La incorporación de la tecnología en el lenguaje

Los lingüistas, escritores y otros estudiosos del lenguaje, en los distintos idiomas, saben que la materia prima de su estudio es un objeto en constante cambio y evolución. No necesariamente con el regocijo y la aprobación de todos, las lenguas que hablamos y usamos para comunicarnos en todo el mundo agregan nuevas palabras, eliminan algunas otras, adoptan términos y crean sus propios vocablos, atendiendo a lo que pasa en su entorno.

Poco a poco, estas expresiones se incorporan a la forma de hablar cotidiana y se propagan tanto, de forma que las usamos aun sin conocer su origen. Las adiciones a la lengua tienen nombre propio: neologismos, barbarismos, anglicismos, y otros. Estas palabras y frases que guardan vinculación genética con la tecnología podría quizá llamarse “tecnologismos”.

El uso y acepción de estas expresiones proviene de la creatividad y el ingenio popular que asocia una de estas palabras nativas de la tecnología a una acción, característica o situación que puede o no tener relación evidente.

En algunos casos, los términos se difunden y asimilan de tal forma dentro de regiones geográficas más o menos extensas que son incluso aceptados por la Real Academia de la Lengua como parte del idioma. De todas formas, aceptados o no oficialmente, si a las personas de una comunidad o un país les resultan adecuadas estas frases, escucharemos con cada vez mayor frecuencia su uso.

Algunos ejemplos

Por supuesto, muchas de estas expresiones son generacionales o dependen del entorno, la coyuntura, las personas con las que nos relacionamos. Hay algunas otras que seguramente presentan variantes de una comunidad a otra, tanto en su formulación como en su significado. A continuación una pequeña e incompleta lista:

“Me cayó el cinco”. Representa el momento en que se entendió lo que sucedía o lo que quería decir algo. Dependiendo de la moneda o la devaluación, pueden usarse otras cantidades, y hace alusión a las monedas que se depositan en un teléfono público u otro tipo de máquinas tragamonedas.

“No me había hecho click la idea”. Se parece a la expresión anterior. La onomatopeya de la presión de los dedos sobre las teclas de una computadora se define como “click”, y representa en muchos casos el aval de la ejecución de un comando, por lo que “hacer click” representa el momento en que se comprende algo.

“Se le apagó la chispa”. Si a un motor de combustión no le funciona la chispa que se genera en las cámaras de pistones para generar el movimiento de los mismos, el motor deja de funcionar. Por analogía, si una persona no tiene chispa significa que no es tan activa, lista o creativa.

“Ponéte las pilas”. Como a cualquier máquina que utiliza energía para funcionar, y lo hace en forma portátil, es necesario ponerle las baterías, de la misma manera se hace alusión a usar esta fuente de energía en los seres humanos.

“Se le peló el cable”. Un cable que conduce energía eléctrica que pierda su forro aislante tiene altas posibilidades de provocar un cortocircuito, con el caos, desorden y mal funcionamiento que esto provoca. Esta expresión significa, en una persona, mostrar actitudes irracionales, rayando en la locura.

“Ya agarró llave”. Así como el arranque de un carro o un equipo puede fallar y no responder al uso de la llave que lo enciende, se dice de una persona que toma una actitud necia y obstinada respecto a una situación o una posición, negándose a considerar otras opciones.

“Dale ‘dilit’ y olvidate”. La tecla para suprimir o eliminar texto o cualquier contenido de una computadora es conocida como “delete”, pronunciada “dilit”. Por extensión, se usa para hacer desaparecer de nuestra mente algún problema o recuerdo.

“Me cambié el chip”. A los teléfonos celulares se les puede cambiar el circuito integrado, llamado chip, que contiene la información básica del usuario. Del mismo modo, una persona puede cambiar la base de su estado de ánimo o su predisposición.

“Cambiáte el cassette”. Similar a la expresión anterior, pero con tecnología más antigua. Nos puede dar una idea de la edad del usuario.

“Multiplicáte por cero”. De las matemáticas, la multiplicación por cero da como producto el cero. Es decir, se provoca el vacío o la nada, por lo que recomendar la auto-multiplicación por cero es equivalente a solicitar la desaparición.

“Resetealo”. A partir del término técnico en inglés “reset”, para representar la acción de inicializar un equipo, se extiende la expresión para volver a una situación inicial.

“Tengo esto como backup”. El término usado para indicar las copias de respaldo que se hacen en los sistemas de información, “backup”, también se usa como sinónimo de un plan alterno o de contingencia.

“Mi disco duro no da para más”. Se establece una analogía entre la memoria humana y las capacidades del disco duro de una computadora.

“Hice un escaneo en mi base de datos”. De igual modo, existe una semejanza con la colección de datos e información que alojamos en nuestra memoria con la que se almacena en una base de datos computacional. De aquí que los procesos que se hacen con la base de datos pueden hacerse, en esa concepción, con los datos en nuestra memoria.

No todo lo que se dice está correcto

Si bien estas palabras y frases no necesariamente están aceptadas por la Real Academia, en general se basan en palabras de otros idiomas, utilizados en el ámbito tecnológico. Hay otras expresiones, sin embargo, que reflejan un mal uso del lenguaje castellano.

“Te mandé un correo”. Se encuentra bastante diseminado el uso de la palabra “correo” como reemplazo de “mensaje”, al hablar del correo electrónico. Estrictamente hablando, se reciben y envían mensajes, y el correo electrónico es el medio utilizado para intercambiarlos.

“No se puede accesar los datos”. Esta expresión, también común, usa erróneamente el inexistente verbo “acessar” en vez del correcto “acceder”.

“Le aperturamos una cuenta de correo”. De igual modo, el verbo “aperturar” no existe en la lengua castellana. Existe el verbo “abrir” y éste es el que debe ser utilizado. Solamente existe el sustantivo “apertura”, pero no su forma como verbo. Lamentablemente, esta errónea creación es usada hasta en material publicitario de bancos y otras instituciones de importancia.

“Lo que es el equipo le lleva lo siguiente”. Una construcción gramatical extraña, en donde se agregan partículas innecesarias en la frase, tales como “lo que es” o “le lleva”, probablemente en un afán de sonar más elegante y sofisticado.

Por supuesto, hay muchas más expresiones que se basan en la inclusión de la tecnología en nuestras vidas. El lenguaje castellano continuará ampliando su riqueza y bagaje, y el ingenio popular seguirá contribuyendo a esa fusión y transposición de términos.

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