Anoche, al llegar a casa estaba pensando sobre qué escribir este blog. Navegando en internet, me encontré con una historia que se adapta justo a nuestra coyuntura.
La historia cuenta sobre dos Ángeles viajeros que se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirles a los Ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión.
En vez de ser así, a los Ángeles les dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el Ángel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Ángel más joven preguntó ¿por qué?, el Ángel más viejo le respondió, “Las Cosas no siempre son lo que parecen”.
La siguiente noche, el par de Ángeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja les permitió a los Ángeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, los Ángeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su Esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El Ángel más joven estaba furioso y preguntó al Ángel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que esto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste; el Ángel más joven le acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.
“Las Cosas no siempre son lo que parecen”, le replicó el Ángel más viejo. “Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría”.
“Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar. “Las Cosas no siempre son lo que parecen”.
Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tú tienes fe, solamente necesitas confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y podrías no saber esto hasta un poco más tarde…
Bueno aquí hay dos aspectos importantes. 1: Las cosas no siempre son lo que parecen. 2: No da el que tiene sino el que quiere.
Sobre el segundo punto es que quiero detenerme, puesto que es la situación actual que estamos viviendo. La Tormenta Agatha ha dejado a muchas familias sin vaca, sin casa y sin nada más que la ropa que llevaban puesta.
En las noticias he visto una escena que me impactó. Una madre descalza, con una camisa de tirantes, un short y su hijo en brazos. Lo habían perdido todo y para colmar el vaso, a su esposo la corriente lo arrastró y falleció. Este no es más que uno de muchos casos que han dejados estas lluvias.
Te invito a que te pongas una mano en el corazón y otra en el bolsillo para ayudar a nuestros hermanos que tanto lo necesitan. De igual manera, te invito a donar algo que sea de ayuda para nuestros hermanos. Digo esto, porque a veces utilizamos estas situaciones de basurero. Digo basurero porque aprovechamos para sacar lo que ya no queremos y que no nos sirve.
No olvidemos a nuestros hermanos, más en estos momentos que tanto lo necesitan.

