Regresar a La Prensa Gráfica

Posts Tagged ‘ahorro’

enero 18th, 2010

Cuidar el agua, cuidar mi bolsa (segunda parte)

aguablogmariana

En la entrada anterior hablábamos de cómo las nuevas tarifas que cobra la ANDA por el servicio del agua potable constituyen una señal de precio, que nos ha obligado a todos a hacer una revisión del uso que hacemos de este recurso.

Como a nadie le cae en gracia tener que pagar $40 por su factura de agua, el objetivo es lograr que nuestro consumo sea lo más bajo posible, y no pasarnos de los 40 metros cúbicos, que aún alcanzan subsidio.

Cada hogar tiene que determinar su propia meta de consumo, y estar conciente de que, por ejemplo, un consumo de hasta 40 metros cúbicos implica una factura de $20. En mi casa nos hemos puesto como propósito no pasarnos de los 30 metros cúbicos, pues no estamos dispuestos a pagar más de $11 al mes.

Ahora vamos a lo práctico: ¿Cómo ahorrar el agua? Les van acá unos consejos pequeñitos, fáciles de seguir, que siguen el principio de que, de poco a poco, podemos lograr un ahorro considerable.

 

El vaso es mi amigo. Aunque no nos demos cuenta, dejar abierta la llave del grifo mientras nos lavamos los dientes puede significar un consumo de hasta dos galones de agua cada vez. Si en una casa hay cinco personas, y cada persona se lava los dientes tres veces al día, eso se traduce en un desperdicio de 30 galones al día. En un mes, son 900 galones, es decir,  3.2 metros cúbicos de agua. El consumo de subsistencia establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de ocho metros cúbicos mensuales para una familia de cinco miembros (un consumo aproximado de 50 litros diarios por persona). Así que, una solución sencilla es que cada miembro de la familia tenga su vasito, abra el grifo solo para llenarlo, y use esa agua para mojar su cepillo y luego enjuagarse. Ahorro mensual: $3, y la posibilidad de mantenerse dentro del consumo que aún es subsidiado.

El balde también es mi amigo. A ver, si el agua que tiramos al lavarnos los dientes puede llegar a significar semejante desperdicio, ¿se imagina lo que tiramos al lavar nuestros carros, nuestros patios, nuestras aceras, etc.? En lo personal, estoy en contra de “lavar” las aceras con manguera, cuando lo mejor es barrer… pero otras necesidades de limpieza, como el lavado del carro, pueden hacerse usando una fracción del agua, con el uso de un sencillo balde o cubeta de agua. Lavar un auto con manguera normal (no las de presión que se usan en los autolavados) durante 15 minutos puede llegar a significar el desperdicio de hasta 60 galones de agua. En cambio, si se usa la manguera solo para llenar la cubeta, el consumo se reduce a unos 20 galones (si asumimos que usamos cuatro cubetazos de agua para esta labor, pero lo ideal es usar tres: uno para enjabonar y dos para enjuagar).

Planifique la lavada de ropa. Si usted lava a mano, no tire guacaladas y guacaladas de agua, tampoco acostumbre tener el chorro de la pila abierto mientras lava, porque esto dificulta llevar control de cuánta agua hemos gastado. El remojo es una forma inteligente de lavar, no solo porque la ropa queda más limpia, sino porque se gasta menos agua para sacar la suciedad. Si usted lava en lavadora, planifique la cantidad de lavadas que hará a la semana. Cada lavada puede significarle un gasto de 200 libros de agua. Reducir de Cinco a dos las lavadas semanales representa un ahorro de 211 galones por semana, 845 galones por mes, que se traducirán en una baja de tres metros cúbicos en nuestro consumo mensual.

Detecte los vampiros ocultos. Las fugas y goteras son el peor enemigo del ahorro en el consumo de agua. Usted puede ser una persona mesurada y ordenada, que no desperdicia agua, pero si tiene goteras o fugas sin detectar, su factura seguirá creciendo. Algunas goteras son fáciles de reparar en casa, basta con cambiar el empaque a los grifos. Una goterita puede tirar fácilmente 30 litros de agua por día. Pero si usted es uno de esos casos en los que la factura llega inexplicablemente alta, es mejor recurrir a ayuda profesional. El ahorro que obtendrá después lo justifica totalmente.

Use difusores. Hoy en día hay disponibles en el mercado una variedad de duchas, grifos y filtros para manguera que incluyen difusores. Estos hacen que el agua no salga de una vez, sino en pequeñas cantidades, a través de una serie de hoyos pequeñitos. Esto puede reducir hasta en un 25% la cantidad de agua que utilizamos, a largo plazo es una inversión que paga bien. Usted puede preguntar en cualquier ferretería por este tipo de productos, muchos fabricantes incluyen información del ahorro que se logra con los mismos.  

No tire dinero al inodoro. De la misma forma que hay mecanismos de ahorro para chorros y duchas, ahora también se venden inodoros ahorradores. Un inodoro normal puede tirar unos 20 litros de agua por descarga, pero los ahorradores reducen este gasto a seis. El sitio de la OPS en Colombia nos da una buena descripción al respecto. Pero aunque no compre un inodoro ahorrador especializado, siempre puede buscar entre las opciones disponibles los sitems de bombeo que requieren menor cantidad de agua. Usted puede pedir en la ferretería que le ayuden a buscar la mejor opción.

 

Nos quedamos hasta aquí por el momento. Espero que estos consejos les sirvan, que nos compartan sus propios truquitos para ahorrar agua, y si les interesó el tema, nos lo dejen saber, para hacer una tercera entrega sobre el mismo.

enero 14th, 2010

Cuidar el agua, cuidar mi bolsa (primera parte)

ANDA mantiene el subsidio, aunque diferenciado, para los consumidores de menos de 40 metros cúbicos.

ANDA mantiene el subsidio, aunque diferenciado, para los consumidores de menos de 40 metros cúbicos.

Ahora quiero hablar del tema de moda: el aumento en las facturas del servicio de agua potable. A muchos ya nos llegó la factura con el nuevo sistema tarifario, y algunos más que otros hemos tenido sorpresas desagradables, debido, principalmente, a que estábamos acostumbrados a no hacer un uso racional de este recurso, y aún así, pagar poco.

Para empezar, quiero hacer algunas aclaraciones necesarias sobre el sistema bajo el que, en nuestro país, se cobra por este servicio:

  • El agua no es gratis. Llevarla a nuestros hogares ha requerido enormes inversiones, mantenerla con la calidad adecuada y asegurar que nos llegue con frecuencia también exige dinero. Los problemas financieros de ANDA son, en muchísimos casos, la principal causa de que haya tantos salvadoreños que no reciben agua, a pesar de tener la infraestructura de acueductos en sus hogares.
  • El subsidio se mantiene. Los salvadoreños aún no pagamos lo que realmente cuesta el agua potable. Los economistas tienen un término que me encanta: “la señal de precio”. Esto es, en pocas palabras, que si algo me cuesta poco, tiendo a gastarlo sin mayor cuidado, pensando que vale poco. Pero si me cuesta más, tiendo a cuidarlo. Eso nos sucede con los subsidios, como el Gobierno aporta dinero para que no me cobren lo que realmente cuesta el agua, pues tiendo a desperdiciarla. El subsidio se mantiene, aunque con una estructura diferente, y esto nos obligará a todos a usar mejor el agua.

Dicho esto, pasemos a la estructura del subsidio, y cuánto costará el agua según la cantidad que se gaste en cada hogar.

  • ¿Cuánta agua consumo? Esta información aparece en el recibo de agua que nos llega. ANDA lo mide en metros cúbicos, y un metro cúbico tiene 275 galones, que a su vez equivalen a unos 1,040 litros. A la ANDA le cuesta aproximadamente $0.82 producir un metro cúbico de agua potable, pero lo cobra a un precio base de $0.72.
  • Consumo de 1 a 11 metros cúbicos. Generalmente son los hogares con menores recursos económicos, casas más pequeñas, no tienen lavadora ni gastan agua en bañar cuatro perros ni regar un jardín de 80 metros cuadrados… sus facturas no serán superiores a los $2.29.
  • Consumo de 12 a 20 metros cúbicos. Según los nuevos pliegos de ANDA, estos hogares seguirán pagando $0.21 por el metro cúbico, y $0.10 por el mantenimiento de alcantarillado. Una factura en este rango de consumo puede rondar los $4.30.
  • Consumo de 21 a 30 metros cúbicos. Pagarán $0.32 por metro cúbico, y por el mantenimiento de alcantarillado, $1.80. Una factura en este rango puede llegar a $11.40.
  • Consumo de 31 a 40 metros cúbicos. Pagará $0.45 por metro cúbico, y $2 por el mantenimiento de alcantarillado. La factura puede llegar a los $20.
  • Consumos arriba de 41 metros cúbicos. Ahora pagan $0.86 por metro cúbico. El cobro por alcantarillado varía entre $3 y $5, según el consumo mensual de agua.

Esperen nuestra próxima entrada, en la que compartiremos consejos fáciles, sencillos —muchos de ellos, tan obvios que los pasamos por alto—, para mantener bajo nuestro consumo de agua, cuidar nuestro bolsillo, y ayudar a hacer un uso racional de este recurso, tan importante, para tan poco valorado.

enero 13th, 2010

¿Qué me están cobrando? (segunda parte)

En la entrada anterior hablábamos sobre las ventajas de ser metódico a la hora de revisar nuestras cuentas, antes de pagarlas. Aunque el ejemplo más cotidiano y práctico con las compras del supermercado, esto aplica a diferentes áreas de nuestra economía.

Un área en la que debemos tener especial cuidado son las tarjetas de crédito. Conozco a una señora —mi ídolo personal, debo admitirlo—, que lleva anotado en una libretita el día, hora y monto de cada pago que hace, guarda cada voucher que le dan de sus tarjeta de débito —y sí, la doña detesta las tarjetas de crédito—, las acomoda en un fólder, y las coteja con el estado de cuenta que exige al banco cada mes.

Este hábito es realmente el deber ser de todo usuario de tarjetas. Pero aunque no tengamos esa disciplina, sí es necesario que, al menos, escudriñemos con pinzas los estados de cuenta que nos envía el emisor de la tarjeta.

En el estado de cuenta hay diferente información, muy valiosa, que debemos tener presente:

  • Al reverso, por ejemplo, los bancos incluyen en letra pequeña datos comonuestro saldo promedio mensual, la tasa deinterés anual que nos aplican, el interés que nos cobrarían por caer en mora, o el costo de hacer un retiro en efectivo.
  • En la parte del frente, un poco más visible, está nuestro saldo de contado —el cual, si pagamos en su totalidad, nos libra de sumar intereses—, nuestro pago mínimo —que en lo posible hay que superar en nuestro abono, para poder ir disminuyendo la deuda—, y eldetalle de cuánto de este pago mínimo irá a intereses y cuánto a pago decapital.
  • Finalmente, está la lista de cargos y abonos. Aquí aparecen, con fecha y monto, las compras que hayamos realizado. Si de pronto tenemos un cargo de un restaurante elcuál jamás en nuestra vida hemos visitado, es unaseñal de alerta. Si nos aparece un cobro duplicado, también hay que reclamar.

 Por eso es importante guardar los vouchers —aunque no los clasifiquemos y sumemos, como mi amiga—, porque son el respaldo para hacer cualquier reclamo. Además, en este listado de cargos y abonos pueden aparecer otros cobros que realiza el banco: el cargo por la renovación de la tarjeta, o el cobro por membresía, por ejemplo, que se añaden a la cuenta generalmenteta una vez por año.

Es importante saber que la muchos de los emisores de tarjetas están dispuestos a revertirnos este cobro de membresía o costo de la tarjeta, de forma total o parcial, si le hemos dado un buen uso a la misma, y hemos sido clientes cumplidos.

El propietario de una tarjeta en mora, o que ha estado inactiva por varios meses, difícilmente va a lograr una reversión, pero alguien disciplinado, que la usa regularmente y tiene sus pagos al día, puede conseguir que se le anule el cobro, una parte del mismo, o que el banco le ofrezca algo para compensarle, como un vale de supermercado o de gasolina.

Otros cargos, como los planes contra robo y fraude, también pueden aparecer en el estado de cuenta. Aunque estos planes constituyen una especie de seguro para evitarnos costos en caso de que la tarjetasea robada o clonada, no es obligatorio pagarlos, y elcliente puede solicitar que estos cobros se le reviertan.

Y usted, ¿es de las personas disciplinas que archivan sus vouchers? ¿O tiene su billetera repleta de papelitos amarillos apuñados? ¿Ha encontrado usted algún cobro extraño en su estado de cuenta? Compártanos su experiencia.

 

Las tarjetas de crédito, usadas correctamente, son un buen instrumento financiero.

Las tarjetas de crédito, usadas correctamente, son un buen instrumento financiero.

enero 12th, 2010

¿Qué me están cobrando? (primera parte)

 En mi casa, la revisión de las cuentas era considerada una señal de mezquindad.  Cuando veíamos a alguien revisar religiosamente cada factura, recibo o ticket que llegaba a sus manos, saltaba nuestro estigma familiar contra la tacañería.

A mí la experiencia me entró por el pellejo: solía agarrar el comprobante de compra, junto con mi vuelto, con elegante indiferencia, y apretujar todo dentro de mi billetera. Un día, por pura curiosidad, saqué el ticket del supermercado cuando ya estaba en casa, y me di cuenta de que me habían cobrado dos veces un paquete de detergente. ¡Eran $9.15 cobrados de más!

Desde entonces, reviso con lupa cada cobro que me hacen. Eso es sumamente útil. Si uno se toma el tiempo para chequear los comprobantes, puede verificar una serie de aspectos que pueden librarnos de pagar de más:

 

  • Si le han cobrado lo que uno efectivamente lleva
  • Si los precios de la viñeta son los mismos que nos han marcado —porque pasa, y seguido, que a los productos les dejan un precio puesto, y la máquina cobra otro diferente— a la hora de hacer el cobro.
  • Si realmente nos han hecho efectivos los descuentos y las ofertas ofrecidas. En mi caso, encontré varias veces que los famosos “2×1” no me los cobraban como tales.

 

Además, al hacer esta revisión dentro del mismo establecimiento, y al momento de la compra, se facilita hacer cualquier reclamo. Cuando llegué al supermercado con mi cara verde y mi reclamo de un detergente cobrado de más, tuve que pasar por toda la jerarquía administrativa de la tienda para que me devolvieran mi dinero.

Otra técnica útil, aunque requiere más tiempo, es ir a hacer las compras con una calculadora, e ir sumando los montos de lo que vamos tomando. Así, al llegar a la caja, tenemos ya hecha nuestra propia cuenta… si a la cajera le sale una cifra mayor, estamos listos para pedir que revise el detalle.

La Defensoría del Consumidor realiza sondeos periódicos en los establecimientos, para verificar que los productos tengan el precio a la vista, que es un requisito establecido en la Ley de Protección al Consumidor. Si usted no está seguro de un precio, se debe consultar a los empleados, y hay supermercados que cuentan con estaciones con un scanner de código de barras, en el que se puede verificarlos.

Y usted, ¿cuida el detalle de sus cuentas? ¿Ya le ha pasado que le cobran más de la cuenta? Cuéntenos sus experiencias.

Los productos en los supermercados deben tener el precio marcado de forma visible.
Los productos en los supermercados deben tener el precio marcado de forma visible.