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Wikinomía: La nueva economía

Aunque no es un libro “reciente” (fue publicado en 2006, y según las actuales referencias temporales, eso es mucho tiempo atrás), siempre es interesante conocer y reflexionar acerca de las novedosas formas de hacer negocios, de estudiar, de desarrollar ciencia, de lanzar nuevos productos y servicios y, en resumen, de las personas y empresas que están contribuyendo a cambiar mucho de nuestra estructura social, mental, cultural y económica.

En torno a este nuevo rumbo de la economía mundial es que nos habla el libroWikinomics: La nueva economía de las multitudes inteligentes”, escrito por Don Tapscott y Anthony D. Williams. En su propio sitio web, www.wikinomics.com, se puede conocer más acerca de la publicación y sus actualizaciones periódicas.

Si partimos de que el vocablo “wiki” busca transmitir la idea de “rápido”, no se aleja mucho de la realidad actual establecer que nuestro entorno productivo es una “economía rápida”, de decisiones audaces, de ideas creativas, de acciones innovadoras, y de colaboraciones extramuros.

Las 3 reglas de oro de Internet

Podemos concordar en que, si bien Internet fue una creación tecnológica, su desarrollo ulterior ha sobrepasado cualquier expectativa original, por grande que ésta fuera, y continua tocando prácticamente todas las áreas y actividades, incluso creando nuevas formas, modalidades y ocupaciones.

Esa evolución ha sido posible porque su diseño original se ha mantenido respetando las 3 reglas de oro de Internet:

1. Que no tenga un propietario

2. Que sea usada por todo el mundo

3. Que cualquiera pueda añadirle servicios

En estos “sencillos” principios se basa el gran éxito de la gran Red. La creatividad y la innovación mundial no se quedan en un pequeño salón. Las personas que usan Internet (“todo el mundo”), y que además tienen la ocurrencia de construir un nuevo negocio en la red, ofrecer una nueva actividad, o buscar aliados para hacerlo, puede modificar la misma red para “añadir un servicio”, y no tiene que pedirle permiso ni pagar una cuota de regalía a nadie, porque “nadie es el dueño” de la red de redes.

Los 4 principios de la Wikinomía

La mayoría de empresas actuales mantienen estructuras de dirección y control jerárquicas y bien establecidas; tratan de atraer y cuidar a personal bien calificado; guardan celosamente su propiedad intelectual o cualquier pieza de conocimiento que los haga diferentes; se enfocan en sus clientes; y actúan en forma local, aunque piensen globalmente.

La mayoría de estos principios deben ser revisados, y en algunos casos, descartados, en la nueva economía. Basados en el estudio de varios casos de empresas y eventos recientes, se establecen las siguientes ideas poderosas:

1. Apertura

En principio, la noción de un sistema abierto es positiva: tener mente abierta, estar abierto a sugerencias, y la mayoría considera mejor un régimen de gobierno abierto. Sin embargo, no todas las empresas abren sus puertas para que sus clientes opinen y modifiquen los productos y servicios que se ofrecen. Se piensa que los sistemas de software de código abierto no son seguros y/o carecen de soporte.

En la nueva economía, la apertura está cada vez más presente, por ejemplo en el tema de las barreras arancelarias, el paso por las fronteras, y el intercambio de estudiantes entre un país y otro. Con todo y algunas imperfecciones, las organizaciones van comprendiendo que la riqueza de la diversidad es grande, y que es necesario abrirse para dejarla entrar.

2. Interacción entre iguales

El estilo predominante de organización empresarial e institucional es el jerárquico. Se ha considerado desde hace mucho tiempo que es importante contar con jefes y subalternos. Y aunque algunas operaciones funcionan bien de ese modo, existe cada vez más también la modalidad de una organización más horizontal.

En los ambientes en que se logra obtener un compromiso personal con los objetivos de la organización, es posible reducir el esquema de jefaturas y jerarquías al mínimo. La red Internet es un ejemplo casi insólito, pues su alcance es mundial, donde no hay un “presidente de Internet”. Las organizaciones que existen se limitan a coordinar el trabajo de miles de individuos, empresas e instituciones en todo el mundo, para lograr acuerdos de operación, pero no pretenderían nunca impartir órdenes.

Las colaboraciones entre pares, entre profesionales y personas que se dedican a lo mismo en el mundo son muy productivas, cuando el aliciente es su propia motivación, y sienten que tienen un espacio propio, y el respeto de sus colegas.

3. Compartir

Tampoco es usual en una empresa tradicional compartir recursos. Y aunque no se trata de dar al traste con la propiedad intelectual, es útil explorar hasta dónde puede ser beneficioso compartir la información y otros recursos con que se cuenta para lograr ganancias de otra forma.

Por ejemplo, la idea de compartir los recursos computacionales ha existido desde hace ya varios años, y ha producido algunos negocios exitosos, como la mayoría de aplicaciones llamadas “peer-to-peer”. Por supuesto, cuando estos nuevos modelos basados en compartir recursos han entrado en escena y han amenazado la posición casi monopólica de otras estructuras, no han sido vistas con buenos ojos por esas empresas anteriormente establecidas, y que deben reinventarse. Un ejemplo de esta trayectoria es el aplicativo Skype (www.skype.com) para hacer llamadas telefónicas y otras comunicaciones utilizando la red, sin mayor costo para el usuario.

4. Actuación global

Los viajes, las vídeo y teleconferencias, las reuniones virtuales, los regímenes de teletrabajo e, incluso, las organizaciones basadas en múltiples países, aunque sean pequeñas, son cada vez más comunes.

La empresa cerrada y limitada a su propia colonia, barrio o ciudad, es aquélla que, por las razones que sean, tiene las manos llenas con ese mercado. Y aun en ese caso, no puede aislarse por completo, so riesgo de recibir la competencia de otra empresa externa y perder aun ese pequeño mercado.

La globalización, que puede ser discutible en sus alcances, no es una opción para los países ni para las empresas. La nueva economía nos obliga a considerar cómo se hacen las cosas en otros países, a unificar criterios con socios, colegas y clientes locales y globales, y a considerar el mundo como el mercado a atender. Si no es por otra razón, porque las empresas del otro lado del mundo están considerando nuestro mercado como el que hay que servir.

Wikinomía y Web 2.0

El ambiente en que vivimos está plagado de nuevas tendencias, cambios, paradigmas, nombres exóticos y acrónimos. Esto es lógico: es parte del mismo torrente de innovación, creatividad y competencia que experimentamos.

Por ello, podemos conversar un poco acerca de otro concepto, relacionado pero con una orientación diferente, que también ha surgido de las 3 reglas de oro de Internet. Por supuesto, hay muchísimos conceptos surgidos en la vida de Internet, pero no todos provienen o reflejan una abstracción filosófica que en realidad establezca una tendencia mayor.

Wikinomía, como hemos establecido, es un cambio en la economía, en las formas de organizarse y buscar sus objetivos que tienen las empresas. El concepto se encuentra más desarrollado, e ilustrado con numerosos ejemplos reales, en el libro citado antes.

Web 2.0, por su parte, se refiere al fenómeno global de la participación y socialización en la red. Hay empresas que, construyendo sus modelos de negocio y siendo parte de la Wikinomía, han impulsado cambios en los niveles de participación de las personas, dando lugar al Web 2.0. El fundamento de Web 2.0 es tecnosocial, el de Wikinomía es económico.

Hay muchos ejemplos de empresas Wikinómicas que han impulsado el Web 2.0: MySpace, Flickr, Wikipedia, Facebook, Linux, InnoCentive, YouTube, etc. Pero también hay empresas que pueden estar en la nueva Wikinomía, sin necesariamente ser parte del Web 2.0, y viceversa.

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