Hagamos la promesa de conectar a los desconectados

Muchos han comentado lo importante que ha sido contar con una conexión como la de Internet, que ha permitido a una parte de la población en el mundo mantener, desarrollar y fomentar la comunicación, el entretenimiento, el trabajo, los pagos e intercambio de fondos, aun en estos tiempos en que para la mayoría es difícil salir de casa.

Claro, lo comentan quienes tienen el acceso a la red, y que ya sea por experiencia previa, o motivado por esta situación, han aprendido a utilizar Internet de formas quizá distintas a lo que venían haciendo. Sin embargo, hay aun muchas personas que están padeciendo la recomendación de quedarse en casa, pero no tienen esta conexión.

También es verdad que no todo lo que se podría adelantar o realizar por medio del uso de Internet se puede hacer aun, en algunos casos dependiendo del grado de avance en la digitalización de un país, y en otros debido a que la tecnología aún no ofrece esa posibilidad.

Propósitos para cuando llegue la nueva normalidad

La cuarentena domiciliar nos tomó, como humanidad, por sorpresa. En cuestión de 2 o 3 meses, la mayoría de países fueron entrando en condiciones similares, según los fuera alcanzando la propagación del virus. Si bien el fenómeno dio más tiempo que un terremoto, un tifón, un incendio o un deslave, no fue demasiado el período permitido para la preparación.

Para bien o para mal, a cada país, empresa o institución y persona, nos encontró en el estado de digitalización y cultura digital que teníamos en ese momento, cosechando lo que hubiéramos, o no, sembrado hasta la fecha. Esto en sí es una lección importante: debemos prever y comprometer lo que haremos en el futuro para aprovechar la tecnología si se llega a presentar una situación similar más adelante.

Algunas ideas que debemos dejar por escrito, para que al retornar a la normalidad, aun con sus ajustes lógicos, no dejemos de lado estos propósitos, además, lógicamente, de los objetivos personales que cada uno nos hayamos impuesto para entonces. Algunos de estos anhelos son para todos nosotros, y otros son para las entidades respectivas (empresas de conectividad, gobierno, academias, empresas en general, emprendedores, etc.):

  • Trabajar por conectar a los desconectados en el país y en el mundo.
  • Mejorar las capacidades y competencias digitales propias y de nuestro entorno.
  • Acelerar la transformación digital de las empresas, organizaciones e instituciones.
  • Facilitar la adquisición, instalación, configuración y utilización de los equipos necesarios.
  • Mejorar el servicio, la calidad, la velocidad, la capacidad, el tiempo de respuesta a fallas, la comunicación para apoyo, y demás servicios esperados.
  • Promover el despliegue del protocolo de direcciones IPv6, para asegurar que será posible que más entidades sean conectadas.
  • Fomentar que más personas se preparen en carreras que brindan apoyo al uso de tecnologías.
  • Generar nuevas y creativas formas de utilizar el mercadeo, la difusión y la venta de servicios por medios digitales.
  • Desarrollar sitios web y aplicaciones que permitan enlazar y comunicar usuarios con proveedores, en toda la naturaleza de servicios.
  • Promover el entorno de políticas públicas y legislación que facilite el comercio electrónico, el pago en línea, la atención de salud y educación, la relación con el gobierno, etc.

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