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JESÚS SACRAMENTADO HA TRANSFORMADO MI VIDA ENTERA.

Nuestra sociedad, “fruto” del pecado

Mencionar La Campanera, El Centro Histórico de San  Salvador, La Terminal de Occidente y todo el transporte público de nuestro país es sinónimo de asaltos, asesinatos y estrés. En otras palabras, un caos total, un verdadero dolor de cabeza…

En las calles se escuchan mil y un comentarios. Que el Gobierno no hace lo que tiene que hacer, que la Policía es muy floja, que no hay trabajo, que Dios., que aquí, que haya… En fin, fulguran todos los posibles culpables de la actual crisis social que vivimos.

Pero, no nos hemos puesto a pensar que los responsables de estar como estamos somos todos. Sí. Los responsables somos nosotros por sacar a Dios de nuestras vidas. Le hemos dejado de lado en todos nuestros escenarios: Educación, salud, seguridad, economía, familia, círculo de amigos, trabajo, etc.

Parece que hemos olvidado lo que aprendimos en nuestra infancia: Si Dios no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. Es decir que por muchos planes que hagamos, si no tenemos a Dios como centro de nuestra vida, si no le apostamos a una verdadera evangelización del hombre y la mujer, no seremos capaces de salir de la “crisis”.

Quiero recordarte una gran verdad escrita en la Biblia, en el capítulo 18 del Génesis, “Dios reveló a Abraham que iba a destruir Sodoma, porque su pecado era muy grave”. Me atrevería a decir que no hay mucha diferencia entre esa arcaica y pecadora sociedad y la nuestra. Al igual que ellos nosotros nos olvidamos de Dios, buscamos placer y hacemos el mal. Si no volvemos nuestro corazón al Redentor, no seremos destruidos por azufre y fuego, sino por  violencia y falta de amor a Dios, por mencionar algunos factores.

Hoy, propongo un nuevo plan para salir de la “crisis”: La evangelización como eje transversal de nuestras vidas. Les aseguro que no existe ningún auténtico cristiano que se atreva a robar, matar, extorsionar o atentar contra el bienestar de sus connacionales. Les subrayo auténtico cristiano porque existen muchos que dicen llamarse cristianos y hacen lo que sea por su bienestar personal, sin importar a quien afectan.


¿Qué opinas al respecto?

No destruyamos nuestra casa

 

En esta ocasión, quiero iniciar agradeciéndote por visitar este sitio y compartir tus comentarios.

Ahora bien, a la luz del contexto actual de tanta violencia, injusticia, pobreza y sobre todo la separación de los miembros de nuestra iglesia, quiero exhortarte a que nos unamos como parte de un mismo cuerpo que somos. Es necesario que en lugar de criticarnos los unos a los otros y de dividir nuestros templos y nuestro trabajo pastoral, busquemos alternativas que nos unan. Oremos por la conversión de tantos hermanos que se alejan y por qué no mencionarlo, por algunos líderes que son presa del enemigo. Querido lector, deseo hacer especial énfasis en que el objetivo de este blog es invitarte a que no lotifiquemos nuestra iglesia.

A la luz de la Palabra, el evangelio de S. Juan nos transmite, como un ardiente deseo de Jesús, la unidad de sus discípulos: «Padre Santo, guarda en tu nombre a estos que me has encomendado, para que sean uno como nosotros» (Jn 17,11). Según este deseo, el misterio de Dios uno y trino ha de ser principio y enunciado de la Iglesia en su estado original.

La Iglesia es, ante todo, un misterio. Un gran misterio, pero con una estructura sacramental. Un instrumento de salvación instituido por Cristo para continuar su misión en la tierra. La Iglesia es el lugar donde el Espíritu une a sus fieles en un solo cuerpo. La falta de unidad falsea el signo y obstaculiza la evangelización. Es por ello que es nuestro deber el trabajar por la unión de nuestra iglesia como si se tratara de nuestra propia casa. No me dejarás mentir que cuando algo va mal en el hogar todos los miembros se preocupan por resolver la situación que les separa.

En este ambiente, el papa actual, Benedicto XVI, también se pregunta por el significado de esa unidad: ¿Qué significa restablecer la unidad de todos los cristianos? Todos sabemos que existen numerosos modelos de unidad y sabemos también que la Iglesia católica pretende lograr la plena unidad visible de todos los discípulos de Jesucristo. Esa plenitud en la que todos y todas trabajemos por el mismo fin: La gloria eterna.

Actualmente se están realizando múltiples esfuerzos por buscar esa unidad. Por  ejemplo, hay muchas parroquias que están realizando jornadas de oración por la recuperación de esa unión tan anhelada. Te invito nuevamente a que cada día eleves una pequeña plegaria, rogando a nuestro Señor envíe su Santo Espíritu a renovarnos y a transformarnos en su amor.

 

Atentamente:

Padre Martín.

 

Espero tus comentarios…

En las manos de Dios

El martes recién pasado, nuestros hermanos de Haití sufrieron un fuerte embate de la naturaleza a raíz del terremoto de más de siete puntos en la escala de Richter, que azotó su territorio y el territorio vecino de República Dominicana.

Las imágenes que presentan los medios de comunicación son sumamente desgarradoras. Estructuras públicas, privadas y eclesiásticas completamente destruidas, se suman a la dura realidad que viven los sobrevivientes al ver a sus muertos y no poder darles una digna sepultura o al encontrar heridos tendidos sobre los escombros en espera de ayuda. Una ayuda que existe, pero cuya distribución se ha dificultado debido a la calamidad dejada por el terremoto. Sin embargo, el socorro que necesitan nuestros hermanos haitianos no sólo se traduce en ayuda de tipo material o de asistencia médica, sino también en guía, soporte y consuelo espiritual.

Muchas son las voces que a raíz del hecho han aprovechado para atacar a Dios y la fe certera en que la oración tiene poder, diciendo que rezar no ayuda en nada o que si Dios existiera este tipo de desastres naturales no sucederían. Es evidente que este tipo de personas desconocen la voluntad perfecta de Dios y como todo, absolutamente todo, ocurre en base ella.

Dios permite desastres naturales, enfermedades y sufrimientos en el hombre para purificarlo y mostrarle el verdadero camino a seguir. En el Antiguo Testamento, Dios pone a prueba a Job, quitándole absolutamente todo. En ese momento, también Job creía que Dios se había apartado de su lado (Job 29). Pero luego de la interpelación del Señor (Job 38), este recapacita y reconoce la totalidad de Dios sobre todas las cosas. Esto le valió que luego de diversas penalidades fuera abundantemente recompensado por Dios.

Es normal en la condición humana, cuestionar el por qué ocurren este tipo de situaciones o más aún, dónde está Dios y su mano divina para socorrer a las almas de los que perecieron o a los que sobreviven las penalidades de haber perdido todo. Pero es ahí, en medio de la desgracia y de la desolación cuando la premisa más importante que nos mueve a todos los que creemos fielmente en Dios cobra más fuerza: Es él quien tiene el control absoluto de nuestras vidas.

En medio de la tempestad, nosotros como cristianos debemos ser luz y testimonio de que la mano de Dios está más presente que nunca. Debemos orar con corazón ferviente y palpitante por todos nuestros hermanos haitianos, por su situación no sólo actual, sino también futura. Por la difícil situación que deberán de afrontar al reconstruir su país y sus vidas.

Hermanos y hermanas, nuestra mejor ayuda es la oración. Una oración de corazón llena de amor y de confianza en el Espíritu Santo. Hoy, en medio de la tragedia, es el momento de fortalecer la oración, la fe, las estructuras del alma y los lazos de amor y misericordia que nos unen a todos y todas en un mismo espíritu. El espíritu de amor y de solidaridad que sólo se encuentra en Cristo.

HOY INICIA EL RESTO DE TU VIDA

Recibe de mi parte un fraterno saludo de paz y amistad. En este primer blog del 2010 quiero iniciar invitándote a que abras la ventana de tus recuerdos y hagas una reflexión profunda sobre el año pasado. Partiendo de ello, comienza a trazarte nuevas metas y objetivos para que sea un ciclo de importantes cambios para tí y los tuyos.

Quiero hacer especial mención en la importancia de que tomes tu vida con una actitud positiva, aunque haya problemas, enfermedades, dificultades económicas, falta de fe, amor cariño, en fin… aunque parezca que tu mundo se viene abajo, como dice un personaje muy conocido por todos, “míralo por el lado amable”.

A partir de lo anterior y por varios motivos, te exhorto a que seas positivo. Entre esos motivos, te menciono algunos.

* La salud física y mental

Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante horas. Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje. Además, afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

Las personas más irritables tienen mayor propensión a padecer problemas cardiacos y otras dolencias. Hermano, hermana, no dejes que una percepción negativa de la vida te produzca a medio y largo plazo problemas en tu salud y tu calidad de vida. Si deseas mejorar tu salud, vivir más años, acostúmbrate a pensar en positivo y por supuesto a acompañarte de la paz y la serenidad que el Señor brinda.

* Tu familia, tu pareja, tus hijos….

Las personas que más te quieren son las que se resignan a comprenderle y a padecer su mal humor, recelos, descalificaciones, críticas… Corres el riesgo de transmitir una educación negativa a tus hijos, con todo lo que eso conllevará para su futura integración social y laboral. Corres el riesgo de debilitar los lazos que te unen a tu pareja y el entusiasmo e ilusión que siempre hay que potenciar. Si quieres una familia feliz, trata de pensar en positivo, te ayudará mucho. Y recuerda que en la biblia dice “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tie­ne algo contra tí, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu her­mano; luego vuelves y presentas tu ofrenda (Mt 5, 23-24).

* Tu trabajo

Como afirmaba en un inicio, un pensamiento negativo afecta a nuestra capacidad intelectual. Es mucho más difícil para las personas con pensamientos negativos prosperar en su trabajo. Incluso aquellas con mayor capacidad intelectual y brillantez ven sus posibilidades disminuidas por el recelo que genera su negatividad. Mientras que personas con menores méritos van escalando creando de forma – a veces oportunista-, las personas sumidas en planteamientos negativos acentúan su aislamiento y su falta de popularidad y apoyos en su entorno laboral. La empresa moderna y competitiva valora especialmente el líder, caracterizado por su capacidad de afrontar situaciones complejas y difíciles con planteamientos positivos. Si deseas prosperar, debes profundizar en pensar positivamente.

* Tu entorno social

Una gran parte de nuestras vidas se desarrolla con nuestros amigos, en nuestras comunidades de vecinos, nuestras parroquias, nuestros círculos sociales… Las personas con pensamientos negativos van desarrollando una actitud antisocial que hace cada vez más difícil su integración y aceptación. Sus críticas van aislándole hasta dejar reducido su círculo a un estrecho número de personas, resignadas a aceptar sus planteamientos negativos.

* Tu vida espiritual

Vivirás una vez esta vida. Quizás nuestro mundo no sea todo lo perfecto que quisiéramos. Pero, sin duda, ser positivo contribuye a hacerlo mucho más llevadero. Pensar en positivo facilitará las relaciones con los demás, hará más feliz a tu familia, mejorará tu salud, te hará sentir mucho mejor, optimizará tu relación con Dios, incluso siendo consciente de las peores situaciones a las que tenga que enfrentarse. Pero, el mejor propósito para este año y el mejor regalo que puedes brindarte es el perdón, entendido como el catalizador que nos libe­ra de nuestros temores y nuestras culpas. Recuerda que para alcanzar una verdadera libertad, debemos apren­der a perdonar a todo nivel: personal y social; emocional, racional, espiritual y existencial.

El perdón es un precioso regalo que podemos darnos. Es un elemento clave en el proceso de transformación personal y de transformación del mundo.

Bueno, espero que esta lectura haya servido para que pienses un momento cómo manejas tu vida. Espero que Dios derrame toda su Misericordia y su bendición para este pueblo que tanto necesita de él.

Gracias por leer mi blog. Espero que no dejes de visitar cada semana este sitio y compartas tus comentarios.

Bendiciones…

Padre Martín.