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Posts Tagged ‘ahorro’

marzo 9th, 2010

Sáquele el jugo a los “combos”

Concepto heredado de la era de la comida rápida, los combos son ahora una estrategia ampliamente usada por comercios, para vender todo tipo de cosas, desde, por supuesto, menús de comida, hasta servicios financieros.

El valor agregado de un combo es, según quien lo ofrece, que se puede adquirir una mayor cantidad de productos o servicios, a un costo menor. La prueba la dan en cifras frías: le presentan al potencial comprador la sumatoria del precio individual de cada componente del combo, y el precio reducido que implica adquirirlos en conjunto.

Pero esto no siempre implica ahorro y, de hecho, puede llevarnos a comprar cosas que no necesitamos, y a gastar más de lo que deberíamos. Hay que saber distinguir cuándo podemos aprovechar, y cuando no, este tipo de ofertas. A ver, un poco en detalle:

 

1. Piense qué es lo que necesita, o quiere, comprar. Enfocarse es una buena forma de ahorrar. Llevar claro qué es lo que comprará, y el dinero del que dispone, es el primer paso para mantenerse dentro de su presupuesto, y no excederse, no adquirir nuevas deudas y no recargar su tarjeta de crédito. Si lo que tenía presupuestado para comprar un artículo, le alcanzará para adquirir dos, pues, ¡bienvenido!

 

2. Manténgase dentro de su plan definido. Definido qué es lo que va a comprar, y cuánto quiere gastar, respete estos límites. En los salones de belleza, por ejemplo, es cada vez más y más común que ofrezcan “paquetes” de servicios, de modo que una visita para un corte de $5 se puede convertir en una sesión completa por más de $60, si nos descuidamos. ¿Cuándo puede ser esta una buena opción? Cuando el gasto se mantiene dentro de nuestro presupuesto, y represente realmente un ahorros significativo.

 

3. Cuidado con los descuentos acumulativos. Me ha pasado. Entro a una tienda por una cosa y salgo con cinco (aquí aplica el tema de las ofertas del segundo artículo con el 20% de descuento, el tercero con el 50% de descuento, etc.). ¿Lo malo de esto? En lugar de salir con un par de zapatos, que necesitaba, por $20, termino gastando $50 en tres pares… y me pasé de mi presupuesto.

 

4. Valore lo que necesita, y qué es lo que va a usar realmente. Esto aplica también para la adquisición o contratación de servicios. Usted a la mejor quiere solicitar un préstamo para refinanciar deudas, pero el banco le ofrece un “combo” que incluye el préstamo, una cuenta de ahorros y una tarjeta de crédito… cuidado, cuidado, porque el límite de la tarjeta es una deuda potencial que usted no necesita. En otros servicios, como los seguros, también se puede gastar más de la cuenta si no tenemos claro qué tipo de cobertura queremos, bajo qué condiciones, y con qué montos asegurados. El principio es siempre el mismo: mantenernos dentro de nuestras capacidades.

 

5. Aprenda a distinguir las que sí son buenas ofertas. Hay ofertas que se pueden aprovechar muy bien, y que representan verdaderas oportunidades de ahorrar. Por ejemplo, en la época de regreso a clases, una promoción del segundo para de zapatos con descuento le cae al pelo a los padres de familia, que tienen que comprar, de todas formas, zapatos de diario y deportivos. De la misma forma, los “combos” de productos alimenticios que se ofrecen en los supermercados rara vez incluyen cosas que no se usen en el hogar. Aquí hay que tener cuidado, como siempre, con las fechas de vencimiento.

 

En fin, con un poco de discernimiento y disciplina podemos hacer rendir más nuestro dinero, evitar gastar más de la cuenta y aprovechar las ofertas, cuando estas valgan la pena. Como siempre, son bienvenidos sus tips y sugerencias.

marzo 1st, 2010

Saber aprovechar las ofertas

Me encanta cuando se acerca el fin de la quincena. Y no, no es solo por la inminencia del día de pago, sino por la cantidad de ofertas y rebajas que comienzan a anunciarse en supermercados y otros negocios.

Productos al 2×1, con 40% de descuento, compre uno y lleve el otro por $1… la creatividad es el único límite para los recursos con los que los negocios buscan atraernos en esos días en los que, aún, tenemos dinero en los bolsillos.

Pero tomar la lista de ofertas del supermercado y llenar la carretilla a lo loco no nos garantiza que vamos a ahorrar. De hecho, el abusar de las ofertas o no saber aprovecharlas puede hacer que gastemos más de la cuenta. ¿Cómo así? Veamos algunos ejemplos:

 

  1. Ofertas que no son ofertas: Me ha pasado, lo he comprobado. Resulta que a veces se anuncia con bombo y platillo una rebaja que, en la práctica, no lo es. ¿Ejemplos? Fíjense en los productos que compran con regularidad. En mi caso, mi debilidad son los yogures líquidos. A veces veo anunciadas “ofertas” que no son más que rebajas de uno o dos centavos en el precio normal. Este tipo de oferta es buena si ustedes de todas formas tenían en su lista adquirir este producto, e iban a ir al supermercado a hacer su compra regular. Pero no vale la pena hacer un viaje al supermercado para adquirir un producto que no se necesitaba, cuando la rebaja es tan poca.

 

  1. Cuidado con el “uno y medio”. Otro ejemplo claro de ofertas que no son ofertas es el famoso “compre uno y lleve el otro a mitad de precio”. Es bueno, antes de adquirir una de estas ofertas, averiguar bien cuál es el precio original de estos productos, y comparar si, realmente, al adquirir dos nos estamos llevando un buen ahorro.

 

  1. Ojo con las grandes gangas. Y sí, otra tentación en la que caemos muchas veces es enloquecer con las grandes rebajas. Hay supermercados y almacenes que tienen estantes especiales con productos hasta con un 75% de descuento. Estas pueden ser buenas oportunidades para ahorrar, si sabemos aprovecharlas bien, siguiendo unas simples reglas:

 

–         El tipo de producto del que se trata: si es un aparato electrónico, puede ser que tenga algún desperfecto, y por el descuento se trata de mercadería sin cambio ni devolución. Hay que asegurarse bien que funcione correctamente antes de comprarlo.

–          Verificar pequeñas averías: pasa con la ropa. Un suéter de lana  con un hilo descosido en la manga puede estar en rebaja, pero hay que ver si es posible reparar esta avería. Una camisa a la que le falta un botón, por ejemplo, puede ser una buena ganga, ya que es una avería fácil de reparar. Prendas ropas o manchadas son más difíciles de arreglar, y además, por estar en oferta, no serán sujetas a cambio, en la mayoría de los casos.

–         Fechas de vencimiento: si estamos hablando de productos alimenticios, lo primero a ver es la fecha de vencimiento. Es prudente comprar algo que se vencerá el próximo mes, solo si estamos seguros de que lo vamos a consumir antes de que venza. Pero es poco inteligente comprar un galón de aceite que vencerá en una semana, a menos que tengamos algún negocio de venta de frituras.

–         Otros perecederos: hay otros productos que, aunque no sean alimentos, tienen fechas de vencimiento, como los cosméticos y los medicamentos. Siempre hay que ver la fecha de caducidad de las cosas que compramos, pero hay que poner el doble de atención cuando se trate de productos en oferta.

 

  1. ¿Realmente lo necesito? Las ofertas son algo así como un imán para mí, y discernir entre lo que realmente podré usar y lo que no. En nuestro país tropical es común que se pongan en oferta prendas calientes, o suéteres demasiado abrigadores. A menos que usted sea una persona que viaja mucho a lugares frío, o  tenga su casa en El Pital o los Planes de Renderos, no caiga en la tentación. ¿Zapatos de tacón de aguja o botas de cuero de cocodrilo con punta de acero, que están con el 60% de descuento? Piénselo también. La filosofía de que “talvez un día lo ocupe”, lo llevará a llenarse de cosas y gastar sin necesidad.

 

  1. Cosas “para después”. Hay artículos que sí pueden comprarse aprovechando las rebajas, y guardarse para después, porque es inevitable que vayamos a usarlas. ¿Ejemplos? Cuadernos, para quienes tienen hijos. Calcetines y ropa interior. Bolsas para la basura y papel higiénico. La regla aquí es no excedernos demasiado de nuestro presupuesto, y solo hacer estas compras anticipadas cuando la oferta realmente valga la pena.

 

  1. Planifique sus compras y coordínelas con su agenda. Si usted ha visto que su almacén favorito tiene rebajas, y está tentada a renovar todo su guardarropa, siéntese y cuente hasta 10. La forma más sabia de hacer compras en momentos de rebajas es, primero, hacer un inventario de las cosas que se tiene (por qué, sí, es bien probable que encuentre una linda blusa negra con descuento, pero resulta que en su closet usted ya tiene tres blusas negras), revisar cuáles serán sus prioridades (prendas básicas, en colores que combinen entre sí), y, finalmente, depurar la lista resultante, según su presupuesto disponible. Es bueno también tener claro si hay cumpleaños u otras celebraciones cerca. Puede comprar con tiempo lo que necesite usar para la ocasión, e incluso que logre adquirir los regalos a buen precio, pero recuerde, dependiendo del tipo de oferta o la tienda de que se trate, puede que no haya la opción de devolver el regalo, en caso de que al agasajado no le quede bien… o no le guste.

 

  1. No compre solo. Si usted tiende a comprar cosas que no necesita, a gastar más de la cuenta e incluso sobrecargar su tarjeta de crédito cada vez que cree ver una ganga, una buena forma de controlarse es no ir a las tiendas solo. Busque la compañía de alguien que le puede ayudar a controlarse, que le recuerde qué cosas necesita y qué no, y que le jale la oreja cada vez que se sienta tentado a endeudarse. Recuerde, ninguna oferta lo será si usted termina pagando intereses por el valor que pagó. Use su tarjeta solo si está seguro de que pagará el 100% del cargo antes de su fecha de corte, con lo cual se habrá ahorrado el pago de intereses.

 

En lo que a ofertas se refiere, la regla de oro es comprar solo lo que se necesita, si la oferta vale la pena y el producto que estoy adquiriendo está en buen estado. En todo caso, cambiar nuestros hábitos de compra es un trabajo que puede requerir tiempo y esfuerzo, pero dando un paso a la vez se logran importantes avances, y ahorros. Y usted, ¿suele aprovechar las ofertas para hacer sus compras? Compártanos sus experiencias y consejos.

febrero 22nd, 2010

Vigentes nuevas tarifas de ANDA

TARIFAS DE ANDA-02-02 

 

Febrero nos ha dejado muchas malas noticias, pero entre las pocas buenas cosas del mes está la revisión y reducción de algunas de las tarifas del pliego tarifario de ANDA.

Debo decir que el planteamiento del presidente de la autónoma es muy acertado: el agua cuesta, hay que cuidarla, y si no se cuida, pues hay que estar dispuesto a pagarla. De esto hablábamos en la primera entrada que le dediqué al tema de las tarifas, cuando explicaba el concepto de la señal de precios.

Bueno, pues ahora lo que quiero es compartirles las nuevas tarifas, tal cuales la ANDA las está aplicando actualmente, y cuyo detalle pueden encontrar en la imagen que acompaña a esta entrada. También reproduzco a continuación parte del texto del comunicado oficial preparado por la comisión que revisó las tarifas. Espero que les sea de utilidad:

La Comisión nombrada por el Presidente de la República Mauricio Funes y que integran el Ministro de Economía,  Héctor Dada Hirezi, el Presidente de ANDA, Marco Antonio Fortín y el Presidente de la Defensoría del Consumidor, Armando Flores, anunció hoy el nuevo pliego tarifario de agua potable.

Entre las acciones que se aplicarán de inmediato se encuentran tres importantes anuncios:

El primero es que se ha aplicado al subsidio una nueva gradualidad, de manera que no haya variaciones tan fuertes como las que se produjeron con la anterior aplicación de la tarifa y de esta manera beneficiar a la población más necesitada del país.

De acuerdo al nuevo pliego tarifario el subsidio se aplicará hasta consumos menores a los 45 metros cúbicos. Para estos usuarios las rebajas van desde el 2.6% hasta el 35%, llegando a registrarse una disminución en algunos casos de hasta $13.40 por factura mensual.

El segundo es la focalización destinada muy especialmente a grupos más vulnerables y de menos ingresos. Estas medidas beneficiarán a:

  • Los usuarios que consumen menos de 10 metros cúbicos, a quienes se les elimina el costo de alcantarillado de $0.10.
  • 2,513 mesones, que tendrán una rebaja tarifaria del 28.6%. Es decir, el precio por metro cúbico baja de $0.21 a $0.15.
  • Comunidades pobres que se abastecen por medio de 4,480 cantareras que tendrán una reducción del 52.4%. Es decir, el precio del metro cúbico en este caso baja de $0.21 a $0.10.
  • Instituciones de bien público, esto es, escuelas, clínicas, hospitales nacionales, centros de salud, asilos y otros servicios comunitarios, que tendrán una reducción del 33%. Es decir, el precio del metro cúbico para ellos baja de $0.39 a $0.20. En total se trata de 1,186 instituciones.

Pliego tarifario retroactivo

La tercera medida establecida y considerada de gran importancia para todos los usuarios es que por decisión del Presidente de la República, Sr. Mauricio Funes, estas rebajas al precio del agua se efectuarán con carácter retroactivo al mes de noviembre del año pasado.

Esto significa que ANDA revisará todas las facturas, de los 600 mil usuarios residenciales, realizadas con el pliego anterior y las devoluciones se realizarán en los meses de marzo, abril y mayo.

Ahorro de agua potable

Los miembros de la comisión que analizó las nuevas tarifas destacaron que la focalización y la gradualidad de las tarifas llevan un mensaje claro para todos los consumidores: el uso racional del agua. “Tenemos que evitar el derroche y el despilfarro de este recurso tan necesario”, recalcaron.

Por esta razón, esta comisión recomendó a la Presidencia de la República realizar una campaña masiva de información sobre las nuevas medidas y, a la vez, una campaña de concientización para toda la sociedad en el uso responsable del agua.

febrero 10th, 2010

Cómo evitar facturas telefónicas exorbitantes

A mi generación le tocaba, a la fuerza, hacer un uso racional del teléfono, porque no había inalámbricos y los aparatos generalmente estaban puestos en medio de la sala, muy a conveniencia de los papás, que pasados cinco minutos podían llegar a pararse a lado nuestro y decirnos con una mira que colgáramos, que ya era mucho.

Ahora, el tema del control de nuestro gasto telefónico es más un ejercicio de autocontrol y, como casi cualquier otra cosa de nuestra vida, de saber informarnos.

En lo personal, la ignorancia me ha llevado a pagar facturas arriba de $150 por mi celular: recién estrenaba mi aparato actual, que tiene acceso a Internet inalámbrico pero también funciona con un protocolo de conexión de datos que, a través de la línea celular, me da acceso a la red.

Durante un viaje de trabajo, y ante la carencia de señales de Internet inalámbrico, activé la conexión de datos. En el momento tuve acceso a la web, a mis correos y a mensajería instantánea, lo cual me dejó más que feliz con el servicio.

Lo que yo no sabía es que las compañías telefónicas cobran itinerancia, el famoso roaming, también por el acceso a Internet a través de la conexión de datos u oficina móvil. Cuando recibí mi factura, me dieron ganas de llorar, solo por la navegación de esos días tuve que pagar $80.

Quiero compartir hoy con ustedes algunos consejos que me han servido mucho para evitar sorpresas desagradables. Estos consejos van dirigidos principalmente a quienes tienen líneas postpago, o contratos para su servicio de celular, pero también incluyo algunos para quienes recargan con tarjeta y quienes tienen servicios integrados de Internet, teléfono y cable:

 

  • Manténgase dentro de su plan. Los contratos postpago incluyen una cantidad de minutos aire, o “bolsón”. Trate de mantenerse dentro de este límite de tiempo, porque así podrá saber cuánto será el monto de su factura a fin de mes —por ejemplo, con un plan de $20 con 100 minutos incluidos, si se mantiene dentro del plan no tendría que temer por una factura más alta—.
  • Consulte a qué redes aplica su plan. Puede que su compañía telefónica le incluya, dentro de su bolsón de minutos, tiempo para hablar a otras telefónicas. Pero también puede ser que su bolsón solo aplique para llamadas a su mismo operador. Es básico que usted haga el tiempo de llamar a su compañía y consultar al respecto, para evitar sorpresitas desagradables.
  • Consulte las tarifas a diferentes redes. ¿Sabe usted cuál es la tarifa que paga por minuto a llamar a una línea fija, a celulares de su misma red, o a números de otros operadores? Lo más seguro es que la respuesta sea no. Pues bien, es tiempo de que se informe. Cuando contratamos una línea celular las empresas suelen entregarnos una tabla de tarifas, a la que no le hacemos mucho caso. Si ya no se acuerda dónde puso esta tabla, puede pedírsela a su compañía, y así saber cuánto le cuesta cada tipo de llamada.
  • Consulte el costo de servicios adicionales. Si, como en mi caso, usted paga una cuota básica por navegación en Internet, o un paquete de oficina móvil, aplica el mismo consejo que con los minutos: manténgase dentro del límite de megabites que incluye su paquete, si se pasa, se lo cobrarán adicional.
  • Infórmese de las tarifas por itinerancia o roaming. ¡Qué lindos los anuncios del roaming! Nos recuerdan que podemos estar comunicados con nuestros seres queridos, aunque estemos lejos… a un precio. Las tarifas por roaming o itinerancia varían de operador a operador, de país a país, y no es el mismo cargo por recibir una llamada, que por hacerla. Mi consejo: antes de viajar, infórmese sobre estas tarifas según el país al que vaya, haga números, y asegúrese de no generar cargos que estén más allá de su capacidad de pago.
  • Navegar por Internet desde fuera es caro. Si tiene activada la navegación por Internet u oficina móvil en su celular, consulté cuáles son las tarifas por navegación cuando esté fuera del país. Estas son mucho más altas que las que aplican localmente.
  • Que los mensajitos no le chupen su saldo. Esto va especialmente para quienes usan líneas prepago. Conocer al amor de nuestra vida, recibir consejos para ser feliz, chistes, poemas, tips para adelgazar… hoy se nos ofrece de todo, al alcance de un mensajito de texto. Antes de activar cualquiera de estos servicios, hay que estar concientes de que tienen un costo, y que una vez suscrito, puede que usted tenga que pasar por varios trámites para desactivar estos mensajes, que le caerán automáticamente y cuyo costo se le cargará de la misma forma.
  • Aproveche los dobles saldos. La misma competencia entre las telefónicas ha permitido que los consumidores gocemos de promociones, en ciertos días, de doble y triple saldo. Estos días pueden aprovecharse para hacer la recarga de saldo que teníamos presupuestada y programada, y lograr algo de tiempo aire adicional.
  • Cuidado con las promociones. Tenga cuidado con promociones que lo invitan, por ejemplo, a suscribirse por $2 diarios y enviar mensajitos ilimitados, y otras por el estilo. Antes de suscribirse a estas promociones, valore si realmente hará uso de lo que le están ofreciendo. Si usted es una persona que enviará 200 mensajitos o más, pues le resultará beneficioso, pero si usted no envía más de cinco mensajes al día, mejor pague únicamente el costo de estos.
  • Cuide sus consumos en casa. Si usted tiene un paquete múltiple en su casa, de los que ofrecen telefonía fija y celular, navegación en Internet y hasta televisión por cable, tenga en cuenta que cada servicio incluye una cantidad de minutos, pero que al pasarse de la misma se le generará un cobro adicional. Hay que saber qué cantidad de minutos, o kilobites de navegación, se nos incluye en el paquete básico, y tener cuidado de no rebasar estos límites, si no queremos que nuestra factura crezca.

 

Y usted, ¿cómo cuida su consumo de teléfono? ¿Qué experiencias ha tenido en cuanto a la facturación de estos servicios? Comparta con nosotros sus consejos y sus experiencias.