Archivo del blog

05 Mar 2009 Sobre la edición del 8 de marzo

¿Vivir en un cementerio? Más de uno pensará que es lo más bajo en lo que podría caerse en cuanto a indignidad de la vivienda. En Antiguo Cuscatlán, el municipio que siempre se pone como ejemplo ejemplar, esta situación está ocurriendo: una comunidad entera formada por más de 300 personas habita dentro de su cementerio. El caso no es nuevo, ni mucho menos, llevan ahí desde mediados del siglo pasado; además, ha sido filón recurrente para el periodismo, el lugar ideal para poner rostros a la necesidad. La periodista Rossy Tejada, quien hoy se estrena en la revista, estuvo dos semanas entre sus vecinos, platicando, intimando, y descubrió que vivir entre muertos no es un problema tan grande cuando lo que hay fuera es un país violento como pocos.

La edición incluye también un reportaje de ocho páginas que repasa los últimos 20 años del rock nacional. De Broncco a La Pepa, de Adhesivo a Lliclovt, se trata de una detallada recopilación de testimonios en la que se cuenta cómo fue el antes, el durante y el hoy del movimiento roquero guanaco. El título es bastante explícito: í¢â‚¬Å“El volcán dormido del rock nacionalí¢â‚¬Â.

Y de estos dos temas, los locales, nos vamos a México y a la Conchinchina. Lo de México es un reportaje gráfico sobre las conmemoraciones que cada año se realizan por el aniversario del asesinato de Cuauhtémoc a manos de los conquistadores. Lo de la Conchinchina es una crónica en la que el chileno Juan Pablo Meneses nos lleva de paseo a ese lugar que el uso popular del idioma español presenta como lo más lejano que se pueda concebir, pero que existe en realidad, con sus calles, sus motocicletas y sus arrozales.

Esperamos que la disfrute. Es para lectores como usted.

03 Mar 2009 El favorito

Una persona suele tener claras ciertas preferencias como el sabor favorito en postres, el color favorito, la comida favorita o incluso el programa de televisión favorito.

Pero cuando se trata de libros, la respuesta no siempre es tan sencilla. Algunos enumeran la lista casi completa de los que han caído en sus manos. Otros hacen coincidir al último que leyeron con su favorito. Y hay unos í¢â‚¬â€œlos más- que se remontan a su paso por el bachillerato para sacar de ahí alguno del que recuerden título, autor, argumento o lo que sea.

La lectura en El Salvador es pobre. Eso han dicho ya los pocos estudios que al respecto se han hecho. En la última encuesta de hábitos de lectura de alumnos de bachillerato, realizada por la Universidad José Matías Delgado, aparece que los libros más leídos por iniciativa propia son ‘La Ilíada’ y el ‘Popol-Vuh’, en ese orden de preferencia. Y lo que los estudiantes responden a la pregunta de í¢â‚¬Å“¿qué libros ha leído por obligación?í¢â‚¬Â es no menos que sospechoso: el ‘Popol-Vuh’ se queda con el primer lugar y ‘La Ilíada’ con el segundo.

Los síntomas de nuestra tan arraigada falta de ganas de leer son variados. A esta revista han llegado mensajes en los que se advierte como un problema la extensión de los textos. El escritor nacional se mete al negocio con completo conocimiento de que no se hará rico. Y en las librerías y bibliotecas saben que el lleno total es una utopía o, en el mejor de los casos, algo que se da en muy raras ocasiones.

El tema es rico en aristas, personajes y escenarios. Pronto, en Séptimo Sentido será publicado un trabajo periodístico que es el resultado de varias semanas de reporteo. Pero antes, quise responder a eso del libro favorito. Confieso que la etapa en la que más leí fue cuando estuve en la universidad. De ahí en adelante, el tiempo para esta actividad se me ha ido reduciendo hasta casi no existir. De todos modos, después de un buen rato de meditación, decidí que mi favorito es ‘La Tregua’. Me gusta la crudeza de la cotidianidad que crea Mario Benedetti.

Si usted ya decidió cuál es su favorito, lo invito a que nos lo recomiende.

 

 

01 Mar 2009 El temor inexplicable
 |  Categoría: Reflexiones  | Tags: , , ,  | 2 comentarios

Dicen que los periodistas, cuando se reúnen entre ellos, solo saben hablar de periodismo. Estoy convencido de que, como toda generalización, la afirmación está plagada de excepciones. Pero en mi caso particular, así ocurre. La mayoría de mis amigos y conocidos salvadoreños son periodistas, y casi siempre en nuestras pláticas se cumple la máxima con la que arranca este párrafo.

 

El pasado viernes no fue la excepción. Un colega y amigo llamado Carlos Martínez (que trabaja en el periódico digital El Faro) y yo tuvimos que soportarnos durante buena parte de la noche. El grueso de lo discutido, obvio, el periodismo. Y de todo lo que hablamos hay un punto que me gustaría compartir con ustedes: el temor que se siente a veces en esta profesión. No me refiero a amenazas o maltratos de parte de las fuentes, que por fortuna no son tan habituales en El Salvador ocmo en otros países. Ambos hablábamos de un temor más subjetivo, menos evidente, un temor que uno puede incluso evitar porque es el periodista quien lo busca, un temor que rara vez se comparte en una plática, un temor difícil de explicar con palabras.

 

Por contar una buena historia uno es capaz de afrontar riesgos que van más allá de lo que le exigen su contrato o su jefe. Dar ese paso cuesta, a veces: es irse solo a la colonia más recóndita y mísera de una ciudad desconocida, o subirse en marcha al último tren lleno de migrantes, o hacer esa pregunta que sabemos que enojará al entrevistado de turno, o citarse con un marero.

 

En lo que ambos coincidimos es en la dulzura de la sensación que se tiene cuando uno vences las dudas. Hablemos de la situación que hablemos, pocas sensaciones son más amargas que quedarse con las ganas de preguntar o de conocer… cuando a uno se desvive por esta profesión que Gabriel García Márquez definió como el oficio más bello del mundo.

28 Feb 2009 Sobre la edición del 1 de marzo

Hay quien dice que las reglas están para romperse. Séptimo Sentido está transgrediendo en su portada del domingo 1 de marzo una de sus reglas no escritas. Por primera desde que se creó la revista hace más de ocho meses no es una fotografía limpia la dueña de la tapa. Excepción, abrimos con un fotomontaje. ¿Y por qué la meditada trasgresión? Pues porque la edición incluye un tema que me atrevo a calificar como excepcional. Me explico. Gracias al buen hacer del periodista Carlos Chávez, ven la luz, más de medio siglo después de haber sido manuscritas, siete cartas de la premio Nobel de Literatura (1945) Gabriela Mistral. La correspondencia forma parte de la intensa y poco conocida relación epistolar que la poetisa chilena mantuvo con nuestra Claudia Lars, y que la escritora salvadoreña, poco antes de fallecer, regaló a la ensayista Matilde Elena López. Son cartas sentidas, aparentemente intrascendentes, que confirman la amistad en la distancia que unió a Gabriela y Lars, y que tienen como virtud la incuestionable notoriedad de quien las escribió.

 

Excepcional es también que me haya extendido tanto en la presentación de uno solo de los temas. Y no es, ni mucho menos, porque el resto de la revista desmerite. Al contrario. La edición de esta semana me satisface sobremanera. Séptimo Sentido presenta dos interesantes, exclusivas y antagónicas crónicas: una versa sobre el carnaval de Barranquilla (Colombia); la otra reconstruye un ataque que el narco realizó hace tres años contra la redacción de un diario de Nuevo Laredo (México). Son, repito, de elaboración propia.

 

Para completar esta edición, el poema y el cuento ganadores del certamen literario Letras Nuevas.

 

Esperamos que la disfrute. Es para lectores como usted.

26 Feb 2009 ¿Más política en Séptimo Sentido?
 |  Categoría: Reflexiones  | Tags: , , , ,  | 12 comentarios

Estamos a las puertas de las que todo indica que serán las elecciones presidenciales más reñidas de cuantas se han celebrado en la historia reciente de El Salvador. Y no hay que ser un lince para inferir que la presencia de esos trascendentales comicios en las páginas de Séptimo Sentido ha sido marginal. La política está en cualquier tema que se aborde, pero ahora me estoy refiriendo a la presencia activa, directa, a la política masticada, a la pura y dura. Hablo de que no ha habido en las páginas de la revista entrevistas de profundidad con los actores principales ni crónicas de largo aliento sobre las dinámicas que generan las campañas ni perfiles í¢â‚¬â€œverdaderos perfilesí¢â‚¬â€œ sobre los candidatos a la Presidencia o a la Vicepresidencia.

Ya no hay tiempo para nada de eso. Pero hay dudas.

A nuestro correo electrónico han llegado mensajes que aseveran que de Séptimo Sentido celebran precisamente el hecho de que no tenga esa presencia tan activa la política. Para eso hay otras páginas en La Prensa Gráfica, dicen. También han llegado correos en sentido opuesto, correos que exigen la presencia de esa política cruda en las páginas, que silenciarla es renunciar a una de las más profundas esencias del periodismo.  

Y a usted, ¿le habría gustado si hubiéramos saturado las páginas de la revista con Funes, con Ávila, con el PCN, con los estériles debates al interior del TSE, con sesudos especialistas opinando sobre el futuro del país, con Will Salgado, con el color rojo-cambio o con el anticomunismo-tricolor?

Hay dudas.

22 Feb 2009 54 años entre nosotros

 

El 14 de mayo de 1955 un barco de 120 metros de eslora llamado MS Rheinstein partió del puerto alemán de Hamburgo con rumbo al puerto salvadoreño de Cutuco. En su interior viajaban 18 animales, casi todos ellos enjaulados. En lo que parecía ser una modesta reedición del Arca de Noé, embarcaron una pareja de mandriles, otra pareja de tigres de Bengala, ídem de cebras, otra de ñúes, antílopes, carneros melenudos y también una pareja de canguros. Y un trío de camellos, dos machos y una hembra.

El animal número 18, el único que viajó sin acompañante de su especie, fue una elefanta asiática de tres años de edad que en su país de acogida sería rebautizada como Manyula. Hoy, 54 años después de aquel viaje del Rheinstein, Manyula sigue viva en San Salvador.

Uno se hace preguntas.

  • ¿Alguien en este país no sabe qué es Manyula?
  • ¿No se ha convertido en un símbolo de salvadoreñidad?
  • ¿Cómo sigue viva en un país como El Salvador cuando incluso en zoológicos gringos y europeos viven en promedio menos años?
  • ¿Por qué Saca se ha servido de ella cual político populista desasesorado?
  • ¿Qué pasará cuando Manyula muera?
  • ¿El país es consciente de cuánto quiere a este animal o solo se percatará cuando ya no esté?
  • ¿Sería interesante una crónica con Manyula como protagonista?
20 Feb 2009 Gabriela Mistral y el millonario Vanderbilt

Hace años escuché, soñé o leí que Gabriela Mistral, la chilena premio Nobel, visitó El Salvador. Confirmar eso me convendría mucho para el artículo que estoy trabajando. Uno que prefiero no revelar aún, porque no está afinado….

Gasté toda la mañana preguntándole a medio país si era cierto lo de la visita de Mistral. Consulté con mi septuagenaria abuela que, al igual que la chilena, fue maestra, y me respondió:  í¢â‚¬Å“Solo Dios sabrá yaí¢â‚¬Â. Leí cuatro biografías, platiqué con dos ancianas transeúntes, dos jóvenes que me repreguntaron si ella vivía aún, y de Internet obtuve lo mismo: nulas respuestas. Empecé a sentirme iluso.

Entonces recordé í¢â‚¬â€œyo, joven de memoria corta- que en la redacción trabaja un periodista de más de 80 años, don Alfonso Salazar. íƒâ€°l es una enciclopedia británica viviente,  con los tomos aún completos y legibles. Cuando le pregunté por Gabriela Mistral me aclaró, primero, que él es menor: í¢â‚¬Å“Cuando ella vino aquí, yo apenas era un niñoí¢â‚¬Â, dijo mientras se quitaba los lentes, como para recordar mejor las cosas. 10 minutos después supe, gracias a él, que Gabriela Mistral estuvo aquí en octubre de 1931.  Con esa información corrí a la hemeroteca. A consultar periódicos de la época cuaternaria: Mistral arribó al puerto de La Libertad el viernes 18 de septiembre, en un vapor llamado í¢â‚¬Å“Ecuadorí¢â‚¬Â, que venía de Panamá. Desde La Libertad tardó tres horas en ascender hasta el Hotel Nuevo Mundo, en San Salvador. Fue recibida con champaña y capitalinos ávidos de í¢â‚¬Å“un aliento culturalí¢â‚¬Â.

Gabriela Mistral

Según la vetusta nota de periódico, la poetisa sorprendió a los salvadoreños. Muchos la imaginaban con rasgos indígenas. Como india araucana. í¢â‚¬Å“Pero ¡no! Resultó sonriente, blanca, rozagante, casi rubia, de ojos casi verdes y casi amarillosí¢â‚¬Â. Lo que no añadieron es que tenía 44 años. Tampoco intuían, quizás, que ganaría el Nobel después, en 1945.

Sin embargo, la sorprendida fue Mistral:  í¢â‚¬Å“En El Salvador se ha hecho en un mínimun de territorio un máximun de trabajoí¢â‚¬Â dijo.

La pensadora y diplomática chilena estuvo 20 días en el país, tiempo en el que logró salpicar de notas el periódico. Inauguró una escuela y la í¢â‚¬Å“roto-prensaí¢â‚¬Â de este periódico. Declamó poemas. Fue homenajeada a saciedad. Visitó San Miguel, Santa Ana y Ahuachapán. La hicieron subir el cerro de Las Pavas… para que se inspirase… luego la llevaron a Mejicanos… para explicarle que fue allí donde terminó, con belicosidad, el sueño expansionista mexicano, y que se inspirara de nuevo. 

Pero Gabriela fue opacada no por un temporal que afectaba a casi todo el país, sino por un avión de Pan-am que hizo escala en San Salvador. De él se í¢â‚¬Å“asomóí¢â‚¬Â el magnate estadounidense  Cornelius Vanderbilt. Algo así como el hijo del Bill Gates de antes.  íƒâ€°l pagó, en 1936,  parte de la millonaria película í¢â‚¬Å“Lo que el viento se llevóí¢â‚¬Â.  Mientras saludaban a la multitud, Cornelius y su í¢â‚¬Å“hermosísima esposaí¢â‚¬Â fueron sensación. No cuesta imaginar que fue así.

Una breve nota, más debajo de Vanderbilt, explica que el 8 de octubre Mistral tomó un tren hacia Guatemala, í¢â‚¬Å“y se nos va casi con la certeza de que no regresaráí¢â‚¬Â. 

Sí, Gabriela Mistral estuvo en el país. Y no, no regresó más.   

18 Feb 2009 La primera vez

María Isabel y Fidel

Si han seguido los post de las últimas semanas, habrán notado que el periodismo narrativo y el género que mejor lo calza (la crónica) han sido motivo recurrente de plática. Quizá otro día me extienda en las razones por las que un periodista de formación europea (más cuadrada, más de manual) como yo comenzó hace año y medio a interesarse por eso del periodismo narrativo. Hoy, en este breve post, lo único que les quiero compartir es el que considero mi primer trabajo realizado bajo los parámetros que exige la crónica: reporteo y documentación exhaustivos, lograr con los personajes (en este caso, el personaje) un grado de confianza que les hace olvidar que hablan con un periodista, elegir una estructura narrativa concreta y tiempo, mucho tiempo para la autoedición.

 

Quizá alguno de ustedes ya lo haya leído. Es el perfil de María Isabel Rodríguez, la ex rectora de la Universidad de El Salvador, que abrió la edición del 28 de octubre de 2007 de la revista Enfoques. Es un texto largo, seguramente demasiado, que tiene los defectos pero también las virtudes de ser el primero.

 

Por si no tienen mejor cosa que hacer ahora, les dejo acá el link. Pulsen acá.

 

16 Feb 2009 El quetzal apátrida
 |  Categoría: Inquietudes de lectores  | Tags: , , ,  | 7 comentarios

Quetzal macho

Como periodista, uno sabe que está expuesto a la crítica. A mí, en lo personal, me encantan las críticas, sobre todo las buenas, donde bueno no ha de entenderse como favorable.

 

Hace unos pocos post escribí algo sobre las críticas. Ese día me centré en cómo un misma revista puede generar comentarios opuestos entre los lectores. Hoy escribo no menos sorprendido (bastante más, en realidad) por el atento correo que nos envió un lector llamado Héctor Velásquez. Se refería al fotorreportaje publicado en la edición 34 sobre los quetzales salvadoreños, un tema que nunca sospeché que pudiera generar ningún tipo de polémica.

 

Lean, lean.

 

Siempre he visto su periódico como un medio extremadamente serio e imparcial. Es por eso que me parece de muy mal gusto el tema de la revista Séptimo Sentido titulado í¢â‚¬Å“Tan salvadoreño como un quetzalí¢â‚¬Â. Todos sabemos que el quetzal es el ave nacional de nuestros hermanos guatemaltecos. No me parece correcto que hayan escrito eso, y me parece que ellos se merecen una explicación de lo que intentan decir con esa frase. Lo que han escrito es como si un periódico de otro país hubiera hecho una publicación con el titular í¢â‚¬Å“Tan nuestro como las pupusasí¢â‚¬Â, cuando todos sabemos que la pupusa es algo propio de nuestro país. Igual el quetzal es propio de nuestra hermana República de Guatemala. Sabemos que por nuestra cercanía con Guatemala, el ave puede emigrar a nuestro país, pero eso no la convierte en un ave nacional. Si deseaban escribir sobre el quetzal, pudieron haber dicho í¢â‚¬Å“El quetzal, también en El Salvadorí¢â‚¬Â. Eso se escucha educado e interesante.

 

Mi sorpresa descansa en que lo que para mí era un simple juego de palabras que sirve como anzuelo alguien lo interprete casi como un intolerable insulto a todo un país. Ese país, Guatemala, es por cierto uno al que guardo especial cariño, que recomiendo como destino insustituible para ser visitado y que yo visito tan seguido como puedo. En una aldea remota de Santa Cruz del Quiché viven mi suegra y dos cuñadas.

 

¿Resulta ofensivo el titular? Es archiconocido que el quetzal es el ave nacional de Guatemala, pero justo en esa ironía radica la gracia (mucha o poca, eso es opinable) de la expresión í¢â‚¬Å“Tan salvadoreño como un quetzalí¢â‚¬Â. Hace unos meses titulamos una crónica í¢â‚¬Å“Blanco como un dominicanoí¢â‚¬Â, y la idea fue también explotar ese grado de extrañeza que genera este tipo de titular como incentivo para comenzar a leer la nota.

 

Pero uno ya duda de todo. ¿Resulta ofensivo el titular? ¿Lo fue para usted?

10 Feb 2009 Con el fundador de Etiqueta Negra

Etiqueta Negra es una revista mensual que se ha convertido en uno de los más altos estandartes del periodismo narrativo en América Latina. Es peruana, pero se distribuye también fuera de esas fronteras. El link, por si quieres curiosear, está a tu izquierda. Es el segundo en el apartado í¢â‚¬Å“Otras revistas del géneroí¢â‚¬Â. También puedes ver lo que dice Wikipedia sobre ellos pulsando aquí.

 

Pues bien, Etiqueta Negra la fundó en 2002 un limeño (de Lima, Lima; no de Santa Rosa de Lima) llamado Julio Villanueva Chang, a quien muchos en el medio conocemos como í¢â‚¬Å“El chinoí¢â‚¬Â Chang. Este domingo (el 15 de febrero) llevamos en la revista una generosa entrevista con él. Más que entrevista, es una larga plática con la crónica, los cronistas y la ética como temas de conversación. Creo que en un país como el nuestro, y en una publicación como Séptimo Sentido, es necesario que gente que está en otras ligas nos mastiquen algunas cosas. Y Villanueva Chang está en ligas mayores cuando de periodismo narrativo se habla. Como dato curioso, él no es un periodista de formación. Su licenciatura la tiene en Educación.

 

Julio Villanueva Chang

A pesar de algunas excepciones muy puntuales, el periodismo narrativo salvadoreño está en pañales. Sin abandonar Latinoamérica, países como Argentina, Colombia, México y el propio Perú se han despegado en las últimas décadas del resto. Y prefiero remarcar que la afirmación que acabo de hacer se refiere exclusivamente del periodismo narrativo. En El Salvador (como en otros tantos países, no es que seamos los últimos de cola) el concepto mismo, eso del periodismo narrativo, se nos escapa a muchos. Es un debate complejo, pero choca de manera frontal con cuestiones tan básicas como el mal manejo del lenguaje que caracteriza a nuestro periodismo. Por eso creo que la plática con Villanueva Chang algo aportará a los periodistas y a los lectores a los que, en mayor o menor medida, les gustan las crónicas.

 

Como anticipo, les dejo con una colección de frases suyas que recopilé durante la fase de documentación. Las saqué de Internet, de entrevistas concedidas a otros medios y de algunos de sus ensayos. No pertenecen, aclaro, a la plática que publicaremos el domingo.

 

í¢â‚¬Å“Es obvio que no todas las noticias merecen ser narradas ni todos los reporteros pueden ser buenos narradores.í¢â‚¬Â

í¢â‚¬Å“Un cronista usa la entrevista como técnica para obtener información, y privilegia la observación social de los fenómenos, y cómo estos afectan la vida de cierta gente, desde un acontecimiento de masas hasta la intimidad de una subcultura.í¢â‚¬Â

í¢â‚¬Å“La entrevista como género siempre ha sido un acto teatral, y en la mayoría de las ocasiones no llega a ser una situación de conocimiento. Sólo una colección de declaraciones.í¢â‚¬Â

í¢â‚¬Å“Generalmente un editor es un administrador al que le interesa solo el número de palabras, las fotos y darte tres indicacionesí¢â‚¬Â¦ Es de algún modo una especie de aduaneroí¢â‚¬Â.

í¢â‚¬Å“Hay una minoría de publicaciones que evitan tratar a los lectores como clientes. No publican siempre lo que les piden, sino también lo que creen que deberían leer: historias de vida pública y privada para ayudar a derribar prejuicios e ignorancias.í¢â‚¬Â

í¢â‚¬Å“Hay además un abismo invisible entre una í¢â‚¬Ëœhistoria bien escritaí¢â‚¬â„¢, y una í¢â‚¬Ëœbuena historiaí¢â‚¬â„¢. La primera puede serlo por haber sido escrita con claridad, gracia y sensualidad. La segunda, en cambio, debe tener el mérito de descubrir todo un mundo ignorado y ni siquiera necesita estar tan bien escrita para ser digna.í¢â‚¬Â

 

¿Y usted, qué opinión tiene del periodismo narrativo o de la crónica?