REALIDADES QUE MATAN

Cada día que pasa me sorprende lo que sucede en nuestro país El Salvador, todos queremos, deseamos, pedimos, demandamos un mejor futuro, pero nadie está dispuesto a cambiar la historia del presente; para tener un mejor país todo lo que tú y yo debemos hacer es obedecer, obedecer las leyes establecidas para así tener orden, respeto, garantías y que sea cuestión de cultura general y no de unos pocos.

La obediencia siempre ha sido sinónimo de bendición en la cultura bíblica, y nosotros no somos ajenos a esta práctica ordenada por nuestro Creador y Dios. Para tener un mejor país será necesario revitalizar el respeto, el castigo, la justicia, pero cuando vemos el  desorden que vivimos hoy por hoy, llegamos a creer que todo está perdido.

Hace algunas semanas atrás, el máximo jerarca de la Iglesia Católica expreso frente al actual presiente de la República Profesor Sánchez Cerén, que la sumatoria de acontecimientos vividos por los salvadoreños apunta a que estamos viviendo en un estado fallido; esto desató una ola de comentarios de tal magnitud que fue necesario que el mismo jerarca se disculpara con una hipócrita y menuda explicación de lo expresado.

En El Salvador, los abusadores de menores, ladrones, mentirosos, como también los religiosos amañados, son vistos como hedores de causas ajenas a la verdad de Dios, nadie confronta, nadie reprende, nadie interviene, nadie nos defiende de este tipo de lobos y malacates; por otro lado se nos prohíbe la defensa propia y si por algún motivo nos defendemos de los pandilleros, asaltantes, o simples ladrones con cualquier tipo de arma, seremos NOSOTROS los procesados como criminales.

En El Salvador se dice los "Payasos dan vía y los Policías dan risa”. No por ser ellos malos elementos, sino por la falta de apoyo que ellos tienen de parte no solo de sus  superiores, sino también por la falta de apoyo de las leyes en general; los agentes salen hacia su casa sin arma, sin protección y con mucho miedo de ser muertos por los mafiosos, pandilleros, asaltantes y criminales quienes reinan en nuestro país.

Sólo Dios puede cambiar el rumbo de nuestro hermoso país, dije Dios y no los religiosos, políticos, militares o empresarios, será pues necesaria la implementación  de un diálogo no para con los hombres quienes están llenos de corrupción y pecado, sino un diálogo para con Dios y una verdeara conversión a la religión que dices profesar; aquí no hay espacio para media tintas.

Un nuevo Nacimiento es la clave para tener una mejor vida y oportunidad de cambio en esta época tan opaca de la historia de nuestro país, esto sólo es posible a través  de la confesión de tus pecados a Dios y un encuentro genuino con tu Creador y Dios; tú puedes pasar 20 años en un parqueo y jamás te convertirás en auto, o puedes pasar 20 años en la Iglesia y eso no te convertirá en Cristiano.

Hoy por hoy, existen realidades que matan, la fe de todo hombre para con su país, y en El Salvador estamos atravesando por el valle de sombra y de muerte; pero la buena noticia es que Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros para que por medio de Él tengamos vida eterna; salgamos de esta realidad mata fe, confesemos a Jesús como Señor y Salvador.

3 respuesta a “REALIDADES QUE MATAN”

  1. Bendiciones, gracias por estos comentarios, nos ayudan a crecer un poquito en nuestra fe, a veces como ser humanos nos desmotivamos ante toda esta serie de ataques y si es cierto es necesario confesar los pecados y buscar el encuentro con nuestro creador, pero a veces resulta que somos tan tercos y nos creemos sabios en nuestra propia opinion.

    Seguire orando para que haba un verdadero cambio y arrepentimiento

    Bendiciones a ud Pastor Jr/ Bendiciones a toda la familia pastoral, Pastor General y toda nuestra congregacion

  2. Mas claro no puede cantar el gallo, Pastor…. tenia que ser hijo del Pastor general. quien habla ( como decimos en le salvador y lo digo con respeto para ambos ) a calzon quitado… espero estos lideres gubernamentales lo puedan leer y lo apoyo en sus palbras y me uno a ese sentir de busqueda de
    DIOS. bendiciones.

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