No hay nada imposible para Dios, ese es un principio Cristiano que me unió para con Jesús, saber que en quien yo creo es Todopoderoso es mi mayor motivación, desde muy temprano en la vida noté mis limitantes físicas: no podía correr como todos, no podía leer como todos, no podía convivir como todos, fue allí donde noté la necesidad de buscar ayuda.
Nací en un hogar que hablaba de Dios pero vivían lejos de su voluntad, asistía regularmente a la Iglesia no por fe, sino por obligación, aprendí a leer la Biblia a la fuerza, en casa debíamos leer la Biblia todos los mediodías después de la hora del almuerzo, recuerdo que leíamos tres capítulos diarios como mínimo y me costaba tanto leer sin errores que sufría cada vez que sacaban la Biblia.
El tiempo me llenó de resentimiento para con mis padres ya que no era como mis demás hermanos, ellas fueron chicas ejemplares, sus calificaciones superaban las calificaciones promedio de otros, yo muy por lo contrario fui un joven inquieto e incapaz de estar quieto en un sólo lugar, mis calificaciones ni sumadas me daban promedios aceptables.
Cuando escuché de Dios, supe que quería seguirle, en ese preciso momento me di cuenta que lo imposible podía ser posible, me di cuenta que lo que jamás logré sólo en Cristo podría alcanzarlo si perseveraba en mis principios Cristianos, fue ese el momento que noté la necesidad de nacer de nuevo a la familia de Dios y eso sólo con la ayuda de su hijo unigénito Jesús.
Ahora puedo decir que lo imposible quedó atrás, desde el momento que conocí a Dios a través de Jesús la vida me mostró un lado que yo desconocía, el lado positivo de las cosas, me mostró que la fe mueve montañas y luego de moverlas endereza mis pasos para poder seguirle como Él merece ser seguido, fue ese el momento en que descubrí que no hay nada imposible para Dios.
Esa limitante que crees tener, está sólo en tu mente, ese problema imposible tiene respuesta en Jesús quien es nuestro Salvador y Dios. No te limites a ver tu vida pasar, es tiempo de cambiar tus metas, es tiempo de cambiar tus prioridades, no esperes más, lo imposible para los hombres es posible para Dios. Cambia tu manera de pensar, cambia tus ojos de rumbo, poniendo los mismos en Jesús, entonces entenderás que no hay nada imposible para Dios.

Dios utiliza herramientas imperfectas para hacer cosas perfectas, pero la autoridad es una herramienta perfecta para ayudar a los imperfectos, ella ha sido dada para que podamos desarrollar a aquellos que se quedaron a medio camino no logrando sus metas personales.
Por muchos años veo como los besos son parte la las relaciones interpersonales, lo primero que haces cuando buscas novia es ver quien se deja besar y en base a esa experiencia tomas la determinación de si le amas o no te interesa conocerle como para iniciar una verdadera relación amorosa. El beso es muy importante en diferentes culturas, es por ello que hoy hablaremos de la importancia de los besos y las relaciones interpersonales.
Todos los políticos hablan de paz, pero en realidad están fomentando la guerra. Sus campañas publicitarias no son mensajes de paz, son mensajes de insurrección ciudadana, están provocando a la gente a reaccionar como lo hacen ahora en Europa, partes de Egipto y muchas naciones más.
No esperes ser amado cuando no te amas ni a ti mismo, todos en esta vida pretendemos cosechar pero son pocos los que deciden sembrar, este fenómeno lo vemos en todo tipo de lugar y familia, llevo más de veinte años sembrando esperanza en la iglesia donde trabajo y hoy puedo decir que todo lo que la Biblia enseña de la ley de la siembra y la cosecha es verdad.
Con el pasar de los años los detalles entre amigos y familiares se enfrían a tal grado que llegan a ser inexistentes e incómodos. Recuerdo que recién casado no perdía oportunidad para complementar la felicidad de mi pareja comprando detalles en cada ciudad que llegada, lo primero que hacía era comprar una tarjeta telefónica para poder comunicarme a casa y compartir cada detalle desde el vuelo hasta el menú de la casa donde me hospedaba.
Estamos pasando por uno de los desiertos más peligrosos de la raza humana, la lucha de clases de los 70s, 80s y 90s se quedó corta con las que hoy enfrentamos, el amor de muchos se enfrío, el interés por el bienestar común desapareció junto con el amor al prójimo; esto llena de tristeza mi corazón y tu me darás la razón, es tan común encontrar cadáveres tirados literalmente en pozos y barrancos, medio enterrados, cuerpos desmembrados y familias extorsionadas que serían necesarias un par de nalgadas para querer despertar la conciencia de toda esta sociedad, no importando su condición económica. Este desierto inició cuando el hombre en general se olvidó de Dios y sus beneficios, no creas que hablo de llenarte el refrigerador o darte un empleo, hablo del beneficio de su presencia y protección.
Olvidar es la mejor manera de iniciar un nuevo camino, no podemos vivir de memorias, no podemos seguir cometiendo los mismos errores de siempre; en lo personal catalogo al 2013 como el peor año de mi vida, entre enfermedades, asesinatos y problemas de pandillas, mi vida pasó por 365 días de pesadillas, estar en el ojo del huracán fue solo parte del problema, pero tener y experimentar quebranto de corazón fue lo más duro de toda esta experiencia.
El abrir ventanas es peligroso ya que no todas las ventanas que abrimos pueden ser cerradas con la misma facilidad, en la Biblia Dios ordenó a Noé construir un arca para salvar a parte de la humanidad del siniestro que llegaría con la lluvia, cosa que hasta la fecha no se conocía en la tierra, lo curioso fue que al terminar de obedecer las indicaciones y medidas de dicha arca, Dios ordenó y dijo que la ventana sería cerrada exclusivamente por Él.
"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí", esto lo dice Jesús en el Evangelio de Juan capitulo catorce versículo seis. Navidad palabra derivada del latín “Nativitas” que significa Nacimiento; en este caso el nacimiento del Mesías esperado y profetizado por Isaías en el Antiguo Testamento, lo que el mundo necesitaba estaba llegando como regalo de Dios para reconstruir el tejido arruinado por el pecado en nuestros corazones y vidas.