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07 Ene 2009 La migra y yo

El domingo próximo saldrá publicada una crónica sobre la migración. Más que eso es la historia de uno de los tantos deportados que semanalmente vienen a El Salvador en un avión fletado por Estados Unidos. Hablé con él el día en el que aterrizamos -porque vine en el mismo vuelo desde Texas- y lo fui a buscar días después a su casa. No lo encontré. Me contaron que Carlos se encuentra en Jocoro, en el departamento de Morazán, pasando unos días junto a su madre. Aún no tiene trabajo y me pidió que lo ayudara en ese aspecto. En realidad no sé si haya algo que yo pueda hacer por él.

La crónica también relatará brevemente cómo es la labor de patrullaje que desarrollan diariamente los agentes de la Border Patrol de Estados Unidos. Muchos de ellos son latinos o tienen raíces latinas, y me pareció interesante preguntarles si alguna vez han experimentado algún dilema ético-cultural por la labor que ellos desempeñan.

Algo chistoso: durante el reporteo de este  tema, a mediados de diciembre, participé en algunos recorridos con la Border Patrol. Uno de ellos fue en la estación de trenes de Falfurrias, 130 kilómetros al norte de la frontera mexicana-estadounidense. Ahí serví de voluntario para que un perro patrullero me olfateara y encontrara escondido entre los vagones de un tren estacionado. Traté de esconderme lo mejor que pude, sobre un vagón de unos 15 metros de alto, a una distancia de unos 150 metros de donde el perro estaba. A los pocos segundos, Dino me halló, justo cuando comenzaba a creer que era el escondite perfecto. Aquí les dejo el link. http://www.laprensagrafica.com/departamento-15/noticias/6656.html

Lo menos bueno es que durante los recorridos, hechos por y a la medida de los intereses estadounidenses, los agentes no dejaron que entrevistáramos a ningún inmigrante. Eso sin duda habría puesto el elemento drama, tran presente en esta temática de la migración.

También les adjunto los links de las notas que envié para La Prensa Gráfica durante mi estadía allá.

Inmigración ilegal baja un 13% http://www.laprensagrafica.com/departamento-15/noticias/6657.html

Bajan las muertes en la frontera de México y Estados Unidos http://www.laprensagrafica.com/departamento-15/noticias/6754.html

EUA: pandilleros trasiegan armas en frontera http://216.75.53.124/index.php/departamento-15/noticias/7296.html

06 Ene 2009 Nieve
 |  Categoría: Viajes  | Tags: , , ,  | Dejar un comentario

Son las 11 y media de la noche del 6 de enero. Está nevando. Vean, vean…

Llevaba todo el día cayendo copos, pero sin mucho convencimiento. Ahora parece que la nieve está comenzando a cuajar. Desde mi ventana estoy viendo cómo caen los copos. Bueno, eso de caer es un decir. En la imagen no se puede apreciar (es una camarita compacta sin muchos secretos), pero en una nevada como la que está cayendo, consistente, los copos suben, bajan, se desplazan en lateral, se arremolinan… A veces más, a veces menos. Las calles están vacías, frías. Y los carros pasan silenciosos sobre la alfombra blanca. Está nevando.

Esta ciudad se llama Vitoria-Gasteiz. Sí, como el polideportivo de Nejapa. Es la capital del País Vasco. Y es el lugar donde nací. Estoy acá de vacaciones, con la familia. Desde 2001 vivo en El Salvador, y no veía nevar, por eso no puedo ocultar una sincera sensación de felicidad que seguramente no me deje pegar ojo esta noche.

En mi otro hogar, en El Salvador, ahora son las 4 y media de la tarde. Acá ya es noche cerrada. Intuyo que allá tendrán el mismo sol de justicia y el termómetro rondando los 30º C. En unos días lo estaré echando de menos, pero no ahora. Ahora está nevando. A ver cómo amanece mañana.

Buenas noches, buenas tardes.

02 Ene 2009 La entrada y Jon Sobrino
 |  Categoría: Aperitivo  | Tags: , , ,  | 1 comentario

La entrada es la carta de presentación de una crónica. Y la entrada, no está de más aclararlo, raras veces coincide con el primer párrafo.  Suele ser bastante más larga y, si está bien escrita, se identifica porque tiene una estructura interna, un mensaje claro y un efecto cautivador. Debe funcionar como el anzuelo para que el lector decida leer el resto de las 3,000 o 4,000 palabras del relato.

Decirlo es relativamente fácil. No lo es tanto dar con la entrada que cumpla todos esos requisitos. Este domingo 4 de enero publico (al fin) un texto en el que llevaba varios meses trabajando. Se trata de un perfil del teólogo jesuita Jon Sobrino, uno de los que sobrevivió a la masacre que el Ejército salvadoreño perpetró el 16 de noviembre de 1989 en la UCA.  A continuación, les dejo la primera de las entradas que escribí.

¿Qué siente alguien que conoce con certeza el lugar donde lo enterrarán? ¿Qué siente cuando sabe que algún día será parte del museo que él mismo ayudó a crear? Son preguntas que me asaltan ahora, cuando faltan minutos para que Jon Sobrino nos reciba en su oficina de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). La cita es a las 4 de la tarde de un día de diciembre, pero fotoperiodista y yo hemos llegado con los minutos suficientes de antelación como para hacer una breve visita í¢â‚¬â€œuna másí¢â‚¬â€œ al Museo de los Mártires y a la capilla donde hay enterrados ocho jesuitas. Ahí me surgieron las preguntas, pero dudo si me atreveré a platearlas. Después de más de un año de escuchar sus homilías, de lectura de sus textos, de algunas pláticas informales y de entrevistar a personas que lo conocen bien, la imagen que tengo de él es la de un hombre estricto, severo, desconfiado de la prensa e implacable con la falta de seriedad. Y hablar sobre su muerte no parece ser un tema amigable. Menos si se tiene en cuenta que está a días de cumplir 70 años y que su estado de salud es delicado.

Dudo si me atreveré a platearlas.

í¢â‚¬â€Adelante, pasa. Ah, ¿los dos vienen? Adelante, siéntense donde mejor les parezca.

De su despacho espartano destacan pocas cosas: el sinnúmero de libros, un viejo teléfono de oficina que sobrevivió al cambio de siglo y fotografías enmarcadas de personas muertas: de Monseñor Romero, de los jesuitas asesinados en 1989, de Rutilio Grande, de Jon Cortina.

Hace calor.

Jesuita y teólogo, Jon Sobrino Pastor llegó a El Salvador en 1957 y obtuvo la nacionalidad salvadoreña en 1989. Es, por tanto, uno de los salvadoreños con mayor reconocimiento internacional, a pesar de que mantenga un perfil más bien bajo en su país. Pocas entrevistas, pocas apariciones en radio o televisión, pocas presentaciones fuera de la UCA. Fuera todo cambia. Le llueven invitaciones para ir a dar conferencias en casi todo el mundo, ha escrito libros que otros tradujeron, y su doctrina sobre la Iglesia católica fue un verdadero dolor de cabeza para un cardenal llamado Joseph Ratzinger que años después se convirtió en un Papa llamado Benedicto XVI. El punto álgido de esta tensa y larga relación entre dos personas que nunca se han visto las caras tuvo lugar en marzo del año pasado, cuando trascendió que Benedicto XVI ordenó publicar la Notificación que concluía que dos libros escritos por el salvadoreño contenían í¢â‚¬Å“un elenco de proposiciones erróneas o peligrosasí¢â‚¬Â. Transcurridos casi dos años de aquel jalón de orejas papal, Sobrino se mantiene fiel a sí mismo.  Continúa oficiando misa en la misma iglesia humilde, conserva un discurso en el que abundan palabras como oligarquía o imperialismo, y se mantiene firme en lo que alguien décadas atrás bautizó como la opción preferencial por los pobres.

Ahora está aquí sentado, dispuesto a responder mis preguntas, pero temeroso aún del uso que yo, un desconocido, pueda hacer de ellas.

í¢â‚¬â€Lo que te quiero decir í¢â‚¬â€œme dijo con tono paternal unos días atrásí¢â‚¬â€œ, y creo que entiendes bien, es que ahora soy un señor al que Roma le dijo que es malo.

La entrada que acaban de leer la terminé desechando. Demasiados datos, demasiado fría, demasiada presencia del periodista, paranoia de última hora… Quizá un poco de todo. El domingo, si quieren, pueden leer la entrada por la que me decidí y el resto del perfil del salvadoreño Jon Sobrino, que mide más de 6,000 palabras.  Honestamente, y después de un parto tan difícil, aún dudo si el cambio fue para mejor. Lo de las entradas es un arte muy difícil de dominar.