Es difícil cuando se padece de verborrea, toma pocos segundos para dañar personas y marcarles para toda la vida, basta con inventar o repetir cosas que no nos constan para cometer un atropello en la vida de personas para las cuales somos importantes. La lengua es uno de los órganos más difíciles de controlar, esto lo dice la Biblia y nos recuerda la responsabilidad que tenemos de cuidar lo que sale de nuestra boca más que lo que entra por ella, esto será más difícil de lo que imaginé.
Conozco personas que se caracterizan por dañar a otros por medio de rumores o comentarios demasiado fuertes que no deberían ni de repetirse en público o privado, estas personas se gana la confianza de otros llevando y trayendo rumores y exagerando las cosas que realmente sucedieron; con su boca han dañado a tanta gente que no me alcanzan los dedos de las manos para enumerarlas, son el tipo de personas que se toman el tiempo de llamar por teléfono para seguir conociendo historias de otros y y así compartir con sus conocidos su domino de los temas a tratar.
Una de estas personas nos acompañó a un viaje a Israel hace ya algunos años atrás , cuando llegamos al lugar de los Bautismos llamado Yardenit que significa "el lugar del bautismo", dijo al grupo de hermanos que viajamos juntos: "Para bautizarme aquí prefiero hacerlo en el río Acelhuate con todos los desechos que allí flotan". Para un religioso o Cristiano escuchar de la boca de alguien una blasfemia como esta es muy duro, la mayoría optó por hacer como que nada sucedía pero en verdad la verborrea estaba comenzando su proceso y con ello estaba dañando a los que sí respetan el río Jordán como símbolo del bautismo de Jesús.
En otra ocasión expresó que los pastores evangélicos somos perros, ladrones, mentirosos, engañadores, y muchas otras cualidades peyorativas que mencionó con mucha autoridad en su cultura de la calle, siempre creyendo que ser vulgar es ser agradable cuando en verdad hasta recordar es desagradable, su sarcasmo es notorio en todos los círculos de ex amigos ya que dañó a tantos que la lista se está renovando cada día con nuevas víctimas de su necesidad de atención. La lengua ponzoñosa te pondrá al descubierto rápido, tus mismas palabras te alejarán de las personas que realmente te aman y serás la persona más odiada y menospreciada de tu círculo social, limitando tus oportunidades de convivir y compartir con personas que sí valen la pena.
Este tipo de personas son de carácter indomable, no pierdas el tiempo creyendo que las puedes cambiar ya que terminarás siendo dominado, criticado y humillado por todas las cosas que dirán de ti a tus espaldas o cuando tu amistad ya no les aporte lo que ellos necesitan, entrega a este tipo de gente en manos de Dios y corre lo más lejos que puedas para no ser alcanzado por la ponzoña o veneno que irradian sus palabras. Pide a Dios que te aleje este tipo de personas y si eres tú una de ellas, cambia hoy tu corazón para que Dios tenga una buena razón para otorgarte el perdón que hoy necesitas.

Un amigo jamás incomoda tu vida diaria, no cuestiona tus decisiones pero confronta tus errores, un amigo es la parte de tu corazón que no tienes pero late siempre a tu ritmo. Un amigo es lo que todo hombre necesita para experimentar buenos momentos y con ello celebrar a tu lado, el amigo perfecto no existe pero un verdadero amigo no te impide ser tu mismo, ni te invita a privarte de los privilegios que la vida te da en el camino.
Todos llevamos un monstruo letal por dentro y con ello me refiero a la sexualidad, tema trillado en la sociedad pero olvidado por los grandes hombres de la historia, siendo ellos las principales víctimas de sus artimañas, la sexualidad nos tiene plagados a todos por igual. En un reportaje especial de un periódico en El Salvador se mencionó que la mayoría de jóvenes inicia su actividad sexual a los trece años promedio. ¿Te imaginas a qué edad inician los demás jóvenes del primer mundo? No dudo que ellos están en el mismo problema que nosotros, tiene un monstruo fuera de control en los pantalones que es tan fuerte que rompe corazones.
“Amor, te voy a comprar un avioncito para volar, en nuestra luna de miel” decía una canción secular que sonaba por los años ochenta, si bien es cierto que los hombres dan buenos regalos, cuanto más nuestro Padre que está en los Cielos.
No hay nada más molesto que vivir de falsas promesas, esto ya es una costumbre para muchos de nosotros por el tipo de sociedad donde vivimos hoy día; pero esto no es normal ni justo, vivir prometiendo cosas que no se cumplen nos llevará a perder la confianza en el amigo o hermano en todo caso.
Todos pasamos una etapa de inocencia en la vida, nacemos creyendo en cosas que son mitos no probatorios, soñamos con Santa, creemos en Extraterrestres, vampiros, hombres lobo y muchos otros cuentos modernos; la realidad es diferente para todos especialmente si maduramos antes que nuestros amigos o compañeros de estudio.
De los niños es el Reino de los Cielos dijo Jesús, y esto tiene lógica hasta el día de hoy, has notado cuán incómodo es el trabajar con personas de doble cara o doble moral, quienes siempre hablan de todos en un tono de "te cuento algo". Es este tipo de personas las que tienes que sacar de tu vida lo antes posible, gente tóxica para tu vida familiar, matrimonial como para tu vida espiritual.
Visité Canadá en esta semana pasada y me rencontré con viejos amigos los cuales siempre que llego me tratan como realeza, desde la manera como me reciben hasta el momento de despedirnos, estos amigos me los regaló la vida por medio del Ministerio que Dios nos encomendó, como ya lo sabes soy Pastor Evangélico, sí aunque no lo creas!.
Leyendo el segundo libro de Crónicas de los Reyes me encontré con una oración de Salomón, el hombre más sabio de la historia, y descubrí que nos dio la clave para tener paz en cualquier situación en que nos podamos encontrar en el camino de la vida con solo buscar en serio la presencia de Dios.
Leyendo el Proverbio de la semana en un tiempo de reflexión me di cuenta cuánto odio mi pasado, esto sucede cuando accede a mi presente y actúo como un demente, como si en mi vida Jesús no fuera importante, experimentar dolor por lo vivido y ahora de nuevo repetirlo es el peor error que puede cometer alguien que conoce a el Salvador.