Archivo para Noviembre, 2009
iflores on Noviembre 25th, 2009
Participando en días recientes en una reunión convocada por la alianza regional contra la violencia en conjunto con representantes de organizaciones juveniles, partidos políticos y demás asociaciones de carácter social comentábamos sobre el interés en transmitir a la ciudadanía de una manera clara vencer el temor a la delincuencia, para cumplir con dicho propósito se hablo sobre campañas publicitarias, slogans, y así entre otros métodos para poder acercarse a la ciudadanía.; también entre los presentes se opino en la necesidad de hacer crecer el interés de los jóvenes en este tipo de iniciativas las cuales brindarían un mejor enfoque de ver la realizad en la que ellos mismos se encuentran inmersos y hasta cierto punto atrapados.
Pensé que era atinado comentar un poco de lo que en mi municipio ocurre constantemente, auque trate de no profundizar mucho en el tema de las pandillas sino mas bien en plantear la problemática en la que los jóvenes están inmersos y que de alguna u otra manera nos afecta de una forma directa o indirectamente a todos los ciudadanos, mencione que en el municipio en el cual resido en los cuales se registran altos índices de criminalidad, así también narre un poco sobre la experiencia que se vive día a día desde hace algún tiempo y que en los últimos meses se ha trasladado al casco urbano del municipio, traigo a cuenta esto ya que regularmente este tipo de hechos delictivos se daban con mas frecuencia en los alrededores del mismo.
Mas adelante tratando de dibujar el panorama de lo que realmente estaba ocurriendo puedo decir con exactitud que la gran mayoría de los jóvenes que se integran a una mara o pandilla es por la necesidad de satisfacer sus propias ambiciones personales y también porque el mismo entorno de moda o necesidad se los exige en el aspecto de ambición personal para nadie escapa que como jóvenes casi siempre queremos sentirnos superiores a los demás y llevar la delantera en cuanto a moda se refiere, esto traducido a la actuación personal de cada uno de los individuos nos gusta establecer un respeto hacia si mismos y al mismo tiempo generar temor entre sus compañeros para que se comente que el goza del respaldo de un grupo de “amigos” en este caso de las pandillas y en el caso de verse implicado en algún tipo de problema tener a quien los defienda, no podemos dejar de lado las ambiciones amorosas en las cuales de cierta manera son mas eficaces en los jóvenes si estos pertenecen a una mara, también el presentarse ante sus compañeros o amigos con el mote de ser uno de los protegidos por la mara ya que estos a su vez pueden brindarle la “seguridad” del mismo.
Así también tienen la ambición de poseer algunas pertenencias de valor tales como celulares y demás prendas personales. Es bastante común que estos jóvenes colaboren con las pandillas brindándoles información de sus amigos o compañeros sobre lo que estos poseen. Pero el problema mayor que estos afrontan va mas allá de tirar el paro como popularmente se conoce en los miembros de pandillas, estos a su vez se van inmiscuyendo más y más hasta llegar a estar implicados en actos vandálicos que acaban en asesinatos de ellos mismos o de sus amigos ya sea por rechazar el ingreso a formar parte de la mara o por el simple hecho de negarse a colaborar con los mismos.
Los que estamos consientes de esta problemática y la vemos un poco mas de cerca somos consientes de la necesidad de hacer algo efectivo que brinde el apoyo en la realización de un proyecto en el cual ellos crezcan de una manera integral como profesionales del futuro de nuestro país, en mi punto de vista es necesario crear fuentes de empleos o talleres vocacionales que les ayuden a suplir sus necesidades pero sobre todo a proteger su seguridad física. He sido participe de algunas campañas en contra la violencia y considero que mas que una campaña o un panfleto el mejor trabajo que se tiene que realizar con y por los jóvenes debe estar enfocado diariamente en los territorios donde estos desean tener una oportunidad de trabajo o de estudio.
Espero tener algunas reacciones positivas que brinden algún tipo de oportunidad para estos jóvenes que se encuentran expuestos.
Gracias,
Carlos Rodríguez,
Seudónimo: Pily
Jóvenes en Acción Solidaria Salvadoreña / [email protected]
iflores on Noviembre 23rd, 2009
El pasado fin de semana, tuve la oportunidad de presenciar un show que para cualquier persona normal le hubiera parecido una simple entretención de jóvenes, pero observando y haciendo un análisis termine concluyendo que hay un peligro latente en esto, hablo de un “Concurso de baile moderno”.
Antes de que cualquier lector, me catalogue como “aburrido” y hasta “clavado” expongo lo que a mi juicio a lo que las autoridades municipales y gobierno central deberían de poner mayor atención.
Jóvenes menores de 18 años, dentro de un concurso maratónico que duro once horas y medias, donde a las nueve de la noche ya se contabilizaban 20 jóvenes desmayados todos con una razón en común: “El entrenador me dijo que no comiera nada”. Un entrenador que era dos años mayor que todos los del grupo.
Madres que veían felices y entusiasmadas como sus hijas, quinceañeras, como bailaban provocando a todos los hombres del lugar en un acto grotesco de responsabilidad paternal. No es posible que los padres de familia permitan que sus pequeños hijos den un espectáculo insinuando actos sexuales.
Directores de colegios y escuelas que permiten que sus alumnos menores de edad tocarse entre ellos su cuerpo en publico, cuando este tipo de actos es contra la leyes de menores. Que tipo de educación y formación están dando estos colegios a los futuros jóvenes, mientras el promedio nacional de la PAES no llego ni a 7 este año.
Se que esto tipo de actividades de bailes son parte de integración y son buenas para la salud de los jóvenes que día a día dan lo mejor por hacer la mejor coreografía. Que es mejor que estén dentro de estos grupos y no en las maras, estoy de acuerdo. Pero que no exista un lineamiento que evite a estos jóvenes pensar en otro tipo de acciones que no van de acuerdo a su edad. Eso es el peligro.
Hago un llamado primero a los padres, que son los responsables de la salud mental de sus hijos, que abran sus ojos y estén en constante información con sus hijos para que las puertas de las drogas, vicios y hasta prostitución no se abran en estos grupos.
Un llamado a los directores o directoras de colegio y escuelas, que no den el espacio a que este tipo de show se pongan como prioridad en sus alumnos, ya que ustedes son los responsable de guiar académicamente a estos futuros lideres.
Y un ultimo llamado para las municipalidades y gobierno central, para que regulen este tipo de eventos (no digo suspendan) para que un bonito espectáculos no se convierta en un show de niños y niñas jugando a ser mayores. Que existan reglas, limites y que todo sea orientado para la BUENA salud mental y física de estos jóvenes. El reguetón no les va ensañar absolutamente nada.
Bailar es uno de las mejores actividades para la salud de cualquier persona, pero sin regulación se puede convertir en algo nocivo para nuestros niños y jóvenes. La educación inicia en casa… Padres abran los ojos.
Iván Flores
Coordinador de Comunicaciones
Democracia y Desarrollo.
iflores on Noviembre 19th, 2009
El siglo XX fue un siglo de acontecimientos nunca antes vistos por el género humano. A lo largo de 100 años la humanidad fue testigo de grandes avances en materia de desarrollo científico y tecnológico al mismo tiempo que experimentó grandes retrocesos en materia de desarrollo humano. Esto último no es una exageración, basta recordar las múltiples guerras y la privación de la vida y la libertad que millones de personas sufrieron alrededor del planeta.
Hace veinte años el mundo cambió y fuimos testigos del fin de uno de los peores episodios que jamás se hayan visto. La caída del Muro de Berlín marcó el fin de una época oscura y representó el triunfo de la libertad. Esa libertad que la noche del 9 de noviembre de 1989 brilló con todo su esplendor para iluminar las vidas de millones de seres humanos que habían padecido el peor de los crímenes: la pérdida de ese derecho natural que se nos ha dado con la vida y que nadie tiene derecho a coartar. Aquella noche del 9 de noviembre no sólo cayeron piedras y pedazos de concreto; lo que cayó fue un sistema entero, una acumulación de mentiras, abusos e ideas equivocadas. Esa noche la historia probó el fracaso del camino al que Hayek definió como camino de servidumbre.
Es importante hacer una aclaración. El Muro de Berlín no cayó sólo, fue derribado por miles de personas que después de años de represión y de batallas, triunfaron esa noche y conquistaron su libertad. Esa libertad que les había sido arrebatada por decisión arbitraria de tiranos e ingenieros sociales que se creían superiores y que decían buscar la igualdad anteponiendo la mentira sobre la verdad. El muro era un símbolo de división y aislamiento, era una barrera que atentaba contra la propia naturaleza del ser humano y de sus derechos más fundamentales.
Hace unos días leía en el diario español El País un artículo de opinión titulado: 20 años después del Muro la historia continua. El autor era ni más ni menos que Mikhail Gorbachov, líder de la Unión Soviética de 1985 a 1991. Lo que más me impresionó, además de leer la opinión de uno de los protagonistas de aquel momento, es que seguimos igual en muchos aspectos. De pronto pareciera que veinte años han transcurrido o muy rápido o muy en vano.
El mismo Gorbachov describe el muro como uno de los símbolos más vergonzosos de la guerra fría y de la peligrosa división del mundo en bloques. La ironía es que muchos de los que se empeñaron en mantener el muro de pie ahora reconocen que era un símbolo vergonzoso mientras que muchos de los que lucharon para derribarlo parecen haber olvidado el valor de la libertad.
De esa noche histórica del 9 de noviembre aprendimos muchas lecciones que hoy, a veinte años de distancia, siguen estando vigentes. Estas lecciones no han cambiado porque parece que los problemas de hoy son reflejo no sólo de un pasado muy cercano sino de la dificultad que tenemos para entender nuestra libertad.
Estamos por terminar la primera década del siglo XXI y seguimos levantando muros al mismo tiempo que no logramos derribar otros tantos. Quizás el problema actual es que como la mayoría de nuestros muros son invisibles, por eso no los entendemos, por eso no nos interesa derribarlos. El hecho de que aparentemente sean invisibles no significa que sean menos peligrosos.
Para entender porque nos pasa esto, debemos hacer conscientes nuestros errores: sólo nos importa lo que se ve, lo que es tangible. Creemos que lo más valioso en esta vida es lo más caro (económicamente hablando); confundimos nuestro valor como seres humano pensando que valemos por lo que tenemos y no por lo que somos.
¿Cuáles son esos muros invisibles que coartan hoy nuestra libertad? ¿Cuáles son esos muros que nos impiden ser felices, desarrollarnos y ser mejores? Desafortunadamente parece que no es uno sino varios muros: el muro del miedo que nos impide conocernos a nosotros mismos, el muro de la indiferencia con el otro, el muro de la apatía que nos impide ver más allá de nuestros propios ojos, el muro del conformismo que nos paraliza, el muro del egoísmo y de la corrupción que no nos dejan ser libres ni felices. Todos estos muros son obstáculos, unos más grandes que otros.
La buena noticia es que los muros no son eternos, pueden y deben ser derribados. Tal como ocurrió en Berlín veinte años atrás, la fuerza de la voluntad es más poderosa que cualquier barrera. Aprendimos que los milagros ocurren, que la fe no es tan abstracta como parece y que la libertad es una causa por la que, como dijo Don Quijote a Sancho Panza, se puede y se debe aventurar la vida.
Lech Walesa y el Papa Juan Pablo II, fueron claros con su mensaje a los polacos y a todos los que vivían detrás de la Cortina de Hierro: ¡No tengas miedo! Hoy vivimos con múltiples miedos que se convierten en muros cada vez más y más grandes. Tenemos miedo a ser auténticos, a expresarnos; miedo al riesgo, al fracaso, a las múltiples crisis: económica, de seguridad y de valores. Esos miedos son resultado de nuestros muros invisibles precisamente porque no nos conocemos.
El primer paso para derribar esos muros es conocernos a nosotros mismos y dejar de lado el miedo para vivir con esperanza. Sin embargo, la esperanza por si misma no basta si carece de acciones concretas. Acciones impulsadas por nuestra voluntad y por una firme convicción que la libertad es la mejor condición para desarrollar nuestras capacidades y para aspirar a una vida mejor.
La recompensa al derribar estos muros es realmente grande. Es precisamente la reconquista de esa libertad a la que todos tenemos derecho, y que sólo podemos mantener si asumimos la responsabilidad de las decisiones que tomamos. La historia nos ha demostrado que no basta con derribar el muro una sola vez. La batalla por la libertad es una tarea permanente.
Hoy rendimos homenaje a miles y millones de seres humanos que hace 20 años nos dieron una lección, la mayoría de ellos son héroes anónimos. De manera especial quiero mencionar a tres líderes a quienes la vida me ha dado el privilegio de conocer y cuyo testimonio de vida es y será una fuente de inspiración permanente: Su Santidad el Papa Juan Pablo II, Margaret Thatcher y Lech Walesa. Ellos no fueron los únicos pero entre otros fueron quienes inspiraron a que los que estaban dormidos despertaran, los que estaban temerosos se armaran de valor y quienes no creían que podían liberarse del yugo comunista tuvieran esperanza y lucharan.
El Muro de Berlín desapareció y quienes amamos la libertad nos sentimos felices, orgullosos e inspirados. Ahora, el reto más grande que tenemos frente a nosotros es entender que somos libres para elegir y que esa libertad no puede existir sin responsabilidad. Las lecciones ahí están, la historia nos pone en perspectiva y nos da una nueva oportunidad, la decisión es de cada uno de nosotros.
Armando Regil Velasco
Presidente del Instituto de Pensamiento Estratégico Agora (IPEA) – México
Amigo de Democracia y Desarrollo
iflores on Noviembre 4th, 2009
Es preocupante en estos días, ver que cada vez, muchos jóvenes no se interesan por la situación política, económica, financiera o social de cada país. Ya sea por falta de información o porque simplemente no les importa lo que pueda pasar y prefieren vivir el día a día, sin saber lo que pueda ocurrir en un futuro cercano.
Conversando con un grupo de jóvenes, tratando de llegar al punto del ¿Por qué? el no interés, del “quemeimportismo” de mucha gente de nuestra edad en participar en grupos o movimientos políticos, la respuesta, en términos generales, es que no querían verse envueltos en temas de corrupción o escándalos públicos.
Ahora, me pregunto yo, el hacer política o participar en un grupo, movimiento o partido político, no es ser corrupto, el hacer política es buscar trabajar para los demás, sin interés alguno más que el de hacer el bien.
Otro motivo por el que muchos jóvenes no se interesan en participar en grupos o movimientos, es el desinterés de las cabezas de los partidos políticos de hacer participar a los jóvenes, de demostrarles y darles espacio, para que vean que ellos son capaces de poder mantener en algunos casos o mejorarlas en muchos otros, las cosas de su país.
Mucho jóvenes, no ven estructuras partidarias, ven la ideología a la que son afines, y hacia esa ideología va su apoyo, no importa si en ese partido o movimiento, hay personas capacitadas, preparadas para poder gobernar, el cual es otro problema y no solo de la juventud, sino de los pueblos, y que en su mayoría los votantes son jóvenes, el saber elegir a sus mandatarios, no dejarse llevar por el populismo, ola que estamos viviendo en muchos países, sobretodo en Latinoamérica.
Y es esta otra de las razones por la cual, la juventud no desea involucrarse en una estructura partidista, el populismo, el regalarle al pueblo todo hecho y no enseñarles a hacerlo o luchar por ello, crearles conciencia a los jóvenes, preguntándoles, ¿Es conveniente vivir en un país donde el Estado es el primer empleador? Si les creamos esta duda, ellos llegaran a darse cuenta de que nos conviene y que no nos conviene.
Ahora, nosotros pensamos, ¿Cómo lograr que la juventud se interese? Es simple, debemos crear opinión sin necesidad de que participen en alguna estructura en un principio. Hacerles dar cuenta, en cómo nos afecta las decisiones que se tomen a nuestros sectores, si lo vivimos y lo sentimos, nos interesa, nos involucramos por resolverlo.
La juventud, debe servir, ayudar a la sociedad, en forma democrática y representativa, aportar con ideas positivas para el bien y desarrollo de un sector y de un País. Los políticos, deben escucharnos, saber que pensamos, que proponemos y pensar que nosotros, los jóvenes, somos los que estamos próximos a gobernar y llevar nuestra sociedad adelante.
Concluyo con una frase, que siempre ha llamado mi atención:
“Desgraciados los pueblos, donde la juventud no haga temblar al tirano”
Juan Montalvo
Daniel Guerrero
Juventud del Partido Social Cristiano
de Ecuador