La época de las tarjetas perforadas

¿Tarjetas perforadas? ¿Como las que usan algunos establecimientos para llevar registro de las visitas de sus clientes frecuentes? ¿Como cuando perforan algunas tarjetas de identificación por alguna falta cometida?

La mayoría de profesionales activos actualmente en el área de la informática no habrán utilizado nunca esta tecnología y probablemente no la conocen tampoco. Sin embargo, para varios de nosotros el uso de tarjetas perforadas (“punched cards”) marcó nuestra primera relación con las computadoras.

Nos referimos acá a la forma que por muchos años fue utilizada para introducir datos a los computadores, antes de que se diseminara y se hiciera popular el uso de las terminales (después llamadas “tontas”) que por medio de un teclado y una pantalla permitían la introducción de información en forma directa a un computador central, ubicado en un cuarto grande y climatizado, lejos de la vista de la mayoría de personas.

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La tarjeta perforada mostrada en la figura (18.73 cm × 8.26 cm) fue utilizada por el autor, por ejemplo, para inscribir materias en la universidad durante el primer año de estudios en ingeniería, en 1976. El proceso consistía en colectar una tarjeta pre-perforada con el código de la materia que se iba a inscribir, incluyendo la sección y, por tanto, el horario. Si eran 5 materias las que se inscribirían, el interesado debía colectar las 5 tarjetas respectivas, y agregar una tarjeta más con los datos generales, sobre todo el número del carné del estudiante.

Estos grupos de tarjetas eran leídas por los lectores respectivos en un proceso posterior, y era así como quedaban inscritas las materias y sus secciones para cada estudiante. Por supuesto, este proceso era hecho presencial y personalmente, y tenía sus complicaciones, pero era lo más moderno que había.

Códigos de programas perforados

En esos años, la segunda mitad de la década de los 70, no había acceso a las computadoras grandes y, por supuesto, aun no existían las computadoras personales. Para los usuarios normales, que tampoco éramos muchos, solamente existía una forma de introducir información al computador de la universidad (artículo singular: EL computador de la universidad), y ésta era comprar los conjuntos de tarjetas de cartulina amarilla, solicitar tiempo en el salón de perforadoras y, cuidadosamente, perforar correctamente las tarjetas con la información deseada.

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El lenguaje de programación que se enseñaba en las carreras de ingeniería era FORTRAN (FORmula TRANslation system, o Sistema de Traducción de Fórmulas), y al escribir un programa debíamos después perforar una tarjeta por cada línea de código del programa. Es decir, si un programa tenía 500 líneas de código escrito en FORTRAN, era necesario preparar al menos 500 tarjetas perforadas, más las que indicaban inicio y final del mismo, y otros datos.

Manejar físicamente un grupo considerable de tarjetas no es sencillo, y con frecuencia se podía tener accidentes que tenían como consecuencia la caída y el desorden de las tarjetas, lo que implicaba el arduo trabajo de ordenarlas de nuevo, antes de someterlas a la lectura, compilación y listado de errores. Al recibir este listado, y para aplicar los correctivos a los errores, era necesario volver a perforar más tarjetas con las correcciones, ordenarlas adecuadamente y nuevamente entregarlas a la persona encargada para que las leyera y procesara nuevamente.

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Una tecnología que duró muchos años y dio paso a lo presente

Ahora nos parece algo gracioso, pero esta tecnología, creada por Herman Hollerith, fue utilizada en el censo de 1890 en Estados Unidos, y con las relativamente pocas modificaciones respectivas, aun se utilizaba 90 años después, en 1980. Por ello, mucho de los logros alcanzados por las máquinas de cálculo, y más tarde por las computadoras, se debieron a estos pequeños pedazos de cartulina con agujeros precisamente calibrados, que permitían el ingreso masivo de información.

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Lógicamente, el resto del contexto tecnológico fue también una razón para la larga vigencia de esta tecnología: programas basados en líneas de código, ausencia de terminales amistosas para los usuarios, falta de conectividad remota, etc. Para los estándares actuales de vigencia de una tecnología, las tarjetas perforadas han sido una de las más longevas.

Todo lo que existe actualmente en tecnología se debe en buena parte a lo que se utilizó antes, que además de permitir el avance de la ciencia y la tecnología, abrió la posibilidad para que otros inventores, diseñadores, entusiastas y visionarios pudieran crear el siguiente paso en la secuencia tecnológica.

 

 

Un comentario sobre “La época de las tarjetas perforadas”

  1. Me acuerdo de esas tarjetas, la chivada de esos tiempos era conseguir tarjetas de colores , me acuerdo que habian amarillas, rojas y azules , cuando se corrian los JOBS en el centro de computo de la UCA y resultaba algun error de sintaxis, logico o por defecto dela tarjeta, se tenia de reemplazar y correr de nuevo , ahhh buenos tiempos …..

    Mortus

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