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Gobierno electrónico en El Salvador: un nuevo intento

El 19 de julio se llevó a cabo la presentación de los resultados de un nuevo diagnóstico sobre el estado actual del gobierno electrónico en nuestro país, esta vez desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo, por medio de sus consultores de planta, apoyados por personas contratadas para este fin.

Si bien el diagnóstico presentado mostró la situación actual de las acciones que un poco más de 30 ministerios e instituciones del ejecutivo han realizado utilizando las tecnologías de información y comunicación (TIC) para cumplir algunos de propósitos de un gobierno electrónico, acompañado por algunas recomendaciones para el gobierno central, el ejercicio no es el primero que se ejecuta en el país.

Al menos desde 1998, en que se fundó el Comité Nacional de Informática, bajo los auspicios del recién formado CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), este organismo produjo la Política Nacional de Informática, comenzando en El Salvador la reflexión formal y documentada sobre los temas, efecto e incidencia de las TIC en la sociedad en general.

Menos de una década después, culminando en 2006, se prepararon sendos documentos, uno delineando la factibilidad de un gobierno electrónico, apoyado por el gobierno y pueblo de Japón, y otro presentando una agenda digital para todo el país. Ninguno de estos documentos, a pesar del tiempo y esfuerzo de muchas personas, nacionales y extranjeros, fue puesto en marcha.

De la misma forma, más recientemente han existido varios documentos, apoyo de cooperantes y horas de trabajo de funcionarios gubernamentales y colaboradores de la sociedad civil, con similares objetivos.

Coincidencia en la importancia del e-Gob

Si bien en los primeros esfuerzos, los responsables de turno del gobierno salvadoreño no le daban ni siquiera un espacio de mención a estos temas en sus planes de trabajo y estratégicos, más recientemente, al menos el discurso parece haber cambiado. En el gobierno recién pasado, escuchamos al actual presidente de la República, como vicepresidente, decir que “si bien el gobierno electrónico no gana votos, es un proceso que debe ser desarrollado”.

El actual intento proviene de la Secretaría Técnica y de Planificación de la Presidencia de la República, por lo que se sabe que cuenta con el apoyo político del más alto nivel. Eso es una buena señal y un posible buen augurio, aunque en su contra obra el tiempo que falta en la gestión de este gobierno, y los recursos que pueda obtener y canalizar hacia este objetivo.

Por tanto, será importante que los encargados directos de esta iniciativa tomen acciones para dejar establecida una forma de trabajo y una estrategia que se pueda ejecutar desde los próximos meses, se involucren a otros actores de la sociedad, y comience a mostrar resultados en el más corto plazo.

Si bien se podría decir que varias de las acciones dentro de un plan de Gobierno electrónico son competencia y están en el ámbito del aparato estatal, y que en cuanto a recursos humanos, materiales y financieros pueden ser recanalizados por una decisión propia del mismo gobierno, sería más conveniente diseñar una forma de trabajo que desde ya busque asegurar la continuidad de las medidas, programas y proyectos que se incluyan en este esfuerzo, con la finalidad de que sean retomadas cuando el siguiente gobierno tome posesión.

Institucionalidad, presupuesto y participación

¿Qué habría que hacer para intentar que esta nueva iniciativa, además de dar resultados reales y concretos, permanezca en el tiempo, y continúe colocando a El Salvador en esta ruta? El apoyo político decidido y consistente es un elemento clave, pero no suficiente. Seguramente los consultores actuales del BID, tal y como lo hicieron otros antes que ellos, propios y extraños, habrán advertido de los aspectos que se requieren.

Aquí podemos identificar al menos tres elementos que consideramos pueden apoyar y contribuir a que ésta no se convierta en otra propuesta más en las gavetas y anaqueles de varias personas.

Institucionalidad: Habrá que trabajar en formar las estructuras, jerarquías y canales organizativos dentro del gobierno para coordinar efectivamente estos esfuerzos. Lo peor que puede suceder es que las voluntades se sigan moviendo en forma independiente y aislada, sujetas a la visión de cada ministro o funcionario de alto nivel de cada entidad en el gobierno.

Presupuesto: Lamentablemente para todo se necesitan fondos y financiamiento continuo, y esto significa, en un país como el nuestro, que además de las cooperaciones extranjeras, que pueden o no aparecer y, sobre todo, mantenerse un tiempo, es necesario autofinanciar con recursos propios los proyectos, esfuerzos y programas. No es suficiente colocarlos en un plan estratégico y esperar que alguien los patrocine.

Participación: empezando por los funcionarios y empleados públicos, pero incluyendo a la sociedad civil, la empresa privada y la academia, todos los actores deben participar en este emprendimiento nacional. Se trata de hacer un gobierno electrónico para que todos los ciudadanos lo usemos, aunque se trate, en este caso, de incidir y transformar la infraestructura y servicios del gobierno.

Si al menos se satisfacen estas tres condiciones, las posibilidades de tener un éxito visible y sostenible en esta transformación del gobierno pueden ser incrementadas significativamente.

 

Del asfalto a lo digital: los gobiernos deben actualizar su responsabilidad

Del 3 al 7 de julio se llevó a cabo la séptima edición del evento TICAL 2017, organizado por RedCLARA en San José, Costa Rica. TICAL significa Tecnologías de Información y Comunicaciones de América Latina, y el evento, único en su especie, reúne a los directores de tecnología de información de muchas universidades de la región.

Como todos los años, se convirtió en un punto de convergencia, conferencias, experiencias compartidas y soluciones tecnológicas, aplicadas a las instituciones de educación superior de Latino América, confirmando su tremenda utilidad para los profesionales que desempeñan esta función en los centros de estudios superiores de nuestros países.

Dentro de las conferencias brindadas se incluyeron la presentación de sistemas comerciales, por parte de los patrocinadores y, quizá más relevante, sistemas, aplicaciones y metodologías desarrolladas por los mismos actores, funcionarios, docentes y estudiantes de las mismas universidades.

Se llevaron a cabo sesiones paralelas agrupadas bajo alguno de los temas genéricos, así como conferencias plenarias, de interés para la mayoría de participantes. Diferentes actores, tanto de Latinoamérica como de otros países del mundo, presentaron sus desarrollos, propuestas y avances en los temas de las Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE) y universidades.

Para la educación e investigación se necesita la participación de todos

Varios de los ponentes insistieron, de diversas formas, en que para lograr el desarrollo real de la ciencia y la tecnología en cada país, manifestado en las posibilidades y hechos reales de investigación e innovación, es necesario y fundamental la participación de todos los sectores, quizá con especial relevancia la del gobierno.

Así, un astrónomo de Estados Unidos que disertó sobre el papel tan destacado que juega en la actualidad Chile en la ciencia de la astronomía, al contar con más del 70% de observatorios astronómicos en ese país, estableció que, así como desde hace siglos y aun en la actualidad, los gobiernos son responsables de la construcción y mantenimiento de las carreteras para promover el comercio, así mismo deben ser asumir su responsabilidad en la construcción, mantenimiento y facilitación de las carreteras digitales.

Si bien hay algunos países de la región donde los gobiernos apoyan con fuerza el desarrollo de la investigación científica en varias disciplinas, tales como Chile, Brasil, México, Argentina, Ecuador, Perú, Costa Rica y otros, existen otros, como El Salvador, en los que la ciencia y la tecnología es considera marginalmente, y apenas por unos pocos funcionarios, con aun menos recursos disponibles.

Por supuesto, hay esfuerzos en algunas universidades, así como en algunas dependencias gubernamentales y desde algunas empresas privadas, pero en cantidad y calidad aun insuficiente. Los argumentos de que hay otros temas prioritarios y pocos recursos financieros seguirán existiendo, y a menos que se cambie la visión, esa actitud nos mantendrá donde estamos.

Las Redes Académicas Avanzadas siguen siendo una oportunidad

Con la presencia, jornadas conjuntas y reuniones entre pares que se dieron en el marco de TICAL 2017, se reiteró una vez más que la existencia de Redes Nacionales de Investigación y Educación (RNIE, o NREN, por sus siglas en inglés) en más de 130 países en el mundo, una red única por cada país, es una necesidad y estrategia clave para el desarrollo de la ciencia y la investigación.

Los directores de Tecnología de Información y Comunicaciones de las universidades tienen la responsabilidad, además de mantener los sistemas legados y administrativos de la institución y proveer buenos servicios automatizados y de conectividad en los distintos campus, aulas y laboratorios, interactuar más estrechamente con los investigadores y docentes, para procurar poner esta tecnología a su servicio.

Videoconferencias; transmisión didáctica de acciones y operaciones en vivo de diversas disciplinas; generación, archivo, transmisión y análisis de grandes cantidades de datos (big data y analytics); instalación y comunicación en tiempo real de sensores de parámetros, en campo y en laboratorio; publicación e intercambio de documentos e información; etc., son apenas algunas herramientas a disposición de investigadores de todas las disciplinas por medio de redes académicas avanzadas.

Debemos seguir planteando y abogando por que los gobiernos de nuestros países comprendan que no sólo deben ver el muy corto plazo, y menos por razones solamente políticas, sino tratar de dejar abonado un camino para el mediano y largo plazo, al asumir su responsabilidad para construir y mantener las carreteras digitales para sus ciudadanos.

 

¿Hasta que suceda algo realmente serio?

Como hemos conversado en otras ocasiones, Internet ha evolucionado y revolucionado todo a su paso. Nadie podía concebir lo que sucedería unos pocos años antes del 50º aniversario de esta tecnología, como lo que se está desarrollando en la actualidad en torno o debido a esta tecnología.

Hay muchas cosas buenas alrededor de esta forma instantánea de comunicación, siendo quizá una de las más relevantes su alcance mundial. Esto se vuelve más evidente y, sobre todo útil, cuando las personas se trasladan de un lugar a otro en el planeta, y aun así, pueden realizar sus actividades laborales, familiares y personales con relativamente poca interrupción, y con admirable eficiencia, considerando los miles de kilómetros de distancia y la cantidad de horas de desfase horario.

Sin embargo, así como la naturaleza humana es dual, complementaria y contradictoria, también ocurren incidentes y actividades contra el bien particular y general de una forma más rápida, eficiente y, en muchos casos, impune. Desde robos de activos e identidades, hasta intromisiones y alteraciones de datos e información de forma no autorizada.

Las personas, organizaciones y gobiernos observan, conocen y a veces son afectados por estos eventos, y pueden, o no, tomar medidas para prevenirlos, evitarlos o perseguirlos, pero no siempre logran resultados contundentes. Las consecuencias pueden ser graves en algunos casos, ya sea sobre recursos físicos, humanos, financieros o fundamentales.

La jurisdicción internacional

Uno de los temas más acuciosos que impiden la efectividad de algunas de las medidas que se pueden tomar como prevención o reacción a los delitos y faltas cometidas a través de la red, o destinadas a los activos y recursos que son parte de la red, es la jurisdicción sobre la que aplican tales disposiciones.

Al ser Internet una red que comunica y permite intercambiar datos e información en varios formatos y de diversas maneras entre los habitantes y organizaciones de todo el mundo, el grave problema que impone es el de los territorios físicos y geográficos sobre los que tienen efecto las leyes, reglamentos y penalizaciones que se definen por las autoridades y las sociedades para buscar una convivencia armónica.

La ubicación de los equipos y servidores donde reside la información, así como la situación geográfica de las personas que programan, operan y mantienen los computadores que pueden ser usados para cometer actos contra la integridad de personas y activos, facilita o, en la mayoría de casos, obstaculiza, la ejecución y refuerzo de la ley, por muy adecuada que sea ésta.

El problema, con sus muchas aristas y condicionantes, es conocido por juristas alrededor del mundo, pero si antes, y aun ahora, ha sido difícil ponerse de acuerdo en reglas comunes que administren y permitan supervisar el comercio y las transacciones de todo tipo en el mundo real, este objetivo es aun más difícil en el virtual.

Hasta que suceda una catástrofe

Si vemos la historia del mundo, la mayor parte del tiempo de existencia de la humanidad la hemos desarrollado en forma aislada unos de otros. Si ya es difícil ponerse de acuerdo en una colonia, una ciudad o un país, ha sido más problemático conciliar las posiciones a nivel de federaciones de estados, conjuntos regionales de países, y todavía más a nivel mundial.

Ha sido necesario que ocurran sucesos trágicos que afectan a millones de seres humanos, como las grandes guerras mundiales, hecatombes de proporciones globales y fenómenos que potencialmente pueden causar la muerte o el deterioro de la vida humana, para que las naciones intenten tomar medidas paliativas.

Un ejemplo de este comportamiento es el surgimiento de la Organización de Naciones Unidas y otras regionales, como la Organización de Estados Americanos o la Unión Europea, como una forma de prevenir las guerras de alcance mundial, mejorar las condiciones de vida, y en algunos casos, tratar de promover el desarrollo económico y social.

Con temas como la ciberseguridad, la privacidad, la protección de datos personales y la defensa de derechos a la libre expresión y otros, está pasando algo similar. Aun no es suficiente lo que los estados están haciendo en forma coordinada para prevenirlos y combatirlos de la mejor forma. ¿Será necesario que ocurra un evento catastrófico de proporciones mundiales dentro de la red de redes para que tomemos entre todos las medidas adecuadas de prevención, mitigación y coordinación mundial? Ojalá que no sea así.

Oportunidades (casi) perdidas

Como seres individuales, en el transcurso de nuestra vida se nos presentan miles de situaciones que nos exigen tomar decisiones, y actuar según lo que, en ese momento, y bajo las circunstancias visibles, posibles, probables y visualizables, consideramos la mejor opción. Desde las muy triviales, como escoger entre dos postres durante una comida, hasta las más trascendentales, como seleccionar la carrera a estudiar, o si al menos estudiaremos o no.

En esta dinámica de toma de decisiones, nunca se puede saber si una vía fue mejor que la alternativa, pues no hay forma de regresar y deshacer lo andado, para probar la otra ruta. En ese sentido, no podemos asegurar que una decisión particular podría haber sido mejor. Lo más cercano que podemos hacer es ver los resultados de una decisión similar en un amigo, vecino o conocido.

Estas mismas ideas pueden aplicarse a países enteros, sectores dentro del mismo, o gobiernos nacionales. De aquí parte la lógica que usamos cuando comparamos, hacemos “benchmarking” o nos medimos dentro de indicadores mundiales sobre distintos parámetros, y revisamos lo que los países cuyo estado nos parece deseable han hecho en algunos temas.

Particularmente, desde hace años conocemos que la llamada Sociedad del conocimiento o de la información, con todo lo que esto puede suponer, ha logrado estimular y fomentar el desarrollo económico y social en los países en los que sus líderes políticos, sociales, económicos y tecnológicos han tomado ciertas decisiones estratégicas.

Hemos recibido los llamados

En los países como el nuestro, donde aun no prevalece una cultura digital, un acceso generalizado a las tecnologías de información y comunicaciones, y particularmente, a Internet, y por tanto todavía no somos parte del tinglado internacional que participa activa y sistemáticamente en el mercado mundial del desarrollo tecnológico, aun seguimos esperando a la toma de decisiones que nos permita hacer uso de esas oportunidades que otros tienen.

Lo lamentable es que la ausencia que registramos en ese concierto mundial de desarrollos y mercados tecnológicos de millones de dólares no ha sido por falta de conocimiento, o incluso, tampoco por falta de oportunidades, propias o externas, sino por la carencia de un compromiso serio, sostenible y definitivo.

Las razones por las que nuestro país no ha aprovechado las oportunidades que la dinámica de la sociedad del conocimiento y de la información les ha brindado a muchas otras naciones deben buscarse en los lugares habituales: intereses particulares, polarización, excesiva relevancia de las relaciones y actitudes políticas, falta de visión estratégica, valoraciones incorrectas, apuestas erradas, volatilidad de las autoridades, y más.

Algunas oportunidades declinadas

El Salvador, como otros países, ha recibido apoyos y llamados en el sentido de sumarse a estos esfuerzos, y no siempre los ha seguido con determinación, llegando incluso a anular valiosos esbozos de liderazgo a nivel internacional.

eLAC: Además de participar en varios de las reuniones y elaboración de documentos en esta agenda digital de Latinoamérica y el Caribe, El Salvador desempeñó incluso la presidencia de eLAC por unos años, sin sacarle mayor provecho.

Redes Avanzadas: Fundada en 2004, la Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña (RAICES) fue fundadora de RedCLARA, y recibió apoyos indirectos de la Unión Europea para fomentar la investigación científica en las universidades. En la actualidad, afortunadamente, se está retomando y relanzando este esfuerzo.

Infocentros: Uno de los proyectos más importantes y relevantes para el país, con logros clave, premiado y alabado en el extranjero, fue tirado por la borda debido a intrigas y acusaciones de origen político, y no fue suplido de ninguna forma.

Agenda digital nacional: Se ha trabajado por varios años, y en diferentes momentos de la historia, gracias al aporte de varias personas e instituciones, y aun no se asume como un proyecto nacional estratégico de largo plazo.

Gobierno electrónico: No ha faltado un buen planteamiento estratégico, desarrollado por el gobierno de turno, pero no llega a concretarse en la práctica, normalmente por falta de recursos destinados a este programa.

Innovación y emprendimientos: Existen propuestas aisladas, tanto del gobierno como del sector privado, para propiciar estas iniciativas, que son buenas y deben ser reconocidas, pero deben haber más y, sobre todo, trabajar bajo un concepto aglutinador como el ecosistema nacional de innovación.

Hemos desaprovechado muchas oportunidades de apoyos de países cooperantes, programas internacionales y otros espacios, para fortalecer a El Salvador en los temas de tecnología para el desarrollo y el posicionamiento de estas áreas como motor de la economía. Ojalá no siga ocurriendo, y podamos recuperar el tiempo y las oportunidades (casi) perdidas que hemos tenido.

 

El Índice de la Internet Inclusiva

Un reciente estudio realizado por Internet.org, la organización auspiciada por Facebook, presenta un índice compuesto por cuatro aspectos, que evalúa para el 2016, el nivel de inclusión que muestra Internet en 75 países. Nuestro país, El Salvador, se encuentra en la posición 40 de inclusión, de acuerdo a este indicador.

Una de las premisas que orientan el desarrollo de esta investigación se halla en su sitio web: “Para que las personas se beneficien de Internet, no sólo debe estar disponible y asequible. También debe ser relevante para sus vidas y deben tener las habilidades y la confianza para usarlo. Este índice evalúa hasta qué punto 75 países están logrando estos pilares de inclusión”.

Otras justificaciones y bases para el estudio son:

  • “No hay inclusión sin infraestructura. ¿Qué tan buenos son los países en cuanto a uso, calidad, infraestructura y electricidad?”
  • “Una Internet inclusiva debe ser asequible para todos. Vea cuáles son los países que ocupan los primeros puestos en el ranking de precios y el entorno competitivo”.
  • “Para que Internet aporte valor a la vida de las personas debe contener contenido relevante y en un lenguaje que puedan entender. Así es como los países se acumulan en relevancia”.
  • “La cultura y la política impactan en la Inclusión en Internet. Averigüe cómo clasifican los países en la alfabetización, igualdad de acceso para las mujeres y otras medidas de preparación”.

Los componentes del índice

El sitio web define los componentes del índice, así como los elementos que pueden ser considerados en cada uno de ellos.

Los países se clasifican en general y en cuatro categorías: Disponibilidad, Asequibilidad, Pertinencia y Preparación. Los puntos representan las puntuaciones transformadas (escala: 0-100 donde 100 = mejor).

  1. Disponibilidad: Esta categoría examina la calidad y amplitud de la infraestructura disponible necesaria para el acceso y los niveles de uso de Internet.
  2. Asequibilidad: Esta categoría examina el costo de acceso en relación con los ingresos y el nivel de competencia en el mercado de Internet.
  3. Pertinencia: Esta categoría examina la existencia y el alcance del contenido del idioma local y del contenido relevante.
  4. Preparación: Esta categoría examina la capacidad de acceso a Internet, incluyendo habilidades, aceptación cultural y políticas de apoyo.

Algunos de los hallazgos más relevantes del estudio son:

  • Hay más para la inclusión que la disponibilidad de Internet
  • Los países de ingresos medios superan a los ricos en algunas áreas de la inclusión
  • El contenido local es abundante en los países que no hablan inglés
  • Nepal, Tanzania y Senegal son los países de bajos ingresos con mejor desempeño para permitir la inclusión en Internet
  • Taiwán, España y el Reino Unido lideran el mundo para asegurar que las mujeres se puedan conectar a internet
  • Los puntos de intercambio de tráfico de Internet (IXP) pueden permitir el crecimiento del contenido local, pero no en forma aislada

El índice para El Salvador

Como en otros indicadores comparativos, mientras mayor sea el puntaje obtenido en cada categoría o componente, mejor posición se obtiene en el ranking ordenado.

Entonces, nuestro país, El Salvador, se ubica en esta versión 2016 del índice, en las siguientes posiciones:

General: Posición 40, puntaje 65.4

Disponibilidad: Posición 39, puntaje 55.5

Asequibilidad: Posición 31, puntaje 76.9

Pertinencia: Posición 35, puntaje 67.0

Preparación: Posición 56, puntaje 47.4

De un total de 75 países que fueron incluidos en esta edición, pareciera que las posiciones menores a la mitad son buenas noticias. Aunque eso no es así necesariamente, nuestro país sólo obtuvo una de esas posiciones, en Asequibilidad. Está claro que aún falta mucho por hacer.

En nuestros países se hace más evidente una de las conclusiones del mismo estudio, refiriéndose a Latinoamérica:

“Por supuesto, el desarrollo de la estrategia es sólo la mitad de la batalla. La implementación de las estrategias, aunque son bien pensadas, se retrasa demasiado en países en desarrollo, según varios expertos entrevistados para este estudio. Antonio García Zaballos, especialista principal en telecomunicaciones en el Banco Interamericano de Desarrollo, sostiene que «en América Latina, la implementación de los planes nacionales de TIC es demasiado a menudo una reflexión y acción tardías. Los gobiernos necesitan hacer más que elaborar planes nacionales de conectividad; también deben implementarlos».

 

 

 

Las Redes Avanzadas en El Salvador toman nuevo impulso

En la mayoría de países desarrollados, que mantienen un nivel alto de investigación científica en todas las disciplinas del saber, los investigadores y docentes universitarios utilizan, por supuesto, las tecnologías de información y comunicaciones más avanzadas a su disposición.

Para lograr mejores resultados y mayor eficiencia, desde hace muchos años, la comunidad científica mundial, en colaboración cercana con los ingenieros y técnicos de la telecomunicación, diseñaron y construyeron una red paralela a Internet, que usa la misma tecnología que Internet, pero cuyo uso se reserva solamente para los investigadores, docentes y demás personas que trabajan en universidades, centros de investigación e instituciones de desarrollo científico alrededor del mundo.

 

El diseño conceptual de esta red mundial concibe que en cada país debe existir una, y solamente una, Red Nacional de Investigación y Educación (RNIE, o NREN, por sus siglas en inglés), que coordine y administre esta comunicación y los recursos tecnológicos para que se mantenga operativa.

En El Salvador la RNIE se llama RAICES (Red Avanzada de Investigación, Ciencia y Educación Salvadoreña), fundada en enero de 2004 por un grupo de universidades visionarias y comprometidas con el desarrollo científico del país.

Un nuevo impulso para RAICES

Gracias a esta visión, sostenida y potenciada con los años en algunos rectores y autoridades universitarias salvadoreñas, y a una estratégica alianza entre RAICES como organización privada sin fines de lucro, y dos empresas nacionales en el área del servicio de conectividad, Social Marketing y Salnet, se ha iniciado lo que podríamos denominar como un segundo aire para esta importante iniciativa.

Se planteó una muy atractiva oferta, combinando enlaces a Redes Avanzadas y la pertenencia a RAICES, a RedCLARA y, a través de ellas, a la red mundial de RNIE, y un enlace a Internet comercial de muy buena calidad, con redundancia, a las universidades asociadas en AUPRIDES, la Asociación de Universidades Privadas de El Salvador, y se ha obtenido una buena respuesta.

A la fecha, la Universidad Francisco Gavidia (UFG), la Universidad Católica de El Salvador (UNICAES), la Universidad Gerardo Barrios (UGB), la Universidad Pedagógica (UPED), y la Universidad de Oriente (UNIVO) se han incorporado a RAICES como miembros plenos, sumándose al Viceministerio de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación.

Para estas universidades, y las que decidan seguir ese ejemplo, puesto que la adhesión a RAICES está abierta para todas las instituciones de educación superior de El Salvador, esta alianza, tanto con sus pares nacionales, como con sus homólogos latinoamericanos e internacionales, les abre puertas y contactos con una mayor riqueza y profesionalismo en la investigación.

Las posibilidades para El Salvador

La investigación científica, en cualquier disciplina de la ciencia, es desde hace muchos años una actividad básicamente de colaboración y confianza. Los resultados de la mayoría de trabajos de investigación que logran publicarse en revistas y medios de difusión de prestigio, tanto en papel como en forma digital, sirven de punto de partida o de camino recorrido para otros investigadores.

¿Qué es primero, los investigadores o los recursos para investigar? En el país hay excelentes profesionales que realizan labores de investigación científica, aunque podrían obtener mejores resultados y enfrentar temas de investigación de mayor vanguardia e impacto si contaran con los recursos adecuados.

Pero también es cierto que la llamada fertilización cruzada existe, y es posible mejorar sustancialmente las capacidades de investigación y docencia de nuestros científicos si logramos crear y mantener enlaces de trabajo cooperativo con colegas y homólogos en otras partes del mundo.

Hay mucho por hacer, y las universidades miembros de RAICES han dado un importante paso, pero estas instituciones, y las que se sumen más adelante, deben estar conscientes de que las relaciones, los convenios, los planes de estudio compartidos, los intercambios de profesores e investigadores y demás formas de colaboración, deben ser desarrolladas y fomentadas internamente.

¡Adelante, universidades miembros de RAICES!

 

 

Developers.SV – Una iniciativa que vale la pena apoyar

Algunos grupos de desarrolladores de programas, sistemas y aplicaciones se han reunido y planteado el “sencillo” objetivo de ser mejores en su profesión, intercambiando experiencias, opiniones y conocimientos, lo que a la larga podría traer beneficios para ellos, sus empresas y emprendimientos y, por consecuencia, al país.

Se han auto nombrado <Developers.SV>, abreviado <DevsSV>, y cuentan entre sus miembros a desarrolladores de algún kilometraje y otros menos experimentados, pero todos con los deseos de hacer mejor las cosas. Para dar inicio a sus actividades, organizaron el evento “DevUp El Salvador”, cuya actividad principal fue contar con 4 ponencias que podrían ser de interés para los asistentes, y lograr atraer a más desarrolladores salvadoreños.

Se logró un buen nivel de acompañamiento en esta primera convocatoria, tanto por parte de patrocinadores, como de asistentes y participantes. Las charlas proveyeron, desde las experiencias de cada ponente, algunas lecciones y recomendaciones para el gremio de desarrolladores y profesionales del desarrollo de software, y el enfoque del evento era hacia esas valiosas perspectivas, sin entrar en aportes estrictamente tecnológicos.

El común denominador de los cuatro ponentes fue confirmar que es posible para los profesionales salvadoreños en el campo del desarrollo de software, colocar a nuestro país al mismo nivel que otras regiones que son referencia mundial y, por tanto, fuente de riqueza económica, en el mercado de las aplicaciones, sistemas y programación.

Lecciones escuchadas

Algunas de las lecciones expresadas por los ponentes, y que ojalá hayan calado en los jóvenes participantes de esta experiencia, incluyen:

  • Los valores son iguales o más importantes que las competencias técnicas.
  • La auto concepción debe ser la de un profesional del desarrollo de software, y no la de un programador.
  • Es muy importante saber cómo contar una historia para que los clientes la comprendan.
  • Las condiciones de ambiente para innovar son mucho mayores y mejores en la actualidad.
  • Rodearse de un buen equipo es clave para obtener resultados positivos.
  • La calidad del software que se produce es responsabilidad del profesional de desarrollo, no del usuario o del patrocinador.
Fotos cortesía de Carlos Moreno
  • Es necesario saber lo que está sucediendo en la industria que nos circunda, e ir más allá del ámbito inmediato de la empresa o incluso el país.
  • Al comunicarse con clientes, actuales y potenciales, es importante evitar hablar en lenguaje muy técnico.
  • Disciplina, honestidad, transparencia, confianza, respeto, inclusión, pasión, excelencia, son algunos de los valores y elementos de la cultura que debe desarrollarse en el ambiente de trabajo y como forma de vida.
  • El mercado para los profesionales del desarrollo de software es el mundo, pero para competir adecuadamente hay que trabajar con calidad y estándares de nivel mundial.

Las posibilidades del desarrollo de software en El Salvador

Se repite con frecuencia, como algo que es políticamente correcto, que hay mucho talento humano en el país. La afirmación puede tener un poco más de credibilidad y validez cuando lo dice una persona extranjera, que además de ser experta en el campo específico, ha trabajado en éste y en otros países.

Además de contar con varios ejemplos de compatriotas exitosos a nivel mundial en lo que hacen, tanto dentro como fuera del país, el hecho de que se exporten servicios y productos con altos componentes de tecnología de desarrollo de software, nos debería dar la idea de que en realidad esto puede ser un área que aun no explotamos suficientemente.

Foto cortesía de Roque Mocán

¿Qué necesitamos, como país, para desarrollarnos en este aun promisorio campo de la economía mundial? En realidad, solamente el propósito firme de un número suficientemente significativo de personas.

No hace falta esperar apoyo del gobierno, ni de las entidades cooperantes o de países amigos. No hace falta esperar a que las universidades desarrollen programas de estudio que respondan a esas necesidades mundiales. No hace falta esperar que las empresas consigan más y mejores mercados, o que paguen mejores salarios. No hace falta esperar que una empresa extranjera venga a instalare al país y desarrolle las capacidades.

Todo lo anterior puede ayudar al proceso, y es muy deseable que ocurra, pero no es necesario. La voluntad, la apertura para compartir conocimiento y experiencias de una forma generosa, la paciencia y tolerancia para enseñar a otros, el desarrollo de valores y cultura exitosa, y la convocatoria y convencimiento de una masa crítica de buenos profesionales puede lograr lo que se aspira: colocar a El Salvador en el mapa mundial del desarrollo de software.

 

 

La Máquina se detiene

Estamos estrenando un nuevo año, recién salido de la fuente que produce en forma continua e interminable el paso del tiempo. Obtenemos doce meses sin usar cada inicio de año, y algunos de los eventos en esos días por venir dependen total o parcialmente de lo que hagamos, y sobre todo, de con qué actitud veamos el futuro.

Tanto a nivel personal como en el conglomerado de cada país y, en última instancia, de la humanidad, el avance o retroceso que experimentamos con el paso del tiempo se debe a lo que, colectivamente, hacemos a favor o en contra de nuestra propia raza y las demás especies que nos acompañan en este planeta.

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En materia de ciencia y tecnología, sin duda la humanidad seguirá desarrollando cada vez más dispositivos, principios y métodos para hacer más fáciles nuestras tareas, o mejorar nuestro nivel de vida, o para realizar acciones de dudosa calificación o incluso dañinas para nosotros mismos, como seres humanos.

La relación de la tecnología con nosotros, los humanos, será siempre un motivo constante de análisis y reflexión, buscando encontrar siempre la justa medida entre la dependencia absoluta de los apoyos y soportes basados en la tecnología y la no utilización de la misma. Este tema es más fácil de visualizar y considerar al pensar en el uso que hacemos del teléfono móvil, las tablets, laptops y computadoras de escritorio, y el nivel de dependencia que tenemos de las mismas.

Una visión anticipada

En 1909, cuarenta años antes de que George Orwell publicara su famosa novela “1984”, de la que surgen conceptos utilizados recientemente, como el del Gran Hermano, que vigila y sabe absolutamente todo sobre nosotros mismos, Edward Morgan Forster, novelista inglés, autor de “Un pasaje a la India” y “Un cuarto con una vista”, escribió un breve cuento de ciencia ficción llamado “La Máquina se detiene” (“The Machine stops”).

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Tan temprano como a principios del siglo XX, incluso antes de la primera guerra mundial y tantos desarrollos, positivos y negativos, que nos dejó dicha centuria, Forster visualizó un futuro para la humanidad que nos advertía desde ese entonces acerca de los riesgos que conlleva una dependencia extrema de la tecnología.

El relato nos presenta una humanidad que vivía bajo la tierra, y que no necesitaba realizar ningún esfuerzo, pues la Máquina, así, escrito con mayúscula, es la entidad que se encarga de todas nuestras necesidades humanas, tanto fisiológicas como espirituales y de comunicación.

Los personajes centrales, madre e hijo, viven separados por muchos kilómetros, y normalmente no necesitan ni quieren verse, pues cuentan con las pantallas y medios de comunicación, que en el presente llamamos digitales, para mantener su relación.

Una advertencia clara

Como sería de esperar, la narración nos conduce hacia una “anormalidad”, cuando el hijo, Kuno, desobedece las reglas habituales, y salvando algunos obstáculos, se asoma a la superficie del planeta, y descubre a algunos disidentes, sembrando la duda en él, que a su vez lo comenta con su madre, una convencida de las bondades de vivir bajo la protección y cuidado de la casi divina Máquina.

El problema se da cuando la Máquina, misteriosamente, deja de realizar sus funciones de soporte y apoyo a todos los seres humanos de la tierra. La dependencia excesiva y total por parte de los avanzados habitantes del subsuelo terrícola de la tecnología que la Máquina representa y provee, se vuelve en su contra cuando ésta se detiene.

El corto libro, de fácil lectura, nos advierte, de una forma suave pero firme, que debemos mantener un poco de independencia de la tecnología que nos rodea, sin que eso nos convierta en enemigos de la misma.

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A la par de los propósitos para adelgazar, ser mejor persona, estudiar más y realizar esas actividades que tanto hemos postergado, podemos incluir en la lista de año nuevo revisar nuestra relación con la tecnología y, cuando menos, comunicarnos con nuestros seres queridos en formas personales y directas, sin la intermediación de un dispositivo móvil, así como poner a un lado cualquier dispositivo al estar frente a otra persona.

¡Mucha felicidad, desarrollo y progreso para 2017!

 

 

T-Hub: centro de fomento del emprendimiento en India

En la ciudad de Hyderabad, India, se encuentra ubicado un centro que fomenta la creación de nuevas empresas de base tecnológica, que el 12 de noviembre de 2016 celebró su primer año de operaciones. Su nombre es T-Hub, y se trata de una iniciativa público privada, diseñada para recibir empresas en formación, compuestas de grupos de jóvenes estudiantes y graduados de las escuelas de ingeniería de India.

De su sitio web: “T-Hub es una asociación pública / privada única entre el gobierno de Telangana (el estado donde se encuentra la ciudad de Hyderabad), 3 de los principales institutos académicos de la India (IIIT-H, ISB & NALSAR) y líderes clave del sector privado. Se encuentra en la intersección de los sectores de “start-up”, académico, empresarial, investigación y gobiernos.

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Es un edificio de seis plantas, completamente diseñado y construido para albergar a empresas en formación, iniciando, o en alguna etapa de crecimiento. Cuenta con el patrocinio y acompañamiento permanente y sistemático de importantes empresas de tecnología a nivel mundial.

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La visión

Al momento de cumplir su primer año de existencia, esta incubadora tiene más de 215 empresas actualmente en alguna fase de desarrollo, proveyéndoles servicios legales, clericales, espacio, energía, mobiliario y más, por pagos mensuales de $90 en promedio.

Su visión está definida en su sitio web:

T-Hub está diseñado para empresas emergentes relacionadas con la tecnología y su misión es catalizar la creación de una de las comunidades empresariales más cohesionadas y vibrantes del mundo con el fin de fomentar y alimentar más historias de éxito en la India. Lo haremos de la siguiente manera:

  • Atraer a las mejores start-ups y organizaciones empresariales de todo el mundo a Hyderabad.
  • Trabajar con una extensa red de socios para ayudar a los emprendedores a lanzar y escalar empresas innovadoras.
  • Equipar a los innovadores y organizaciones con las habilidades empresariales necesarias para tener éxito, utilizando metodologías que trascienden el aprendizaje tradicional.
  • Vincular, educar y promover a todas las partes interesadas en el espíritu empresarial en Hyderabad y Telangana, incluidas las empresas en fase de creación, los inversores, las incubadoras y los aceleradores, los centros de investigación, los recursos de puesta en marcha, etc. con el fin de facilitar conexiones más rápidas entre talento, ideas y capital.

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Un ambiente propicio

Además de los espacios, convivencia y productividad, T-Hub ofrece actividades relacionadas, como charlas, hackatones, clases y salones adecuados para llevar a cabo sesiones de planeación, discusión, presentación de productos y otras facilidades. Además, está vinculado a la Escuela de Negocios de India, ubicada a poca distancia.

El diseño del interior del edificio es adecuado a los jóvenes y se encuentran abundantes mensajes motivadores en las paredes y otros espacios idóneos.

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La iniciativa y labor de este centro de fomento, incubación, aceleramiento, espacio de coworking y punto de encuentro entre las empresas privadas, los inversionistas, la academia, y los jóvenes emprendedores, deseosos de trabajar y desarrollar las próximas aplicaciones, servicios y productos para el mercado mundial es, por supuesto, digna de emular.

Los países latinoamericanos tiene mucho talento joven, tal como la India, pero es importante, imprescindible y urgente que los sectores privado, público y académico de cada uno de estas naciones coordinen sus ideas, esfuerzos y recursos para contar con espacios como el de T-Hub.

 

Las tres eras de la Gobernanza de Internet

Como en un juego de tenis, en el que la pelota continuamente va de un lado a otro de la cancha, o en el de las bolas que rebotan y oscilan constantemente, las discusiones y posiciones de los muchos actores involucrados en las definiciones del tratamiento que deben tener las conductas en el ciberespacio se han venido fortaleciendo y, a veces, inclinándose hacia un esquema u otro de gobernanza de Internet.

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De acuerdo a lo planteado por un grupo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, en un artículo llamado “iGovernance: The future of Multistakeholder Internet Governance in the wake of the Apple encryption saga”, los autores hacen un recuento breve de las tres eras o fases que, hasta la fecha, la disposición hacia la gobernanza de Internet ha tenido, señalando fechas y sucesos específicos que marcan estas tres fases.

Algunos analistas, no necesariamente activos en el mundo de la tecnología, anticipan que el nivel de involucramiento de los estados en la dirección, administración y regulación de lo que ocurre en Internet será una de las principales áreas de debate y discusión en los próximos años.

Observando los acontecimientos recientes a nivel mundial, sobre todo en aspectos de ciberseguridad, y el nivel cada vez mayor de dependencia de la tecnología digital y de telecomunicaciones, no es difícil aceptar esa premisa.

La primera era: el silencioso surgimiento de Internet

Tipificado como un período de desarrollo silencioso, positivo, entusiasta y creciente de Internet en la mayor parte de países en el mundo, este período se ubica desde 1970 hasta 1998. La conceptualización, el diseño y la puesta en producción de la tecnología de comunicaciones llamada basada en los protocolos TCP/IP (1970) se desarrolló y propagó desde abajo hacia arriba, sin que hubiera necesidad de pedir permiso ni pagar alguna franquicia o licencia.

En esos años, muchos países de Latinoamérica y otros en el mundo, por iniciativas de unos pocos pioneros en cada lugar, gestionaron independientemente, de una forma abierta, cándida y con una visión nacionalista de desarrollo tecnológico y social, los recursos tecnológicos necesarios para conectar a sus países a la nueva red en evolución.

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En 1998, el hito que marca la definición de esta era es la creación de la Corporación Internet para los Nombres y Números Asignados (ICANN), concebida para administrar y coordinar la gestión y operación, a un alto nivel, de los servicios de resolución de nombres de dominio, las direcciones IP y los protocolos utilizados en Internet.

La segunda era: la Gobernanza de Internet

Desde el principio, los aspectos tecnológicos eran los más sencillos de administrar, en comparación con los demás elementos que comenzaban a surgir en Internet. Esta fase se dice ir desde 1998 hasta 2006, año en que Naciones Unidas crea el grupo de Gobernanza de Internet, y el Foro de Gobernanza de Internet, dándole vida y recursos por 10 años.

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El surgimiento con un claro mandato de este movimiento mundial reconocía explícitamente que era necesario e importante destinar recursos, tiempo y sobre todo, pensamiento y discusión, a otros temas más allá de la base tecnológica de Internet.

Lo más relevante acá fue la apertura a toda la sociedad, no solamente a los gobiernos, para que discutieran y, si era posible, definieran, cómo deberían tratarse los temas más preocupantes que sucedían en Internet. El modelo de múltiples partes interesadas cobró fuerza sobre el tradicionalista enfoque del rol protagónico de los gobiernos, aun perseguido por regímenes menos abiertos, como los de Rusia y China.

La tercera era: los gobiernos deben encontrar su rol

Comenzando en 2000, traslapándose con la segunda era, el tercer período abarca la reunión plenipotenciaria de WCIT en 2012, las revelaciones hechas por Edward Snowden, los reclamos de la presidenta de Brasil ante Naciones Unidas por la cibervigilancia realizada por los países más poderosos, la celebración del evento NetMundial en Sao Paulo, y la terminación del contrato entre NTIA e ICANN en septiembre de 2016, terminando con el vestigio remanente de la injerencia del gobierno de un país sobre las funciones técnicas de Internet.

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Se anticipa que el rol del sector privado seguirá cobrando predominancia, buscando obviamente sus propios intereses empresariales y de generación de beneficios. Sin embargo, también los demás sectores, la academia, sociedad civil, comunidad técnica y los mismos gobiernos, seguirán buscando una mejor posición para hacer sentir y valer sus propios intereses y la visión que, en muchos casos, consideran genuinamente como la mejor para sus conciudadanos.

El vaivén y los argumentos continuarán fluyendo, y aunque cada país y región tiene la autonomía para tomar sus propias decisiones basadas en su dinámica interna, la inexistencia práctica de fronteras en el ciberespacio agrega un elemento de jurisdicción y conciliación de visiones que nunca antes en la historia de la humanidad había sido tan palpable y evidente.