Primer año de gobierno de Salvador Sánchez Cerén.
A un año de gobierno del actual Presidente Salvador Sánchez Cerén, parece que olvidaron que el maestro es el y no nosotros, los medios de comunicación escritos, los analistas, los politólogos y nosotros los todólogos también aprovechamos el momento para esbozar opinión en le tema del rumbo del país el cual conformamos todos; la gran mayoría arremetió en contra de su gestión con encuestas, reportajes, trabajos de investigación donde la mayoría son realizadas por empresas de derecha quienes publican lo que les gusta y no siempre la realidad.
La nota está abajo de cinco en base a diez, asusta ver la realidad actual del país en el que vivimos, las pandillas nos tienen de rodillas a unos orando y a otros por el dominio territorial, la tasa de desempleo juvenil es alarmante, la falta de inversión es notoria, la poca o nula seguridad ha llegado a oídos del mundo en general. Los salvadoreños estamos cansados de promesas vacías; pero asusta más ver lo que nos espera si esto no cambia para bien en un plazo determinado, no esperemos un cambio si no enmendamos nuestros hábitos.
Lo normal en El Salvador es pedir mordida (soborno) para cada proyecto asignado, lo normal en El Salvador es el nepotismo, lo normal en El Salvador son los favores entre partidos políticos y amigos que están en lugares claves, lo normal en El Salvador es que los ricos van al hospital y los pobres a la cárcel, lo normal en El Salvador es frenar la investigaciones importantes por reconocer quien se robo una gallina, lo normal en El Salvador es hablar del gris para que nadie note tu negro; es esto lo que debe parar, algo debe cambiar y alguien debe liderar este cambio.
No pretendas culpar a un hombre de 70 años quien lleva 365 días en la silla mas difícil del país por tus problemas personales, que sumados llamaremos problemas de país, analiza como está tu actitud ante la necesidad de otros, analiza el calibre de tus palabras ante la problemática nacional, qué culpa tiene el presidente de tu manera desmedida de gastar, qué culpa tiene el actual presidente de la manera como tú y yo educamos a nuestros hijos, me puede criticar o satanizar pero eso no cambia tu realidad ni tus valores; es tiempo que cada uno de nosotros hagamos lo que nos corresponde y de manera inmediata.
¿Y a ti quién te califica? Somos prontos para hablar y tardos para escuchar, somos buenos para criticar y malos para generar cambios ¿Qué nota te pondrías tú si fueras tú el evaluado? ¿Estás seguro que llegarías al 5? si tu respuesta es sí felicidades, pero si tienes duda te recomiendo que hagamos tú y yo lo que nos corresponde para que los que están también gobernando hagan lo que a ellos les corresponde y así todos sumando esfuerzo tendremos un mejor país en los próximos 365 días. Abandonemos la crítica y pongámonos a trabajar, no más confrontación y más acción, termino preguntando ¿y a ti quién te califica?

Perfecto y libre de toda culpa (Santo) es todo aquel que ha nacido de nuevo por medio de nuestro Señor Jesucristo así lo enseña la Biblia, Santo Monseñor, Santos todos, no es el hombre quien eleva su condición ante los hombres es Dios quien eleva la calificación del hombre ante su presencia por medio del derramamiento de la sangre de su hijo en la cruz del calvario.
NO se trata del FMLN, NO se trata de Sánchez Cerén, NO se trata del actual Gobierno, se trata de El Salvador; si ellos terminan mal todos terminaremos como ellos, "no se puede ser fontanero de casa vieja” es la de no terminar, iniciemos hoy nuevos procesos para la pacificación y entendimiento de la sociedad en general, nos corresponde a nosotros hacer nuestra parte.
Esta semana pasada tuve el privilegio de orar por la nueva gestión de nuestro nuevo Alcalde, quien nos pidió que le llamemos por su nombre y no por su título. En dicha reunión se presentó diez minutos tarde a la hora establecida, no por irresponsabilidad sino por el recibimiento que los empleados de la alcaldía Capitalina le tenían a su llegada.
Si el amor fuera fácil sería para todos pero la historia es diferente, la Biblia nos enseña que el amor es sufrido, benigno, no es jactancioso, no hace nada indebido, no se envanece, y por ello es tan difícil experimentarlo, el alto precio que el enamorado debe pagar para vivirlo en carne propia no es para todos; Jesús inspira la vida de todo aquel que hoy por amor sufre, siendo Rey se humilló para que nosotros los esclavos del pecado viviéramos en libertad por su muerte.