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¿BENDICIÓN O DESGRACIA?

Saludos hermanos. Muchas veces, en nuestra vida ocurren una serie de acontecimientos que según su resultado, les catalogamos como bendiciones o castigos de Dios.

Cuenta una historia que había una vez un campesino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo: ¡Padre, que desgracia! Se nos ha ido el caballo. ¿Por qué le llamas desgracia? respondió el padre, veremos lo que trae el tiempo…

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo. ¡Padre, que suerte! exclamó esta vez el muchacho. Nuestro caballo ha traído otro caballo. -¿Por qué le llamas suerte? – repuso el padre – Veamos que nos trae el tiempo…

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y este, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna. -¡Padre, que desgracia! – exclamó ahora el muchacho -. ¡Me he quebrado la pierna! Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: -¿Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo!

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama.
Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo. El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

Lo mejor es esperar, pero sobre todo confiar en DIOS, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas de acuerdo a su plan infinito….. Gloria a Dios

Transfiguremos nuestros corazones

Una de las celebraciones más importantes en nuestro país son las fiestas dedicadas al Divino Salvador del Mundo. En ellas se celebra, como acto conmemorativo, aquella palabra del evangelio de San Marcos 9, 2 – 3 en donde contemplamos la transfiguración del Señor Jesús y la dicha de los discípulos al ver la gloria de nuestro Salvador. Hoy es momento que tomemos como cristianos la responsabilidad de entregarnos por completo a la voluntad de Dios y de esta manera podremos contemplar su gloria.

A veces los pesares de la vida nos van alejando del amor de Dios, los problemas de nuestra vida van estrechando nuestros lazos de amor y de dependencia al Creador. No podemos ser felices aunque buscamos la manera de serlo bajo nuestros propios medios, olvidándonos por completo de la existencia de Dios en nuestras vidas.

En el portal de internet Catholic.net, leía que “La Transfiguración del Señor nos habla de la plenitud, nos habla de que no existen carencias, de que no existen limitaciones, de que no existen ausencias. Cuántas veces las ausencias de los seres queridos son tremendos motivos de tristeza y de pena. Ausencias físicas unas veces, ausencias espirituales otras; ausencias producidas por una distancia que hay en kilómetros medibles, o ausencias producidas por una distancia afectiva”.

Aunque nos parezca muy difícil permanecer en un ambiente de paz y de armonía cuando estamos rodeados de tanta criminalidad e injusticia, debemos de buscar la manera de convertirnos a la voluntad de Dios. Como cristianos y como seres humanos estamos llamados a contemplar la presencia de Dios en nuestras vidas. Así como Pedro, Santiago y Juan tuvieron la oportunidad en aquel monte de ver la gloria de Jesús, nosotros también podemos dejar nuestras penas, llanto, dolor y sufrimiento y decirle a Jesús con aquellas mismas palabras “Que bueno es estar aquí contigo”. Cristo es la única felicidad de nuestras vidas.

No veamos la transfiguración de Jesús solo como un milagro más, sino como un llamado que Jesús nos hace de cambiar nuestra manera de pensar y de vivir con los demás. Un llamado a reconciliarnos con Dios y de dejar atrás una vida llena de pecados y de dolor.

Es momento de dejar de creer que seremos felices por nuestra propia cuenta. Es momento de entregar nuestra vida y nuestra felicidad a Jesús. Hoy es tiempo para que nuestros corazones tomen una actitud amor y fidelidad a la palabra de Dios. Un tiempo para dejar a un lado nuestras penas y transfigurar nuestros corazones ante la presencia del Padre para poder gozar de su gloria.
Para poder ser felices, debemos entregarnos con un corazón puro y nuevo ante el Creador. Debemos saber entregarnos por completo al servicio de Dios y reconocer que sólo con Él podremos ser felices. Atendamos al llamado del Padre “Este es mi hijo amado; escuchadle”.

Elegir la mejor parte

Quiero iniciar compartiendo contigo la inmensa alegría que me da el haber celebrado los catorce años del Ministerio Dei Verbum. Estoy totalmente convencido que Dios nos tiene en este mundo para algo grande, para anunciar su palabra.

Ahora, entrando en materia del blog, reflexionemos un poco sobre qué significa elegir la mejor parte y sobre cuál es esa parte.

La mejor explicación la encontramos en el evangelio tomado de San Lucas 10,38-42.

Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.

Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”.

Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.

Palabra del Señor, Gloria y Honor a ti Señor Jesús.

¿Cuántas Marta hay en el mundo? O ¿acaso estás actuando como Marta en este momento? Hermano, no te afanes por cosas vanas que no traerán valor a tu vida. Muchas veces nos afligimos porque el dinero no nos va alcanzar, sabiendo que Dios siempre nos dará el pan de cada día.

No estoy diciéndote que descuides tus hijos, tu trabajo ni tu hogar. Solamente que primero debe ser Dios. Imagínate lo siguiente. No vas a misa porque tienes que trabajar. ¿Por qué dejar en segundo plano al dador de ese trabajo, al que es tu creador y salvador y que si desea puede darte un mejor trabajo o quitarte el que tienes porque le has olvidado?

Primero Dios y luego todo lo demás. No olvides que ha dicho en su palabra que lo demás vendrá por añadidura. Y, en repetidas ocasiones nos afanamos por lo que no lo merece.

Jesús dice en este evangelio que María ha elegido la mejor parte, la cual no le será quitada. La invitación es a que elijas hoy la mejor parte, Jesús. Enamórate de Él y verás como tu vida cambia. Ya no busques mas testimonio o como diría un amigo comunicador, ya no busques la noticia, sé la noticia de que Jesús está vivo y tiene poder.

La Silla

En esta ocasión quería hablarte sobre la oración y me fue difícil encontrar una manera poco común. Pero creo que la encontré. Mira o mejor dicho, lee:
La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo.
Cuando el sacerdote llego a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote pensó que el hombre sabía que vendría a verlo.
“Supongo que me estaba esperando”, le dijo.
“No, quien es usted?”, dijo el hombre.
“Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted; cuando ví la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo vendría a visitarlo”.
“Ah si, la Silla”, dijo el hombre enfermo, le importa cerrar la puerta?” .
El sacerdote sorprendido la cerró.
“Nunca le he dicho esto a nadie, pero toda mi vida la he pasado sin saber cómo orar. Cuando he estado en la Iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae…, pero siempre esto de las oraciones me entró por un oído y me salió por el otro, pues no tengo idea de cómo hacerlo. -Entonces hace mucho tiempo abandoné por completo la oración.” Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas:
Te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe miras a Jesús sentado delante de tí. No es algo alocado el hacerlo, pues El nos dijo: “Yo estaré siempre con vosotros”. –

Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora”.-
“Es así que lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces”. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija…. pues me internaría de inmediato en el manicomio.”
El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo, y que no dejara de hacerlo.
Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición y se fue a su parroquia.

Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido.

El sacerdote le preguntó: ¿Falleció en Paz?

“Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso.”
“Cuando regresé de hacer compras una hora más tarde ya lo encontré muerto.”
“Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. -¿cree usted que pueda significar esto?”
El sacerdote se secó las lagrimas de emoción y le respondió: “Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera…”
¿Qué opinas sobre esta forma de oración?
¿Crees que es posible hacerlo o solo es una mera historia?