
Recuerdo que mis películas favoritas eran las de vaqueros, por la influencia de un buen amigo el Pastor Bob Green de la Misión Bautista Internacional. Recuerdo que cuando vacacionaba en su casa en Florida con su hijo Thimoty, disfrutábamos este tipo de películas del viejo Oeste. A través de ellos aprendí a pelear por lo que quiero alcanzar, a esperar a los villanos y no a perseguirlos, también aprendí que la ley se respeta y de no respetarse el Sherieff pone las cosas en orden.
Hoy en día vemos en nuestro medio una anticipada campaña electoral, cada uno está haciendo lo que bien le parece, el TSE brilla por su ausencia, lo grave de esta situación es que los ánimos están calentándose cada día más, donde los hipócritas religiosos tiran la piedra y esconden la mano, otros se comportan como las rameras, que siempre se venden al mejor postor; bien decía mi abuela que en las afueras de todo pueblo existía una variedad de muchachas que gritaban a los caballeros “pisto en mano, cuerpo en tierraâ€.
Con esto pretendo despertar a las autoridades a que pongan claras las reglas del juego, que no ignoren la sintomatología salvadoreña por la campaña anticipada, la cacería de brujas, marchas, pinta y pega, discursos que critican y no proponen, canibalismo religioso, amarillismo en los medios de comunicación, aparentemente todos están cantando la misma canción que seguirá dañando nuestra nación y esta es la canción de la intolerancia partidista y esto lo vemos en los choques televisivos como en los recorridos casa por casa que hoy los candidatos están realizando.
Lo bueno, lo malo y lo feo deberá de unirse para luchar coordinamente por el país en general y no solamente por los colores que muchos llevan dentro queriendo imponer sus partidos aunque estos no tengan ningún sentido, mi llamado es sencillo, señores apriétense los calzoncillos, pongan su manos en el gatillo (pistola) y disparen soluciones para nuestras situaciones, el encarecimiento de las cosas lo debemos a ustedes por tratarnos como poca cosa, ya no vivimos en épocas de vaqueros, comportémonos pues como verdaderos caballeros, no olvidando la cortesía que debe de caracterizar a los políticos de hoy en día; El Salvador ya ha evolucionado y con esto a muchos a cambiado pero quedan todavía vestigios de viejos litigios de poder que a muchos puede romper por no trabajar en equipo en beneficio de El Salvador.
Lo bueno, lo malo y lo feo se tendrán que unir para así a todos reunir con un gobierno abierto al dialogo conquistar lo que todos soñamos, un mejor El Salvador, lleno de bendiciones y calor, pues fue este el diseño del Salvador cuando pensó en la tierra Cuzcatleca.