La mentira parte de la naturaleza caída del hombre; la Biblia expresa que aquel que practica el pecado esclavo es del pecado, y el hombre es pecador por naturaleza lo cual afirma que es mentiroso. Un hijo que miente es un hijo que no genera confianza para con el padre, por lo cual se priva por su actitud de tener íntima comunión y una buena relación con su progenitor; al entrar en este espiral vemos como no vivimos como verdaderos hijos sino como extranjeros por las limitantes del idioma que en este caso es la verdad.
Cuando vivimos en la verdad vivimos en total libertad y por ello podemos acercarnos al trono del Señor Jesús con absoluta confianza y esto me hace ver como un verdadero hijo de Dios, quien es el creador del género humano; surge la pregunta ¿qué gano con vivir en esta aparente quietud del movimiento de la "VERDAD"? Con ello alcanzaron la confianza de poder ver los ojos a tu Padre Dios y decir ABBA Padre (Papito Lindo).
De no vivir como hijos entonces no tenemos a Dios como Padre sino como simple proveedor de tus necesidades cotidianas, lo estamos viendo sólo como juez y no como a alguien digno de adoración y total confianza y por ello en algún momento tendrás temor a falta de confianza de acercarte al trono de gracia para conocer su voluntad para tu vida presente y tu vida después de la muerte. Entonces podemos decir vivir como hijos facilita el ver al Padre en su entero esplendor.
Hacer el bien te garantiza la comunión para con el Padre, te asegura un lugar entre sus hijos favoritos, te coloca por encima del hijo promedio quien dice ser y tener lo que sus sentidos no alcanzan a conocer por la presencia del pecado que es la mentira en todo su ser como en todo lo que hacer; para vivir como hijos sólo basta el reconocer que como Cristo queremos ser, que como Él nos habló queremos comprender que en Él no hay ni sombra de variación pues no hay mentira en su corazón.
Amigo vivamos como hijos para poder ver más tarde el rostro de nuestro Dios y Padre como hombres y mujeres que no tienen de qué avergonzarse.

Estoy escribiendo frente al Muro de los Lamentos, lugar sagrado para los Judíos hasta hoy; ellos lamentan el hecho de no tener un templo a donde adorar la presencia de Dios en la Capital del Mundo Jerusalén, sin embargo no todos lamentan el no adorar a Dios como su creador y Dios; muchos de ellos van por la vida siendo indiferentes al llamado de reconocer como lo dice la Palabra la Biblia "Oye Israel Jehová Dios uno es, Jehová Dios Santo es".
Estamos de visita en un lugar llamado Masada, reconocido a nivel mundial por la UNESCO en algún momento como una de las siete maravillas del Mundo Conocido. En este lugar ocurrió uno de los hechos más contradictorios del Judaísmo, donde un hombre llamado Herodes construyó una fortaleza de tal magnitud que nadie podía llegar a él sin caer rendido a sus pies como todos sus enemigos ¿El secreto? la Fortaleza de Masada.
Esta campaña política nos dio como resultado odio provocado por inseguridad, con ello se sacrificaron a los dioses de la fama a más de una persona, quien entregó su vida por la causa de su partido o candidato, no faltó el atentado en contra de la dignidad familiar de más de un candidato; todo con el valor de utilizar los medios tecnológicos en contra de la paz y tomando el odio como plataforma para conseguir nuestros objetivos de una manera enfermiza.