Un llamado: Ausentismo electoral
iflores on Febrero 16th, 2009
(Publicado en el 2003)
Si de verdad nos preocupa la actual decadencia política, hay que hacer algo por cambiarla o erradicarla. El mundo pertenece a quienes actúan
Actualmente, los aparente e indiscutibles ganadores de las próximas elecciones son el ausentismo y la apatía electoral. Es preocupante ver cómo, año con año, el ausentismo va en aumento, esperándose que este año sea de un alarmante 42%.
Al parecer, es algo que no sólo tomamos con la mayor normalidad del mundo, sino como algo que en la realidad no nos afecta en absoluto. Muchos hasta están orgullosos de esta actitud y encuentran una verdadera excusa al echarle la culpa de su apatía a otros factores, tales como la corrupción, los problemas que aún no han sido solucionados o la falta de ética de algunos políticos, y temo que la lista puede ser sumamente larga. Claro, lo más fácil del mundo es culpar a alguien más de lo que sucede, en vez de tomar un rol activo y hacer algo por cambiar las cosas.
Parece que, como “buenos” salvadoreños, nuestra memoria histórica siempre nos va a fallar.
Parece que hemos olvidado el trabajo, el esfuerzo y la lucha que nos ha costado el poder llegar a una verdadera democracia. Hemos olvidado, desde la huelga de brazos caídos que resultó en el derrocamiento del general Maximiliano Hernández Martínez, después de casi 15 años en el poder, hasta los largos y cruentos años de guerra, que gracias a los valientes hombres y mujeres que intervinieron para ponerle fin se logró cimentar una democracia en donde todo el espectro político se puede ver representado sin miedo a represiones.
Parece que ya no recordamos aquellos años en los cuales ir a votar no sólo implicaba ir a asolearnos y hacer cola, sino que también el arriesgar la vida al no saber si el centro de votación podía ser atacado. Es irónico que hace poco más de una década, cuando el ir a votar significaba arriesgar la vida por un ideal, más personas fueran las que tomaran la decisión y lo hicieran.
Como seres humanos, nosotros nunca valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, o por lo menos creemos que lo podemos perder. Al parecer, no nos hemos percatado de la bendición que es vivir bajo un sistema democrático. Naciones enteras esperan con ansias poder tener verdaderas elecciones representativas. Cuba espera, desde hace 40 años, poder siquiera elegir un sistema diferente. En Venezuela se sueña con adelantar las elecciones, dado un aparente descontento con su actual presidente.
En los antiguos países del ex bloque comunista, las voces de democracia eran instantáneamente calladas con ametralladoras y tanques, tal como sucedió en la antigua Checoslovaquia, en Yugoslavia y en la Plaza de Tiananmen, en China. En la ex Unión Soviética, sólo la sospecha de que alguien pensaba en elecciones libres podía significar ser enviado a un Gulag o simplemente desaparecido. Naciones y pueblos enteros han soñado con este privilegio, revoluciones se han dado por este derecho y muchos han muerto por heredarnos este legado, que, al parecer, con la más efímera de la excusas, despreciamos. En nuestro caso, hemos olvidado 80,000 almas que con su sacrificio esperaban asegurar un país verdaderamente democrático a sus hijos.
Si de verdad nos preocupa la actual decadencia política, hay que hacer algo por cambiarla o erradicarla. El mundo pertenece a quienes actúan, no a quienes observan. El criticar algo no es suficiente para cambiarlo, hay que actuar. Tristemente, la actual apatía electoral no es la mejor manera de hacernos escuchar. El voto es el arma de los pueblos libres y responsables. Muchos creemos en alguno del “bouquet” de candidatos actuales, y sí pensamos en votar. Pero muchos otros no creen en ningún político. Igual, si en vez de no ir a votar se emite un voto nulo en señal de abstención, su voz sí será escuchada.
Me pregunto qué mensaje se daría a la clase política si en lugar del 60% de ausentismo se diera el 60% de votos nulos en señal de abstención. Lo importante de una elección libre es que el pueblo se pueda expresar de manera ordenada y democrática y, más importante, que su voz sea escuchada.
José Ramón Candel
Miembro de la Asociación de Ex Alumnos de la Escuela Superior de Economía y Negocios
