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Mariana Belloso
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Sáquele el jugo a los “combos”
Concepto heredado de la era de la comida rápida, los combos son ahora una estrategia ampliamente usada por comercios, para vender todo tipo de cosas, desde, por supuesto, menús de comida, hasta servicios financieros.
El valor agregado de un combo es, según quien lo ofrece, que se puede adquirir una mayor cantidad de productos o servicios, a un costo menor. La prueba la dan en cifras frías: le presentan al potencial comprador la sumatoria del precio individual de cada componente del combo, y el precio reducido que implica adquirirlos en conjunto.
Pero esto no siempre implica ahorro y, de hecho, puede llevarnos a comprar cosas que no necesitamos, y a gastar más de lo que deberíamos. Hay que saber distinguir cuándo podemos aprovechar, y cuando no, este tipo de ofertas. A ver, un poco en detalle:
1. Piense qué es lo que necesita, o quiere, comprar. Enfocarse es una buena forma de ahorrar. Llevar claro qué es lo que comprará, y el dinero del que dispone, es el primer paso para mantenerse dentro de su presupuesto, y no excederse, no adquirir nuevas deudas y no recargar su tarjeta de crédito. Si lo que tenía presupuestado para comprar un artículo, le alcanzará para adquirir dos, pues, ¡bienvenido!
2. Manténgase dentro de su plan definido. Definido qué es lo que va a comprar, y cuánto quiere gastar, respete estos límites. En los salones de belleza, por ejemplo, es cada vez más y más común que ofrezcan “paquetes” de servicios, de modo que una visita para un corte de $5 se puede convertir en una sesión completa por más de $60, si nos descuidamos. ¿Cuándo puede ser esta una buena opción? Cuando el gasto se mantiene dentro de nuestro presupuesto, y represente realmente un ahorros significativo.
3. Cuidado con los descuentos acumulativos. Me ha pasado. Entro a una tienda por una cosa y salgo con cinco (aquí aplica el tema de las ofertas del segundo artículo con el 20% de descuento, el tercero con el 50% de descuento, etc.). ¿Lo malo de esto? En lugar de salir con un par de zapatos, que necesitaba, por $20, termino gastando $50 en tres pares… y me pasé de mi presupuesto.
4. Valore lo que necesita, y qué es lo que va a usar realmente. Esto aplica también para la adquisición o contratación de servicios. Usted a la mejor quiere solicitar un préstamo para refinanciar deudas, pero el banco le ofrece un “combo” que incluye el préstamo, una cuenta de ahorros y una tarjeta de crédito… cuidado, cuidado, porque el límite de la tarjeta es una deuda potencial que usted no necesita. En otros servicios, como los seguros, también se puede gastar más de la cuenta si no tenemos claro qué tipo de cobertura queremos, bajo qué condiciones, y con qué montos asegurados. El principio es siempre el mismo: mantenernos dentro de nuestras capacidades.
5. Aprenda a distinguir las que sí son buenas ofertas. Hay ofertas que se pueden aprovechar muy bien, y que representan verdaderas oportunidades de ahorrar. Por ejemplo, en la época de regreso a clases, una promoción del segundo para de zapatos con descuento le cae al pelo a los padres de familia, que tienen que comprar, de todas formas, zapatos de diario y deportivos. De la misma forma, los “combos” de productos alimenticios que se ofrecen en los supermercados rara vez incluyen cosas que no se usen en el hogar. Aquí hay que tener cuidado, como siempre, con las fechas de vencimiento.
En fin, con un poco de discernimiento y disciplina podemos hacer rendir más nuestro dinero, evitar gastar más de la cuenta y aprovechar las ofertas, cuando estas valgan la pena. Como siempre, son bienvenidos sus tips y sugerencias.