No esperes ser amado cuando no te amas ni a ti mismo, todos en esta vida pretendemos cosechar pero son pocos los que deciden sembrar, este fenómeno lo vemos en todo tipo de lugar y familia, llevo más de veinte años sembrando esperanza en la iglesia donde trabajo y hoy puedo decir que todo lo que la Biblia enseña de la ley de la siembra y la cosecha es verdad.
No hay nada más agradable que hacer sentir especial a alguien en tu vida, en el año 2013 mientras mi familia disfrutaba tiempo con mis suegros, decidí sorprender a cada uno de mis hijos con mejoras en sus dormitorios, cambiamos pintura, camas, juegos de cuarto y renovamos su closet donando ropa para la gente afectada por la erupción de un volcán de Oriente de nuestro país El Salvador, con ello surgió la oportunidad de comprar ropa nueva para ellos y hacerles ver que dando es como recibimos.
Entre otras cosas que hice en su ausencia, fue remodelar la sala principal de la casa, no que haya cambiado muebles ni nada por el estilo, pero compre pintura y cambie de color los marcos de los cuadros de dicha sala, compre algunos cojines de colores vivos y coloque palmeras Miami en el interior para cambiar ese efecto tan cuadrado y drástico que tenía, por cierto coloqué las fotos más significativas de la familia en nuevos marcos y como si fuera poco en lugar de el rin de carro que ocupábamos como barbacoa, compre una de gas que tiene dos quemadores.
Debo confesar que lo menos que esperaba de la familia era una nota de agradecimiento, a pesar que no fue esa mi motivación principal, bueno si lo hice sólo para probar el punto que es el que ahora comparto, pero para mi sorpresa nadie dijo nada, nadie se molesto en decir gracias papá por los cambios hechos en este lugar para nuestro beneficio. Eso si que me partió el alma, no basta con lo que sembramos en ellos para su vacación y todo lo que desinteresadamente se les comprare a ellos y a su mamá, sino que no pudieron expresar ni un agradecimiento mínimo.
Considera esta una llamada al corazón, considera esto una advertencia del dolor que causará a otros cuando dejas de hacer lo que siempre hiciste para ellos, no seas como todos los hombres de estos tiempos quienes no reconocen, no agradecen la vida que Dios les da, practiquemos los buenos modales, no sólo para con los nuestros sino también para con todos, cambiemos el ritmo de la historia, volvamos a los principios y valores que nos hicieron una familia o una sociedad diferente. No permitas que la indiferencia haga más notoria tu negligencia.

Con el pasar de los años los detalles entre amigos y familiares se enfrían a tal grado que llegan a ser inexistentes e incómodos. Recuerdo que recién casado no perdía oportunidad para complementar la felicidad de mi pareja comprando detalles en cada ciudad que llegada, lo primero que hacía era comprar una tarjeta telefónica para poder comunicarme a casa y compartir cada detalle desde el vuelo hasta el menú de la casa donde me hospedaba.
Estamos pasando por uno de los desiertos más peligrosos de la raza humana, la lucha de clases de los 70s, 80s y 90s se quedó corta con las que hoy enfrentamos, el amor de muchos se enfrío, el interés por el bienestar común desapareció junto con el amor al prójimo; esto llena de tristeza mi corazón y tu me darás la razón, es tan común encontrar cadáveres tirados literalmente en pozos y barrancos, medio enterrados, cuerpos desmembrados y familias extorsionadas que serían necesarias un par de nalgadas para querer despertar la conciencia de toda esta sociedad, no importando su condición económica. Este desierto inició cuando el hombre en general se olvidó de Dios y sus beneficios, no creas que hablo de llenarte el refrigerador o darte un empleo, hablo del beneficio de su presencia y protección.
Olvidar es la mejor manera de iniciar un nuevo camino, no podemos vivir de memorias, no podemos seguir cometiendo los mismos errores de siempre; en lo personal catalogo al 2013 como el peor año de mi vida, entre enfermedades, asesinatos y problemas de pandillas, mi vida pasó por 365 días de pesadillas, estar en el ojo del huracán fue solo parte del problema, pero tener y experimentar quebranto de corazón fue lo más duro de toda esta experiencia.