N de novedades

Siempre es un gusto encontrar novedades en mis paseos por las librerías.  Estos son las 10 novedades que prometen:

1. Bajo la misma estrella de John Green. Es la que estoy leyendo ahora.

2. La lección de August de R. J. Palacio. Solo puedo decir que August es un niño con una cara diferente que empezará a ir a la escuela.

3. Perdida (Gone Girl) de Gillian Flynn. Un bestseller de suspenso sobre un matrimonio en problemas y una desaparición.

4. La reina descalza de Idelfonso Falcones. Si te gustó la Catedral del Mar seguro disfrutarás esta novela.

5. Las horas distantes de Kate Morton. Misterio que arranca con una carta del pasado.

6. Las ventajas de ser invisible de Stephen Chbosky. Novela sobre la amistad de los dos adolescentes más populares  de la escuela con uno bastante particular.

7. El grito de la tierra de Sarah Lark. Es la tercera parte de El país de la nube blanca y La canción de los maoríes. La saga sigue en Nueva Zelanda con nuevos personajes femeninos.

8. Operación olvido de María Dueñas. Es la autora de El tiempo entre costuras.

9. Un mar oscuro de Anne Perry. Novela policíaca protagonizada por el detective Monk (aunque no es su primera aventura).

10. El huésped de la escritora Stephanie Meyer, de la saga Crepúsculo.

 

Madres de papel

Una de las primeras madres que conocí a través de los libros (y que me causó una buena impresión) fue la señora March, la mamá de Meg, Jo, Beth y Amy ¿y quiénes son ellas? las famosas Mujercitas de Luisa M. Alcott.

En los libros como en la vida hay toda clase de madres. Unas son afectuosas como la señora March, quien a lo largo de la novela acompaña y guía a sus hijas por el camino de la madurez.

Otras son definitivamente madres coraje, madres que lo dan todo por sus hijos. Entre esos casos me vienen dos libros a la memoria, uno de ficción y otro de la vida real: Santitos de la mexicana María Amparo Escandón, una novela sobre una madre que después de recibir un mensaje de un santito empieza a buscar a su hija muerta y No sin mi hija de Betty Mahmoody y William Hoffer. Betty, norteamericana, está casada con un médico iraní en los Estados Unidos y un día deciden ir junto con su hija a Irán, allí su marido decide quedarse a pesar de la oposición de Betty.

También me he encontrado con madres con un carácter bastante particular. La señora Bennet en Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, es una mamá con cinco hijas que casar. Y claro, ya que El diario de Bridget Jones de Helen Fielding está basado en Orgullo y Prejuicio la mamá de Bridget  es la versión moderna (e hilarante) de la señora Bennet.

En fin, ellas siempre están presentes en nuestras vidas, sean de papel o de carne y hueso. Son esenciales y es bueno que nos acordemos de hacerles un homenaje al menos una vez al año.

 

 

 

 

¿Qué hago con la parte aburrida?

Consultorio del Bibliófilo Aflijido

Querida doctora bibliófila:

Tengo veintitantos años de leer y hace unas semanas conocí a una novela que me atrapó desde el primer instante. Al principio no creí que fuera posible, pero a medida que transcurrían los días la novela se hizo más y más interesante; me di cuenta que éramos el uno para el otro.

Pero desde hace unos días todo ha cambiado. Esa novela que yo conocí ya no es la misma. Ahora, en el capítulo 8 solo dice puras tonterías y se ha vuelto tan  aburrida que no puedo evitar quedarme dormida ante su presencia. Hasta me he peleado con ella y la he amenazado con abandonarla si no cambia.

Ella no dice nada, solo me muestra el resto de las páginas sin leer y suspira. Yo no quisiera abandonarla, pero francamente la lectura se ha vuelto insoportable. Dígame doctora, ¿debo abandonar la novela aun cuando es aburrida o sigo adelante?

Muy agradecida, Lágrimas de papel

 

Querida Lágrimas de papel:

Lo que me cuentas es algo por lo que pasan todos los lectores, sean aficionados o profesionales. En tu carta dices que tienes veintitantos años de leer, por lo que me extraña que con tu experiencia no sepas qué hacer en una situación así.

Si la novela te atrapó desde el principio debe ser porque algo bueno tiene. Trata de recordar qué fue lo que te atrajo de ella y vuelve a intentarlo. A veces las lecturas pasan por momentos de oscuridad que es necesario superar.

Ya verás que si perseveras y pasas del capítulo 8 encontrarás un capítulo 9 listo para ser devorado.

Sin embargo, si el capítulo 9 sigue siendo aburrido entonces tendrás que considerar seriamente tus opciones.

Porque sucede que a veces, aunque nosotros los lectores tengamos la mejor intención de seguir leyendo hasta el final la novela en cuestión es en verdad aburrida y no hay nada que hacer.

Si ese es tu caso te recomiendo que la abandones sin miramientos. Una lectora como tú, que tiene el mundo por delante no puede desperdiciar el tiempo con una novela que no te sabe apreciar.

Sinceramente, doctora bibliófila.

 

23 razones para celebrar el Día del Libro

 

Hoy, 23 de abril celebramos el Día Mundial del Libro (y del Derecho de Autor, según la Unesco) y por si alguno no está suficientemente convencido de la felicidad que proporciona un buen libro les regalo mis razones para seguir leyendo.

1. Leer te pone en contacto con otras personas, con el autor y con quienes han leído el mismo libro.

2. Leer te permite conocer otras culturas y países a los que difícilmente podríamos acceder.

3. Leer te lleva al pasado, te ayuda a comprenderlo.

4. Leer mantiene la mente despierta.

5. Leer amplía tu vocabulario, conoces nuevas formas de expresión.

6. Leer te conecta con las ideas de los expertos, en el área que quieras.

7. Leer también te lleva a tu tierra de infancia.

8. Leer despierta tu creatividad.

9. Leer aumenta tu capacidad de comprensión.

10. Leer hace que te abras y respetes las opiniones de los demás.

11. Leer te hace reir, mejora tu sentido del humor.

12. Leer te hace llorar y sentir empatía por los demás.

13. Leer te hace reflexionar.

14. Al leer te haces más capaz de analizar la realidad.

15. Leer te ayuda a ordenar tus ideas.

16. Si lees solo te conoces más a ti mismo.

17. Si lees acompañado y en voz alta conoces más a los demás.

18. Leer te hace ser una persona más agradecida.

19. Leer te hace soñar.

20. Leer te hace creer que lo imposible es posible.

21. Leer llena tu mundo de color.

22. Leer te hace ganar experiencia de vida.

23. Leer nos da calidad de vida.

 Les deseo un feliz día, que tropiecen con muchísimos libros más.

P.D. Hay más razones que las mencionadas. Es casi seguro que si te pones a pensar en lo que cada libro leído te ha dado sacas una razón nueva.

El día que se te ocurrió abrir un libro

No es fácil recordar cuál fue el primer libro que abrí, pero sé que lo hice hace muchos años, cuando era una niña. Cualquiera que haya sido me debe haber maravillado de manera extraordinaria. No lo sabía entonces, pero ese fue el inicio de mi gran aventura.

Leer Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore de William Joyce me hizo recordar que la historia de cada lector comienza con el primer libro que abrimos y así, sin un plan determinado empezamos a explorar un libro tras otro. Una historia afectiva se empieza a tejer.

A veces nos tropezamos con un autor cuyas palabras ejercen una fascinación tan grande que tenemos que leer todos sus libros. Pero si nos ha gustado cierto género, como novela negra o bien novela histórica deseamos conocer a todos los autores y todas las tramas.

También hay períodos de exploración. Salimos de la comodidad y nos animamos con un título que nos recomendó un amigo o por iniciativa propia, decidimos correr el riesgo y probar algo nuevo.

Al leer algo nuevo nos podremos llevar sorpresas, agradables o desagradables, pero de cualquier manera la experiencia no tiene desperdicio: nos hemos conocido un poco más. Es como comer, hay que probarlo para saber si nos gusta o no nos gusta.

Al final Morris debe dejar sus amados libros voladores, aunque no lo hace por completo porque siempre los llevará en su corazón.

Creo que esa es la parte que más me gustó.

Porque no importa si lees un libro al año o cien. No es el libro en sí lo que importa, eres tú después del libro.

 

 

 

 

Nunca alcanzan las vacaciones

Mafalda, cuánto te envidio.

Mafalda, cuánto te envidio.

Poco a poco voy rompiendo esas reglas que yo misma me puse cuando inicié este blog. Una de ellas era (no sé por qué) no hablar de trabajo. En fin, quiero creer que eso quiere decir que voy entrando en confianza con ustedes.

Regresé de vacaciones de Semana Santa con las pilas recargadas. Claro, se me descargaron el mismo día porque la cantidad de trabajo acumulado era tal que parece que me hubiese ido por un mes.

Hoy es viernes, fin de semana por delante aunque lo recibo sin muchas perspectivas pues tengo a mi lado una pila de trabajos por calificar. Podría jurar que el paquete de fólders de colores me mira de reojo, yo lo miro también, pero mantengo mi distancia. Todavía no, le digo. Entonces he encendido la computadora y aquí me tienen.

Lo que sucede es que las vacaciones nunca alcanzan. Siempre hay millones de cosas por hacer un millón de veces más interesantes que el trabajo y no vayamos lejos: pasar tiempo con la familia, con los amigos, estar en casa o bien salir de paseo, dar una vuelta.

Al final todo ese peace and love que llevábamos el lunes (o el martes) quedó destrozado en cuanto nos subimos a la realidad de cuatro ruedas. Terminamos la semana con la respectiva cuota de accidentes, trabazones, manifestaciones con cierre de calle incluido, asesinatos y escándalos políticos. 

Ahora solo espero que el fin de semana me baste para cargar las pilas de nuevo. Sí, la esperanza nunca muere.

 

 

 

La alegría de ser hija

Viernes Santo. La ciudad ha quedado desierta y hace tanto silencio que puedo escuchar cada pájaro que pasa. Me encanta. Una de las ventajas de tener cierta cantidad de tiempo libre disponible es que te haces disponible a lo que está (y siempre ha estado) a tu alrededor, te permite VER lo que no has visto por ir demasiado aprisa.

Y ya que tenía la disposición y el tiempo me puse a ver hacia adentro. La verdad es que no veo muchos cambios en mí. Si fuera mi propio presidente de mi república hace años hubiera perdido las elecciones.

Pero creo que ya no soy tan dura conmigo misma. Eso se debe a que ahora cada vez que me equivoco puedo hacer lo que hizo el hijo pródigo: regresar a los brazos de su padre. Sí, ese abrazo no me lo pierdo por nada.

Para no hacer largo este post, porque estamos descansando, les dejo con la pintura de Rembrandt sobre el regreso del hijo pródigo. Si se les antoja leer algo, les recomiendo El regreso del hijo pródigo, meditaciones hante un cuadro de Rembrandt de Henri J.M. Nouwen.

Dice Nouwen que el mundo te dice: te quiero si eres guapo, inteligente, gozas de buena salud o te quiero por tener buena educación, buen trabajo, buenos contactos o te quiero porque produces mucho, vendes mucho, compras mucho. El amor del mundo siempre es y será condicional, pero el del Padre no.

Cuando termine la Semana Santa y andemos nuevamente meditos en prisas quiero recordar que tengo un Padre que me ama siempre.

Descubrir El Salvador a través de sus nombres

 

Uno de los significados de Tazumal  es "pirámide donde se queman las víctimas".

Uno de los significados de Tazumal es “pirámide donde se queman las víctimas”.

Hace unos días fui a la presentación del libro de Joaquín Meza, su Diccionario Toponímico de El Salvador y al escuchar el origen y significado de nuestros nombres confieso que empecé a soñar con un país que no había visto.

Las vacaciones de Semana Santa están a la vuelta y como todos espero hacer un poco de turismo interno. Uno de los lugares que espero visitar es “Cuatrocientas aguas” o “Cuatrocientos ojos de agua” o “Infinidad de aguas”, es decir Sonsonate.

Pero antes de iniciar el viaje, por mera curiosidad, me metí en el Diccionario Toponímico a explorar los nombres correspondientes al departamento de Sonsonate.  Al leer los nombres y su significado no pude evitar admirar a nuestros ancestros por regalarnos nombres con tanta belleza e imaginación.

He aquí algunos ejemplos (es recomendable, como hizo uno de los asistentes a la conferencia, cerrar los ojos y escuchar con deleite su significado):

Donde abundan las cañas quemadas

Río de coyotes

En casa de los enmascarados

Agua que cae rodando

Donde abundan los cuervos

Lugar de pequeñas sandalias

Lugar de los niños

Río de los zopilotes

Río de los canastos

Pueblo de las ranas

Lugar de las casas de obsidiana

Lugar de las orquídeas moradas

Yerba, césped de venados

Lugar de los cuatro movimientos

Río de las mariposas

Debajo de las culebras y quetzales

Donde hay zacate cabezón

Río de los zapotes peludos

Donde la tierra vomita llamas

Pequeño pájaro

Lugar caliente

Creo que la mayor alegría que me ha dado este libro es volver a descubrir a mi país a través de sus nombres. ¡Cuánta belleza que no vemos!

Para las mujeres que nos encanta leer

 

Voy a ser sincera. Cuando tomé la afición de leer jamás pensé que unas hojas de papel con unas palabras impresas me hicieran tan feliz.  Esta semana me topé con un escrito que me ha hecho reflexionar sobre el valor de la lectura y el amor a los libros.

Lo quiero compartir, especialmente con las mujeres que les encanta leer y así celebrar el Día Internacional de la Mujer este viernes 8 de marzo.

Dice así:

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)
 
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

 

P.D. También está la otra versión, Sal con una chica que no lee de Charles Warnke, pero claro, me gusta más la que sí lee.

Periodismo sin fuentes

Lo veo más a menudo de lo que quisiera, porque a estas alturas uno pensaría que las lecciones básicas de periodismo ya las tenemos aprendidas, pero parece que no.

Que salgan noticias sin fuentes es, por desgracia, cosa de todos los días. Basta navegar un poco, husmear entre la prensa nacional e internacional para darse que cuenta que a los periodistas se les olvida decir de donde han sacado la información.

Entiendo que con internet y las redes sociales todas las noticias tienen el tiempo contado. Se acabó eso trabajar una nota para mañana, incluso para el final del día. Las noticias hay que sacarlas ya.

Entiendo que con las prisas no alcancemos a corroborar algunos datos, que no llevemos todos los puntos de vista, que la foto sea de archivo, que rellenaste con contexto porque no tenías más información actualizada, que te equivocaste en un nombre porque lo copiaste mal.

Hasta aquí lo entiendo, pues se supone (y subrayo se supone) que eres un periodista profesional, que eres un medio de comunicación que defiende la verdad de los hechos y que a pesar de los errores, algunos muy humanos, no lo haces con mala intención, vamos, con intensión de desinformar o manipular.

Con las noticias internacionales la falta es doble porque a veces el medio nacional se limita a reproducir el error, la desinformación o manipulación que el medio de comunicación o agencia de noticias internacional ha producido, dándole apenas unos retoques para tropicalizarla.

El último caso ha sido la renuncia del Papa Benedicto XVI, que según el periódico italiano La Reppublica (que a su vez ”basó” su información en otro medio) se debe a una serie de motivos cada vez más truculentos dignos de una novela de intriga. El problema es que ninguno de estos medios cita a una fuente con nombre y apellido, todas son fuentes anónimas.

Me podrán decir: “Pero es que tienen que ser anónimas porque lo pueden despedir, porque su vida corre peligro (y en el fondo porque me quedo sin fuente)”. Muy bien, pues entonces con mayor razón hay que verificar la información que esa fuente anónima me está dando. El periodista está obligado a preguntarse: ¿Qué clase de persona es mi fuente? ¿Por qué me quiere dar información confidencial? ¿Cuál es su intención?

Y a nosotros como lectores  nos toca hacer las mismas preguntas: ¿qué clase de persona es este periodista? ¿qué clase de medio es? ¿por qué el periodista y el medio que lo respalda me quiere dar información confidencial? ¿cuál es su intención?