación de la compatibilidad con las plataformas que se tienen operando, pasando por las adecuaciones necesarias a las leyes y normas locales o las exigencias de la propia empresa, y llegando a la interoperabilidad con otras aplicaciones previamente existentes en la empresa, hay una gran cantidad de trabajo que debe ser realizado y que, lógicamente, no está incluido en el material que se descarga.

Cuando una empresa local de tecnologías de información ofrece una solución para cubrir la necesidad de la empresa (contabilidad, planillas, inteligencia de negocio, inventarios, ERP, CRM, etc.), acompaña a su oferta con una cantidad de horas de consultoría y soporte o un paquete predeterminado de apoyo para realizar todas las adecuaciones, configuraciones, aseguramiento de calidad, auditorías de seguridad y otros procesos de adaptación de la solución propuesta, cobrando por ello una cantidad de dinero adicional al precio de la licencia de uso del producto que se está vendiendo.

Este esquema le brinda a la empresa o institución cliente la tranquilidad de que el producto de software que adquiere tiene una garantía y un apoyo local que le asegura que su inversión está protegida porque hay una empresa local informática que cuenta con personal entrenado y calificado, manuales y documentos, apoyo en el extranjero si es necesario, y probablemente una cartera de clientes anteriores que pueden dar referencias del producto y/o la empresa proveedora.

Una oportunidad de negocio

Si se trata de un producto de código abierto que se puede descargar de la Red, probablemente sin ningún costo para instalarlo, lamentablemente no es usual encontrar una empresa que pueda brindar el soporte local para realizar los trabajos de adecuación y demás tareas necesarias que requieren un conocimiento previo acerca del producto específico.

Esta es claramente una oportunidad de negocio que no riñe con los principios del código abierto: una empresa salvadoreña podría estudiar las aplicaciones disponibles en Internet bajo licencias de código abierto, conocer las plataformas en que están desarrolladas, analizar y comprender las estructuras de datos y la lógica de los procesos y ofrecer al mercado local la posibilidad de brindar asesoría específica en las actividades anteriores y posteriores a la descarga e instalación del producto.

En ese escenario, la aplicación de código abierto debe seguir siendo de código abierto, y si su distribución era gratuita, debe mantenerse de esa forma, aunque la empresa local le incluya algunas mejoras u opciones adicionales. Lo que la empresa local puede cobrar para ser rentable y mantenerse en el mercado del software proviene de las horas que brinda como consultoría y soporte a sus clientes. Es decir, su riqueza se genera de una actividad propia de la Sociedad del Conocimiento: el estudio y la capacidad técnica de sus funcionarios.

Además de la especialización en una gama de productos y soluciones de código abierto, las empresas que se dediquen a esta línea de negocios pueden buscar y/o desarrollar la certificación de su personal y/o del personal de las empresas clientes en las aplicaciones de código abierto que distribuye y atiende, generando ingresos extra de esta forma y contribuyendo profesionalmente al desarrollo de este tipo de aplicaciones de software.

El gobierno y las entidades de apoyo al emprendedurismo en las áreas de tecnología tienen acá un nicho aun por explorar: Programas y políticas que descubran las necesidades del mercado en cuanto a aplicaciones informáticas, y que estimulen el surgimiento de pequeñas y medianas empresas que ofrezcan este apoyo técnico. Muchos jóvenes entusiastas del software de código abierto podrían conformar estas empresas en todo el país y generar progreso en sus localidades y desarrollo económico para ellos y su entorno.

 

Las otras TIC: Tecnologías de la Interrupción y las Condensaciones

Aunque no son conocidas por todo el mundo, las siglas TIC son bastante utilizadas para referirse a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y abarcan todos los dispositivos, herramientas, productos, equipos, servicios, empresas, eventos y profesiones que tiene relación  con la administración, manipulación, procesamiento, almacenamiento y transmisión de la información contenida en texto, audio, imagen y video en forma digital, tan común en la actualidad.

Haciendo un juego de palabras y conceptos, a partir de la evolución que están mostrando las aplicaciones de estas tecnologías, podemos concebir un nuevo significado para las mismas siglas: Tecnologías de la Interrupción y las Condensaciones.

Las interrupciones

De acuerdo al bloguero canadiense Cory Doctorow, vivimos en un “ecosistema de tecnologías de la interrupción” cada vez que estamos en contacto con una computadora o un dispositivo móvil de comunicaciones.

La gran variedad de aplicaciones que podemos utilizar en nuestra computadora de escritorio o portátil, así como en las tabletas o en los celulares y móviles, pueden contribuir a que nuestro período de atención se vea drásticamente reducido: un mensaje de correo en nuestra bandeja, un SMS en el celular, una noticia proveniente de un enlace RSS en la tableta, un alerta sobre un nuevo “post” de nuestra bloguera favorita, los “twitts” de todas las personas que seguimos, la más reciente fotografía colocada en el Facebook por uno de nuestros amigos, una llamada por Skype o Messenger, un requerimiento o un simple saludo vía chat, y la cantidad de avisos y notificaciones propias de los sistemas que administramos en la oficina.

Y todo esto además de las llamadas telefónicas internas y externas, las visitas personales o de trabajo, los encuentros casuales en los pasillos, los ruidos externos, las conversaciones de los vecinos de cubículo, y todas las demás fuentes de distracción a que estamos expuestos minuto a minuto han aumentado en cantidad, calidad y sobre todo, en variedad, gracias a las nuevas tecnologías.

Las condensaciones

Para completar el acrónimo, lo ampliamos para incluir la posibilidad de condensar o concentrar el contenido que recibimos por los mismos medios que la tecnología nueva pone a nuestra disposición.

A partir de la “necesidad” de leer o recibir menos cantidad de contenido en los mensajes y las noticias que recibimos, los medios de comunicación y los autores hacen un esfuerzo cada vez más evidente para darnos las notas y los mensajes en una forma condensada.

Parece que la competencia se concentra en atraer unos cuantos segundos de nuestra atención, y que la medida del éxito viene dada en buena parte por la cantidad de minutos que logramos que un cibernauta se quede en nuestra página, recibiendo la información que queremos hacerle llegar, y esto debe ser de la manera más breve y atractiva posible.

Las posibilidades tecnológicas del hipertexto permiten que, por ejemplo, una publicación dedicada a servir noticias escriba los titulares en la primera “página” de su sitio web, y que a través de hipervínculos, permita que el lector, a voluntad, vaya a ampliar la información que se le puede ofrecer sobre una nota de su interés, y aun esta cobertura debe ser relativamente breve y concisa.

Reducción de nuestra atención y capacidad de concentración

El efecto neto de estas nuevas Tecnologías de la Interrupción y las Condensaciones es que nuestro cerebro está perdiendo cada vez más la disposición y las habilidades para enfocar nuestra atención y concentrarnos en algún tema sin dispersarnos.

También podemos percibir que estamos perdiendo la capacidad de profundizar en nuestras reflexiones, pues la vastedad de interrupciones y microperíodos de atención en una gran cantidad de datos, imágenes, textos de todo tamaño, hacen que vayamos de un tema a otro en nuestros pensamientos, sin la estabilidad necesaria para procesar y realmente hacer el ejercicio de abstracción mental que tanto beneficio y productividad ha traído a la humanidad a lo largo del tiempo.

Un remedio: identifiquemos las fuentes de distracción, intentemos no ser sujetos tan fáciles de las interrupciones a las que estamos expuestos, y busquemos realizar ejercicios de concentración y enfoque como cuando leemos libros largos, o pensamos y formulamos ideas sobre un tema particular por largo rato en forma continua.

Lo dejamos hasta aquí para lograr captar la atención del lector lo suficiente…