Utilizar blockchain requiere acceso a Internet

Hay muchos cursos, tutoriales, vídeos, talleres y documentos de todo tipo distribuidos en Internet, para ayudar a comprender qué es Blockchain, la tecnología utilizada en muchas aplicaciones en la actualidad, y que fuera concebida hace algunos años desde una perspectiva de diseño distribuida y segura.

Uno de estos sitios dice: “Blockchain (o cadena de bloques en español), es una tecnología que permite crear un libro de contabilidad distribuida en una red de ordenadores sin necesidad de contar con un servidor o base de datos central. La actualización y manejo de este libro de contabilidad, solo se puede realizar en consenso con todas las partes que forman la red».

Otros conceptos alrededor de la tecnología son los bloques, que como lo dice el nombre, van siendo encadenados unos con otros de una forma segura y prácticamente inviolable; los mineros, que son los equipos servidores que prestan el servicio de construir y mantener los bloques encadenados; y los nodos, que los puntos desde los que se generan y agregan los bloques.

Aplicaciones prácticas de los bloques encadenados

Existen varias aplicaciones de esta tecnología, con diversos grados de aceptación, propagación y aplicación en todo el mundo. Los contratos electrónicos inteligentes, la resolución de nombres de dominio, los sistemas contables, el registro y verificación de datos, escrituras públicas, identidades digitales, y una lista que puede ir creciendo, son apenas algunas de las utilizaciones de la tecnología.

Las monedas de uso y cambio son una de las aplicaciones más conocidas, y de las que más han captado la atención del mundo, dando paso a la creación de varias monedas digitales, con características particulares, distintas a las distintas monedas tradicionalmente usadas en todo el mundo.

En cualesquiera de todas las aplicaciones de blockchain, incluidas las monedas digitales, es necesario contar con algunos elementos de tecnología que deben ser efectivos y accesibles para los usuarios, y dependiendo de la aplicación particular, su accesibilidad debe ser garantizada todo el tiempo y con una buena calidad.

* Acceso a Internet de buena calidad, cobertura, velocidad y estabilidad.

* Disponibilidad de equipos terminales (celulares, tabletas y otros) que permitan garantizar la conectividad en forma continua e ininterrumpida

* Servidores accesibles y con un tiempo de actividad de 100%, con redundancia y respaldo

* Aplicaciones y software adecuado, seguro y actualizado

* Conocimiento y familiaridad por parte de los usuarios

* Soporte, mantenimiento, apoyo y mesa de ayuda

* Suministro de energía eléctrica permanente e ininterrumpible, sobre todo si se ofrece el servicio de los servidores mineros, buscando quedarse con una porción del ingreso generado por la transacción.

Independientemente de la aplicación y utilización que se haga de la tecnología de bloques encadenados, estas condiciones de índole tecnológica deben ser provistas, facilitadas y accesibles a los usuarios de las mismas, para garantizar una operación exitosa de las mismas.

Han tenido Internet toda su vida

Con más de 51 años de existencia como tecnología, casi 40 años de haber dado inicio su popularización en el mundo con la creación de los navegadores o el World Wide Web, y en países como el nuestro con más de 25 años de conectividad, las generaciones van siendo cada vez más de usuarios de Internet de toda su vida.

Tomando El Salvador como referencia, esto significa que todos los nacidos en el país después de diciembre de 1995, sin duda, han vivido toda su vida en un país conectado a Internet. Por supuesto, la experiencia personal depende de muchos factores, entre ellos el nivel de escolaridad, la capacidad de adquisición y el ambiente que rodea a cada persona.

Adicionalmente, hay un período en el que, por ser muy pequeños y con nuestra mente en desarrollo, no somos conscientes de lo que sucede en nuestro entorno, por lo que resulta indiferente si en esa corta edad, digamos hasta los 3 años, contamos o no con la conectividad en casa.

Las eras pre y post Internet

Como pasa con muchas invenciones y creaciones humanas, sobre todo las de índole tecnológica y de difusión popular, con algún impacto y trascendencia, como es el caso de Internet, es posible para algunos recordar cómo era la vida antes de contar con tales invenciones, y para otro grupo, para los que la invención ha estado presente desde su nacimiento, no hay una etapa previa.

Así, para todos los que vivimos en la actualidad, no recordamos la vida antes de que la fotografía existiera, inventada en 1824, o el automóvil, inventado en 1886. Es posible que haya algunas pocas personas viviendo que aún recuerden la era antes del televisor, inventado en 1926, y más personas podrán recordar la era previa al horno microondas, inventado en 1945.

En todos los casos, después de su invención, pasó un período en cada caso para lograr una versión que fuera posible comercializar y popularizar, luego un período en el que se logra bajar los precios de adquisición, y en que la tecnología es adoptada masivamente.

Aunque Internet fue diseñada y probada por primera vez en 1969, no comenzó su popularización sino al principio de la década de 1990, y aún no llega a todos los habitantes del planeta. Aún así, hay muchas personas que han contado con el acceso y aprovechamiento de la red de redes desde su nacimiento y uso de razón.

Para muchos de ellos, el aprovechamiento del pequeño tamaño físico del inmenso poder computacional con que se cuenta en la actualidad es algo casi natural, y es difícil pedirles que comprendan a las personas que, por cualquier razón, no utilizan, no comprenden o no aprovechan estas ventajas.

Para esta generación, es difícil comprender que hace unos cuantos años no se podía encontrar casi cualquier dato o información con unos cuantos movimientos de los dedos, o leer obras completas (o resumidas), y enterarse de inmediato sobre lo que pasa en cualquier parte del mundo, ordenar comida o artículos, pagarlos y rastrear su ruta de entrega, entre otras actividades.

Sin embargo, sigue siendo importante recordar y trabajar por que el resto de nuestros conciudadanos estén conectados y saquen el mayor provecho de esta poderosa herramienta de comunicación, colaboración, educación, comercio y trabajo.

El mapa de Internet

La analogía de ver Internet como un país o una región geográfica no es nueva. Con la cantidad creciente de Internautas en todo el mundo, es sencillo pensar en el Ciberespacio como un mundo paralelo, con sus medios de comunicación y transporte, con su propia cultura y formas de interacción, y otros elementos que la mayoría de personas conectadas comparten.

No obstante, eso no significa que necesariamente tengamos un idioma común, costumbres, folklore, o aún una historia común para todos los ciberhabitantes de ese planeta paralelo y transversal. Aún así, cada red social, plataforma de búsqueda o de consulta masiva puede asemejarse con un país o región de un planeta imaginario, y todos los Internautas somos los viajeros y turistas que vamos de uno a otro lado.

Atendiendo a esta analogía, desde hace algunos años se publica un Mapa de Internet, donde se toma como referencia gráfica la construcción y diseño de los mapas antiguos, y como referencia para dimensionar las tierras, regiones, países, cuerpos de agua y otros accidentes geográficos, los tamaños relativos de los sitios web, entidades y jugadores clave dentro del ecosistema de Internet.

Información hecha gráfico

El autor, diseñador e ilustrador Martin Vargic viene trabajando en diversos diseños, mapas e infografías que traducen algunos elementos de la realidad en diseños gráficos de distinta naturaleza y utilizando diversas técnicas para traducir conceptos con historia, secuencia, cantidad o distribución en un formato gráfico, que suele ser más atractivo y pedagógico, por ser visual.

Internet es un planeta dinámico, donde muchos actores y empresas surgen, y otras desaparecen, porque son absorbidas, compradas, adquiridas u obligadas a cerrar, por las más grandes, o bien algunas logran crecer un poco, al menos en su zona de influencia. Los servicios que se ofrecen por medio de la red también son diversos.

Como sucede con los grandes países en los mapas geográficos, algunos nombres aparecen a simple vista en el mapa global, tales como Google, Youtube, Facebook, Baidu, y otros, mientras otros son más pequeños o están localizados en zonas específicas dentro del mapa global. Hasta la Web oscura tiene su representación, aunque fuera del mapa regular y sin mayor definición, como se esperaría.

También es importante actualizar el mapa, para considerar nuevos actores o algunos que dejan el ciberespacio, o las fusiones y adquisiciones que son el pan de cada día en el mundo empresarial de Internet. En algunos casos, el diseñador ha decidido mantener cerca, en una región del planeta, a los que se dedican a oficios particulares, como por ejemplo, los servicios de noticias.

La base para la construcción del mapa son las estadísticas de consumo y de navegación que realizamos todos los seres humanos que somos parte de este planeta paralelo. En el futuro, ¿Los actuales grandes países seguirán creciendo aún más? ¿Surgirán nuevos países dominantes, al menos en algunas regiones? ¿Serán conquistados por los vecinos? Veremos qué tanto cambia, y en qué dirección, la próxima actualización.

13º año de las jornadas de Día de Internet del 17 al 21 de mayo

Las tecnologías, las aplicaciones y las actividades que podemos utilizar, conocer y realizar usando Internet, lejos de decrecer, van en aumento año con año. De igual modo, algunas nuevas posibilidades, oportunidades, pero también algunos riesgos y acciones maliciosas van también en incremento, tanto en cantidad, como en variedad y efectos nocivos.

Por ello, es tan relevante que tratemos de mantenernos actualizados sobre las tendencias, las aplicaciones, medidas de seguridad, prevenciones y posibles políticas públicas, leyes y reglamentos que acompañan esta evolución mundial.

Adicionalmente, la situación de pandemia y encierro, parcial o total, aunque en algunos lugares ha sido temporal, también ha contribuido a ver la necesidad de buscar una transformación digital en empresas, públicas y privadas, así como la mayor propagación y adaptación de una cultura digital en la población.

Cultura digital, clave de la Transformación digital

Este es el lema para este año de los eventos que las asociaciones SVNet y Conexión, con el apoyo del Capítulo ISOC de El Salvador y en alianza con la empresa Mido e Igualtat, y una buena cantidad de universidades, organizaciones, empresas y capítulos de Internet Society de Latinomérica y el Caribe, junto con organizaciones internacionales como ISOC, ICANN, LACNIC y otras, celebran del lunes 17 al viernes 21 de mayo, desde las 9 am hasta las 5 pm de cada día, hora de El Salvador (15 a 23 UTC).

Toda la información, tanto para registrarse como para revisar la agenda se encuentra en el sitio web diadeinternet.sv. Más de 45 ponentes y panelistas de diversos países colaboran en la realización de 41 actividades durante la semana de las jornadas, sobre diversos temas de actualidad y de utilidad para la audiencia, en forma libre y gratuita.

Dos novedades enriquecen la experiencia de este año: Por un lado, se ha dado la oportunidad de colaboración entre los capítulos ISOC de varios países, y se desarrollarán presentaciones por parte de capítulos de Venezuela, Colombia, Guatemala, además de la participación de ISOC regional.

Por otra parte, en paralelo a las charlas, se realizará una feria virtual, donde los patrocinadores mostrarán en un stand virtual en 3 dimensiones sus ofertas y propuestas. El visitante podrá entrar a la feria libremente las 24 horas de todos los días que se mantiene la celebración. La plataforma usada es Hakki, desarrollada y ofrecida por la empresa salvadoreña Mido.

Se espera la asistencia de personas interesadas, nacionales y provenientes de varios países latinoamericanos que, como el año pasado, aprovecharemos la oportunidad de que el evento sea desarrollado en línea, y retransmitido en vivo por medio de redes sociales.

Consulte la agenda en el sitio del evento, y participe en las conferencias y actividades que sean de su interés, para comprender mejor la interacción que todos tenemos con la tecnología.

El rol del estado como inversionista para desarrollar la innovación

Casi todos los países aspiran a contar con un ecosistema de innovación, que a través de ideas, investigación, trabajo científico y experimental, los ciudadanos puedan elevar su nivel de vida, gracias a los ingresos que un producto o servicio innovador, normalmente desarrollado por la empresa privada.

Sin embargo, la inversión en investigación y desarrollo, así como el financiamiento de la innovación y los emprendimientos, sabiendo que la tasa de éxito es bastante baja, no es algo sencillo de obtener. No hay garantía de retorno del capital invertido, ni una idea del tiempo que puede requerir, por lo que los inversionistas deben contar con suficientes fondos para resistir.

Los centros y regiones donde se concentran las empresas exitosas y con mayores indicadores de innovación y patentes registradas, forman un círculo virtuoso, donde las capacidades y competencias de las personas, el mercado de trabajo, la fertilización cruzada y la integración horizontal de la cadena productiva encuentran un terreno fértil.

Inversiones con alto riesgo y a largo plazo

Típicamente, las innovaciones y nuevos productos y servicios son materializados por empresas en el sector privado, que a su vez hacen uso de descubrimientos, avances, desarrollos e inventos que pueden provenir de la academia, del sector privado o de algunas instituciones públicas dedicadas a la ciencia y la tecnología.

Todo este trabajo, que solamente en algunos casos produce réditos, requiere altos niveles de financiamiento. Las inversiones en innovación son a largo plazo y con alto riesgo, por lo que muchos inversionistas privados no están dispuestos a asumir dichos riesgos y esperar demasiado para obtener las ganancias que esperan de su inversión.

Los estados pueden, y quizá deben, participar en estas inversiones, pues se ha probado que pueden recaudar más éxitos y más valor por su inversión. Se trata de políticas públicas con un nivel de riesgo importante, y por tanto, no pueden ser realizadas en países que tienen otras prioridades de gasto e inversión pública.

Algunos ejemplos históricos de desarrollos tecnológicos logrados gracias a la inversión pública solamente en las tecnologías de información y comunicación, en particular en Estados Unidos, son: Tecnología de búsqueda de Google, Sistema de Posicionamiento Global (GPS), Supercomputadoras, Inteligencia Artificial y Reconocimiento de Voz, ARPANET (el origen de Internet), Transcripción en tiempo real (Closed Captioning), y Tecnologías para el teléfono inteligente (Smartphone).

Fuente: London School of Economics and Political Science

En otras disciplinas, como Energía, Salud, Matemáticas, Educación, Transporte y Agricultura, hay otros desarrollos financiados por el estado. Por supuesto, en muchos casos, son las empresas privadas las que reúnen estas tecnologías y crean productos y servicios comercializables, que han llegado a tener un gran éxito comercial.

Las dos caras del acceso abierto a Internet y las redes sociales

Muchos de nosotros hemos podido observar y pensar sobre la evolución de Internet desde sus inicios, no sólo desde el punto de vista de avances tecnológicos, sino también desde las posibilidades de comunicación multidireccional que se han abierto gracias al acceso libre en muchos países y regiones del mundo.

Una de las buenas noticias que recibimos como humanidad, sobre todo cuando la tecnología de Internet fue complementada con la creación de los navegadores, a partir de principios de los 1990, es que publicar contenido propio era tan sencillo como tener acceso a Internet y algunos programas que nos permitían generar páginas web.

Unos años después, al iniciar lo que se conoció como Web 2.0, un concepto más sociológico que técnico, fuimos comprendiendo que también la interactividad facilitada por algunas aplicaciones masivas, en sitios web propios, abría la comunicación en ambas vías.

Todos podemos publicar sin filtro

Como las libertades de las que la humanidad ha gozado históricamente, la libertad de comunicación y publicación en Internet puede ser utilizada para hacer muchas acciones buenas, pero también es posible que, dependiendo de los principios e ideas de cada persona, también sean difundidas publicaciones y comunicaciones que pueden ser perjudiciales u ofensivas para algunos de los usuarios que reciben o acceden a esas piezas comunicativas.

Las redes sociales, una forma que facilita la interacción de muchas personas usando Internet, con la inmediatez del acceso a un celular y los demás dispositivos, ha llevado esta interacción a niveles en tiempo, espacio, geografía, esfuerzo, costo y disposición que nunca antes se había conocido.

De esta forma, se habla de periodismo en red (network journalism), ya que las fuentes de noticias, aunque probablemente sin confirmación, se vuelven prácticamente todos los usuarios de Internet que estén conectados y con acceso a ciertos portales y redes sociales.

La otra cara de la moneda es que, por ejemplo en el plano de las noticias, además de publicar hechos reales y en algunos casos documentados, cualquier persona o grupo organizado, puede literalmente crear, y luego difundir, noticias y rumores, ya que no existe un equipo editor que cuestione la veracidad o la comprobación necesaria de los hechos, como se suele proceder en los medios tradicionales de comunicación.

La publicación y pronta difusión de noticias, comentarios y opiniones, algunas movidas por emociones o identificación personal con la fuente original, permite la propagación y la práctica de aceptación casi inmediata y la reducción del análisis conveniente y necesario por parte del receptor.

La posibilidad de obtener nuevas y diversas visiones y opiniones sobre un tema específico es algo beneficioso y positivo para formar la propia opinión, pero es importante que, en un mundo ideal, todas las publicaciones fueran confiables y motivadas por buenas intenciones. Como esto no es así, debemos mantener la mente abierta y crítica al recibir y acceder a estas comunicaciones.

Los principios de la justa información y la protección de datos

Esta semana fue aprobada la Ley de Protección de Datos Personales por la Asamblea Legislativa de nuestro país. Un hito importante en el marco de las leyes que deben ser creadas y/o actualizadas para acomodar los casos que se presentan en el ciberespacio, usando las tecnologías digitales.

Seguramente, esta ley puede parecer incompleta a algunos. En cierto modo, es verdad que todas las leyes que surgen de las acciones que las nuevas tecnologías están permitiendo y, en algunos casos, promoviendo, compartir pública y socialmente mucho de lo que hacemos, deben ser revisadas y actualizadas con frecuencia, para tratar de seguir a la tecnología.

Este fenómeno no es particular a un país. Con la conectividad global, todas las naciones están expuestas a estos cambios, y su respuesta es muy variada. Por ejemplo, según la Comisión Federal de Comercio, hay cinco principios sobre una buena práctica respecto al uso de información privada, llamados “Fair Information Principles”, y sobre los que las leyes de protección de datos deben basarse.

Cinco principios de buen uso de la información privada

Aviso y conocimiento

Antes de la recopilación, el recopilador de datos debe revelar sus prácticas de información a la persona de la que está recopilando información personal. Esto puede incluir la identificación, cómo el recolector planea usar los datos, con quién planea compartir los datos, cómo se recolectarán los datos y, lo que es más importante, cómo planea el recolector mantener la confidencialidad, integridad y calidad de los datos. Este principio se considera fundamental, dado que los otros principios sólo adquieren significado cuando los recolectores de datos divulgan sus políticas de información.

Elección y consentimiento

Este principio establece que los consumidores deben tener la opción de compartir voluntariamente su información personal con un recopilador de datos, así como con la facultad para decidir cómo la entidad recopiladora puede utilizar esos datos. Las prácticas de elección y consentimiento a menudo se dividen en dos categorías: estrategias de inclusión o exclusión voluntaria. La primera estrategia requiere que las personas afirmen y consientan las políticas de recopilación y uso de datos descritos por el recopilador de datos. Esto último, por otro lado, requiere que los consumidores tomen medidas activas para excluirse de las prácticas de información de un recolector de datos, evitando que sus datos sean recopilados y utilizados.

Acceso y participación

El acceso y la participación otorgan a los consumidores el derecho a ver cualquier información recopilada sobre ellos mismos, así como a impugnar cualquier información que sea incorrecta o incompleta. En la práctica, este principio requiere mecanismos eficientes para el acceso, verificación y corrección de datos.

Integridad y seguridad

Este principio establece que los consumidores tienen derecho a que sus datos sean precisos y seguros. En términos prácticos, esto requiere que los recopiladores de datos sólo recopilen datos de fuentes confiables y descarten los que ya no son relevantes. Además, los recopiladores de datos deben tomar las medidas necesarias para proteger a los consumidores de la pérdida, el robo, la divulgación o el acceso no autorizado de sus datos por parte de terceros o agentes malintencionados. Esto requiere seguridad técnica, medidas para limitar el acceso a los datos y un almacenamiento de datos adecuado.

Cumplimiento y reparación

Para que estos principios de información justa sean efectivos, y en el caso de que alguno sea violado, se deben establecer mecanismos para hacer cumplir su aplicación y, al mismo tiempo, permitir a los consumidores buscar medidas correctivas si se ven perjudicados por prácticas de información injustas.

Las leyes contra ciberdelitos deben ser coordinadas internacionalmente

Desde hace varios años varios países han debido trabajar en sus respectivas leyes para tipificar, definir, enfrentar, perseguir y definir las penalidades en que incurren los delincuentes que comenten delitos en el ámbito de la economía digital, posiblemente usando computadores y dispositivos electrónicos, así como la comunicación por redes, y teniendo como objetivos o sujetos de ataques datos, redes o servidores digitales.

La creatividad e innovación también está presente en la comisión de acciones perjudiciales, y las leyes deben adaptarse a esas nuevas formas. Por ejemplo, ocurren intrusiones no autorizadas, daños a los datos, negación de servicio, phishing o spoofing (formas de engaño), fraude, extorsión, virus y gusanos, ataques internos a la seguridad, etc.

Todos estos actos suelen ser cometidos por sus autores por razones de diversión, obtención de dinero en forma fácil, suplantación de identidades, ataques comerciales o industriales por competidores, ataques políticos por adversarios, ataques geopolíticos entre naciones, y varias más.

Acuerdos nacionales, regionales e internacionales

Cada conjunto de legisladores han comenzado estableciendo sus propias definiciones de lo que constituye un acto que será tipificado como contrario al orden legítimo. Incluso varios han argumentado en el pasado que no se requieren nuevas leyes, pues los actos ilícitos son los mismos que se comenten en el mundo físico, pero con medios digitales.

No obstante, han comprendido que la comisión de delitos digitales es más sencilla, con menos recursos que los crímenes en el espacio físico y, sobre todo, con formas distintas y con una jurisdicción completamente distinta y, en muchos casos, difícil de establecer para poder aplicar las leyes.

Debido sobre todo a esta característica, que establece que un delito puede ser cometido desde una ubicación geográfica en cualquier parte del mundo, sin estar sujeta a legislaciones que existen en la región donde se encuentra la víctima, es necesario e imprescindible que existan acuerdos regionales e internacionales que puedan ser útiles en la persecución de estos delitos.

Es importante establecer algunos elementos básicos y fundamentales en estos convenios, tratados y acuerdos regionales e internacionales:

* Compartir información, documentos, pistas y datos de identificación de posibles criminales entre países.

* Establecer puntos de contacto de confianza y canales de colaboración mutua entre los firmantes.

* Definir y realizar los procesos que hacen posible la extradición de los presuntos implicados en estos ciberdelitos.

* Acordar y definir los mecanismos y procedimientos para recluir, judicializar y juzgar a los potenciales culpables de los delitos digitales, de acuerdo a parámetros de precedencia y nivel de daño realizado.

Adicionalmente, las capacidades humanas y recursos de equipos e instalaciones deben ser homologados entre los países firmantes, con el fin de que la detección, investigación y persecución de los delitos sea realmente efectiva a través de las fronteras. Esta es otra área donde aún falta mucho por hacer, con el agravante de que debe ser realizado por la mayor cantidad de países y regiones.

Las regulaciones tradicionales deben evolucionar para la economía digital

Las leyes nacionales e internacionales, así como las políticas públicas, por definición, deben buscar como objetivo final el bienestar y el interés público, y si bien este concepto es bastante discutido y hasta un poco subjetivo, hay aspectos mínimos y comunes entre las naciones.

Por ejemplo, las leyes que favorecen la competencia entre las empresas que ofrecen servicios o productos similares buscan garantizar que se dé una competencia abierta, justa y equitativa, que en última instancia sea conveniente a los ciudadanos, los consumidores. Estas leyes no pretenden proteger a los productores pequeños o emergentes, o impedir el crecimiento de la cuota de mercado de las empresas grandes.

El desarrollo de las empresas en la economía digital, por sus características particulares del medio, las habilidades y el conocimiento de los consumidores que el registro, almacenamiento, y procesamiento de grandes cantidades de datos a costos muy reducidos, ha creado nuevos retos para los legisladores y los defensores del interés público.

El rol de las leyes de competencia

Tradicionalmente, las leyes que buscan proteger el ambiente económico para favorecer una competencia conveniente para los consumidores previenen situaciones como:

* Acuerdos entre empresas independientes y competidoras para controlar precios, nivel de oferta, temporadas, escasez provocada y otros elementos de una colusión indebida.

* Dominio preponderante del mercado por una empresa, y abuso de esa posición dominante, conocido también como monopolio.

* Compras, adquisiciones y fusiones entre empresas en un mismo sector que pueden provocar una concentración de poder de mercado en pocas manos.

Sin embargo, como parte de la dinámica que ocurre en el ambiente digital, y las grandes empresas que prevalecen en dicha economía, hay algunas características que hacen difícil la aplicación obvia de estas previsiones.

* Pueden existir acuerdos no escritos entre competidores, o por medio de terceros, que modifican en tiempo real los precios de acuerdo a la situación, las otras ofertas, utilizando inteligencia artificial, minería de datos y análisis de tendencias, volviendo difícil comprobar la comisión de un acto ilegal.

* Aunque se perciba el dominio en el mercado de uno de estos servicios masivos, no es sencillo comprobar que hay un abuso de esa posición, ya que la mayor parte de servicios ofrecidos al público son incluso gratuitos.

* Cuando una empresa gigante adquiere una empresa emergente o start up, es muy difícil anticipar si dicho emprendimiento tendrá éxito, y si realmente contribuirá al dominio del mercado por parte de la empresa adquiriente.

Como estos ejemplos, hay muchas más situaciones que hacen difícil tipificar acciones como delitos en el nuevo ambiente digital empresarial, y ya hay alguna jurisprudencia a nivel mundial, y otros esfuerzos por desarrollar otras legislaciones, por ejemplo en protección de datos, leyes sobre trabajo, o nuevos impuestos. Falta trabajo por hacer.

¿La disrupción tecnológica elimina o crea más trabajos?

Por lo general, prestamos más atención a las voces de alarma que anticipan que la introducción de tecnologías en la industria, la agricultura, el comercio y los servicios hacen que varios empleos y labores sean efectuados por máquinas conteniendo algún nivel de inteligencia artificial, y por tanto las personas en esas posiciones se queden sin remuneración laboral.

Sin embargo, también hay analistas e historiadores que demuestran que lo opuesto es también verdadero, es decir, que la introducción de nuevas tecnologías abre nuevas oportunidades para actividades y tareas nuevas, y probablemente, también para nuevos tipos de empleos.

Es más, algunos futuristas aseguran que para 2030, la inmensa mayoría de personas estará desempeñando trabajos y empleos que ni siquiera existen en este momento, y por ende, aún no podemos conocer un título o un plan de estudios para esas especialidades.

¿Cómo surgen nuevos empleos?

Cuando surge y se difunde una innovación radical o disruptiva, que por definición conlleva muchas transformaciones en lo social, económico, laboral, político, cultural y educativo, se ponen en marcha las relaciones dinámicas entre las naciones y las regiones geográficas, y dentro de cada país, y nuevos requerimientos de trabajo y empleo surgen.

Si llamamos tecnología fundamental a la innovación tecnológica que se introduce, por ejemplo, los automóviles o los teléfonos móviles inteligentes, podemos pensar en distintos grupos de trabajo que se generan:

Trabajos relacionados con la producción de la tecnología fundamental

Se requieren personas capacitadas para producir, ensamblar, revisar, probar, comercializar, vender y proveer servicio postventa. Por ejemplo, los ingenieros, técnicos, obreros y demás personas trabajando en las plantas de producción de carros o de celulares inteligentes.

Trabajos relacionados con la investigación, el avance y desarrollo de la tecnología fundamental

Una vez popularizado, el dispositivo tecnológico debe ser mejorado continuamente. Para eso, se necesitan personas que realizan investigaciones, pruebas, rectificaciones e implementaciones de las novedades.

Trabajos vinculados a la tecnología fundamental

En cuanto los dispositivos se popularizan, es necesario contar con proveedores de repuestos, de mantenimientos preventivos y correctivos, de instalación de actualizaciones o de elementos estéticos o de moda. Por ejemplo, talleres de reparación de vehículos o de celulares, productores y vendedores de repuestos, baterías, grúas, cargadores y probadores, etc.

Trabajos habilitados por la tecnología fundamental

Con frecuencia, la creatividad e innovación humana produce nuevos trabajos usando los dispositivos de varias formas. Por ejemplo, los vehículos de alquiler, los taxis, servicios Uber (que utiliza los autos y los celulares), servicios de carga de saldo, motoristas y conductores de camiones, administradores de lotes de parqueo, etc.

Por supuesto, el reto principal es poder prepararse con anterioridad, desarrollando personas que puedan adquirir con relativa facilidad las nuevas habilidades que serán demandas por las tecnologías emergentes, lo que requiere visión, voluntad política y no pocos recursos.

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