Erradicar la Pobreza es un Asunto de Nación.

La pobreza es parte de nuestra historia y al correr de los tiempos se ha convertido en parte de nuestra vida cotidiana, nos hemos acostumbrado a que exista y de alguna forma nos hemos resignado a que esté ahí. El Salvador es un país donde, según datos del Banco Mundial (2007), el 37% de la población vive en situación pobreza; en la actualidad hay cientos de asentamientos humanos precarios que pintan el país. Esta magnitud de salvadoreños y salvadoreñas sobreviviendo día a día, cargados de rostros de desesperanza, hambre, desempleo, carencias de salud y muchas dolencias más, evidencia que la pobreza es la urgencia máxima de El Salvador y que exige una solución definitiva e inmediata. No podemos permitir que la pobreza extrema, o cualquier grado de pobreza, siga siendo parte de nuestra historia, nuestro paisaje y sobre todo de nosotros mismos como Nación.

La construcción de un país sin pobreza requiere de un esfuerzo constante y comprometido de todos los salvadoreños y son incontables los esfuerzos válidos para lograrlo.  Una empresa socialmente responsable que va más allá de lo que la ley le exige, un servicio público genuino, el compromiso espiritual con una opción preferencial por los pobres, el apoyo a instituciones que trabajan de la mano con los más necesitados, el trabajo solidario de una comunidad entera por salir adelante, y miles de ejemplos más son esfuerzos completamente válidos para comenzar a construir ese país libre de pobreza. La pobreza es un problema multidimensional y requiere de esfuerzos multidisciplinarios para lograrlos.

La solución de la pobreza debe surgir desde los asentamientos más pobres del país. La Nación entera debe volcarse hacia los sectores más olvidados para descubrir la verdadera riqueza que, históricamente, se ha perdido en nuestro país, dejándonos interpelar por los pobladores para que juntos reconozcamos la falta de justicia e interioricemos las múltiples capacidades que tenemos para superarla. Todo tipo de compromiso, que surge desde el contacto con los más necesitados, suma  hacia un país sin pobreza en la medida que éstos sean una expresión de reconocimiento de la humanidad y la dignidad que a la mayoría de compatriotas les ha sido negada.

Erradicar la pobreza es un asunto de Nación; Ningún salvadoreño debe detenerse en la búsqueda del país que todos nos merecemos, debemos seguir construyendo, educando, llevando salud, cumpliendo con nuestras responsabilidades públicas, siendo más y mejores para servir a nuestro país y buscando como incluir en cada momento a nuestras familias más necesitadas a las vías de un desarrollo verdaderamente sostenible. Desde nuestro compromiso con los más pobres reconozcámonos dignos de un país diferente, dejemos la caridad a un lado y caminemos por una verdadera búsqueda cohesionada de la justicia social. Imprimámosle un verdadero sentido de humanidad a nuestros esfuerzos y estaremos sembrando los cimientos de una sociedad que busca construir un futuro mejor que sea incluyente, justo, pacífico y próspero.

 

Luis Bonilla Ortiz-Arrieta (Salvadoreño)

Presidente Un Techo para Mi País/ Nicaragua

 

 

 

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¿Cuál es la mejor manera de ayudar a los pobres?

Todo comienza con un papel en blanco, nos enseñan a escribir, nos enseñan a leer, también a caminar y luego a correr… correr… todo es un proceso que le da a nuestra vida libertad y capacidades para elegir nuestra vocación y nuestro fin,  pero ¿qué pasa si hay personas que no reciben la misma dotación de capacidades y libertad para elegir?.

En cada etapa de nuestra vida tenemos a alguien que nos apoya, nos educa, nos alienta y nos enseña los caminos por donde ir y hacer de nosotros personas de provecho. Ser pobre no es una decisión es una estado de falta de oportunidades sociales.  

Para cambiar esa desventaja es necesario que el pobre deje de ser mero objeto de ayuda, una vez que se le reconoce como persona capaz de elegir libremente y desarrollar sus capacidades,  entonces no seremos nosotros los que valoremos nuestra educación y libertad, dejándonos influir y enriquecer por las ganas de vivir, de luchar y no perder la esperanza que las personas pobres poseen y entonces por fin es posible hablar de ayuda y programas para salir adelante. 

En El Salvador el 49.92% de la población está en situación de pobreza según datos de FLACSO en su mapa de pobreza.  En la medida que El Salvador convierte a sus pobres en mendigos incapaces y holgazanes en vez de hacerlos seres dignos, con ideas emprendedoras, capaces de participar y tomar decisiones, el país retrocede en vez de avanzar. El cultivo de la mendicidad nos está haciendo un daño enorme. Y  el modo de hacer trabajo social es fatal: asistencialismo, paternalismo y limosna indolora

Dentro de la misma sociedad se viven diferentes experiencias: el indigente que comparte su pan con el indigente; los universitarios que gastan sus vacaciones trabajando con los más pobres; los profesionales que viven con solidaridad y responsabilidad su trabajo y prefieren vivir con lo justo si es el precio de vivir a plenitud la entrega por los más necesitados. Pero,  ¿es suficiente? ¿Así se acaba con la pobreza? ¿Cuál es la mejor manera de ayudar a los pobres?

La política viene a ser complemento y la respuesta para la superación de la pobreza a través del desarrollo de capacidades y oportunidades en la sociedad, además tiene una función social porque los políticos están más altamente colocados, y por lo tanto cada político tiene una labor directiva, y se convierte en ejemplo de moralidad,  honradez, y  de consagración al bienestar social.

Un verdadero político convierte la palabra trabajo de un medio para ganarnos la vida a una forma colaboración social.

La mejor forma de ayudar a los pobres es no viéndolos como “pobres” sino como personas con el potencial de poder hacer y desarrollarse como cualquier otra persona con el asesoramiento adecuado que nosotros siendo parte del 36.38%, según el criterio de juventud propuesto por la ONU, deberíamos de apoyarlos y abrirles oportunidades que no son fáciles de encontrar.

El trabajo uno a uno. Siendo, nosotros, los amigos en el camino que las personas con bajos niveles económicos encuentren para poder desarrollarse plenamente y sacar adelante a sus familias.

 

Alba Chew

Coordinadora de Gestión de Recursos

Democracia y Desarrollo

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FRENTE AL GOLIAT LLAMADO: “LA CAPITAL”

Después de 12 años de gobiernos municipales en el municipio de San Salvador liderados por el FMLN, se da una alternancia de partidos en la comuna. Esta vez, liderada por Norman Quijano del partido ARENA.

 

La llamada “Joya de la Corona”, estará por los próximos tres años al mando de Norman Quijano, el cual, ya tiene experiencia en lo que a municipalismo se refiere. Pero ¿será posible cambiar tantos problemas en la capital? ¿Es posible solucionar la convulsión que existe en el centro de san salvador?

 

La respuesta en la gran mayoría de capitalinos seria “esta difícil”.  Y no están tan alejados de la realidad. La semana recién pasada tuve en mis manos las propuestas que el Dr. Quijano promulgo a lo largo de la campaña electoral y observe dentro de estas propuestas ideas “ganadoras” para solucionar los problemas de la capital.

 

Quijano y su consejo proponen: Seguridad a los capitalinos, Desarrollo Humano, Desarrollo Urbano, Ornato y Limpieza, Rendición de cuentas a los capitalinos y más proyectos en desarrollo municipal. Al leer este plan cualquiera se sentiría seguro de que en tres años los cambios en la capital se verán.  

 

Pero pensemos en tres cosas importantes que el capitalino quisiera en su ciudad: Orden, Aseo y Seguridad. Si Quijano se enfoca en estas tres áreas y asume su gobierno con mucho coraje lo va lograr. ¿Coraje? ¡Si coraje! No hay manera de solucionar los problemas de la ciudad capital sin llegar ha acuerdos importantes.

 

Primer acuerdo: Pluralizar los distritos, los vendedores, los sindicatos y sacar de estos a los partidos políticos. San Salvador, es un objetivo electoral de los partidos a los cuales le interesa tener la capital simplemente por ser esta la ciudad más importante del país.

 

Segundo acuerdo: Tener la decisión de ordenar el centro de San Salvador. Porque tener la decisión, por que esto lo llevará hacer acciones firmes para el ordenamiento. Los vendedores deben de ceder un poco y darle la confianza al alcalde que el ordenamiento de las ventas será lo mejor para todos. No será fácil, pero con decisión se logra.

 

Y ultimo acuerdo: La participación ciudadana en la solución de los problemas. Y la ciudadanía también somos los JOVENES.  Y eso no significa hacer paseos, hacer carnavales, entregar comida. Es simple, es escuchar y ejecutar. Cada colonia tiene un problema, solo los vecinos residentes ahí saben a profundidad ese problema ¡escúchelos! Y ya vera que bien camina todo.

 

A mi punto de vista, como capitalino, creo que estos acuerdos más su plan de gobierno lo llevarán a mejorar la capital.  Recuerde que el presidente, esta vez, no será de su partido, así que pensar como capitalino le servirá más que pensar como dirigente de un partido político.

 

Ivan Flores

Coordinador de Comunicaciones

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Ciudadanos al servicio publico

Después de los terremotos del 2001 (de los cuales yo tengo completa memoria) todos los salvadoreños, sin excepción, se convirtieron en geólogos y sismólogos.  Después de la elección presidencial fuimos testigos de un fenómeno similar: todos nos convertimos en analistas políticos y expertos en material electoral, la diferencia de los terremotos y las elecciones es que en el caso de las elecciones todos los ciudadanos que votamos tenemos un nivel de pertenencia importante lo cual nos califica para opinar como ciudadanos y observadores de la política.   Todos tenemos el derecho de opinar y sugerir, y yo argumento que estamos en la obligación de hacerlo. 

Muchos se auto clasifican en la categoría de “apolíticos” y muchas veces esta clasificación va acompañada de una explicación que usualmente lee de la siguiente forma: “los partidos políticos no me representan, los políticos son corruptos, los políticos no hacen lo que deberían de hacer cuando llegan a los cargos como funcionarios públicos, los partidos políticos solamente sirven los intereses de algunos grupos sociales” y muchas veces la conclusión es “necesitamos un nuevo partido.”  Algo que tienen en común todos los partidos de nuestro país es que ninguno se salva de este tipo de crítica.  No es difícil entender porque:

En estos momentos podemos tomar una radiografía del sistema de partidos políticos y vemos lo siguiente: Partidos secuestrados por intereses ideológicos o personales, gente que no es adecuada para los distintos cargos, notamos una ausencia de conocimientos que resulta en un fanatismo vacío y por ende en un desprendimiento de los deberes constitucionales de sus responsabilidades como funcionarios.   Sin lugar a duda esto hace que la población pierda confianza e interés en participar.   No podemos extrañarnos del gran ausentismo que observamos en las elecciones, o la apatía de grupos ciudadanos ante la realidad nacional. 

Cuando nos ponemos a pensar en el “Deber Ser” la situación es más esperanzadora:  Como ciudadanos, o inclusive como simpatizantes de los partidos políticos, esperamos tener profesionales con muchísima capacidad para representarnos en lugar de los militantes robotizados y adoctrinados de una maquinaria electoral que observamos hoy.  Queremos que nuestros partidos lleven candidatos que se conviertan en funcionarios electos que estén preparados para sus cargos y sobre todo alejado de intereses partidarios y electorales. La moralidad notoria debería ser más que un requisito, debería ser una prioridad en los partidos políticos tener gente en sus filas que llenen este requisito y lo promuevan con sus acciones.  Esto pudiera tener resultados positivos generando ciudadanos con confianza en el sistema democrático, ciudadanos participando activamente y ciudadanos interesados en el quehacer nacional.

Muchos podrán argumentar que para llegar a esta “utopia democrática” hay que comenzar de nuevo todos los partidos, limpiar las instituciones de todos sus funcionarios y esperar un milagro para lograrlo.  Pero nosotros los jóvenes debemos ser más optimistas que nosotros podemos lograr con nuestra participación responsable en los partidos políticos.  Estudiando sus principios e ideologías dejando atrás la retórica electoral que tanto nos divide.

Los partidos deben mostrar voluntad de convertirse en vehículos para la representación ciudadana por medio de la democratización de los mismos y la depuración de cuadros internos obsoletos.  Y debemos sobre todo, exigirles transparencia en su gestión pero también debemos participar de una forma responsable en ellos.  No todos podemos ser geólogos o sismologos, pero todos podemos aprender, involucrarnos y ser buenos ciudadanos.  

 

 

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Democracia y Desarrollo en el Ciberespacio!

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Las Reformas Democráticas

La Asociación Democracia & Desarrollo apoya los esfuerzos de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social FUSADES y los esfuerzos del Movimiento Independiente Pro Reforma Electoral MIRE para abordar en un diálogo constructivo la temática electoral. Democracia & Desarrollo, como un referente de la participación ciudadana en El Salvador hace un llamado a los líderes de opinión y las distintas fuerzas políticas a considerar mejorar al sistema democrático existente al separar las funciones del Tribunal Supremo Electoral.

Es necesario tener una instancia encargada de las funciones administrativas necesarias para llevar a cabo los procesos electorales y otra institución distinta encargada de las funciones jurisdiccionales en materia electoral.  Utilizando estándares como los que la Asamblea Legislativa utiliza para elegir a los Magistrados de la Corte Suprema de Justica, en este caso los miembros de la institución delegada con las funciones jurisdiccionales en materia electoral pueden ser electos de la misma forma.  Es importante recalcar que estas insituciones deben ser independientes la una de la otra para dar confianza a la ciudadania de la transparencia en la gestión.

Para ello es urgente una reforma al Artículo 208 de la Constitución de la República en donde se detallan las atribuciones de lo que hoy es el Tribunal Supremo Electoral.   Una reforma electoral necesita de la aprobación de dos Asambleas Legislativas diferentes y es por eso que a 10 días para que termine la actual legislatura es importante actuar de inmediato.   En caso que la Asamblea Legislativa ignore los constantes llamados de la sociedad civil para dichas reformas, tendremos que esperar hasta la legislatura 2012-2015.

Las propuestas de FUSADES, de MIRE y otras instituciones han estado engavetadas por muchos años, no hemos visto voluntad política de considerar estas reformas como prioridad por el contexto electoral que recién vivimos.  Nosotros insistimos que mejorar los procesos democráticos por medio de una transparentización del mismo no es un tema ideológico o partidario, es un compromiso que todos los salvadoreños deben asumir como buenos ciudadanos.

Como sociedad civil debemos emprender un diálogo permanente sobre nuestro deber como ciudadanos en los procesos democráticos. Democracia y Desarrollo hace un llamado a la ciudadanía en general, a los líderes de opinión y en especial a los docentes y académicos a que incentiven la participación en el servicio público.  Incentivamos a los grupos y movimientos ciudadanos que en el marco de la ley, buscan involucrarse y aportar a la agenda nacional con temas necesarios a que hagan conciencia de la importancia de estas reformas y se unan a los miles de salvadoreños que queremos fortalecer nuestra Democracia.

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La Crisis de Representación

Estamos a pocos días de juramentar una nueva Asamblea Legislativa: el problema es que la ciudadanía sigue alejada del primer órgano del Estado y no hay señales que esto se solucione para la próxima legislatura. En una democracia representativa es necesario que por medio de nuestro voto y elecciones libres, los ciudadanos escojamos a nuestros voceros que toman la forma de diputados.  Conocer de primera mano las propuestas de los distintos partidos en contienda y sus candidatos es un componente vital de esta representación.  Pero ¿Qué pasa cuando ni siquiera los candidatos conocen las plataformas y los principios de los partidos a los cuáles representan?  ¿Qué pasa cuando los diputados no cumplen su deber de representarnos? ¿Quién les exige? Y aún más importante: ¿Cómo les pudiéramos exigir nosotros que hagan bien su trabajo?

Hay que reconocerlo: Existe una crisis de representación encabezada por los mismos partidos políticos en donde la ciudadanía habla un idioma y la dirigencia partidaria habla otro totalmente diferente.  Muchas veces los votantes se ven obligados a votar por el menos peor, y muy rara vez le dicen que la razón de su voto es por una plena confianza en ese partido, que supuestamente representa sus intereses. La falta de representación de los ciudadanos en las instituciones públicas debilita el sistema democrático, y nosotros, que como Organización velamos por nuestra joven democracia, debemos ser los principales promotores que esto se discuta de una vez por todas. No podemos permitir que las instituciones sigan siendo burocracias con poca credibilidad y poca participación ciudadana mientras vemos erosionarse nuestros valores democráticos.

El Movimiento Independiente pro Reforma Electoral (MIRE) es insistente en mencionar que la base necesaria de toda reforma electoral está en una elección directa y democrática de los diputados a la asamblea legislativa.   El actual sistema de listas propuestas por las cúpulas partidarias deja afuera del proceso democrático a la ciudadanía donde el votar por una bandera sin rostro, sin nombre y muchas veces sin propuesta, es la opción que nos dejan para participar en la democracia.

Después de mucho análisis concluyo que el problema nace en la falta de democracia interna en los partidos, y aunque muchos han querido excusarse en el hecho que no existe una Ley de Partidos Políticos, es necesario que los mismos partidos tomen la iniciativa: que escuchen a sus bases y a la ciudadanía y se transformen en partidos democráticos.  Seamos sinceros, ninguno de los dos partidos que participó en la elección presidencial le dio la seguridad a la ciudadanía que su candidato fue electo de una forma democrática e inclusiva.  Lo mismo podemos decir de los candidatos a la Asamblea.  Si los ciudadanos estamos consientes que los candidatos obedecen a una representación de nuestros intereses, y no de los intereses de un grupo ideológico de la autoridad interna en los partidos, me atrevo a apostarles que más y más salvadoreños le tendremos confianza a las instituciones como la Asamblea Legislativa o inclusive al gobierno ejecutivo.

La solución propuesta a la crisis de representación es una necesaria dosis de democracia interna en los partidos políticos.  Aunque cada partido tiene su propia idiosincrasia y mística interna y no sería correcto imponerles un método democrático de elección de sus autoridades o candidatos, es necesario enfocar los esfuerzos ciudadanos en presionar para que la toma de decisiones adentro de los partidos políticos si sean democráticas, y no verticales e impositivas.  Que los candidatos salgan de una amplia participación de las bases partidarias y representen a la ciudadanía en general.   

 

Fernando Bautista

Presidente Junta Directiva

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SEÑOR PRESIDENTE ELECTO: LE PROPONGO UN RETO

Dos horas después del gane de Mauricio Funes en la contienda presidencial, todos los comentaristas, columnista, analista y políticos comenzaron hablar de los retos del nuevo gobierno. Principalmente por ser un gobierno que llegaba por primera vez al ejecutivo.

 

Los economistas, decían que el reto del presidente electo era: Pensar en las políticas y estrategias frente a la crisis económica mundial. Cuales son las mediadas a corto y largo plazo del gobierno para apalear los efectos de la crisis: El desempleo, la recensión,  etc.

 

Los políticos, principalmente los que serán oposición desde el primero de junio,  expresaron que el mayor reto de Funes será que el partido que el representa no sea el que maneje las políticas exteriores o interiores del ejecutivo. Además, que mande las señales correctas al sector privado, para que estos sigan invirtiendo en el país.

 

El gremio de salud, expuso que la falta de recursos humanos y de insumos en los niveles de salud pública era un reto que debía ser afrontado por el gobierno de Funes. Además, la extensión de servicios de salud a los lugares mas recónditos de nuestro país.  

 

Y así cada sector importante del país, fue hablado sobre los retos del Presidente Funes. No hay duda que Funes y su equipo han iniciado a elaborar políticas, estrategias e ideas sobre cada reto planteado por estos sectores.

 

Lastimosamente, hasta el momento los únicos que no han expresado su postura de los retos somos nosotros los jóvenes. El futuro gobierno estará en estos momentos escribiendo algo sobre la juventud. Y eso es muy positivo. Pero somos los jóvenes de todo el país que debemos decirle al Presidente Electo: “Señor Presidente acá están nuestra propuesta”.

 

Como jóvenes, queremos espacios de participación en la toma de decisión en las políticas del gobierno (alcaldías, diputados y presidente). No estamos pidiendo puestos bien remunerados en algún ministerio o entidad gubernamental, sino la voz para que nuestras propuestas tengan eco en el país.

 

Es cierto que el deporte y la diversión sana es parte fundamental de la juventud, pero los juegos y bailes no van hacer cambiar nuestra realidad, ni muchos menos el futuro de nuestro país, el cual, en pocos años seremos los jóvenes que estaremos en las alcaldías, en los curules de la asamblea y en la presidencia.

 

Señor Presidente Electo, me atrevo como joven, a proponerle un reto. Lo reto a que en sus políticas de gobierno los jóvenes podamos proponer nuestras ideas, nuestros problemas, nuestro sueños y llevarlos a una mesa, en la cual, sean escuchados y valorados.

 

En la pasada elección, fuimos el 33% del padrón electoral. Hoy somos el presente de nuestro país, como tal, le pedimos que seamos parte de las soluciones y de las propuestas de El Salvador. ¿Quién sabe? Talvez  de la mente de un joven pueda salir la solución a la  actual crisis.

 

Ahora queda que este reto lo llevemos a la mesa, los jóvenes, de cualquier sector del país tienen por lo menos una propuesta. No vamos a esperar que pase cinco años mas para que en la próxima campaña nos tomen en cuenta, lo vamos hacer desde ya. Por eso es que le escribo Señor Presidente: Le propongo un reto.

 

Iván Flores

Coordinador de Comunicaciones

Democracia y Desarrollo

 

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La Ciudadanía como Institución Democrática

La Democracia es un sistema en el cuál la sociedad puede participar en todas las etapas del proceso de toma de decisiones y de esta manera poder fiscalizarlo. Muchas veces se tiene la errada idea que el rol de la ciudadanía dentro de una Democracia está limitado al ejercicio del voto. Teniendo este derecho, existen porciones de la población que aún no realizamos su importancia y si lo hacemos, olvidamos nuestras demás responsabilidades que como miembros de una sociedad deberíamos cumplir. Nos olvidamos que aunque el celebrar elecciones libres y periódicas es componente necesario de nuestra Democracia, éstas no son suficientes para que el proceso democrático tenga lugar en su totalidad; nos olvidamos, que somos los principales actores de nuestra Democracia.

Una Democracia supone ser un sistema político capaz de corregir sus propias disfunciones, pero este no puede otorgársele al entramado institucional para que éste automáticamente lo maneje. Este sistema, debe ser guiado por una cultura de participación ciudadana; una participación ciudadana constante, activa y comprometida con la mejoría de su propio sistema,  sistema que le pertenece.

Si bien no es posible determinar el nivel óptimo de participación ideal para una Democracia, toda Democracia requiere de algún nivel de participación ciudadana, es por eso que es completamente imprescindible que la ciudadanía se reconozca no solamente como una institución democrática más, sino como la institución democrática encargada de liderar el desarrollo y mejoramiento del sistema político en todas las etapas del proceso de toma de decisiones. Pero, ¿cómo hacerlo? ¿cómo participar más allá de solo ejercer el voto?

Nuestra Constitución por mandato establece que los vehículos de participación política directa para la ciudadanía son los partidos políticos, los cuáles vale la pena mencionar; actualmente atraviesan una fuerte crisis de representación que naturalmente incide en la disminución de participación electoral en las porciones de la población que más desconfianza les tienen. La ciudadanía ya tiene expectativas más altas en cuanto al rendimiento de éstos y éstos no han sabido convertir las demandas de la población en una verdadera modernización interna para por lo menos estimular mayor confianza de parte de ellos. Si estas instituciones logran empezar procesos de descentralización, sus propuestas de políticas públicas comenzarán a verse más cercanas a las necesidades de los representados; de quienes a pesar de su complicidad en una partidocracia, les dan sus votos.

Si existiese una cultura de participación ciudadana, ésta nos incitaría a participar de formas que debiésemos considerar nuestras responsabilidades como ciudadanos: contactando a autoridades públicas cuando hay problemas que afectan a nuestras comunidades -ejerciendo fiscalización-, participando en manifestaciones públicas pacíficas -haciendo uso del derecho a la libre movilización y libre expresión-, y actuando como líderes comunitarios al momento de resolver problemas -haciendo uso del derecho a la libre asociación-. Todas estas, son formas de participación cuyas bases son el uso de libertades, que casualmente son componentes básicos del sistema democrático y que no tenemos la buena y necesaria costumbre de llevar a cabo.

Hasta que una reforma política integral y profunda no le garantice nuevos, mejores y más canales de participación a la sociedad civil organizada, la desconfianza en nuestras instituciones democráticas seguirá creciendo y la apatía de la institución democrática más importante (la ciudadanía), nos llevarán al resquebrajamiento total del tejido social que hasta ahora se ha construido, y a un marcado retroceso en términos de Democracia: sistema que ya todos sabemos es indisociable del desarrollo. 

 

Eduardo Cader

Director Ejecutivo

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SI TODO FUERA TAN FACIL COMO UN PARTIDO FUTBOL

Hace tan solo un par de horas transitaba cerca del Estadio Cuscatlán. Faltando más de 24 horas del partido en el que la selección de El Salvador enfrentará a su similar de los Estados Unidos, se vive una fiesta total en azul y blanco.

 

Hace tres semanas en el mismo lugar, se encontraban simpatizantes de los dos partidos políticos que estaban en contienda tras la Silla Presidencial. El ambiente no era de fiesta, mas bien, se vivía una tensión en medio de lo que podía convertirse en un campo de batalla.

 

Aunque las elecciones ya concluyeron, es importante ver el panorama del futuro de El Salvador, ya que hoy más que nunca debemos trabajar por un país unido, un país que tiene una crisis a la vuelta de la esquina.

 

Aprovecho este espacio, para hacer un llamado a la clase política, gobernantes y opositores, que aprendamos del buen ejemplo de los aficionados salvadoreños que desde muy temprano estuvieron en el “Coloso” esperando apoyar a su selección, la cuál representa los colores del país.

 

Aprendan de estos aficionados que el amor al país y a nuestra bandera, es más importante que los intereses políticos que cada partido ahí representado tiene; que es más importante, apoyar 90 minutos a nuestro equipo, que dividir decisiones importantes en la asamblea.

 

Vean y traten de imitar, la hermandad que se vive en las graderías cuando se entona el Himno Nacional o cuando se grita un gol. Recuerden que su trabajo es para todos los salvadoreños: reproduzcan la esperanza que cada salvadoreño tiene cuando el marcador está en contra.

 

Como jóvenes hacemos un llamado a todos los partidos políticos a jugar como una selección, que sale todos los días a sus puestos de trabajo animados, apasionados y pensando solamente en representar de la mejor forma posible los colores de su país.

 

Que no importe que sus colores partidarios sean diferentes, pero que como salvadoreños trabajen para que todo vaya bien, para que la afición quien es que los eligió, no se decepcione de ellos.  Estamos a las puertas de iniciar dos partidos, el primero de 3 años de Diputados y Alcaldes y el segundo de 5 años con un Presidente. ¡POLITICOS! no decepcionen a su afición.

 

 

 

Ivan Flores

Coordinador de Comunicaciones

Democracia & Desarrollo

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