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Consejos de Vida

Queridos padre y madres de familia y queridos lectores.
Gracias por sus comentarios y sugerencias para mis futuras publicaciones. Me han solicitado que escriba sobre superación personal y reflexiones bíblicas. Así que para complacerles a ambos tomé un texto bíblico que sé que te ayudará a tí que eres padre o a tí joven que lo serás algún día.

Amigos, Dios no nos ha dejado solos, el manual de vida se encuentra en su sagrada Palabra. Si quieres leer más dime y te diré de que libro extraje este apartado.

Bendiciones. Espero les sirva.

01 El que ama a su hijo lo castiga asiduamente, para poder alegrarse de él en el futuro.

02 El que educa bien a su hijo encontrará satisfacción en él y se sentirá orgulloso entre sus conocidos.

03 El que instruye a su hijo dará envidia a su enemigo y se sentirá dichoso delante de sus amigos,

04 Muere el padre, y es como si no muriera, porque deja detrás de sí a uno igual a él.

05 Mientras vive, se alegra de verlo, y a su muerte, no siente ningún pesar:

06 Deja a alguien que lo vengará de sus enemigos y devolverá los favores a sus amigos.

07 El que mima a su hijo vendará sus heridas y a cada grito que dé, se le conmoverán las entrañas.

08 Un caballo sin domar se vuelve reacio, y un hijo consentido se vuelve insolente.

09 Malcría a tu hijo, y te hará temblar; juega con él, y te llenará de tristeza.

10 No hagas bromas con él, para no sufrir con él ni rechinar tus dientes al final.

11 No les des rienda suelta en su juventud,

12 pégale sin temor mientras es niño, no sea que se vuelva rebelde y te desobedezca.

13 Educa a tu hijo y fórmalo bien, para que no tengas que soportar su desvergüenza.

14 Más vale pobre sano y vigoroso que rico lleno de achaques.

15 La salud y el vigor valen más que todo el oro y el cuerpo robusto, más que una inmensa fortuna.

16 No hay mejor riqueza que la salud del cuerpo ni mayor felicidad que la alegría del corazón.

17 Es preferible la muerte a una vida amarga y el descanso eterno a una enfermedad incurable.

¿Qué quieres leer en este blog?

Saludos queridos lectores.

Durante este tiempo que he tenido este blog, siempre he sido yo el que decide sobre qué escribir.

Ahora quiero darte el control.

Te doy tres opciones y la más votada será la que prime en mis próximas publicaciones.

-Superación personal

-Temas actuales del acontecer nacional

-Reflexiones Bíblicas

Espero tu respuesta…

¿Dónde pongo mi corazón?

Comparto contigo esta reflexión.

Mt 6, 19-23
No amontonéis tesoros en esta tierra, donde la polilla y la herrumbre echan a perder las cosas, y donde los ladrones perforan los muros y los roban. Amontonad mejor tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre echan a perder las cosas, y donde los ladrones no perforan los muros ni roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Jesús compara el Reino de Dios a un tesoro que está escondido, o a una perla preciosa de gran valor. El mercader que tiene la fortuna de hallarlos vende todo lo que tiene para comprarlos. Vender todo significa cambiar de vida, y seguir un nuevo rumbo, porque se ha encontrado la auténtica felicidad… Ante todo, la conversión es una experiencia interior que nace del corazón del hombre. Es el tesoro del Reino que se puede pregustar en la tierra pero que de suyo es un bien del cielo.
Cuando las cosas de este mundo invaden el corazón, más que saciarlo, lo dejan más hambriento, pues nuestro corazón está hecho para algo más duradero. San Agustín decía: Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en ti. Así ocurre cuando el deseo de tener tal o cual cosa, de usar o poseer tal otra, llega a inquietarnos.
Usar y tener más y mejores medios, no es malo en sí. Pero si con la excusa de que los demás lo hacen o lo tienen, damos rienda suelta a este afán, podemos terminar por convertirnos en personas que viven inmersas en una insaciable sed de todos los bienes materiales.
Luego nos precipitamos en el engaño de idolatrar el tener en nuestra vida. Una falsedad que, unida a la codicia, multiplica el deseo de tener más y más. Ahora bien, esto no significa que no debamos interesarnos por las cosas de este mundo; todo lo contrario. Tenemos obligación de ocuparnos y preocuparnos de nuestras cosas, de vivir en medio del mundo, sin ser del mundo, de transformar el mundo, etc. Pero no es en ellas donde debemos poner nuestro corazón, sino en Dios. A medida que vamos haciendo la experiencia de la posesión de Dios, como supremo bien y dicha única de nuestra vida, las cosas materiales se van situando en su lugar adecuado: medios, criaturas, peldaños para cumplir una misión, para conseguir un fin: la gloria de Dios.

Sepamos desprender nuestro corazón de cualquier bien material, que perece, y apeguémoslo sólo en Dios. Pensemos con fe, que un solo momento en el Paraíso, vale infinitamente más que el mundo todo con sus bienes pasajeros.
Te invito hermano y hermana que lees a que hagas esta oración. Recuerda que Dios siempre te escucha.
Jesús, Tú eres el único que sacia de veras mi corazón. Tú eres la única fuente en la que puedo reposar. Quisiera tener esto grabado a fuego. Ayúdame. No permitas que acuda a cisternas rotas, olvidándome de ti, fuente de aguas vivas.

En el pesebre de tu corazón

El pavo, el árbol de navidad, los estrenos, las luces de color y todo el ambiente navideño ya invaden nuestras vidas, nuestros sentidos y nuestro corazón…

El aguinaldo ya tiene dueño y planes desde enero de este año. Los comerciantes no esperan ni siquiera noviembre para sacar todos los productos navideños a relucir. En muchos lugares, las ventas de luces y pólvora no se aguantan por comenzar a vender y los niños haciendo su carta a Santa Claus explicando lo maravillosamente bien que se han portado este 2010.

En otras palabras, todo está listo para ese gran día. Pero, ¿cuál gran día? Muchas veces me pregunto si en realidad estamos conscientes de lo que esta época significa y el verdadero sentido, significado y manera de celebrar que debemos darle. Parece que nuestras billeteras vacías se han apoderado de la mente y solo piensan en cómo llenarse para seguir y seguir gastando, hasta el cansancio.

Haber, lo diré como una historia. Erase una vez, en un lugar del Medio Oriente, y muy lejano por cierto, una joven pareja conformada por José y María pedían posada, pues la mujer estaba a punto de dar a luz. A pesar de su estado, nadie les dio posada alguna. Es más, hasta les tiraban la puerta en la nariz, literalmente. La noche era fría y el niño estaba a punto de nacer. Al ver la situación y por vergüenza solamente, alguien les ofreció un espacio en un establo; esperando que se lo rechazaran. Sin embargo, aquella pareja lo aceptó. Resulta que el momento de dar a luz llegó y nada más que paja fue la cuna de aquel bebé, que luego de unos años dio su vida hasta por los que no quisieron abrir las puertas de su hogar para que naciera.

Por cualquier situación, el nombre de aquel bebé era Jesús. Desde tiempos de los primeros cristianos, se ha venido recordando aquel momento profetizado desde hace mucho. Cuando el hijo de Dios se hizo hombre, para la redención de todos y todas.

El objetivo de haber escrito los párrafos anteriores no ha sido para abofetear tus conocimientos de historia. Ha sido para mover tu consciencia y recordarte la verdadera razón de celebrar la navidad.

No voy a dudar que muchos de los elementos que ya conocemos brinden alegría. Pero no olvidemos una verdad muy importante: La primera navidad no fue llena de lujos, estrenos, arbolitos ni nada por el estilo. Fue humilde y lo más importante, en familia.

Los amigos, el trabajo y todo lo demás deben quedar en segundo plano al celebrar este 24 de diciembre. Abramos nuestro corazón para que sea un pesebre dónde Jesús pueda nacer y dejar su paz y amor. Estas no son cursilerías. Son realidades que al crecer muchas veces olvidamos.