Archivo para ◊ 2009 ◊

12 Mar 2009 Sobre la edición del 15 de marzo

El Salvador decidirá el domingo su futuro  cercano en unas elecciones presidenciales que, al menos antes de que inicie el recuento de votos, se presentan como las más disputadas de cuantas ha habido en la historia democrática del país. De las pocas cosas claras que hay mientras se escriben estas líneas es que habrá un candidato ganador y otro, obvio, perdedor. Precisamente este aspecto es el que nos propusimos abordar cuando planificamos la entrevista que presentamos en la próxima edición: ¿cómo se digiere una derrota? Para ello, hablamos con Fidel Chávez Mena, el candidato pedecista que en 1989 perdió los comicios ante Alfredo Cristiani, el primero de los cuatro correligionarios que ARENA ha sentado de forma consecutiva en la silla presidencial.

La edición incluirá también una extensa crónica que aborda el estado en el que se encuentra la Biblioteca Nacional. Con 140 años ya a sus espaldas, la institución que tiene por misión preservar la memoria impresa nacional navega a la deriva, absorbida por la necesidad de dedicar buena parte de sus exiguos recursos humanos y financieros a cuestiones como tratar de evitar la mutilación de libros y archivos, a solventar tareas de estudiantes o a compensar las carencias del obsoleto sistema informático.

El tercero de los temas nacionales es una mirada gráfica al fenómeno de la migración, la opción obligada para miles de salvadoreños que solo ven un futuro mejor fuera de nuestras fronteras. Y se siguen yendo a Estados Unidos sin importar los riesgos de la travesía por México, un país maniatado por el narcotráfico. En el cuarto de los temas, de hecho, es una crónica ambientada en Ciudad Juárez que aborda con nuevos ojos el viejo problema de la violencia ligada al narco.

Esperamos que la disfrute. Es para lectores como usted.

06 Mar 2009 Esto espera a los malos periodistas
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Unas gotitas de humor para contrarrestar esta campaña polítca tan eterna, hueca de argumentos y violenta, en la que ni los periodistas nos hemos librado de recibir golpes. Les invito a ver este video promocional de un diario uruguayo llamado íƒÅ¡ltimas Noticias, aunque la invitación a que lo vean nada tiene que ver con esa cabecera en concreto.

Casi les puedo garantizar que les va a gustar.

Ahora les invito a que comenten lo que acaban de ver. Les doy pie: ¿vieron algún parecido con nosotros, con la prensa salvadoreña?  Por favor, les ruego que los comentarios sean dentro de los márgenes del respeto.

06 Mar 2009 Un cementerio que vive

En las últimas semanas me la he pasado entre vivos y muertos. Platicando con unos, merodeando cerca de los otros. Y todo en una misma comunidad, en un mismo camposanto. Esta es la comunidad Colinas, la que habita al interior del cementerio general de Antiguo Cuscatlán, y tema principal de una de las crónicas que saldrán publicadas en la edición de este domingo.

La comunidad lleva años ahí. Su caso no es nuevo; al contrario, ha sido materia prima de notas periodísticas y un documental en los últimos años. En mi primera visita me encontré con Alejandra Sánchez, una octogenaria que fundó la comunidad junto a su suegra Arcadia Valdez hace unas seis décadas. Otros fundadores también siguen ahí.

Comunidad Colinas de Cuscatlán

Alejandra es uno de los personajes destacados de la crónica y con ella se recrean escenarios que forman parte de la dinámica de la comunidad. Escenas que resultaron clave para el relato, como cuando Alejandra me pidió que la acompañara a visitar a su esposo Jesús. Esa escena dejó al descubierto el arraigo que sus habitantes sienten por este lugar y descubrí que ese es un sentimiento que une a estas familias, además de las carencias. Aquí se tiene más temor al vivo que al muerto. Luego de un reporteo intenso, me atrevo a afirmar que la crónica redescubre la comunidad del cementerio. 

¿Había oído hablar antes de la comunidad que vive en el cementerio de Antiguo Cuscatlán?

05 Mar 2009 Sobre la edición del 8 de marzo

¿Vivir en un cementerio? Más de uno pensará que es lo más bajo en lo que podría caerse en cuanto a indignidad de la vivienda. En Antiguo Cuscatlán, el municipio que siempre se pone como ejemplo ejemplar, esta situación está ocurriendo: una comunidad entera formada por más de 300 personas habita dentro de su cementerio. El caso no es nuevo, ni mucho menos, llevan ahí desde mediados del siglo pasado; además, ha sido filón recurrente para el periodismo, el lugar ideal para poner rostros a la necesidad. La periodista Rossy Tejada, quien hoy se estrena en la revista, estuvo dos semanas entre sus vecinos, platicando, intimando, y descubrió que vivir entre muertos no es un problema tan grande cuando lo que hay fuera es un país violento como pocos.

La edición incluye también un reportaje de ocho páginas que repasa los últimos 20 años del rock nacional. De Broncco a La Pepa, de Adhesivo a Lliclovt, se trata de una detallada recopilación de testimonios en la que se cuenta cómo fue el antes, el durante y el hoy del movimiento roquero guanaco. El título es bastante explícito: í¢â‚¬Å“El volcán dormido del rock nacionalí¢â‚¬Â.

Y de estos dos temas, los locales, nos vamos a México y a la Conchinchina. Lo de México es un reportaje gráfico sobre las conmemoraciones que cada año se realizan por el aniversario del asesinato de Cuauhtémoc a manos de los conquistadores. Lo de la Conchinchina es una crónica en la que el chileno Juan Pablo Meneses nos lleva de paseo a ese lugar que el uso popular del idioma español presenta como lo más lejano que se pueda concebir, pero que existe en realidad, con sus calles, sus motocicletas y sus arrozales.

Esperamos que la disfrute. Es para lectores como usted.

03 Mar 2009 El favorito

Una persona suele tener claras ciertas preferencias como el sabor favorito en postres, el color favorito, la comida favorita o incluso el programa de televisión favorito.

Pero cuando se trata de libros, la respuesta no siempre es tan sencilla. Algunos enumeran la lista casi completa de los que han caído en sus manos. Otros hacen coincidir al último que leyeron con su favorito. Y hay unos í¢â‚¬â€œlos más- que se remontan a su paso por el bachillerato para sacar de ahí alguno del que recuerden título, autor, argumento o lo que sea.

La lectura en El Salvador es pobre. Eso han dicho ya los pocos estudios que al respecto se han hecho. En la última encuesta de hábitos de lectura de alumnos de bachillerato, realizada por la Universidad José Matías Delgado, aparece que los libros más leídos por iniciativa propia son ‘La Ilíada’ y el ‘Popol-Vuh’, en ese orden de preferencia. Y lo que los estudiantes responden a la pregunta de í¢â‚¬Å“¿qué libros ha leído por obligación?í¢â‚¬Â es no menos que sospechoso: el ‘Popol-Vuh’ se queda con el primer lugar y ‘La Ilíada’ con el segundo.

Los síntomas de nuestra tan arraigada falta de ganas de leer son variados. A esta revista han llegado mensajes en los que se advierte como un problema la extensión de los textos. El escritor nacional se mete al negocio con completo conocimiento de que no se hará rico. Y en las librerías y bibliotecas saben que el lleno total es una utopía o, en el mejor de los casos, algo que se da en muy raras ocasiones.

El tema es rico en aristas, personajes y escenarios. Pronto, en Séptimo Sentido será publicado un trabajo periodístico que es el resultado de varias semanas de reporteo. Pero antes, quise responder a eso del libro favorito. Confieso que la etapa en la que más leí fue cuando estuve en la universidad. De ahí en adelante, el tiempo para esta actividad se me ha ido reduciendo hasta casi no existir. De todos modos, después de un buen rato de meditación, decidí que mi favorito es ‘La Tregua’. Me gusta la crudeza de la cotidianidad que crea Mario Benedetti.

Si usted ya decidió cuál es su favorito, lo invito a que nos lo recomiende.

 

 

01 Mar 2009 El temor inexplicable
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Dicen que los periodistas, cuando se reúnen entre ellos, solo saben hablar de periodismo. Estoy convencido de que, como toda generalización, la afirmación está plagada de excepciones. Pero en mi caso particular, así ocurre. La mayoría de mis amigos y conocidos salvadoreños son periodistas, y casi siempre en nuestras pláticas se cumple la máxima con la que arranca este párrafo.

 

El pasado viernes no fue la excepción. Un colega y amigo llamado Carlos Martínez (que trabaja en el periódico digital El Faro) y yo tuvimos que soportarnos durante buena parte de la noche. El grueso de lo discutido, obvio, el periodismo. Y de todo lo que hablamos hay un punto que me gustaría compartir con ustedes: el temor que se siente a veces en esta profesión. No me refiero a amenazas o maltratos de parte de las fuentes, que por fortuna no son tan habituales en El Salvador ocmo en otros países. Ambos hablábamos de un temor más subjetivo, menos evidente, un temor que uno puede incluso evitar porque es el periodista quien lo busca, un temor que rara vez se comparte en una plática, un temor difícil de explicar con palabras.

 

Por contar una buena historia uno es capaz de afrontar riesgos que van más allá de lo que le exigen su contrato o su jefe. Dar ese paso cuesta, a veces: es irse solo a la colonia más recóndita y mísera de una ciudad desconocida, o subirse en marcha al último tren lleno de migrantes, o hacer esa pregunta que sabemos que enojará al entrevistado de turno, o citarse con un marero.

 

En lo que ambos coincidimos es en la dulzura de la sensación que se tiene cuando uno vences las dudas. Hablemos de la situación que hablemos, pocas sensaciones son más amargas que quedarse con las ganas de preguntar o de conocer… cuando a uno se desvive por esta profesión que Gabriel García Márquez definió como el oficio más bello del mundo.

28 Feb 2009 Sobre la edición del 1 de marzo

Hay quien dice que las reglas están para romperse. Séptimo Sentido está transgrediendo en su portada del domingo 1 de marzo una de sus reglas no escritas. Por primera desde que se creó la revista hace más de ocho meses no es una fotografía limpia la dueña de la tapa. Excepción, abrimos con un fotomontaje. ¿Y por qué la meditada trasgresión? Pues porque la edición incluye un tema que me atrevo a calificar como excepcional. Me explico. Gracias al buen hacer del periodista Carlos Chávez, ven la luz, más de medio siglo después de haber sido manuscritas, siete cartas de la premio Nobel de Literatura (1945) Gabriela Mistral. La correspondencia forma parte de la intensa y poco conocida relación epistolar que la poetisa chilena mantuvo con nuestra Claudia Lars, y que la escritora salvadoreña, poco antes de fallecer, regaló a la ensayista Matilde Elena López. Son cartas sentidas, aparentemente intrascendentes, que confirman la amistad en la distancia que unió a Gabriela y Lars, y que tienen como virtud la incuestionable notoriedad de quien las escribió.

 

Excepcional es también que me haya extendido tanto en la presentación de uno solo de los temas. Y no es, ni mucho menos, porque el resto de la revista desmerite. Al contrario. La edición de esta semana me satisface sobremanera. Séptimo Sentido presenta dos interesantes, exclusivas y antagónicas crónicas: una versa sobre el carnaval de Barranquilla (Colombia); la otra reconstruye un ataque que el narco realizó hace tres años contra la redacción de un diario de Nuevo Laredo (México). Son, repito, de elaboración propia.

 

Para completar esta edición, el poema y el cuento ganadores del certamen literario Letras Nuevas.

 

Esperamos que la disfrute. Es para lectores como usted.

26 Feb 2009 ¿Más política en Séptimo Sentido?
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Estamos a las puertas de las que todo indica que serán las elecciones presidenciales más reñidas de cuantas se han celebrado en la historia reciente de El Salvador. Y no hay que ser un lince para inferir que la presencia de esos trascendentales comicios en las páginas de Séptimo Sentido ha sido marginal. La política está en cualquier tema que se aborde, pero ahora me estoy refiriendo a la presencia activa, directa, a la política masticada, a la pura y dura. Hablo de que no ha habido en las páginas de la revista entrevistas de profundidad con los actores principales ni crónicas de largo aliento sobre las dinámicas que generan las campañas ni perfiles í¢â‚¬â€œverdaderos perfilesí¢â‚¬â€œ sobre los candidatos a la Presidencia o a la Vicepresidencia.

Ya no hay tiempo para nada de eso. Pero hay dudas.

A nuestro correo electrónico han llegado mensajes que aseveran que de Séptimo Sentido celebran precisamente el hecho de que no tenga esa presencia tan activa la política. Para eso hay otras páginas en La Prensa Gráfica, dicen. También han llegado correos en sentido opuesto, correos que exigen la presencia de esa política cruda en las páginas, que silenciarla es renunciar a una de las más profundas esencias del periodismo.  

Y a usted, ¿le habría gustado si hubiéramos saturado las páginas de la revista con Funes, con Ávila, con el PCN, con los estériles debates al interior del TSE, con sesudos especialistas opinando sobre el futuro del país, con Will Salgado, con el color rojo-cambio o con el anticomunismo-tricolor?

Hay dudas.

22 Feb 2009 54 años entre nosotros

 

El 14 de mayo de 1955 un barco de 120 metros de eslora llamado MS Rheinstein partió del puerto alemán de Hamburgo con rumbo al puerto salvadoreño de Cutuco. En su interior viajaban 18 animales, casi todos ellos enjaulados. En lo que parecía ser una modesta reedición del Arca de Noé, embarcaron una pareja de mandriles, otra pareja de tigres de Bengala, ídem de cebras, otra de ñúes, antílopes, carneros melenudos y también una pareja de canguros. Y un trío de camellos, dos machos y una hembra.

El animal número 18, el único que viajó sin acompañante de su especie, fue una elefanta asiática de tres años de edad que en su país de acogida sería rebautizada como Manyula. Hoy, 54 años después de aquel viaje del Rheinstein, Manyula sigue viva en San Salvador.

Uno se hace preguntas.

  • ¿Alguien en este país no sabe qué es Manyula?
  • ¿No se ha convertido en un símbolo de salvadoreñidad?
  • ¿Cómo sigue viva en un país como El Salvador cuando incluso en zoológicos gringos y europeos viven en promedio menos años?
  • ¿Por qué Saca se ha servido de ella cual político populista desasesorado?
  • ¿Qué pasará cuando Manyula muera?
  • ¿El país es consciente de cuánto quiere a este animal o solo se percatará cuando ya no esté?
  • ¿Sería interesante una crónica con Manyula como protagonista?
20 Feb 2009 Gabriela Mistral y el millonario Vanderbilt

Hace años escuché, soñé o leí que Gabriela Mistral, la chilena premio Nobel, visitó El Salvador. Confirmar eso me convendría mucho para el artículo que estoy trabajando. Uno que prefiero no revelar aún, porque no está afinado….

Gasté toda la mañana preguntándole a medio país si era cierto lo de la visita de Mistral. Consulté con mi septuagenaria abuela que, al igual que la chilena, fue maestra, y me respondió:  í¢â‚¬Å“Solo Dios sabrá yaí¢â‚¬Â. Leí cuatro biografías, platiqué con dos ancianas transeúntes, dos jóvenes que me repreguntaron si ella vivía aún, y de Internet obtuve lo mismo: nulas respuestas. Empecé a sentirme iluso.

Entonces recordé í¢â‚¬â€œyo, joven de memoria corta- que en la redacción trabaja un periodista de más de 80 años, don Alfonso Salazar. íƒâ€°l es una enciclopedia británica viviente,  con los tomos aún completos y legibles. Cuando le pregunté por Gabriela Mistral me aclaró, primero, que él es menor: í¢â‚¬Å“Cuando ella vino aquí, yo apenas era un niñoí¢â‚¬Â, dijo mientras se quitaba los lentes, como para recordar mejor las cosas. 10 minutos después supe, gracias a él, que Gabriela Mistral estuvo aquí en octubre de 1931.  Con esa información corrí a la hemeroteca. A consultar periódicos de la época cuaternaria: Mistral arribó al puerto de La Libertad el viernes 18 de septiembre, en un vapor llamado í¢â‚¬Å“Ecuadorí¢â‚¬Â, que venía de Panamá. Desde La Libertad tardó tres horas en ascender hasta el Hotel Nuevo Mundo, en San Salvador. Fue recibida con champaña y capitalinos ávidos de í¢â‚¬Å“un aliento culturalí¢â‚¬Â.

Gabriela Mistral

Según la vetusta nota de periódico, la poetisa sorprendió a los salvadoreños. Muchos la imaginaban con rasgos indígenas. Como india araucana. í¢â‚¬Å“Pero ¡no! Resultó sonriente, blanca, rozagante, casi rubia, de ojos casi verdes y casi amarillosí¢â‚¬Â. Lo que no añadieron es que tenía 44 años. Tampoco intuían, quizás, que ganaría el Nobel después, en 1945.

Sin embargo, la sorprendida fue Mistral:  í¢â‚¬Å“En El Salvador se ha hecho en un mínimun de territorio un máximun de trabajoí¢â‚¬Â dijo.

La pensadora y diplomática chilena estuvo 20 días en el país, tiempo en el que logró salpicar de notas el periódico. Inauguró una escuela y la í¢â‚¬Å“roto-prensaí¢â‚¬Â de este periódico. Declamó poemas. Fue homenajeada a saciedad. Visitó San Miguel, Santa Ana y Ahuachapán. La hicieron subir el cerro de Las Pavas… para que se inspirase… luego la llevaron a Mejicanos… para explicarle que fue allí donde terminó, con belicosidad, el sueño expansionista mexicano, y que se inspirara de nuevo. 

Pero Gabriela fue opacada no por un temporal que afectaba a casi todo el país, sino por un avión de Pan-am que hizo escala en San Salvador. De él se í¢â‚¬Å“asomóí¢â‚¬Â el magnate estadounidense  Cornelius Vanderbilt. Algo así como el hijo del Bill Gates de antes.  íƒâ€°l pagó, en 1936,  parte de la millonaria película í¢â‚¬Å“Lo que el viento se llevóí¢â‚¬Â.  Mientras saludaban a la multitud, Cornelius y su í¢â‚¬Å“hermosísima esposaí¢â‚¬Â fueron sensación. No cuesta imaginar que fue así.

Una breve nota, más debajo de Vanderbilt, explica que el 8 de octubre Mistral tomó un tren hacia Guatemala, í¢â‚¬Å“y se nos va casi con la certeza de que no regresaráí¢â‚¬Â. 

Sí, Gabriela Mistral estuvo en el país. Y no, no regresó más.